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26 de junio de 2011

¿Por qué colapsan las civilizaciones?

Moái de la isla de Pascua y pirámide mayaEl colapso Maya: Como resultado de un desequilibrio entre la productividad agrícola y la construcción de monumentos. Se produjo un notable incremento de la construcción en los centros mayas a finales del siglo VII y en el VIII, este fenómeno junto con el crecimiento poblacional, habría ejercido una presión sobre los suministros de alimentos. Sin embargo la causa del colapso fue un círculo cerrado de retroalimentación: la disminución de alimentos por persona fue contrarrestada por una mayor actividad constructiva para “aplacar” a los dioses; pero el trasvase de la mayor fuerza de trabajo agrícola hacia la erección de monumentos condujo a un descenso todavía mayor de la productividad agrícola, provocando así un rápido declive.

Algunos investigadores han considerado difícil creer que los mayas, frente a una escasez de alimentos cada vez más grave, hubieran continuado el trasvase de trabajo de la agricultura a los monumentos. Sin embargo, la sugerencia de que la sobreinversión en éstos constituyera el colapso maya es persuasiva y consta en otros modelos del mismo. [Este parece ser un patrón que parece darse en otros modelos de colapso como el de la isla de Pascua como luego veremos].

Una de las simulaciones más recientes del colapso Maya clásico es la de John Lowe. Su trabajo se basa en el patrón cronológico del colapso, según se determina a partir de las fechas de la construcción de monumentos en los distintos centros mayas. Según esto, Lowe reconstruye un colapso que comenzó en las áreas periféricas y avanzó hacia el interior, siendo los yacimientos del noreste los últimos en sentir los efectos. Correlacionando este patrón con la densidad y jerarquía de yacimientos, Lowe llegó a la conclusión de que lo que precipitó el colapso fue la presión poblacional junto con un excesivo funcionariado de élite.

Modelo colapso Maya de John Lowe
El mecanismo básico fue la presión sobre el territorio que creó la necesidad de una agricultura más intensiva, lo que, a su vez, planteó mayores exigencias a las élites dirigentes respecto a la distribución de alimentos y al reparto de los recursos humanos. La rivalidad entre y dentro de las propias élites creó nuevas tensiones en el sistema, requiriendo crecientes inversiones de trabajo para la construcción de monumentos ceremoniales.

Tal vez, como sucedió en la Isla de Pascua, los que talaran los últimos árboles consideraban valores de otra índole para hacer lo que hacían y, al igual que los mayas, la falta de consciencia de su fragilidad en la relación con su medio ambiente u otras prioridades más apremiantes para la élite, confluyeron en un conflicto de intereses entre el corto plazo (dar satisfacción a los dioses) y el largo plazo (cultivar tierras para alimentar a una población creciente) que causaron un fatal desenlace. [El modelo de Lowe debe mucho a trabajos anteriores, tal vez el más conocido el de Hostler, Sablof y Runge que usaron la Dinámica de Sistemas para modelizar el colapso maya clásico y que en nuestro país ha sido estudiado por los profesores J. Aracil y M. Toro desde el punto de vista de su estabilidad estructural y particularmente interesante su propuesta de futuros alternativos al colapso].

Diagrama causal colapso Maya de Hostler, Sablof y Runge
Tomado de “Arqueología” de Colin Renfrew y Paul Bahn (en cursiva y corchetes aportaciones propias).

El colapso de la isla de Pascua: El mejor relato de esta tragedia cultural se contiene en un libro de obligada lectura, Colapso (2005), del geógrafo evolucionista Jared Diamond, que la utiliza de pedagógica ilustración (entre otras extinciones análogas, como la de los mayas del Yucatán o los vikingos de Groenlandia) para explicar cómo la intensificación de la competencia por los recursos puede acabar con el suicidio colectivo de los competidores. Para ello Diamond recurre a la llamada “tragedia de los bienes públicos”, propuesta por el biólogo Russell Hardin en 1968 [que tratamos con anterioridad en Nobel para el Tribunal de las Aguas de Valencia], que predice el agotamiento de los ecosistemas a partir de un cierto umbral de explotación.

Pero la originalidad de Diamond reside en que, pese a ser un ecologista reconocido, deduce que la causa última del colapso no es biológica sino social. Lo que hace al sistema inviable y le fuerza a colapsarse no es la escasez de los recursos (según el argumento maltusiano) sino el exceso de su explotación, como un efecto sólo derivado de la escalada social de la competición.

Los diversos clanes de Pascua se embarcaron en un juego colectivo de prestigio ostentoso donde todos pugnaban por superar a los demás en la erección de moaís, para lo que no dudaron en agotar el bosque del que extraían la madera para transportar las piedras a edificar. Y al escasear la madera dejaron de producir canoas con las que pescaban su principal fuente de proteínas. Pese a lo cual siguieron erigiendo moaís cada vez mayores hasta que ya no pudieron hacerlo más. Entonces los golpistas tomaron el poder, estalló la guerra civil y la isla de Pascua se desangró hasta extinguirse.

Tomado del artículo “La isla de Pascua y el colapso global” del profesor Enrique Gil Calvo (en cursiva y corchetes aportaciones propias).

La opinión de Jared Diamond: Ahora imparto un curso de grado en UCLA, sobre estos colapsos sociales. Lo que más incomoda a mis estudiantes de grado en UCLA es: ¿Cómo es posible que estas sociedades no se dieran cuenta de lo que estaban haciendo?, ¿Cómo pudieron los habitantes de la Isla de Pascua deforestar su entorno?, ¿Qué dijeron mientras cortaban la última palmera?, ¿No vieron lo que hacían?, ¿Cómo es posible que las sociedades no percibieran sus impactos en el medio y se detuvieran a tiempo?. Y yo esperaría que si nuestra civilización humana continúa, entonces quizá en el siglo que viene la gente se preguntará: ¿Por qué demonios estas gentes del 2003 no vieron las cosas tan evidentes que estaban haciendo y las corrigieron?. Parece increíble en el pasado. Y en el futuro parecerá increíble lo que estamos haciendo hoy. Por eso he estado tratando de desarrollar un conjunto jerárquico de consideraciones que explique por qué las sociedades fracasan en resolver sus problemas. ¿Por qué fallan al percibirlos o, si los perciben, por qué no los enfrentan?. O, si los enfrentan, ¿por qué no lograron solucionarlos?.

Sólo mencionaré dos generalizaciones en esta área. Un esquema que hace el colapso probable, es la existencia de un conflicto entre el interés a corto plazo de las élites gobernantes y el interés a largo plazo de la sociedad en su conjunto, especialmente si las élites logran aislarse de las consecuencias de sus acciones. Donde lo que es bueno a corto plazo para la élite es malo para la sociedad en su conjunto, hay un riesgo real de que la élite haga cosas que puedan derrumbar a la sociedad en el largo plazo. Por ejemplo, entre los escandinavos de Groenlandia, una sociedad de estamentos competitivos, lo que los jefes realmente querían era más seguidores y más ovejas y más recursos con los que superar a los jefes vecinos. Y eso empujaba a los jefes a lo que se llama fustigamiento de la tierra: la sobreexplotación de la tierra, condenando a los agricultores arrendatarios a la dependencia. Y eso hizo a los jefes más poderosos a corto plazo, pero encaminó a la sociedad hacia su colapso a largo plazo.

Esos mismos problemas de conflictos de intereses son agudos en los Estados Unidos de hoy. Especialmente porque los gobernantes de los Estados Unidos pueden aislarse a menudo de las consecuencias viviendo en complejos amurallados, bebiendo agua embotellada y demás. Y durante el último par de años ha resultado evidente que la élite del mundo empresarial percibe con acierto que puede satisfacer sus intereses a corto plazo haciendo cosas que son buenas para ellos pero malas para la sociedad en su conjunto como extraer unos pocos miles de millones de dólares de Enron y otras compañías. Aciertan al pensar que esas cosas son buenas para ellos a corto plazo, a pesar de ser malas para la sociedad a largo plazo. Así que esa es una conclusión general sobre por qué las sociedades toman decisiones erróneas: los conflictos de interés.

Y la otra generalización que quiero mencionar es que es particularmente duro para una sociedad el tomar, entre comillas, buenas decisiones, cuando hay un conflicto que implica valores fuertemente arraigados que son buenos en muchas circunstancias pero resultan pobres en otras. Por ejemplo, los escandinavos de Groenlandia, en este entorno tan difícil, se mantuvieron juntos durante cuatro siglos y medio por su compromiso religioso compartido y por su fuerte cohesión social. Pero esas dos cosas -su compromiso religioso y su fuerte cohesión social- también les hicieron difícil cambiar al final y aprender de los inuit [más adaptados al entorno]. O en la actualidad, Australia. Una de las cosas que permitió a Australia sobrevivir en esta remota avanzadilla de la civilización europea durante 250 años fue su identidad británica. Pero hoy en día, su compromiso con la identidad británica les sirve de poco a los australianos para adaptarse a su situación en Asia. Así que es particularmente difícil cambiar de rumbo cuando las cosas que te meten en problemas son también las que están en el origen de tu fortaleza.

¿Cuál va a ser el resultado hoy?. Bueno, todos conocemos la docena de bombas con temporizador que existen en el mundo moderno. Bombas con temporizador que tienen fusibles de sólo unas décadas, todas ellas de no más de 50 años, y cualquiera de ellas puede acabar con nosotros. Las bombas con temporizador del agua del suelo, del cambio climático, de las especies invasivas, el techo fotosintético, los problemas demográficos, las toxinas, etc. etc. y así hasta cerca de una docena. Y mientras estas bombas de tiempo, ninguna de las cuales tiene un fusible mayor de 50 años, y la mayoría fusibles de sólo unas décadas... algunas de ellas en algunos lugares con fusibles mucho más cortos. Al ritmo al que vamos, Filipinas perderá todos sus bosques madereros en cinco años. Y las Islas Salomón están a sólo un año de perder su bosque maderero, que es su mayor producto de exportación. Y eso va a ser espectacular para la economía de las Salomón. La gente a menudo me pregunta: Jared, ¿cuál es la cosa más importante que necesitamos hacer sobre los problemas medioambientales del mundo?. Y mi respuesta es, la cosa más importante que necesitamos hacer es olvidarnos de que haya una sola cosa más importante que necesitamos hacer. En vez de eso hay una docena de cosas, cualquiera de las cuales podría eliminarnos. Y tenemos que acertar con todas, porque si solucionamos 11, si fracasamos el solucionar la 12ª, tenemos un problema. Por ejemplo, si solucionamos nuestros problemas de agua, de suelo y de población, pero no solucionamos nuestros problemas de sustancias tóxicas, entonces estamos en problemas.

El hecho es que nuestro rumbo actual es un rumbo insostenible, lo que significa que por definición no puede mantenerse. Y el resultado se verá en tan sólo unas décadas. Eso significa que aquellos de nosotros que estamos en esta habitación menores de 50 ó 60 años veremos como se resuelven estas paradojas, y los que somos mayores de 60 puede que no veamos la resolución, pero nuestros hijos y nietos sin duda lo harán. La resolución puede presentar una de estas dos formas: o evitamos esos fusibles de tiempo insostenibles, poniéndoles remedio de una forma agradable y elegida por nosotros o esos conflictos acabarán de una forma desagradable y ajena a nuestro control, a través de guerras, enfermedad o hambruna. Pero lo que es seguro es que nuestro rumbo insostenible se resolverá de una u otra manera en unas pocas décadas. En otras palabras, ya que el tema de esta sesión son las opciones, tenemos una opción. ¿Significa eso que debemos sentirnos pesimistas y abrumados?. Yo extraigo la conclusión opuesta.

Los grandes problemas del mundo actual no escapan en absoluto a nuestro control. Nuestra mayor amenaza no es un asteroide a punto de colisionar con nosotros, que es algo que no podemos evitar. Al contrario, todas las amenazas importantes a las que nos enfrentamos hoy en día son problemas creados completamente por nosotros. Y ya que hemos creado los problemas, también podemos resolverlos. Lo que significa que somos capaces de lidiar con estos problemas. En particular, ¿qué podemos hacer todos nosotros?. Para quienes estén interesados en estas opciones, hay muchas cosas que pueden hacer. Hay muchas cosas que no entendemos y que necesitamos entender. Y hay otro montón de cosas que ya entendemos pero que no estamos haciendo y que deberíamos estar haciendo.

Tomado de una conferencia TED de Jared Diamond en 2003 (en cursiva y corchetes aportaciones propias).


Para saber más: Jared Diamond en Wikipedia [inglés]

Jeremy Sabloff en Santa Fe Institute [inglés]

Colapso social en Wikipedia [inglés]

Colapso Maya en Wikipedia [inglés]

Simulation model develpoment: a case study
of the classic Maya collapse por Dorothy Hostler, Jeremy Sabloff y Dale Runge [inglés]


A simple mathematical model of society collapse applied to Easter Island [inglés]

Jared Diamond on why societies collapse en TED [inglés]

"El mundo visto por Jared Diamond" de Michael Rowan [castellano]

"La Isla de Pascua es una metáfora del mundo actual". Entrevista a Jared Diamond en El País [castellano]

"La isla de Pascua y el colapso global" por Enrique Gil Calvo en El País [castellano]

Colapso, libro de Jared Diamond en Wikipedia [castellano]


29 de noviembre de 2009

Nobel para el Tribunal de las Aguas de Valencia

Tribunal de las Aguas ayer y hoy¿Qué tienen en común la desertificación del Parque Nacional de las Tablas de Daimiel, el conflicto de Darfur, la contaminación de la biosfera, la sobreexplotación de acuíferos en Yemen, la sobreexplotación de los caladeros del atún rojo, los incentivos cortoplacistas de Wall Street y el previsible futuro de las cajas de ahorros españolas?. La respuesta se encuentra en un arquetipo sistémico identificado inicialmente por el ecólogo Garrett Hardin, llamado “Tragedia de los bienes comunales” o por su acrónimo TBC en un artículo publicado en la revista Science en 1968.

La tesis central de Hardin es que cada ganadero (y sin duda cada pescador) racional si tiene acceso libre a un espacio común, aumentará su ganado (o sus capturas) hasta colapsar el recurso base de su actividad (es decir, los pastos o los caladeros).

La TBC describe situaciones donde aquellas decisiones que son correctas y adecuadas para cada parte de un sistema, son incorrectas e inadecuadas para el sistema en su conjunto. La TBC permite entender y abordar los problemas generados por decisiones locales aparentemente lógicas y racionales que resultan totalmente ilógicas e irracionales cuando abarcamos las decisiones locales con una visión más amplia, observando los acoplamientos e interacciones de las partes en el todo. He de señalar que la TBC tiene aspectos isomórficos muy interesantes con el famoso “Dilema del Prisionero” de la Teoría de Juegos que he tratado en posts anteriores.

Así, la desertificación a la que se ve abocada las Tablas de Daimiel a causa de la sobreexplotación de sus acuíferos, el conflicto de Darfur, la contaminación de la biosfera, etc. tienen un nexo común: (1) un “bien común”, esto es, un recurso compartido [el recurso puede ser natural o no] por un grupo de personas, organizaciones o países y (2) individuos, organizaciones o países que tomando decisiones con libertad obtienen ganancias en el corto y medio plazo explotando el recurso compartido sin pagar [y sin comprender] el coste de esa explotación [sobreexplotación] salvo en el largo plazo.

Como ejemplo a estas situaciones nombradas y otras muchas abundantes se encuentra la región africana del Sahel, en el Subsahara, antaño una zona fértil. En un estudio del Worldwatch Institute de 1986 citado por el sistémico Peter Senge, se analizaba pormenorizadamente las causas del colapso de la zona. Así, a mediados del siglo XX albergaba a más de cien mil pastores y más de medio millón de cabezas de ganado (cebúes). Hoy es un desierto cuyo rendimiento es apenas una fracción de aquel entonces. Las gentes que viven allí apenas subsisten con la continua amenaza de la sequía y la hambruna. La TBC del Sahel se originó con el crecimiento de la población y los rebaños entre las décadas de los años 20’s y 70’s. El crecimiento se aceleró de 1955 a 1965 a causa de precipitaciones excepcionalmente intensas y la asistencia de organizaciones de ayuda internacional que financiaron gran cantidad de pozos profundos. Cada pastor del Sahel tenía incentivos para expandir su rebaño de cebúes, por razones económicas y de prestigio social. Mientras las tierras comunes de pastoreo tenían tamaño suficiente para soportar este crecimiento, no hubo problemas. Pero a principios de los años 60’s el pastoreo empezó a ser excesivo y la vegetación de la zona empezó a ralear. Cuanto más escaseaba la vegetación, más excesivo era la presión del pastoreo, hasta que se llegó al extremo en que el ganado consumía más follaje del que podía generar la comarca. La desertificación se reforzó cuando la mermada vegetación permitió que el viento y la lluvia erosionaran el terreno. Crecía menos vegetación, la cual era consumida vorazmente por los rebaños, alentando aún más la desertificación. Este “círculo vicioso” continuó hasta las prolongadas sequías de finales de los 60’s y principio de los 70’s cuando había perecido del 50 a 80 por ciento del ganado y buena parte de la población del Sahel estaba en la indigencia.

Así, volviendo a los ejemplos del principio, en todas estas situaciones la lógica de la “decisión local” conduce inexorablemente al desastre colectivo, un desastre que cuando se advierte su magnitud, provocada por un “error común”, es demasiado tarde para salvar la totalidad del sistema y todos los individuos o partes del sistema colapsan con él. Además, como nos recuerda Peter Senge, “no basta con que un individuo vea el problema; el problema no se puede resolver a menos que todos tomen las decisiones conjuntas por el bien de la totalidad”.

Garrett Hardin exponía en su artículo (focalizado en la relación entre degradación ambiental y sobrepoblación) que la única solución ante la TBC era la centralización, el control y administración central de los recursos a fin de evitar que las decisiones locales infligieran un daño irreparable al conjunto.

Desde un enfoque sistémico esa puede ser una solución, en efecto, pero como a menudo sucede con el Pensamiento Sistémico, existe un principio sistémico básico llamado equifinalidad que nos permite no quedar prisionero de una única solución y por tanto podemos navegar por varias alternativas en busca de la más equilibrada y equitativa para el conjunto. Así, además de la centralización existen otros enfoques para resolver la TBC. A mí personalmente me parece interesante explorar las posibilidades del enfoque sugerido por Peter Senge: el establecimiento de señales que informen a los individuos implicados en un “bien común”. De tal modo se pueden diseñar indicadores que alerten a los actores locales que existe un “bien común” en peligro y en consecuencia que se ponga en práctica la autocontención respecto a la búsqueda del beneficio local (por ejemplo algo que está sugiriendo el presidente Barack Obama para que los altos ejecutivos de Wall Street se contengan y moderen sus elevados bonus e incentivos cortoplacistas, al parecer con poco éxito). Cambiando de ámbito, un ejemplo práctico de este enfoque se encuentra en el diseño del sistema Just in Time del ingeniero japonés Taiichi Ohno de la empresa Toyota: cuando existe un problema de calidad, el problema se ha de hacer visible para toda la organización, parando si es necesario la línea de producción a fin de evidenciar el problema y no ocultarlo a fin de resolverlo y evitar que el problema de calidad termine en una catástrofe mayor (mejor que el problema de calidad afecte a una única pieza o vehículo antes de que afecte a todas las piezas o vehículos fabricados en un turno).

Por otra parte, esta dificultad de “visualizar el coste” en la TBC hace difícil que un enfoque orientado a un “sistema de mercado” pueda regular de manera eficiente el “bien común”, pues al no existir un impacto a corto y medio plazo del coste que suponen las decisiones locales de cada individuo, impide que se traslade a los precios la sobreexplotación del bien común hasta que es demasiado tarde.

Con esas estábamos cuando hace mes y medio aproximadamente, el pasado 11 de octubre de 2009, se concedió el premio Nobel de Economía a Elinor Ostrom, profesora de Ciencias Políticas en la Universidad de Indiana (EE.UU.), que comparte el premio con el también estadounidense Oliver E. Willliamson, de la Universidad de Berkeley. Ostrom ha estudiado sobre el terreno durante varias décadas la administración local de los bienes comunales, desde los sistemas de irrigación en Filipinas, Nepal y España (Tribunal de las Aguas de Valencia y Consejo de Hombres Buenos de Murcia), los pastos de montaña en los Alpes, la pesca de bajura en Turquía y la seguridad ciudadana en los EE.UU. y ha llegado a una conclusión rotunda: en ciertos casos, ni el mercado ni el estado son lo mejor para garantizar la sostenibilidad de los recursos. Como Ostrom afirma en su libro Governing the Commons: «Hay comunidades de individuos que se han basado en instituciones que no se asemejan ni al Estado ni al mercado para gobernar algunos sistemas de recursos durante largos periodos de tiempo con un razonable grado de éxito».

Como bien resume Pablo Pardo en su artículo, durante su trabajo de investigación Ostrom encontró tres condiciones previas y ocho condiciones normativas para que se dé una gestión comunitaria y eficiente de los recursos comunales.

Las condiciones previas son: (1) El recurso gestionado de forma comunal debe tener una importancia absoluta para la supervivencia económica del grupo; (2) la sociedad que gestiona ese recurso debe estar muy cohesionada y (3) los partícipes en el sistema deben tener un proyecto de futuro común que abarque a varias generaciones. Es decir: los hijos de los actuales miembros de la comunidad mantendrán el sistema porque tendrán la misma forma de vida.

Mientras que las ocho condiciones normativas son:

1.– Fronteras muy definidas. El recurso que se explota de manera comunal debe estar bien delimitado, igual que las personas que tienen derecho a beneficiarse de él. Esta circunstancia excluye de este modelo, por ejemplo, a la atmósfera (con lo que las emisiones de CO2 también quedan fuera).

2.– Las normas de uso deben adaptarse a las circunstancias de cada lugar. Para Ostrom, el mejor ejemplo de esto son los diferentes sistemas de reparto de agua para riego en Alicante, Valencia, Murcia y Orihuela. Así que la centralización y la creación de grandes mercados no genera necesariamente más eficiencia.

3.– Los usuarios del recurso (o la mayor parte de ellos) también deben participar en las decisiones que se toman con respecto a su gestión. Es decir: la comunidad no sólo usa, sino que también es dueña.

4.– Debe haber una supervisión efectiva del recurso, llevada a cabo bien por monitores que respondan a la comunidad de usuarios, bien por la propia comunidad de usuarios.

5.– Las sanciones a los que violan las normas de uso serán impuestas por la propia comunidad o por autoridades que respondan ante ésta. Para Ostrom, éste es «el eje del problema: en estas robustas instituciones, la supervisión y las sanciones no son realizadas por autoridades externas, sino por los mismos partícipes». Igualmente sorprendente para Ostrom es el hecho de que los sistemas de sanciones son sofisticados y graduales, empezando con penalizaciones muy bajas a pesar de que están en juego recursos indispensables para las comunidades.

6.– Los sistemas de resolución de conflictos deben ser claros, simples, aceptados por todos e inapelables. El mejor ejemplo es el Tribunal de las Aguas valenciano.

7.– El derecho de las comunidades a crear y aplicar las normas de gestión de esos recursos es respetado por las autoridades estatales.

8.– La organización de grandes bienes comunales se lleva a cabo por medio de múltiples niveles de organizaciones integradas entre sí, que se encargan de la supervisión, resolución de conflictos, aplicación de decisiones y regulación. Una vez más, Ostrom considera que el mejor ejemplo de ese sistema son las huertas del Levante español.

Como valenciano me congratula que este premio Nobel recaiga en una investigadora de campo que ha fundamentado gran parte de su trabajo en una institución centenaria tan arraigada en nuestro pueblo como es el Tribunal de las Aguas, un tribunal de derecho consuetudinario que recientemente ha sido declarado por la UNESCO, junto con el Consejo de Hombres Buenos de Murcia, Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

Desde aquí quiero rendir un pequeño homenaje sistémico a esta institución tan querida por los valencianos y a sus esforzados agricultores que hacen posible que el famoso dicho tenido por cierto “lo que es del común, no es de ningún” no sea una verdad universalmente verificada, pues como afirma la reciente premio Nobel: «Hemos visto en estudios tanto en el laboratorio como el terreno que algunas personas pueden ser muy puñeteras, pero que la mayor parte de los individuos son seres capaces de distinguir los matices. Si se les presenta una situación en la que pueden desarrollar confianza y reciprocidad, lo harán».


Para saber más: The Tragedy of the Commons. Artículo original de Garrett Hardin en Science [inglés] - Artículo en castellano

Garrett Hardin en Wikipedia [inglés]

Tragedia de los comunes en Wikipedia

Artículo en el diario El País sobre Elinor Ostrom

Artículo de Pablo Pardo en el Suplemento Natura del diario El Mundo

Elinor Ostrom en Wikipedia

Oliver E. Williamson en Wikipedia

El drama de los bienes comunes. La necesidad de un programa de investigación. Horacio Capel. Universidad de Barcelona

Parque Nacional de las Tablas de Daimiel en Wikipedia

El Sahel en Wikipedia

El conflicto de Darfur en Wikipedia

Yemen could become first nation to run out of water [Times on line]

Derecho Consuetudinario en Wikipedia

Consejo de Hombres Buenos de Murcia [web oficial]

Tribunal de las Aguas de Valencia [web oficial]

27 de septiembre de 2008

Lotka-Volterra: Interdependencia Sistémica

Alfred James Lotka y Vito VolterraVito Volterra (1860-1940), físico y matemático italiano fue catedrático de la universidad de Roma y senador. Su oposición al fascismo y su origen judío significaron la expulsión de su cátedra y de las sociedades científicas italianas. Exiliado en Francia hasta 1939, impartió cursos en distintos países, entre ellos España. Volterra desarrolló la solución a las ecuaciones integrales de límites variables que lleva su nombre y tras la primera guerra mundial, en la que se alistó en el cuerpo de ingenieros, se interesó por la aplicación matemática en la biología, extendiendo y desarrollando la obra del matemático belga Pierre François Verhulst, uno de los “padres” de la ecuación logística que comenté en el post sobre “teoría del caos”, cuando sobre un problema de poblaciones de peces diseñó una ecuación logística sobre el crecimiento de poblaciones competitivas expresada como sistema de dos ecuaciones diferenciales.

Alfred James Lotka (1880-1949), químico, demógrafo y matemático norteamericano de origen ucraniano escribió un libro de Biología teórica y varios artículos sobre procesos oscilantes en Química, en donde de manera independiente a Volterra trabajó con la misma ecuación logística de Verhulst pero con el fin de describir una reacción química en la cual las concentraciones oscilan y estableció el modelo que hoy se conoce con el nombre de ambos Lotka-Volterra y que representa aún la base de los estudios teóricos acerca de la dinámica de poblaciones y otros modelos matemáticos en campos tan diversos como la economía, interdependencia compleja, sostenibilidad, tratamiento de plagas, etc.

El sistema de ecuaciones diferenciales Lotka-Volterra (en adelante Modelo Lotka-Volterra) tiene un interés especial en el campo del Pensamiento Sistémico debido a que reúne dos características clave: aún tratándose de un modelo no lineal es sencilla de modelar con medios informáticos (aunque existen extensiones posteriores para hacerla más “realista”) y hace tangible los conceptos a veces abstractos de interdependiencia y acoplamiento, esenciales desde la perspectiva sistémica pues estas son “características isomorfas” a todos los sistemas. En otro post profundizaré sobre el “isomorfismo”, verdadera madre de todas las batallas para los sistémicos.

El modelo Lotka-Volterra en su forma más simple trata de dos tipos de especies diferentes pero unidas por un fuerte vínculo enmarcado en el más puro darwinismo: una especie presa (peces, conejos, etc.) y otra especie predadora (tiburones, zorros, etc.) comparten un mismo ecosistema. Las premisas de partida son igualmente simples: la especie presa se desenvuelve en un medio sin escasez de alimento (recordemos en la ecuación logística el parámetro lambda) y que la especie presa no tiene otro predador adicional al declarado en el modelo (esto es, si no hubiese ninguna especie predadora, la dinámica poblacional de la especie presa sería la misma que vimos en la ecuación logística). Por otro lado, la especie predadora únicamente consume la especie presa declarada en el modelo y ninguna otra, incluida la propia especie predadora (esto es, en el modelo Lotka-Volterra, como dicen los ecólogos, únicamente existe competencia interespecífica y no competencia intraespecífica o canibalismo). Esto último bien es cierto que atenta contra la teoría de la evolución, puesto que la especie predadora debería estar capacitada para buscar otra especie para cazar cuando desaparece la población de la especie presa, como tampoco es posible la migración para presas o predadores y aunque es posible la existencia de otras especies, no afectan (no compiten) con la interacción a estudiar (a veces en aras de la simplicidad hay que hacer estos sacrificios reduccionistas). Esto significa que el modelo parte de la hipótesis de trabajo de ser un sistema cerrado, como por ejemplo que ambas especies están encerradas en un estanque o en una isla como si se tratara de un reality show al estilo de “Supervivientes” o “Gran Hermano”.

El modelo Lotka-Volterra muestra claramente la interdependencia entre las especies del sistema presa-predador y refleja lo que podemos intuir en el comportamiento cualitativo del modelo sin llegar a visualizarlo numéricamente o gráficamente, esto es, si hay muchos predadores y cazan todas las presas, podemos intuir lo que les pasará a la especie predadora al cabo de pocos periodos (curva logística exponencialmente negativa), mientras que si no hay predadores podemos intuir lo que les pasará a la especie presa al cabo de pocos periodos (curva logística exponencialmente positiva). Lo que ya resulta algo más complejo es que nuestra intuición nos anticipe lo que sucederá en un estadio de cuasi-equilibrio. Es lo que vamos a visualizar ahora, las oscilaciones del sistema y la emergencia de un cierto patrón oscilatorio común en muchos sistemas: atractor de ciclo límite. Vayamos pues a interpretar el Modelo Lotka-Volterra.

Modelo Lotka-Volterra
Donde

x es el número de presas (por ejemplo, peces o conejos);
y es el número de predadores (por ejemplo, tiburones o zorros);
dx/dt and dy/dt representa el crecimiento de las dos poblaciones en el tiempo;
t representa el tiempo, y α, β, γ and δ son parámetros que representan las tasas de crecimiento/decrecimiento y de interacción entre las dos especies, es decir, α representa la tasa de crecimiento de las presas (o tasa de natalidad de las presas), β representa la tasa de eliminación de las presas por parte de los predadores (o productividad de los predadores o eficiencia de captura), γ representa la tasa de eliminación natural de los predadores (o tasa de mortalidad de los predadores) y δ representa la tasa de crecimiento de los predadores como resultado del consumo de presas (o tasa de transferencia energética de las presas a los predadores).

Como se puede observar intuitivamente, la velocidad con que varía la población de presas (x) es proporcional a la población existente en el momento t (a través de la tasa de natalidad) y proporcional al número de interacciones con los predadores (y) (a través de la tasa de captura), es decir, propocional tanto a la población de presas (x) como de predadores (y) en el momento t. Combinando ambos efectos la velocidad de variación de la población de presas será:

Ecuación de las presas
Y la velocidad con que varía la población de predadores (y) es proporcional a la población existente en el momento t (a través de la tasa de mortalidad) y propocional al número de encuentros presa (x) predador (y) (a través de la tasa de transferencia energética), es decir, propocional tanto a la población de presas (x) como de predadores (y) en el momento t. Combinando ambos efectos la velocidad de variación de la población de predadores será:

Ecuación de los predadores
Por otro lado, como he anticipado antes, existen dos interpretaciones intuitivas fácilmente deducibles en el modelo, donde en ausencia de predadores (y), la población de presas (x) crece en forma exponencial positiva hasta saturar la capacidad de carga del ecosistema.

Curva de población de presas en ausencia de predadores
Y, obviamente su contrario, esto es, en ausencia de presas (x), los predadores (y) se extinguen en forma exponencial negativa hasta su extición.

Curva de población de predadores en ausencia de presas
Pero, la gracia y el comportamiento anti-intuitivo del modelo Lotka-Volterra se encuentra cuando los parámetros de interacción β y δ son distintos a cero (además de las tasas de natalidad y mortalidad), es entonces cuando nos encontramos con un sistema de dos ecuaciones acopladas, donde existe retroalimentación porque la variación de uno de los componentes del sistema afecta al segundo componente que a su vez afectará al primero. Es en este punto crucial donde se encuentra la “madre del cordero” del modelo, pues nos descubre sutilmente la emergencia de una propiedad sistémica de (si me permiten la expresión) “interés común” para ambas especies: su inter-dependencia. Pues, de algún modo, las presas “dependen” de los predadores para evitar la maldición Malthusiana que supondría una superpoblación que superase la capacidad del carga del ecosistema, a la vez que los predadores “dependen” de las presas para sobrevivir, reproducirse y evitar su desaparición.

Aquí es donde comienza lo interesante desde el punto de vista cualitativo y donde Volterra descubrió algunas propiedades dignas de mencionar.

El Principio de Volterra

La primera propiedad se denominaría con el tiempo Ley de la periodicidad de Volterra que viene a decir que el cambio de los tamaños poblacionales de ambas especies (presa y depredadora) son periódicos, en efecto:

Periodicidad de Volterra
Otra propiedad interesante y anti-intuitiva es la Ley de Conservación de los Promedios. Según ésta ley los promedios de los tamaños poblacionales de la especie presa (x) y de la depredadora (y) son independientes de su tamaño inicial y, calculados en un periodo son α/β y γ/δ.

Y, tal vez la propiedad más anti-intuitiva es la Ley de la perturbación de los promedios, más conocida como el “Principio de Volterra”, que viene a decir que si las poblaciones de ambas especies son destruidas a una razón proporcional a su tamaño poblacional, el promedio de las presas aumenta, mientras que el de los predadores disminuye. El “Principio de Volterra” tiene importantes implicaciones en el uso de insecticidas que destruyen tanto a los insectos predadores como a sus insectos presa. Pero no termina ahí su aplicación, de ahí su interesante “fertilidad cruzada” como sucede con otros isomorfismos, pues el mismo principio es aplicable en campos tan diferentes como medicina, policial, militar, económica, ciclo producción-consumo, etc. en general allí donde exista un sistema acoplado de dos componentes (o más) y se decida la intervención indiscriminada sobre todos los componentes del sistema puede alterar profundamente el equilibrio pre-existente y en la mayoría de ocasiones provocar resultados inesperados o contraproducentes si no se ha tenido en cuenta esta sutil inter-dependencia entre los componentes del sistema. Es decir, por ejemplo, si la proliferación de una plaga (presas) es controlada mediante procedimientos naturales por otra especie (predadores), existe cierto equilibrio entre ambas como hemos podido comprobar (oscilaciones periodicas). Si, por otro lado, en cierto momento se decide la aplicación de un insecticida para acabar con la plaga sin tomar en cuenta que éste también mata a los predadores el resultado será según el “Principio de Volterra” que, en promedio, la plaga aumenta y, también en promedio, la especie con la que se controlaba disminuye. En efecto, suponiendo por ejemplo una perturbación (eliminación) en ambas especies del orden del 90% en el periodo 40 y del 80% en el periodo 41, observaremos como la plaga (la especie presa en este caso) se recupera más rápidamente que la especie que la regulaba (la especie predadora de la plaga), alterando sustancialmente el equilibrio pre-existente y con ello los dos atractores de ciclo límite. Tener en cuenta el “Principio de Volterra” es crucial para el diseño de plaguicidas, de modo que focalicen su efecto letal sobre la especie-plaga y minimicen los daños colaterales en los predadores naturales. Esto es algo que se tiene muy en cuenta en la industria farmacológica con el concepto de diana terapéutica en el tratamiento del cáncer y otras enfermedades para evitar en lo posible que los fármacos ocasionen daños colaterales en el sistema inmunológico.

Principio de Volterra
Retomando la propiedad isomorfa del Modelo Lotka-Volterra he mencionado deliberadamente otras aplicaciones en el ámbito policial, militar, económica, etc. ¿Por qué policial?. A pocos estrategas policiales se les escapa que el fenómeno mafioso implica, desde un punto de vista presa-predador, un control indirecto sobre pequeños delitos (predadores pequeños) a cambio de la presencia permisiva de un delito mayor (extorsión continuada). No es ningún secreto que todas las policías del mundo saben o intuyen que los predadores grandes (delincuentes organizados) “mantienen a raya” en su territorio a los predadores pequeños (delincuentes no organizados). Si un estratega policial decidiera por su cuenta y riesgo, a lo “Batman”, terminar con la extorsión mafiosa (eliminar a los predadores mayores), debería saber o intuir que al poco tiempo los pequeños delincuentes (predadores pequeños) se harán dueños de las calles, pues ante la ausencia de sus predadores naturales (mafia organizada) crecerán en número y fechorias, tal vez hasta constituir “por evolución”, en otra mafia organizada. Por favor, no estoy diciendo con esto que la policía mantenga el status-quo y no actúe contra los mafiosos y extorsionadores, pero sí que tenga en cuenta que el vacío de poder dejado por los mafiosos detenidos debe ser reemplazado por más presencia policial o de lo contrario el éxito policial será efímero.

No terminan aquí los isomorfismos del Modelo Lotka-Volterra. ¿Por qué digo también en el campo militar?. Pongamos que hablo de Afganistán. Pongamos que hablamos de intervenir para eliminar del “sistema afgano” a una especie predadora (los talibanes) que someten a su especie-presa (el pueblo afgano) a una fuerte dictadura ideológica de toda índole y en particular contra las mujeres. Pasado el tiempo y eliminados por intervención externa (recordemos el plaguicida del ejemplo anterior) a los predadores-talibanes ¿quién sigue sometiendo a la especie-presa (el pueblo afgano en general y las mujeres afganas en particular) a una dictadura ideológica similar a los talibanes?. Evidentemente otros predadores han ocupado el espacio dejado por los predadores-talibanes (clanes tribales, traficantes de heroína, etc). El agente externo que actúo de plaguicida (la OTAN de acuerdo con el mandato de la ONU) contra los predadores-talibanes no previó que otro predador secundario (antes sometido por el predador ahora eliminado) sucedería al predador primario.

Por último, ¿por qué digo también en el campo económico?. El debate actual sobre la crisis financiera y sobre el desacoplamiento (decoupling) de países y economías es muy interesante analizarlo a la luz del modelo Lotka-Volterra, pues, como hemos visto anteriormente, el modelo representa un paradigma de interdependencia y acoplamiento. Así, cuando algunos países desearían (otra cosa es que puedan) tener una economía desacoplada (léase ser inmune a la crisis) de los países centrales de la crisis financiera (léase EE.UU. y Reino Unido principalmente, aunque también la zona Euro), lo que están manifestando es algo virtualmente imposible si hasta hoy mismo su economía real (léase sistema productivo) está acoplada a la de los países en crisis financiera. En otras palabras, el acoplamiento y desacoplamiento económico entre países y regiones no se cambia ni se improvisa de un día para otro. Si somos zorros y en nuestro ecosistema quedan pocos conejos y sólo conejos, es difícil que podamos desacoplarnos de los conejos y tengamos otra especie presa alternativa a la cual acoplarnos como especie predadora. Cuando algunos expertos dicen que con la actual crisis financiera China e India pueden sustituir a EE.UU. y Europa como motor de la economía mundial por el hecho de que ambos países crecen con dos dígitos, no están teniendo en cuenta que las economías de los países asiáticos están acopladas enormemente a las de EE.UU. y Europa, a las que deben en gran parte su alto crecimiento, de modo que no va ser fácil que la enorme capacidad productiva asiática, primero, se desacople del enorme mercado de consumo que supone EE.UU. o Europa, y segundo, encuentre otra zona económica de alto consumo a la cual acoplarse en una relación interdependiente de producción-distribución-consumo. ¿El mercado interno asiático podría servir de motor económico?. Tal vez dentro de una o dos generaciones, cuando además de multimillonarios, las economías asiáticas sean capaces de generar y abastecer a una clase media voluminosa que sustituya en gran medida el mercado exterior. Mientras tanto, me temo, si la crisis financiera finalmente contagia a la economía real reduciendo significativamente el consumo en EE.UU. y Europa, en China, India y resto de países asiáticos lo van a pasar mal, porque para bien (y para mal) sus sistemas productivos están acoplados a los sistemas de distribución y consumo de Occidente.

Es decir, aplicando el Modelo Lotka-Volterra y sus extensiones (más de una especie predadora, competencia intraespecífica, etc.) resulta evidente este fenómeno de sustitución de predadores. En estos casos, policial, militar, económico, etc. el principio de Volterra se aplica igualmente, sea para la relación presa-predador o presa-predador-predador, es decir si intervenimos (para perturbar) un ecosistema (biológico, empresarial, policial, militar, económico, etc.) antes debemos tener presente las sutiles interacciones (acoplamientos) entre las diferentes especies/roles o de lo contrario nos encontraremos con situaciones desagradables en la post-intervención.

Por último pero no menos importante es contemplar la Ley de la periodicidad de Volterra con el prisma del concepto del atractor de ciclo límite. Esto se consigue al graficar las soluciones x(t) e y(t) en forma paramétrica en el espacio de fases (x,y), obtenemos la superposición de dos funciones oscilatorias que podemos graficar mediante un típico diagrama de dispersión. En efecto, si observamos el ciclo poblacional de las presas en función del ciclo poblacional de los predadores comprobaremos un patrón gráfico típico en el comportamiento de muchos sistemas.

Atractor de ciclo límite en presas
Igualmente, observaremos el mismo fenómeno en el ciclo poblacional de los predadores en función del ciclo poblacional de las presas

Atractor de ciclo límite en predadores
Y, para observar la combinación de ambos atractores, superponemos ambos ciclos en la misma gráfica. Al observar estos atractores podemos interpretar que desprenden cierto significado, incluso cierta belleza y armonía. Efectivamente, desde una perspectiva teleológica el ecosistema parece estar dirigido, como si una mano invisible adamsmithiana mantuviera el equilibrio del sistema dentro del ciclo límite. Aunque desde una perspectiva sistémica podemos interpretar ese ciclo límite como una regularidad típica de los procesos de auto-organización y una propiedad emergente del Modelo Lotka-Volterra. Un tema, la auto-organización como propiedad emergente de los sistemas complejos, tan apasionante que prometo dedicar un post y profundizar en sus implicaciones.

Atractores de ciclo límite superpuestos
Otras extensiones del modelo Lotka-Volterra se pueden desarrollar para hacer más realista el modelo, por ejemplo incorporando límites a la capacidad de carga del ecosistema para limitar el número de presas, o también incorporando competencia intraespecífica dentro de la especie predadora (canibalismo) o más recientemente incorporando otras especies predadoras de segundo y tercer orden (predadores de predadores, etc.). Otro aspecto interesante del modelo Lotka-Volterra es que nos introduce en el ámbito de una de las ecuaciones no lineales más sencillas de modelizar con las técnicas de la Dinámica de Sistemas en la que profundizaré en próximos post y en donde la comprensión de los resultados anti-intuitivos como fruto de las interacciones existentes en el sistema nos conducen a una nueva forma de pensar y abordar la complejidad. Con el modelo Lotka-Volterra se nos abre todo un mundo de posibilidades para observar la realidad de los sistemas vivos (sistemas económicos incluidos) como si de un simulador de vuelo se tratara y en donde la clave de la comprensión se encuentra en la capacidad de perturbar el modelo para extraer conclusiones, propiedades, principios y nuevas intuiciones de orden cualitativo para entender más profundamente el comportamiento de sistemas complejos.

Como ya hice anteriormente con la ecuación logística considero que estos modelos matemáticos se entienden mejor si se practican mediante simulaciones con la ayuda de una hoja electrónica. A tal fin he trasladado a una hoja Excel el modelo Lotka-Volterra para realizar simulaciones y observar la evolución de las poblaciones presa y predador en función del tiempo y los parámetros iniciales, así como para observar el Principio de Volterra (perturbando el sistema) y los atractores de ciclo límite. A practicar pues: Ecuación Lotka-Volterra en Excel


Para saber más: Ecuación Lotka-Volterra en Wikipedia [inglés]

Alfred James Lotka en Wikipedia [inglés]

Vito Volterra en Wikipedia [inglés]

Isomorfismo en Wikipedia [castellano]

Atractor en Wikipedia [castellano]


12 de octubre de 2007

Congratulations Al & Rajendra

Al GoreEl ex vicepresidente de EEUU Al Gore y el Grupo Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) de la ONU han sido galardonados con el premio Nobel de la Paz 2007, por "sus esfuerzos para construir y difundir un mayor conocimiento sobre el cambio climático causado por el hombre y poner las bases para las medidas para contrarrestar ese cambio" anunció el Comité Nobel en Oslo hace unas pocas horas.

El Comité Nobel quiso destacar los esfuerzos de los galardonados en la lucha contra el cambio climático, como uno de los factores que pueden amenazar "las condiciones de vida de gran parte de la humanidad, pues originarían, entre otras cosas, migraciones a gran escala, una mayor competencia por los recursos naturales y conflictos violentos entre países".

Al Gore, por su parte, ha sido, según destacó el Comité, uno de los principales políticos medio-ambientalistas. "Su gran compromiso, reflejado en su actividad política, sus ponencias, sus películas y sus libros han reforzado la lucha contra el cambio climático. Es probablemente la persona que a título individual ha hecho más para crear una conciencia mundial sobre las medidas que deben adoptarse", subrayó el Comité en su comunicado.

Rajendra PachauriDesde Nueva Dehli, Rajendra Pachauri, presidente del IPCC, ha mostrado su alegría por el galardón. "Espero que esto ponga la cuestión en la parte central de la escena y que esto provoque una mayor toma de conciencia y un sentimiento de urgencia", ha declarado Pachauri.

Al Gore, por su parte, se ha mostrado "profundamente honrado" de recibir el Premio Nobel de la Paz. "Esta recompensa es más significativa por el hecho de que tengo el honor de compartirla con el Grupo Intergubernamental de expertos sobre la evolución del clima, el grupo científico más eminente dedicado a mejorar nuestra comprensión sobre a crisis del clima, un grupo cuyos miembros han trabajado sin descanso y con abnegación desde hace muchos años", ha asegurado Al Gore en su comunicado.

Con su documental Una verdad incómoda, Al Gore recibió el Oscar al mejor documental en la edición de 2006, y fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional 2007 por su "decisiva contribución al progreso en la solución de los graves problemas del cambio climático".

Con este premio, el Comité Nobel ha querido no sólo llamar la atención sobre el problema, sino instar activamente a que se tomen medidas urgentes "antes de que el cambio climático escape al control del hombre".

Noticias extractadas de El País, El Mundo y nobelprize.org


Apunte sistémico: Una “verdad incómoda” del siglo XIX

Hace tiempo un gran sistémico, todavía vivo, Jay Forrester, creador de la Dinámica de Sistemas, advirtió: “la mente humana no está adaptada para interpretar la forma en que se comportan algunos sistemas”. A la vista del “negacionismo” cuando no “pasotismo” sobre el peligro que encierra la acumulación en la atmósfera del CO2 de origen humano y su consecuente efecto en el calentamiento global podemos afirmar con Forrester que efectivamente existen limitaciones mentales que nos impiden comprender nuestra interdependencia sistémica con la naturaleza, o en palabras del gran jefe indio Seattle: “cuando el último árbol haya sido abatido, cuando el último río haya sido envenenado, cuando el último pez haya sido pescado, sólo entonces nos daremos cuenta de que no se puede comer el dinero”.

En 1854 no existían los hoy laureados Al Gore, Rajendra Pachauri ni el IPPC ni polémica alguna sobre el cambio climático, pero fue un “salvaje” quien denunció esta misma “verdad incómoda” al presidente de los EE.UU. de aquel entonces, el demócrata [como Al Gore] Franklin Pierce cuando éste propuso comprar las tierras a las tribus indias que habitaban la costa oriental del estado de Washington. Antes de someterse, el gran jefe indio Seattle se dirigió en una larga carta al presidente.

Entre otras cosas escribió algo que hoy viene a ser profético: “...sabemos una cosa: la tierra no pertenece al hombre, es el hombre quien pertenece a la tierra. El hombre no ha tejido la red de la vida, no es más que un hilo. Todo está enlazado... Para el hombre blanco la tierra no es su hermana, sino una enemiga... su inmensa hambre devorará la tierra, y detrás de si no dejará más que un desierto... Los ríos son hermanos nuestros porque nos liberan de la sed... El aire tiene un valor inestimable para el piel roja, ya que todos los seres comparten un mismo aliento... Pero el hombre de piel blanca no se da cuenta del aire que respira...”. Hoy sabemos que esa unidad hombre-medio que intuía el gran jefe indio está corroborada por la ecología. Pero, en mi modesta opinión, nos falta dar un paso más: “sentir”, y no sólo intelectualmente, como el “salvaje” piel roja o como Francisco de Asís, que también somos hermanos de la tierra, el agua, el aire. Tal vez ese día seremos menos “civilizados”, pero más “sapiens” y menos “amos del universo”, pero más “administradores responsables” del planeta Tierra. Que así sea.

Os dejo con un vídeo de la “verdad incómoda” del gran jefe indio Seattle, el antecesor “salvaje” de Al Gore y Rajendra Pachauri en el siglo XIX.




14 de abril de 2007

La rebelión de Gaia

Climate Change 2007: Climate Change Impacts, Adaptation and VulnerabilityEl segundo de los cuatro informes sobre cambio climático elaborados por el panel de expertos de la ONU ha sido si cabe más apocalíptico que el primero: entre el 20 y el 30% de las especies animales y vegetales del planeta se extinguirá irremediablemente si el calentamiento prosigue al ritmo actual.

"Nos enfrentamos a una extinción masiva", señalan algunos de los autores, mientras desde las organizaciones ecologistas llaman a "luchar de inmediato" para tratar de frenar las terribles consecuencias.

«Hoy, sabemos que la humanidad está destruyendo, a una velocidad aterradora, los recursos y equilibrios que han permitido su desarrollo y que determinan su futuro»

"Lo que hemos conseguido es un muy buen documento", señaló a la BBC Rajendra Pachauri, presidente del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC). El estudio señala que el cambio climático está teniendo "impactos muy importantes" en los ecosistemas, y unos efectos "discernibles, aunque menos evidentes" de impacto en las actividades humanas.

En próximos días se presentarán los escenarios regionalizados de los efectos del cambio climático en diferentes lugares: en Madrid el de los países mediterráneos; en Ginebra el de las zonas alpinas; en Alejandría, el del Sáhara y el Medio Este; en Nueva Delhi, el de Asia; en Buenos Aires, el de Suramérica, en Nairobi, el del 'cuerno' de África, etc. Los informes serán enviados a los principales líderes mundiales antes de la próxima cumbre del G8 en junio, mientras que la tercera parte del informe, que analiza cómo mitigar los efectos de las concentraciones de gases de efecto invernadero, verá la luz en mayo.

Ya está cambiando el mundo

Si en la primera parte del estudio –publicada el pasado mes de febrero- los científicos concluyeron que el causante del calentamiento del planeta era el hombre, con sus emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera, ahora se han centrado en determinar cuáles serán sus efectos en la Tierra, así como lanzar una advertencia a los gobiernos de que deben "adaptarse a las consecuencias del cambio climático". "Los políticos no pueden ignorar los resultados de este estudio, porque el calentamiento ya está cambiando el mundo", dicen.

Según el informe, un incremento de 1,5ºC respecto a la temperatura media registrada en 1990 pondría al menos un tercio de las especies animales y vegetales e grave riesgo de extinción. Pero los daños no sólo los sufrirían animales y plantas. Más de 1.000 millones de personas padecerían escasez de agua, fundamentalmente debido al deshielo de los glaciares de montaña, una de las principales reservas de agua dulce del mundo.

Seis años han tardado los expertos que conforman el Panel Intergubernamental de Cambio climático (IPCC), auspiciado por la Organización Meteorológica Mundial y el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, en plasmar en papel sus conclusiones. La primera de ellas, publicada el pasado mes de febrero, utilizaba un lenguaje claro para constatar que el calentamiento global es "muy probablemente" provocado por el hombre, y además el futuro del planeta no es demasiado halagüeño: "el cambio climático es como un tren que ha tomado la salida, y no podrá se podrá parar en siglos", señalaba.

En la segunda parte del exhaustivo estudio, que se debía publicar hoy en Bruselas, advierte que ya es demasiado tarde para prevenir algunos de los efectos del calentamiento del planeta: "El hombre sólo puede adaptarse a ello, sobre todo en lo que se refiere al incremento del nivel del mar y el impacto que eso tendrá en las islas", anuncia.

Y como casi siempre, serán las zonas más desfavorecidas de la Tierra las que sufran si cabe más las consecuencias del constante incremento de emisiones de gases contaminantes a la atmósfera. "Cientos de millones de personas se verán amenazados por las inundaciones provocadas por el aumento del nivel del mar, especialmente cuando se derritan los polos", auguran los científicos. Por primera vez en un estudio de tal calado internacional, se ponen fechas concretas. En Europa, por ejemplo, de este año al 2080 las fuertes trombas de agua e inundaciones afectarán anualmente a dos millones y medio de personas.

Los científicos coinciden en que un incremento de 2ºC en la temperatura global del planeta significaría "una seria conversión de algunos hábitats", mientras que toda temperatura superior a esos 2ºC implicaría "un colapso de la mayoría de los ecosistemas". En su informe de febrero, los expertos predecían un incremento de entre 1,8ºC y 4ºC al final del siglo XXI, aunque en los polos el incremento sería de 6,4ºC. El deshielo de los polos ha incrementado el nivel del mar en 17 centímetros en el siglo XX, aunque desde el año 1993 ese ritmo crece a un ratio de 3,1 milímetros anuales.

Maravillas naturales en peligro

Diez de las principales maravillas naturales del mundo están en peligro. Desde la selva del Amazonas hasta los corales de Australia, pasando por los glaciares del Himalaya o el desierto de Chihuahua, estos extraordinarios entornos naturales podrían desaparecer si el cambio climático continúa como hasta ahora, según un informe publicado por la organización ecologista WWF/Adena llamado Salvemos las maravillas naturales amenazadas por el cambio climático.

El organismo ha hecho público este estudio un día antes de que se conozcan las conclusiones del informe sobre impactos y vulnerabilidad del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC), que se presenta hoy en Bruselas. Las diez regiones citadas son la gran barrera de Coral; el Caribe, con las tortugas carey; el desierto de Chihuahua en México y Estados Unidos; el bosque tropical de Valdivia; los manglares de Sundarbans en India, hábitat del tigre de Bengala; el tramo alto del río Yangtzé, en China; el Amazonas; el Mar de Bering; los glaciares del Himalaya; los bosques costeros; y la ecorregión marina de África oriental.

En el documento, la organización detalla los problemas que el cambio climático está generando en estas maravillas naturales. Así, por ejemplo, la gran barrera de coral está afectada por el calentamiento del mar, que provoca el blanqueo de los corales, mientras que el río Yangtzé se enfrenta a reducciones de caudal por el retroceso de los glaciares. En el bosque de Valdivia, situado entre Chile y Argentina, sobrevive el segundo árbol más viejo del mundo, con más de 3.000 años. El aumento de los incendios podría acabar con este paraje natural, uno de los bosques más grandes del planeta. Y en el Amazonas, según el informe, la temperatura podría aumentar entre dos y tres grados centígrados hasta 2050.

"La adaptación puede salvar algunas de estas maravillas naturales. Pero sólo medidas drásticas para reducir las emisiones causantes del cambio climático por parte de los gobiernos pueden alentar la esperanza de detener la masiva destrucción de espacios naturales emblemáticos, así como de las comunidades humanas que los habitan" afirma Mar Asunción, responsable del Programa de Cambio Climático de WWF/Adena en España, en un comunicado publicado en la página web del organismo.

España vulnerable

España es uno de los países que se verán más afectados por el calentamiento global, según la segunda parte del IV Informe del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC) de la ONU, que se presentó el viernes en Bruselas, y que se centra en impactos, adaptación y vulnerabilidad de este fenómeno planetario.

Los impactos más significativos en la Península estarán vinculados a los recursos hídricos, la elevación del nivel del mar y la erosión costera y una relevante degradación de los ecosistemas y de la biodiversidad. Esto es lo que cabe esperar en las próximas décadas, e incluso a partir de 2020, fecha que está casi a la vuelta de la esquina.

«España está en una zona especialmente vulnerable al impacto del cambio climático y notará sus efectos adversos en los recursos hídricos, las costas, la biodiversidad y los ecosistemas mediterráneos que, al padecer temperaturas más elevadas, sufrirá con más frecuencia incendios y olas de calor». Así se expresó al término de la reunión internacional la subdirectora de la Oficina Española de Cambio Climático, Concepción Martínez.

En declaraciones a la prensa, Martínez destacó que «por primera vez se cuantifican los impactos del calentamiento, y existe una alta probabilidad de que empiecen a notarse ya a partir de 2020. Evidentemente si no se toman medidas y si se superan los dos grados centígrados, que es el objetivo que se ha marcado la UE, podrían agravarse más esos efectos adversos».


Noticias extractadas de El País, El Mundo e IPCC [Report 6-Abr-2007]


Apunte sistémico

Uno de los primeros modelos matemáticos complejos que estudié junto con el modelo World-2 de Jay Forrester y World-3 de Donella y Dennis Meadows que bloggeare en otro momento, fue el de James Lovelock, padre de la teoría Gaia [Gaia es la diosa-madre del planeta Tierra en la mitología griega]. Es el modelo conocido como "El mundo de las margaritas" y estaba compuesto por un sistema de ecuaciones diferenciales, indiferente a las condiciones iniciales [al contrario de los modelos caóticos], estable y resistente a las perturbaciones.

"El mundo de las margaritas" simula un planeta como la Tierra que orbita alrededor de una estrella como nuestro sol. En ese mundo sólo hay dos especies de plantas, y ambas compiten por el espacio vital, como haría cualquier planta. Cuando el sol es más joven y frío, también lo es el modelo de planeta, y en esa época prosperan las margaritas oscuras. Sólo en los puntos más cálidos, cerca del ecuador, se encuentran margaritas de color claro. Sucede así porque las margaritas oscuras absorven luz del sol para mantenerse a sí mismas, la región que ocupan y el conjunto del planeta, en un estado templado. Conforme la estrella se calienta, las margaritas oscuras que viven en los trópicos son desplazadas por las margaritas claras, porque éstas reflejan la luz del sol y, por lo tanto, se mantienen más frías; también enfrían su región y el planeta entero. Al irse calentando cada vez más la estrella, las margaritas claras van predominando sobre las oscuras y, a través de la competencia por el espacio entablada entre ambas especies, el planeta siempre se mantiene cerca de la temperatura ideal para la vida. Al final, la estrella se vuelve tan caliente que ni siquiera las margaritas claras pueden sobrevivir, el planeta se convierte en una roca muerta orbitando alrededor de una estrella, algo que le sucederá a nuestro sistema Tierra en aproximadamente unos mil millones de años cuando nuestro sol sea tan caliente que Gaia [el sistema regulador de la Tierra] sea incapaz de amortiguar el exceso de calor, claro que para entonces es posible que la Humanidad haya desaparecido mucho antes.

El modelo de Lovelock no es más que una caricatura de la vida en la Tierra pero tiene la virtud de mostrar que los postulados evolutivos de Darwin son compatibles con la idea de un mundo que crea las condiciones para la vida sin recurrir a un "diseño inteligente" o un "plan teleológico". La clave del modelo se encuentra en el "mecanismo" de la autorregulación, algo que se conoce desde la invención de la máquina de vapor, en la prehistoria de la Cibernética. Esa es la esencia de Gaia: la Tierra se comporta "como si fuese" un organismo vivo capaz de autorregularse. Es importante no perder de vista el entrecomillado "como si fuese" para no caer en tentaciones vitalistas o panteistas. No obstante entender Gaia como un ser vivo es una hermosa metáfora que puede guiarnos en su comprensión sistémica, siendo de hecho el sistema más grande en el que los humanos podemos intervenir.

Con el tiempo la Teoría Gaia de James Lovelock ha entrado a formar parte de las ideas sistémicas más sugestivas y ampliamente aceptadas por la comunidad científica. Como botón de muestra de esta influencia de Gaia reproduzco algunos párrafos de la Declaración de Amsterdam sobre Cambio Global [2001]:

La Tierra se comporta como un sistema único y autorregulado, formado por componentes físicos, químicos, biológicos y humanos.

Las interacciones y retroalimentaciones entre las partes componentes son complejas y se exhiben variabilidad temporal y espacial a nivel multi-escala
.

La comprensión de la dinámica natural del Sistema Tierra ha avanzado marcadamente en los años recientes y brinda una base para evaluar los efectos y consecuencias del cambio impulsado por el ser humano.

Las actividades humanas están influenciando significativamente el ambiente terrestre de numerosas maneras, aparte de las emisiones de gas de invernadero y el cambio climático.

Cambios antropogénicos de la superficie, océanos y diversidad biológica, del ciclo del agua y de ciclos bioquímicos, son claramente identificables, más allá de la variabilidad natural. Son iguales a algunas de las grandes fuerzas de la Naturaleza en su extensión e impacto. Muchas están acelerando. El cambio global es real y se está produciendo en nuestros días.

El cambio global no puede ser entendido en términos de un simple paradigma de causa-efecto.

Los cambios impulsados por el ser humano causan efectos múltiples que recorren el Sistema Tierra por vías complejas. Estos efectos interactúan unos con otros a escala local y regional de acuerdo con patrones multidimensionales que son difíciles de comprender y aún más difíciles de predecir. Las sorpresas abundan.

La dimensión del Sistema Tierra se caracteriza por umbrales críticos y cambios abruptos.

Las actividades humanas podrían inadvertidamente, desencadenar tales cambios, con severas consecuencias para el medio ambiente y los habitantes de la Tierra.

El Sistema Tierra ha operado en estados diferentes a lo largo del último medio millón de años, con transiciones abruptas (una década, o menos) entre aquellos. Las actividades humanas tienen el potencial de modificar el Sistema Tierra hacia modos de operar alternativos, que podrían resultar irreversibles y menos acogedores para el ser humano y otros tipos de vida. La probabilidad de un cambio abrupto provocado por el ser humano, en el ambiente terrestre, debe aún ser cuantificada pero no puede ignorarse.

En términos de algunos parámetros claves, el Sistema Tierra se ha movido claramente fuera del rango de la variabilidad natural exhibido a lo largo de los últimos medio millón de años.

La naturaleza de los cambios que ahora suceden simultáneamente en el Sistema Tierra, sus magnitudes e índices de cambio no tienen precedentes.

La Tierra está operando, en el presente, de acuerdo con parámetros nuevos.


En su último libro, "La Venganza de la Tierra", James Lovelock, sigue apostando por la capacidad de autorregulación de la Tierra, si bien reconoce que la velocidad de destrucción del habitat por parte del ser humano tendrá [tiene ya] consecuencias catastróficas a medio plazo [dentro de este siglo XXI]. Al final, Gaia, la Tierra, como en el mundo de las margaritas, volverá a encontrar su equilibrio térmico, pero esto no será sin pagar un altísimo precio para la población humana, que según Lovelock podría ser reducida a un 10% o 20% de lo que es ahora. Una llamada de alarma para tomar conciencia de las consecuencias de la inacción, aunque para Lovelock la situación ya es irreversible, se haga lo que se haga, un pesimismo fundamentado en la combinación de dos fenómenos simultáneos que se retroalimentan: el "calentamiento global" y el "oscurecimiento global". En este sentido Lovelock nos recuerda que la Tierra ya ha pasado por esto. Hace 55 millones de años también subió la concentración de CO2 en la atmósfera [lo que se conoce en Geología como máximo térmico del Paleoceno-Eoceno] con el consiguiente aumento de la temperatura media del planeta y devastación para la vida vegetal y animal, si bien por causas naturales.

Reconozco que ese pesimismo de Lovelock es políticamente incorrecto a la vez que resulta incómodo, pero como decía Winston Churchill con motivo del auge del nazismo: “La época de advertencias, de prevenciones, de indecisión ha terminado, ahora vivimos en el tiempo de las consecuencias”. No se trata pues de alarmar gratuitamente con que “va a suceder tal cosa” sino que ya está sucediendo como nos confirma éste último informe del IPCC.

Siguiendo a Lovelock es seguro que Gaia volverá a la variabilidad natural que ha conocido la Humanidad en el pasado, pero probablemente su "velocidad de autorregulación" no vaya tan deprisa como nos gustaría a los seres humanos que nos ha tocado en suerte vivir aquí, ahora y en directo el problema del calentamiento global. En esto coincide con Donella y Dennis Meadows cuando afirmaban a principios de los años noventa en "Más Allá de los Límites del Crecimiento" [una revisión de la conocida y polémica obra "Los Límites del Crecimiento" basada en el modelo matemático World-3 y desarrollado a instancias del Club de Roma] que la situación era de sobrepasamiento [overshoot en su original inglés]: "Las causas subyacentes del sobrepasamiento son siempre las mismas. En primer lugar, hay movimiento rápido, acción o cambio [imaginemos una flota pesquera muy grande y eficiente]. En segundo lugar, existe algún tipo de barrera o límite más allá del cual el movimiento, la acción o el cambio no deben ir [supongamos que la flota pesquera continua faenando más allá del punto de inflexión de la sostenibilidad de los caladeros]. En tercer lugar, hay dificultades de control por distracción, datos falaces, una retroalimentación retardada, mala información, respuesta lenta o simple inercia [la flota pesquera continua faenando a pesar de las, en principio débiles, señales de advertencia de la naturaleza]. Y en cuarto lugar, tras el sobrepasamiento sobreviene algún tipo de crash [la flota pesquera se colapsa]. Las tasas de emisión de contaminantes han crecido hasta magnitudes insoportables para el medio ambiente.".

Más adelante los Meadows advierten: "Las señales aparecen tarde, son incompletas, están distorsionadas o se las niega. La inercia es grande. Las respuestas son lentas. ¡¡Cuánto me recuerda esto la metáfora de la rana hervida!!. Desafortunadamente parece como si existiera una desconexión entre nuestra comprensión científica de lo que se avecina y la falta de una reacción visceral acorde a la magnitud del problema. Desafortunadamente la naturaleza no nos ha dotado de un sexto sentido, una intuición, un instinto que nos diga que el sistema Tierra está en peligro. Desafortunadamente el cambio climático se percibe por décadas, no de estación en estación como el tiempo metereológico. Esta lentitud complica aún más nuestra percepción del fenómeno. Corremos el riesgo de acabar como la rana hervida de la metáfora. Afortunadamente contamos con amplificadores de la inteligencia [los ordenadores y los modelos matemáticos complejos] que compensan esa falta de instinto y nos permiten visualizar lo que está pasando y lo que puede llegar a pasar. Pero, ¿cambiaremos de actitud?, ¿llegaremos a tiempo?.

Como escribe Lovelock en su último libro: "Por desgracia, somos una especie con tendencias esquizoides, y como haría una anciana que debiera compartir su casa con un grupo de adolescentes vandálicos, Gaia se enfadará y, si no dejamos de comportarnos como gamberros, acabará por echarnos de su casa".

Pienso que aún en el peor escenario y desde una perspectiva sistémica hay margen para el optimismo en la medida que, como decimos los sistémicos, "somos parte del problema y también parte de la solución". Al fin y a la postre hemos demostrado ser muy eficientes en planificar y ejecutar nuestra extinción. Deberíamos darnos la oportunidad de demostrar que también podemos ser eficientes en planificar y ejecutar nuestra sostenibilidad. Necesariamente esto implicará cambios profundos en nuestra manera de pensar. Posiblemente deban re-definirse algunas vacas sagradas ideológicas como el concepto de crecimiento económico. Por ejemplo con Desarrollo sin Crecimiento, una idea de Russell Ackoff a la que dediqué un capítulo en El Pensador Sistémico I. Y necesariamente con una nueva conciencia, en la línea de una conocida pregunta de Abraham Maslow: "¿Cuán buena debe ser la naturaleza humana que una sociedad [sostenible] puede admitir?".


Para saber más: Calentamiento Global en Wikipedia y Oscurecimiento Global en Wikipedia

Para saber más: James Lovelock en Wikipedia y Hipótesis Gaia en Wikipedia

Página Web de James Lovelock

Link original: Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC)

4 de febrero de 2007

La nave Tierra no tiene tubo de escape

Climate Change 2007: The Physical Science Basis«El debate científico sobre el cambio climático ha terminado: existe, se hará más extremo, y el hombre es el responsable. Con esta rotundidad concluyó ayer [2-Feb-2007] en París el encuentro auspiciado por la ONU de científicos y representantes de más de cien países, que ha certificado una realidad que ya no podrá ser negada».

«El cambio climático traerá más calor, más sequías y lluvias torrenciales. Los científicos dan por cerrado el debate sobre las consecuencias del efecto invernadero. La acción del hombre es la causa de un fenómeno irreversible»

«Hoy, sabemos que la humanidad está destruyendo, a una velocidad aterradora, los recursos y equilibrios que han permitido su desarrollo y que determinan su futuro»

«Lanzamos un llamamiento solemne para una gran movilización internacional contra la crisis ecológica y en pro de un crecimiento respetuoso del medio ambiente. El futuro del planeta en su conjunto está en juego. La supervivencia misma de toda la humanidad están en peligro. Ha llegado el momento de ser lúcidos. De reconocer que hemos llegado al límite de lo irreversible, de lo irreparable. De admitir que ya no podemos permitirnos esperar; que cada día que transcurre agrava los riesgos y los peligros»

«Era una sospecha científica que el comportamiento del hombre maltrataba el medio ambiente y fomentaba el calentamiento planetario, aunque semejantes impresiones necesitaban adquirir un aspecto solemne y consensuado en la mayúscula cumbre de expertos convocada por la ONU en París. Ahora ya sabemos oficialmente que los gases de efecto invernadero explican, con una probabilidad del 90%, las subidas de las temperaturas. Y, peor aún, conocemos que el delirio del termómetro predispone la aparición de olas de calor, sequías, inundaciones, desertización, ascensos en el nivel del mar y fenómenos meteorológicos cada vez más frecuentes y más violentos»

«La alarma del cambio climático no es un problema que concierne a nuestros bisnietos, sino una emergencia contemporánea a la que 2.500 expertos de 130 países le han dado forma y fondo amparándose en las siglas del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático IPCC)»

Las temperaturas

La primera conclusión del informe proyecta un incremento de las temperaturas en una horquilla de entre 1,8 y 4 grados camino de 2100. Tiende a sospecharse, por tanto, que el promedio de la centuria rondará los tres grados, aunque también se plantea con rigor la posibilidad catastrofista de que el termómetro podría elevarse por encima de los seis grados. La culpa la tiene en un 90% el efecto invernadero. Quiere decirse que la presencia de dióxido de carbono es la más elevada de los últimos 650.000 años -el mundo no existía entonces según la Biblia- y un 35% superior a los niveles registrados antes de producirse la revolución industrial. Europa se ha calentado al menos un grado en el último siglo, y lo ha hecho con particular énfasis en los últimos 12 años de Historia a fuerza de veranos insólitamente calurosos.

El deshielo

El planeta se derrite de manera constante y silenciosa. Al menos, los expertos convocados en París sostienen que el hielo podría desaparecer del Artico cuando se acerquen las estaciones veraniegas de los años próximos al 2100. No viviremos para contarlo, pero sí vamos a asistir al deshielo progresivo de los glaciares, los picos montañosos y las capas de hielo. Tampoco le quedan muchos siglos de vida al congelador planetario de Groenlandia, así que se producirán transformaciones radicales e imprevisibles en las corrientes de aire. Particularmente en la dirección del golfo de México hacia Europa.

El nivel del mar

De los deshielos se desprende una subida del nivel del mar. La última estimación del IPCC (2001) era bastante vaga y manejaba una horquilla de entre nueve y 88 centímetros. Ayer, en cambio, se ha ceñido bastante más las cifras. Dicen los expertos que el nivel se elevaría entre 18 y 59 centímetros de aquí al horizonte del 2100, aunque los cálculos dejan margen a previsiones mucho más preocupantes que requerirían la emigración de millones de personas radicadas en zonas costeras como las de Bangladesh y Holanda, sin perder de vista las áreas pobladas de los deltas de los ríos. Ya se han producido ejemplos evidentes. Especialmente en los atolones del Pacífio, como Tuvalu, cuyos 10.200 habitantes forman parte de un programa de evacuación real y tangible.

España

El informe concierne al porvenir español. Empezando porque, en sintonía con el contexto continental, se prevén reducciones en el promedio anual de lluvia y nieve, incremento de los fenómenos torrenciales, descenso de los días fríos y un aumento en la salinidad de las aguas mediterráneas. Por todas esas razones, «el estudio no deja lugar a dudas, y supone una llamada de atención muy poderosa a los gobiernos del mundo», según explicó ayer el secretario general para la Prevención del Cambio Climático, Arturo Gonzalo Aizpiri. La preocupación redunda en los informes que ha aportado el Instituto Nacional de Meteorología a propósito de las olas de calor. Podríamos experimentarlas a un ritmo de entre tres y cinco años, sin olvidar los problemas de desertización y de rendimiento agrícola. Además, hay otros síntomas llamativos: las cigüeñas, aves migratorias por definición, ya no requieren el confort de las temperaturas africanas.

¿Una ONU ecológica?

La reunión del IPCC y la cumbre sucesiva que ayer inauguró Chirac (Conferencia para un Gobierno Ecológico Mundial) pretenden convertirse en la memoria de una conciencia política y en el tejido para crear una sede específica de la ONU en materia de medio ambiente, tal como ya sucede con la salud (OMS) y como ocurre con la cultura (UNESCO). Sería la ONUE (Organización de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente), aunque el proyecto tiene que sobreponerse a la resistencia histórica de EEUU, Rusia y China. Ninguno de los tres países quiere sentirse sometidos a regulaciones supranacionales. No sólo por cuestiones de soberanía política. También porque los controles de CO2 podrían suponer un freno al desarrollo industrial. Empezando por China, cuya dependencia de los combustibles fósiles, causantes del efecto invernadero, es una respuesta a las necesidades energéticas crecientes y a su propia naturaleza de nuevo depredador planetario. Frente a esta visión egoísta, el informe divulgado ayer exige a los países industrializados poner límites inmediatos a la contaminación.


Noticias extractadas de ABC, El País, El Mundo e IPCC [Report 2-Feb-2007]


Apunte sistémico

Albert Allen Bartlett, profesor emérito de física de la Universidad de Colorado ha estado alertando desde hace tiempo sobre la trampa de los crecimientos porcentuales, esos crecimientos en los que se basan la inflación, la demografía y el consumo de recursos naturales en la ciencia económica convencional. En sus estudios sobre la relación entre población y energía daba cuenta de una afirmación típicamente sistémica que traigo a colación a raíz de este informe de la ONU. La sentencia del Dr. Bartlett dice así: “el mayor defecto de la raza humana es nuestra falta de habilidad para comprender la función exponencial”.

Una frase para meditar y reflexionar sobre una de nuestras mayores limitaciones para relacionarnos con los recursos finitos. Una frase que en su interpretación más pesimista viene a decir que ante una realidad exponencial como el calentamiento global cuando nos demos cuenta puede ser demasiado tarde y, como le sucede a la protagonista de la metáfora de la rana hervida, acabemos “cocidos” en el CO2 que no supimos reducir a tiempo.

La cuenta atrás ha comenzado, el incremento del CO2 atmosférico no da para muchas alegrías. No es catastrofismo, es una realidad que estamos tocando las 300 ppm de CO2, cuando alcancemos los 500 ppm o rocemos los 1000 ppm de CO2 proyectados para fin de siglo por algunos modelos, las condiciones para la vida en este planeta serán realmente hostiles cuando no inhabitables. No queda tiempo. Nos jugamos el futuro del planeta desde aquí y ahora hasta los próximos 15 o 20 años, una generación como mucho. Si no hacemos nada, si dejamos el problema pendiente para la próxima generación, por muy deprisa que lo intenten, ya no habrá tiempo, no tendrán tiempo.

Estoy con Tim Flannery “Lo que ahora necesitamos es información fidedigna y atenta reflexión, pues en los años venideros este tema eclipsará a todos los demás juntos. Se convertirá en el único tema.

La “herencia” de nuestros residuos atmosféricos compromete desde ya el futuro de nuestros hijos y nietos. “Papá, ¿qué hizo el abuelo contra el calentamiento global que nos está matando?”, bien podría ser la interpelación que nos podrían dirigir nuestros nietos a la vuelta de la esquina. Tic, tac, tic, tac, queda menos tiempo para evitar esa amarga acusación en boca de nuestros descendientes.


Dr. Albert Bartlett: Arithmetic, Population and Energy (original en inglés) y Aritmética, Población y Energía (traducido por Gabriel Tobar)

Para saber más: Cambio Climático en Wikipedia y An Inconvenient Truth (Al Gore)

Link original: Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC)