11 de julio de 2010

Futuros del Mundo (II)

La nave espacial Tierra«Los seres humanos y el mundo natural siguen un rumbo de colisión. Las actividades humanas menoscaban violentamente y a menudo de modo irreversible el medio ambiente y recursos cruciales. Si no se revisan, muchas de las prácticas actuales ponen gravemente en peligro el futuro que deseamos para la sociedad humana y los reinos vegetal y animal, y puede que alteren el mundo vivo hasta el punto de que no sea capaz ya de sostener la vida del modo que conocemos. Urgen cambios fundamentales si queremos evitar la colisión a que conduce nuestro rumbo actual.» Advertencia a la humanidad de científicos del mundo, firmada por más de 1.600 científicos, entre ellos 102 premios Nobel de 70 países.

«y si se aspira a que la elección [sobre nuestro futuro] se haga efectivamente sobre la que aparece como única opción razonable, rompiendo con ello el aparente dilema de un mundo que tiene amplias capacidades para sobrevivir y que hasta ahora las emplea en preparar su propia destrucción, será necesaria una “revolución cultural”, no elitista sino de masas, que introduzca cambios profundos en normas y valores, que domine la revolución científica y que permita restablecer el balance interno del hombre y situar a la humanidad en un camino seguro hacia su supervivencia en un equilibrio global.» Aurelio Peccei, fundador del Club de Roma.

Resultados del Modelo

A partir de unas condiciones iniciales dadas [el año 0 del modelo está situado en 1900] y con ayuda de un ordenador, se puede proceder a una proyección a largo plazo, y a determinar pues la evolución de las distintas variables que intervienen en el modelo, y obtener gráficos en los que se registre esta evolución.

1. Evolución normal
En la Figura 1 se muestra la evolución de las cinco variables del modelo a partir de las condiciones iniciales y sin cambiar las tendencias conocidas en 1970, desde el año 1900 hasta el 2100. El modelo se ha inicializado en el año 1900, con algunas estimaciones sobre las condiciones de 1900 y los parámetros [tasas de nacimiento, generación de capital, etc.] han sido ajustados de manera que las evoluciones concuerden con las condiciones del año 1970.

La esencia del comportamiento que se observa en esta simulación se puede resumir diciendo que el agotamiento de los recursos naturales y el aumento de la contaminación determinan, a partir de un determinado punto, la disminución de la población, el capital y el nivel de vida.

2. Evolución mixta
En la Figura 2 se muestra una posible alternativa en el estudio de la simulación del modelo Mundo-2 que consiste en suponer que por medio de convenientes innovaciones tecnológicas, tales como el desarrollo de nuevas formas de energía, no se produce el agotamiento de recursos implícito en la anterior simulación. En concreto se simula que los recursos a partir de 1970 se agoten a un ritmo que es el 75% del valor empleado en la simulación de la Figura 1.

La interpretación es la siguiente: al disminuir el agotamiento de las recursos naturales, y debido al desarrollo de una fuerte industrialización, la población mantiene un alto nivel de vida hasta que los problemas de contaminación hacen caer [el nivel de vida y con él la población] de forma drástica.

Una hipótesis del porqué de este comportamiento podría ser que la esencia del problema reside en el carácter finito del mundo, y en la necesidad de adecuar todos los ingredientes de la evolución del mismo [la población, la industrialización, los recursos naturales, etc.] de una forma integrada y coherente.

En este sentido, Jay Forrester y su equipo propuso una intervención en todas las variables de control principales del modelo, para intentar un comportamiento menos errático, más equilibrado.

3. Evolución controlada
En concreto la Figura 3 responde a un escenario en el que se simula que en 1970 se adoptan conjuntamente varias decisiones “reductoras”: reducción de la tasa de inversión en un 40%, la tasa de nacimientos en un 50%, la generación de contaminación en un 50%, la tasa de empleo de recursos naturales no renovables en un 75% y la producción de alimentos en un 25%. Se obtiene entonces una transición del crecimiento al equilibrio que permite una estabilización del sistema.

4. Evolución optimista
En la Figura 4 puede observarse la situación que corresponde a las predicciones de un optimista que confía ampliamente en la tecnología, es decir, por efecto de la tecnología se han resuelto los problemas de crecimiento. Si además se introdujese un moderado control de la natalidad, las posibilidades son aún más optimistas. Esta modificación corresponde a la ampliación de David R. Boyd del modelo Mundo-2 [Mundo-4].

Por último indicar que éste modelo constituye el primer intento de simular un sistema tan complejo como es el Mundo, y que sus resultados, más que tomarlos numéricamente “al pie de la letra” hay que considerarlos como “tendencias”.

Al fin y al cabo las simulaciones sirven para ver cómo determinadas decisiones [políticas] pueden o podrían corregir estas tendencias que cabe esperar de una evolución “espontánea”, sin la intervención humana de las variables que determinan el comportamiento del Mundo.

Críticas [y aportaciones] al Modelo

El modelo del Mundo-2 ha sido sometido a profundas críticas y comentarios. Algunas se refieren a limitaciones propias de la simplicidad con que se había construido el modelo Mundo-2. Parte de ellas fueron subsanadas en el Mundo-3, pero sus conclusiones, sin embargo, no alteraron sensiblemente las del Mundo-2.

Otras se refieren a un análisis de las hipótesis sobre las que se ha construido el modelo. Las más importantes son las que acusan al modelo de Forrester de ser inherentemente “malthusiano” y, por tanto, tener un carácter forzosamente pesimista. Es decir, que el sistema va inevitablemente al colapso vía aumento de la población y/o reducción de los recursos naturales [para conocer eso, evidentemente no hacía falta la ayuda de los ordenadores]. No obstante, el propio Forrester reconoce que el modelo Mundo-2 fue diseñado expresamente para que fuera sensible el valor inicial de los recursos naturales. En este sentido es una hipótesis de partida.

Estas críticas presuponen un gran optimismo en el desarrollo de la tecnología. Aún así, este componente también se puede incorporar en el modelo [lo que demuestra su flexibilidad] como hemos visto antes. Lo que sucede también es que la naturaleza del fenómeno tecnológico es enormemente escurridiza, difícil de cuantificar, dificil de predecir [¿podrían los contemporáneos de Edison o Madame Curie predecir el tipo de sociedad y los efectos sociales que sus descubrimientos o inventos podrían llegar a tener?].

Otro tipo de objeciones que se han hecho al modelo son de tipo metodológico. Estas van desde las que consideran la insuficiencia de la técnica utilizada [dinámica de sistemas] para abordar el problema, hasta las que presuponen que no se han agotado otras posibilidades, como por ejemplo la ausencia en el modelo de mecanismos de realimentación social que permitan modificar los parámetros ligados a las decisiones sobre el futuro, como consecuencia de la evolución del mundo. Es decir que el modelo no es adaptativo y por consiguiente es demasiado mecanicista.

Y por último la crítica más generalizada y también más aceptada por los autores del modelo es la excesiva agregación del modelo, pues es evidente que, siendo el mundo uno solo hay regiones diferentes, principalmente los mundos desarrollado y no desarrollado, que se enfrentan a problemas diferentes que piden políticas distintas para su solución.

La inclusión de estas y otras críticas en el modelo Mundo-3 dio pié al desarrollo del modelo Mundo-4 en 1975 por W. Cummings, también del M.I.T. que básicamente dio como resultado que la disipación de los recursos naturales no conduce inevitablemente a la destrucción de la economía mundial; lo único que hace es elevar el costo de los recursos no renovables a niveles muy altos y sin que llegue a producirse un colapso como sucede en el modelo Mundo-2, Mundo-3 y Mundo-3/91.

El sistema en este modelo, es más flexible porque responde a los problemas de la falta de recursos, contaminación y alimentación con: el reciclado de recursos, el uso de sustitutivos, el control de la contaminación, el mantenimiento de la fertilidad de la tierra y la variación de las pautas de demanda en la alimentación.

Es decir, el modelo Mundo-4 integra las críticas anteriores haciendo que el sistema mundial se adapte a las condiciones cambiantes.

Por último, y para responder a la crítica sobre la excesiva agregación el modelo Mundo-4 se desagregó en dos sub-modelos llamados Dos-Mundos, uno desarrollado y otro no desarrollado. En esta simulación el mundo desarrollado mantiene su crecimiento, su economía se ajusta satisfactoriamente a los mayores costos de los recursos y su nivel de población llega a estabilizarse. Por el contrario el mundo no desarrollado sufre no tanto la falta de recursos como la malnutrición. El crecimiento rápido de la población, la limitación territorial, el coste de la alimentación sobrecargan a la economía causando su estancamiento. El control de natalidad, la inversión, la ayuda extranjera ayudan al mundo no desarrollado pero no lo suficiente para permitir su despegue económico.

La conclusión pues de este modelo es más optimista para una pequeña parte del mundo, el llamado mundo desarrollado, pero es mucho más pesimista en lo que se refiere a la persistencia de la miseria para una gran parte de la humanidad no desarrollada.

Conclusiones

Simplificando mucho se puede considerar que existen dos puntos de vista opuestos y uno de síntesis, en la controversia acerca del futuro del mundo.

El punto de vista malthusiano

Los partidarios de este punto de vista sostienen que la Tierra posee sólo una cantidad finita de recursos. Ella se refiere no sólo a los alimentos, como originariamente indicaba Thomas Malthus [1766-1834], sino también a otros tipos de recursos, como son los energéticos o el medio ambiente. Y esto unido al crecimiento de la población [de los aproximadamente 6.800 millones actuales, pasaremos el 2050 a más de 9.000 millones, y para el 2100 más de 14.000 millones según recientes proyecciones] dará como resultado inevitable el colapso del mundo.

Las innovaciones tecnológicas, según éste punto de vista no hacen sino aliviar temporalmente estas escaseces, además de agravar el estado de la contaminación, dado que [hoy por hoy] no hay tecnología que no genere como subproducto sus correspondientes residuos contaminantes [progresivo calentamiento de la atmosfera, deforestación de los bosques, residuos nucleares, etc.].

Es en definitiva la opinión de los que creen que nuestro planeta hay que verlo como una “nave espacial” [la nave espacial Tierra], en el que es evidente que los recursos naturales no renovables son los que están y no hay más. Es el punto de vista de los partidarios del crecimiento cero.

El punto de vista del optimismo en la tecnología

Los partidarios de este punto de vista creen que no existen límites previsibles a la producción de bienes. Ante cualquier escasez concreta se desarrolla una tecnología de sustitución que viene a remediar su falta. Además, según este punto de vista, el incremento de la tecnología produce un aumento de la productividad, lo que a su vez determina un aumento del nivel de vida, lo que a su vez dará lugar a menores tasas de nacimiento, con la que se alcanza un equilibrio de la población y no se producen problemas de crecimiento.

Es en definitiva la opinión de los que creen que nuestro planeta es una inmensa pradera del Oeste, donde nuestra humanidad convertida en “cowboy” puede cabalgar a sus anchas. Es el punto de vista de los partidarios del crecimiento del PIB como solución a los problemas.

El punto de vista de la elección de lo razonable

Este punto de vista, concretado en las posiciones del Club de Roma, viene a ser una síntesis de los anteriores, en el sentido en que da por válida la amenaza “malthusiana”, confía en la tecnología, pero siempre que se combine conscientemente con los controles del crecimiento, al estilo de los propuestos en Mundo-2, Mundo-3 y Mundo-3/91.

Además, según este punto de vista, estas medidas deberían hacerse, efectivas, ahora, ya, durante la presente generación. De lo contrario, si se espera tomar decisiones acerca del futuro cuando la presión medioambiental, económica o demográfica sea insoportable, para entonces será ya demasiado tarde. Además para ser más efectivos se debería cambiar la forma de gobernar, haciéndola desde una perspectiva planetaria.

Para este punto de vista, el futuro próximo podría tener alguno de los siguientes esbozos de escenarios:
Crisis definitiva, con guerra mundial y vuelta a una especie de periodo medieval y de “retribalización” de la sociedad mundial.

Imposición de una dictadura mundial “a lo Hitler”, que sólo tendría un “éxito” transitorio, para desembocar después en una crisis final.

Construcción de una utopía basada en la razón, así como en las posibilidades que ofrece una sociedad madura con capacidad y disposición para tratar a la naturaleza de modo distinto que en el pasado.

[continuará]

2 comentarios:

Vector Nómada dijo...

interesanes datos y mejor información....espero podamos mantener contacto.

Saludos desde Santiago de Chile

Juan Carlos Cubeiro dijo...

Enhorabuena, José.
Un blog impresionante,

Un abrazo,

Juan Carlos Cubeiro