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2 de noviembre de 2012

La Trama de la Vida de Fritjof Capra

La Trama de la Vida, [The Web of Life, en su original inglés de 1996] es una conocida obra del físico teórico austriaco y eminente pensador sistémico Fritjof Capra autor entre otros títulos de The Tao of Physics, The Turning Point, Belonging to the Universe, The Hidden Connections y la más reciente The Science of Leonardo.

La Trama de la Vida tal vez no haya tenido el impacto mediático que tuvo la legendaria y popular opera prima de Capra El Tao de la Física, sin embargo la considero una obra más madura y muy bien argumentada, en la línea que comenzó con El Punto Crucial y continuó con Las Conexiones Ocultas.

La Trama de la Vida es un libro esencial para entender el origen y desarrollo del pensamiento sistémico y a diferencia del carácter aplicativo que tiene la obra de otro maestro como Peter Senge, Capra se orienta en La Trama de la Vida hacia lo filosófico, epistemológico, histórico y también matemático del pensamiento sistémico, aunque la parte matemática que le dedica es residual y meramente introductoria.

Fritjof Capra es un pensador sistémico que no pertenece a ninguna corriente o escuela formal por así decir y esa independencia de criterio le permite disponer de amplia libertad de pensamiento para realizar interesantes piruetas intelectuales partiendo casi siempre de su campo de especialidad, así sus obras son verdaderas danzas entre la física y otro campo, ya se trate de la física y la espiritualidad (El Tao de la Física, Pertenecer al Universo), la física y la biología (La Trama de la Vida), la física, la ecología y la política (Las conexiones ocultas) y la física y casi todo lo demás (El Punto Crucial).

Tal vez Capra sea, como físico experimentado, uno de los mejores embajadores de la crítica al pensamiento mecánico-newtoniano que domina un amplio espectro de disciplinas académicas que han quedado ancladas en una concepción cientifista fundada en un paradigma obsoleto que paradójicamente tiene su origen en una física clásica superada por la nueva física, de ahí que es fácil seguirle el argumento y la pista una vez se entiende el poder que sigue teniendo el paradigma dominante newtoniano en nuestras vidas. Leer a Capra es sentir una liberación del pensamiento constreñido por ese pensamiento mecánico y abrirlo a las posibilidades que nos ofrece el pensamiento sistémico de la mano de este científico inclasificable.

Sin más dilación doy paso al maestro Capra en una entrevista que le hicieron en el diario La Vanguardia hace ahora unos cuatro años. Que lo disfruten.

“Mente y materia son las dos caras de la misma moneda”

69 años. Nací en Viena y, desde hace 30 años, vivo en California. Soy profesor y activista medioambiental. Casado y con una hija. Urge un cambio profundo en las estructuras empresariales, de estilo de vida y tecnológicas si queremos sobrevivir. Estoy cerca del budismo. La actual crisis económica y de seguridad, el agotamiento de los recursos y el cambio climático son distintas facetas de la misma crisis: una crisis de percepción.

Algo hacemos mal, eso está claro.

Las grandes instituciones sociales, los líderes de empresa, los políticos, los profesores universitarios…, todos estamos fijados en una visión del mundo totalmente obsoleta en el marco de un mundo globalizado y en crecimiento poblacional.

Descríbame esa visión obsoleta…

Es una visión del mundo muy tecnicista y mecanicista que entiende el universo como una gran máquina formada por distintos elementos que funcionan conjuntamente. De la misma manera entiende el cuerpo humano como una máquina totalmente separada de la mente, y la evolución, como una lucha competitiva para conseguir la subsistencia.

Una visión muy fragmentaria.

No hay una solución para un problema, todo está íntimamente interconectado.

¿Cuál sería la mirada correcta?

Requiere otra manera de pensar que tenga en cuenta las relaciones, los contextos y los patrones, lo que en la ciencia se denomina pensamiento sistémico o ecológico. Existe un choque muy profundo entre nuestra creencia de que el crecimiento es ilimitado y el hecho de que nuestro planeta sea finito.

Una gran contradicción.

Y esto refleja también la dicotomía entre el pensamiento lineal y las previsiones de futuro que hacen nuestros economistas, y el carácter no lineal de la biosfera.

Usted va más allá, roza la espiritualidad al afirmar que todo es uno.

Cuando uno se pregunta cuál es la esencia de la vida espiritual y estudia las enseñanzas y las escrituras de los grandes místicos de todas las culturas, encuentra un denominador común: un sentido muy profundo que implica estar conectado con algo más grande que nosotros mismos, con un todo. Y esa es la perspectiva ecológica del mundo.

¿Qué tiene de científica esta visión?

La ciencia en el siglo XX ha experimentado un cambio de paradigma muy profundo en su visión del mundo. Nuestros conocimientos actuales nos llevan a ver el mundo material como una red de relaciones inseparables. Y en cuanto a la separación entre cuerpo y mente, hemos comprobado que cada célula individual es un sistema cognitivo vivo de por sí, conectado con todo lo demás.

¿Y eso qué implica?

Que la mente y la materia son las dos caras de la misma moneda. La mente es la cara de los procesos, y la materia, la de las estructuras. Y el planeta se entiende como un sistema vivo que se organiza y se regula a sí mismo.

La teoría de Gaia.

Exacto. Por tanto, esta visión espiritual de que nosotros formamos parte de un todo interrelacionado, y que este todo está vivo, tiene una base científica.

¿Cómo desde la física, disciplina alejada de cualquier creencia, llegó al taoísmo?

Los físicos hemos ido estudiando la materia cada vez en mayor profundidad, y hemos observado que cuando se llega al nivel atómico y subatómico, el lenguaje y las imágenes con las que nos encontramos ya no son puramente mecanicistas como en niveles mayores, observamos que existen una serie de patrones de energía y una red de interrelaciones constantes. Esa revolución científica es la que describo en El Tao de la física, y la comparo con la visión de los místicos orientales.

¿Visión aplicable a todas las disciplinas?

A principios de 1930 se dio en Europa una etapa de diálogo muy profundo entre biólogos, psicólogos y ecólogos. Todos estudiaban sistemas vivos: individuos, sistemas sociales y sistemas ecológicos, y todos intentaban entender la naturaleza fundamental de la vida.

¿Y?

Fue así como se dieron cuenta de que para describir un sistema vivo es fundamental la relación que se establece entre las distintas partes de ese organismo. Tanto los físicos como los que se dedicaban a las ciencias de la vida llegaron a la misma conclusión: para analizar cualquier situación, necesitamos basarnos en las relaciones, los contextos y los procesos.

Entonces, ¿cuál es la actitud para remontar esta crisis?

Hay que atar cabos, ver cómo se interrelacionan todas las cosas porque no existen problemas aislados. Por ejemplo: que nosotros conduzcamos un determinado tipo de coche, que hagamos un uso concreto de la energía, significa que tendremos más emisiones de efecto invernadero.

… Y esas emisiones provocarán el calentamiento del planeta.

Sí, y a su vez, ese calentamiento hace que se deshiele un glaciar en Asia que provoca que los grandes ríos que salen del Himalaya, el río Amarillo y el río Ganges, se queden sin agua, lo que acaba en hambrunas. Por tanto, nuestras propias opciones individuales, nuestras decisiones, tienen implicaciones globales, todos somos responsables.

Tomo nota.

La buena noticia es que existen soluciones para muchos de los problemas del mundo actual, y muchas son sencillas: tenemos los conocimientos, disponemos de las tecnologías y de la capacidad financiera necesarias para conseguir una sociedad sostenible. Lo único que nos falta es la voluntad política.



Para saber más: Fritjof Capra en Wikipedia [inglés] y Fritjof Capra en Wikipedia [castellano]

Fritjof Capra (home page) [inglés]

Center for Ecoliteracy [inglés]

Interview with Fritjof Capra by Francis Pisani (pdf) [inglés]



19 de marzo de 2012

Leonardo da Vinci: pensador sistémico

Falla Na Jordana 2012“Antes de dar un paso más, realizaré experimentos, porque mi propósito es exponer primero la experiencia y luego, mediante el razonamiento, mostrar por qué esa experiencia está destinada a operar precisamente de esa manera. Es ésta la verdadera regla que deben seguir quienes reflexionan sobre los fenómenos de la naturaleza”. Leonardo da Vinci, c. 1513

Leonardo da Vinci fue lo que hoy en día, en nuestra jerga científica, denominaríamos un pensador sistémico. Para él, comprender un fenómeno significaba ponerlo en conexión con otros fenómenos mediante una semejanza de modelos. Cuando estudió las proporciones del cuerpo humano, las comparó con las proporciones de los edificios de arquitectura renacentista. Sus investigaciones sobre músculos y huesos lo condujeron a estudiar y dibujar engranajes y palancas, interrelacionando así fisiología animal e ingeniería. Los modelos de turbulencia en el agua lo llevaron a observar modelos similares en la corriente de aire; y de allí pasó a explorar la naturaleza del sonido, la teoría de la música y el diseño de instrumentos musicales.

Esta habilidad excepcional para interconectar observaciones e ideas procedentes de distintas disciplinas anida en el corazón mismo del enfoque que Leonardo tenía del conocimiento y la investigación. Al mismo tiempo, ésa fue también la razón por la que tantas veces se vio arrastrado tan lejos y extendió sus investigaciones mucho más allá de la función originaria implícita en la formulación de una “ciencia de la pintura”, para explorar el espectro casi completo de fenómenos naturales conocidos en su época, así como muchos otros no reconocidos hasta entonces.

La obra científica de Leonardo era prácticamente desconocida en vida de su autor y permaneció oculta durante más de doscientos años tras su muerte, acaecida en 1519. Sus pioneros descubrimientos e ideas no ejercieron influencia directa en los científicos que lo sucedieron, aunque durante los cuatrocientos cincuenta años siguientes su concepción de una ciencia de las formas vivas volvería a aparecer en diversas épocas. En esos períodos, los problemas con los que Leonardo había luchado volvían a abordarse con niveles crecientes de complejidad a medida que los científicos progresaban en su comprensión de la estructura de la materia, las leyes de la química y el electromagnetismo, la biología celular y molecular, la genética y el papel decisivo de la evolución en la plasmación de formas del mundo vivo.

Hoy en día, dada nuestra ventaja de contar con la ciencia del siglo XXI, podemos reconocer en Leonardo da Vinci un temprano precursor de todo un linaje de científicos y filósofos cuyo centro de interés fue la naturaleza de la forma orgánica. Entre ellos figuran Immanuel Kant, Alexander von Humboldt y Johann Wolfgang von Goethe en el siglo XVIII; Georges Cuvier, Charles Darwin y D’Arcy Thompson en el XIX; Alexander Bogdanov, Ludwig von Bertalanffy y Vladimir Vernadsky a comienzos del XX; y Gregory Bateson, Ilya Prigogine y Humberto Maturana a finales del siglo XX; lo mismo que morfologistas y teóricos de la complejidad contemporáneos, como Brian Goodwin, Ian Stewart y Ricard Solé.

La concepción orgánica de la vida, propia de Leonardo, siguió durante siglos su curso como una corriente subterránea de la biología, con breves períodos en los que emergía y dominaba el pensamiento científico. No obstante, ninguno de los científicos de este linaje reparó en que el gran genio del Renacimiento ya había anticipado muchas de las ideas que ellos exploraban. Mientras los manuscritos de Leonardo acumulaban polvo en antiguas bibliotecas europeas, Galileo Galilei era celebrado como el “padre de la ciencia moderna”. No puedo sino sostener que el verdadero fundador de la ciencia moderna fue Leonardo da Vinci, y me pregunto cuál habría sido el desarrollo del pensamiento científico en caso de que los cuadernos de notas se hubiesen conocido y estudiado poco después de su muerte.

“La ciencia de Leonardo. La naturaleza profunda de la mente del gran genio del Renacimiento”. Fritjof Capra. Editorial Anagrama


Todos conocemos al Leonardo Da Vinci pintor, pero tú le has investigado como científico ¿Cuáles fueron sus aportaciones a la ciencia?.

Muy poca gente conoce a Leonardo como científico comparado con su fama de pintor e ingeniero. Me di cuenta que la ciencia de Leonardo es muy distinta de la ciencia, por ejemplo, de Galileo o Newton. Galileo es con frecuencia considerado el padre de la ciencia moderna porque usó una aproximación empírica para realizar experimentos y sacar conclusiones y también usó las matemáticas para describir estos experimentos. Leonardo también hizo todo eso 100 años antes. Entonces, Leonardo inventó lo que ahora llamamos el Método Científico.

Galileo observó el mundo como una máquina y restringió su ciencia a cantidades que podían medirse y describirse matemáticamente. Galileo decía que se debía excluir cualquier cualidad de la ciencia tales como color, gusto, belleza, elegancia. Según él, debía limitarse la ciencia a la materia y sus propiedades. Sin embargo, Leonardo era lo opuesto. La ciencia de Leonardo empezaba con la vida, para él el Mundo estaba vivo. La aproximación de Leonardo a la Naturaleza fue como un artista. Su ciencia fue siempre una síntesis entre arte y ciencia y pensó que para pintar las formas de la naturaleza, las tenía que estudiar. Tenía que entender realmente su manera intrínseca de funcionar y para estudiar esto y registrar los resultados de sus descubrimientos, los necesitaba pintar. Las formas de la naturaleza son muy complejas y describirlas en palabras es difícil porque nuestro lenguaje es lineal. Las formas de la naturaleza que ves aquí a nuestro alrededor no son lineales y son complejas, así que Leonardo desde el inicio usó palabras, pero sobre todo usó su enorme talento de pintor para pintar lo que observaba. Para pintar la Naturaleza, sintió que la tenía que estudiar y para estudiarla la tenía que pintar de ahí esa síntesis tan estrecha entre arte y ciencia. Lo que emergió de esa síntesis fue una ciencia brillante, una ciencia de las cualidades, una ciencia de patrones, una ciencia de las formas y transformaciones y lo aplicó a los flujos del agua y se convirtió en el fundador de lo que hoy se conoce como dinámica de fluidos.

¿Qué elementos pueden ser útiles de Da Vinci para el siglo XXI?.

Yo diría que Leonardo fue un pensador sistémico. Para él, resolver un problema o entender un fenómeno pasaba por conectarlo con otros fenómenos y estudiando sus patrones similares, se pueden entender las cosas. Por ejemplo, uno de los patrones que estudió específicamente y por el que estaba fascinado era la espiral. Dibujaba vórtices de agua que forman espirales y dibujaba el crecimiento de ciertas plantas que forman espirales y también dibujaba las espirales del cabello humano. Leonardo las dibujaba en sus retratos. Así que la espiral era un patrón común de la vida, para él y esto se confirma actualmente en la ciencia moderna. Generalmente muchos de sus descubrimientos han tenido que esperar cientos de años hasta que emergieran científicos post newtonianos, post cartesianos que una vez más estudiamos patrones y procesos metabólicos. Eso es lo que él estudió para entender la vida.

¿Qué fue lo que más le impresionó de Leonardo?.

Primero me impresionó el conocimiento detallado que tenía en tantos campos. Cuando estudié su ciencia había algunos campos que podía entender desde mi propio aprendizaje de científico. Me formé como físico pero también estudié mucha Biología, Ecología y Ciencia Cognitiva, así que podía entender estas partes. Pero no podía comprender su detallada Geología, su detallada Hidrodinámica y su detallada Anatomía y tuve que pedir ayuda a mis colegas para entender los dibujos y escritos de Leonardo desde el punto de vista de la ciencia moderna. Me impresinó la amplitud y profundidad de su conocimiento. La otra cosa que me impresionó fue que no tenía absolutamente ningún miedo intelectual a la hora de investigar cualquier fenómeno que se le cruzaba. Y te daré un ejemplo: Como pintor estaba muy interesado en la apariencia de los objetos para nosotros, así que estudiaba perspectiva, que fue un gran descubrimiento del Renacimiento, y desde la perspectiva estudiaba el efecto de la luz y la sombra en los objetos, cosa que usó de una manera magistral en sus pinturas. Desde ahí estudiaba la naturaleza de la luz y tuvo la hipótesis de que se desplazaba en ondas, otra de las cosas en las que se avanzó doscientos o trescientos años a su tiempo. De ahí siguió el haz de luz desde el objeto hasta su ojo, y estudió la anatomía del ojo, estudió la anatomía del nervio óptico y siguió al nervio óptico hasta dentro del cerebro y estudió estructuras cerebrales y buscó la semilla del alma y la manera en la que entendemos las cosas y el fenómeno básico de la cognición. Desde la perspectiva y la naturaleza de la luz recorrió todo el camino hasta el centro del cerebro.

Hoy alguien que estudia la perspectiva diría: “La naturaleza de la luz, esto es del dominio de los físicos y yo no me metería en esto”. Y los físicos dirían que estudiar el ojo es cosa de la Anatomía. Y el anatomista diría que estudiar el cerebro es cosa de la Neurociencia, y el neurocientífico diría que estudiar la cognición, es cosa de la Filosofía. Son cinco ciencias las que tratan de estos campos y Leonardo no tuvo límites ni barreras. Por supuesto que estos campos no existían en su tiempo pero él no tenía miedo en estudiar cualquier cosa que se le presentaba.

Entrevista a Fritjof Capra, Físico y pensador sistémico, por Alberto D. Fraile Oliver