25 de octubre de 2009

Productividad 2.0

Tecnocistán y ManucistánAprovechando un interesante hilo en el Grupo de Economía Compleja me he permitido volver a reflexionar sobre este importante concepto económico llamado productividad.

Hace un tiempo reflexioné sobre el concepto de productividad (allá por el año 1995 publiqué un artículo bajo el título “Productividad: ese objeto del deseo”que más tarde dejé compilado en “El Pensador Sistémico - volumen I”). Para no aburriros repitiendo lo mismo, quiero actualizar mi reflexión de entonces y otras posteriores sobre el mismo tópico que, aunque parezca extraño, sigue siendo un concepto que sigue levantando pasiones y posiciones encontradas por el simple hecho que en muchas ocasiones se confunde el nivel de análisis o se introducen “denominadores comunes” para simplificar en exceso algo que puede ser muy complejo o no en función del contexto donde se aplique.

Para abordar la productividad en todos sus matices y dimensiones propongo un sencillo ejercicio mental para poner a prueba las concepciones previas de cada cual y así observad por vosotros mismos como cambia la perspectiva de análisis en función de la información que se va facilitando:

1. En un país, llamemos Tecnocistán, todas las empresas producen de promedio un “cacharro” (un automóvil, una tostadora o un televisor, da igual) cada 20 minutos.
2. En otro país, llamemos Manucistán, todas las empresas producen de promedio otro “cacharro” similar cada 100 minutos.

¿Qué país es más productivo?.

3. En Tecnocistán, en las empresas trabajan 500 empleados y 100 robots de promedio.
4. En Manucistán, en las empresas trabajan 4.000 empleados y 5 robots de promedio.

¿Qué país es más productivo?.

5. En Tecnocistán, el salario medio de los empleados es 10 veces superior a Manucistán.
6. En Tecnocistán, la inversión media de capital en las empresas es 20 veces superior a Manucistán.

¿Qué país es más productivo?.

7. El PIB de Tecnocistán es 5 veces superior al de Manucistán.
8. Manucistán cuenta con una población empleada 4 veces superior a Tecnocistán.

¿Qué país es más productivo?.

9. Los “cacharros” de Tecnocistán se venden en el mercado global a precios 4 veces de promedio más elevados que los de Manucistán.
10. Los “cacharros” de Tecnocistán compiten en un segmento del mercado global distinto al de Manucistán.

Entonces, ¿qué país es más productivo?, y ¿cuál es más competitivo?.

Como habréis observado el concepto de productividad admite distintas lecturas en función del contexto que se trate de analizar. Así, para comparar productividades en una misma empresa o entre empresas del mismo sector y entorno económico lo adecuado y suficiente es aplicar el ratio “productividad=producción/recursos” como elemento de análisis microeconómico, siendo los “recursos” asimilado por lo general al “tiempo del sistema”. Esta definición es la más adecuada porque permite dirigir y operativizar las mejoras dentro de un sistema productivo con el principio rector de toda productividad que se precie de “hacer más con menos”, principio que conviene matizar con el criterio de calidad eficiente o “hacer más y mejor con menos esfuerzo” [principio de la palanca].

A nivel macroeconómico se tiende a usar una medida de la productividad-país algo más “grosera” pero ampliamente aceptada con el ratio “PIB/población ocupada” [no confundir con “PIB/población” o renta per cápita]. Y recalco lo de “grosera” porque ese ratio no nos dice nada de la “calidad” de ese PIB (¿se genera con poca o mucha inversión de capital e I+D+i?, ¿se genera con poca o mucha cantidad de horas trabajadas?) y de esa población empleada (¿requiere poca o mucha formación de esa población empleada?, ¿requiere poca o mucha flexibilidad de esa población empleada?), sin olvidar el desperdicio de recursos y la “productividad cero” que supone el desempleo: ¿de qué sirve lograr una productividad excelente del 80% de la población activa si el 20% está desempleada?.

Sin embargo la cosa se complica aún más cuando analizamos la misma ratio entre empresas de entornos económicos diferentes o países con distintas ventajas competitivas. Así nos podemos encontrar con productividades dispares fundamentalmente por las diferencias en la aplicación de inversión de capital en tecnología, organización, calidad, innovación, diferenciación, aportación de valor, intensidad del factor trabajo, etc. y en consecuencia con una información incompleta si nos ceñimos a un ratio fácil de entender pero difícil de interpretar cuando se excede su ámbito de aplicación.

Es entonces cuando, en un intento de “normalizar” la ecuación (en realidad “reducir” algo complejo, lo que siempre conlleva un riesgo sistémico) se aplica un “mínimo común denominador”: se simplifica la ecuación anterior mediante el ratio “producción/coste” (y para simplificar más aún asimilamos coste con el “coste del factor trabajo”). Es entonces cuando “nos sale un churro” y ya no entendemos nada: se comienza a desvariar y a mezclar productividad con producción o con competitividad (en precio), mezclando “churras con merinas”.

¿Por qué sucede esta confusión?. En mi opinión el problema tiene su origen en que así como es fácil entender y calcular la productividad cuando estamos en un entorno acotado y homogéneo (una empresa, un sector), cuando elevamos la mirada y queremos aplicar el mismo concepto a sistemas mayores y heterogéneos (sectores distintos, países diferentes) en aras de “reducir la complejidad” y para usar una única escala de medición se tiende a simplificar en exceso los factores que intervienen en la productividad, asimilando en la práctica la productividad al coste/hora del factor trabajo.

No hay más que escuchar a algunos líderes políticos y económicos para darse cuenta que el concepto está muy ideologizado cuando confunden producción con productividad para justificar la necesidad de trabajar más (si se trabaja más se produce más, es obvio, pero eso no significa ser más productivo sino todo lo contrario), o productividad con competitividad (en precio) cuando lo asimilan al coste de la producción (si producimos más barato podremos vender más nos dicen, pero no necesariamente en mercados de alto valor si lo demás -calidad, innovación, tecnología- continua igual) o productividad con rentabilidad, cuando se compara el retorno de la inversión con la intensidad del factor trabajo empleado sin entender que la rentabilidad, si existe, se encuentra al final del proceso y depende de muchos factores y por tanto la producción puede estar desacoplada de la facturación y el beneficio (se puede producir mucho y muy barato para engordar el inventario y no vender un clavo y perder mucho dinero).

En otras palabras, no es inocente reducir el concepto de productividad al coste del factor trabajo, por lo general este reduccionismo suele esconder una falta de inversión de capital en tecnología, organización, innovación, etc.

Resumiendo: cuando analizamos a nivel micro entornos económicos semejantes, productos semejantes, distribuciones de costes semejantes, inversiones de capital semejantes, tecnologías semejantes y productos/mercados semejantes podemos asimilar la productividad a la ecuación “producción/tiempo”. Pero, en el momento en que para “normalizar” sustituimos el tiempo por el coste del factor trabajo comienza la confusión si no tenemos cuidado de preguntarnos si seguimos comparando cosas semejantes o estamos mezclando peras con manzanas. O lo que es lo mismo, volviendo al ejemplo propuesto, cuando nos enteramos que los “cacharros” de Tecnocistán compiten en un segmento de mercado distinto al de Manucistán ya no tiene sentido preguntarse qué empresa o qué país del ejemplo es más productivo o competitivo, pues aunque ambas empresas o países puedan tener productividades diferentes, paradójicamente pueden ser líderes en productividad y competitividad en los respectivos nichos de mercado de sus “cacharros” y por tanto sus respectivas productividades no son “reducibles” a una única escala o “ranking mundial de productividad”: si queremos que signifique algo el concepto de productividad debemos atender a su contexto.

30 de agosto de 2009

Cuento sistémico de verano (y II): Proalimentadorix

Hand with Reflecting Sphere [M. C. Escher]La casa de Proalimentadorix recordaba esos dibujos excepcionales del artista holandés Maurits Cornelis Escher, más conocido como M. C. Escher. Y como en los dibujos del genial Escher, la vivienda de Proalimentadorix contenía muchas referencias a la circularidad creadora de paradojas visuales. Hasta el aspecto físico de Proalimentadorix recordaba algunos autorretratos de Escher. De aspecto frágil pero sano, ojos muy abiertos, bigote y barba poblados con incipientes canas bien cuidadas, manos sensibles y piernas ágiles. Como no podía ser de otro modo en un maestro proalimentador como él, Proalimentadorix recibió a nuestros amigos con mucha atención y amabilidad: “Proalimentadores días, Virtulisa. ¿Qué te trae de nuevo por aquí querida amiga?.”

Virtulisa le dio un beso en cada mejilla y tras un gesto de complicidad con su maestro a continuación le presentó a su nuevo amigo.

De curiosidad natural, a Circuloso pronto le cayó muy bien el carácter inquieto a la par que amable de Proalimentadorix, que rápidamente les invitó a conocer su casa. Circuloso quedó impresionado por la configuración circular de la vivienda y por los dibujos de M. C. Escher, René Magritte, Mitsumasa Anno, Shigeo Fukuda, Sandro del Petre, Fred van Houte, August Möbius y Roger Penrose que literalmente inundaban las paredes de la casa.

Tras ofrecerles un té y unos dulces en su extensa biblioteca, Proalimentadorix fue al núcleo del asunto.

- Bien, amigo Circuloso, ¿qué te ha traído a la tierra de los círculos virtuosos?.

- Como ya le avancé a Virtulisa, quisiera obrar un cambio en mi conducta, reniego de mi pasado como círculo vicioso, sé que algo anda mal en mi comportamiento, creando adicciones autodestructivas y dependencias insanas en los sistemas donde intervengo. Encontré este manuscrito que me decía que había un nexo común con otros círculos causales, como los círculos virtuosos y por eso estoy aquí. Eso es todo –respondió un Circuloso relajado y confiado en el carisma de su anfitrión, al que mostró el manuscrito encontrado en el “Bosque de las causalidades perdidas”. Proalimentadorix se valió de sus gafas para leer de cerca y observó con detenimiento el manuscrito.

- Interesante, muy interesante. Aquí tenemos un dicho que dice que uno no encuentra las cosas, sino que las cosas salen al encuentro de uno. Es otra manera de ver la realidad, tan válida como tu perspectiva, circular, por supuesto. Por cierto, cerca de aquí también tenemos un bosque muy peculiar al que llamamos “Bosque de los futuros perdidos” que luego os invitaré a conocer. Pero, dime, Circuloso, ¿hasta ahora qué has hecho para cambiar o mejorar tu conducta en los sistemas donde intervienes?.

- Hasta ahora no he hecho más que dejarme llevar por los acontecimientos o también, haciendo honor a mí apellido Másdelomismo, he repetido con más esfuerzo si cabe las soluciones que sabía. Pero no he conseguido nada, sigo igual o peor que al principio. Este es mí sino, en ocasiones me siento triste y no veo ninguna salida. ¿Será mi destino, Proalimentadorix?.

- “Lo que esperas influye sobre lo que consigues” –dijo en voz alta Virtulisa que hasta ese momento había permanecido en silencio, recordando unas antiguas palabras que le enseñó su maestro Proalimentadorix, que acto seguido se dispuso a animar a un compungido Circuloso.

- Mira, Circuloso, estoy seguro que como círculo causal que eres te será fácil entender lo que te voy a explicar ahora. Es probable que lo que observas o analizas como “tú problema” (que en realidad es una “dificultad”, siendo “el verdadero problema” la manera de afrontar “la dificultad”, pero de eso hablaremos después) no esté en el “qué (es)” sino en el “cómo (lo resuelves)”. Es entonces cuando puede emerger como “problema” lo que antes era una “dificultad”. ¿Me sigues?.

- Por supuesto, Proalimentadorix.

Problema/Solución lineal
- Como bien sabes, la causalidad lineal sigue operando sutilmente en los hábitos mentales. Muchas veces pensamos que a tal “dificultad” le sigue (linealmente) tal “solución”, como cuando concluimos que a tal “causa” le sigue (linealmente) tal “efecto”, omitiendo la secuencia circular causa-efecto-causa que bien conoces. Es decir, olvidamos que el binomio dificultad-solución es un “sistema” donde también se puede dar una circularidad que aprisiona y esclaviza, creando entonces un círculo vicioso, una amalgama que entonces sí, podemos llamar “problema”, un “problema” que emerge de la realimentación de una “solución” aplicada sobre una “dificultad” dada. ¿Me sigues?.

- Totalmente de acuerdo –dijo Circuloso que abría los ojos como platos.

- Bien, pues continuo. Como has afirmado anteriormente, hasta ahora has intentado dos tipos de cambio: dejarte llevar por los acontecimientos y repetir con más esfuerzo las mismas soluciones una y otra vez. En efecto, estos son dos tipos de cambio muy conocidos. El primero es el no-cambio o cuando la falta de iniciativa es el problema o cuando “sucumbimos” al cambio impuesto desde otras instancias. Es decir, cuando los cambios “ocurren”, no se provocan conscientemente. Y el segundo es el cambio dentro de un sistema dado. Cuando hay iniciativa, voluntariedad, incluso voluntarismo, pero miope o cortoplacista. Cuando “la solución es parte del problema”. Este es precisamente, y disculpa que te lo diga así, el cambio “más de lo mismo” que hace honor a tu apellido.

- Te entiendo, Proalimentadorix, pero ¿qué otra cosa puedo hacer? -dijo como lamentándose Circuloso disculpándose de su apellido, a lo que Virtulisa salió al quite rápidamente para quitarle un peso a su amigo.

- Circuloso, una vez un sabio circular dijo que “si una situación es definida como real, esa situación tiene efectos reales”, así que si crees realmente que nada puedes hacer para cambiar, tú mismo te impones una restricción que va a influirte el resto de tu vida. Es cuando te conviertes en un “prisionero de tu forma de pensar”. ¿Me equivoco maestro Proalimentadorix? -dijo mirando a los ojos de su viejo amigo y mentor.

- Desde luego, Virtulisa. Continuamente realizamos profecías que se auto-cumplen por el mero hecho de creerlas interiormente cuando dialogamos con nosotros mismos. Esta es una propiedad reflexiva, auto-referencial de nuestro cerebro, donde lo que creemos interacciona con lo que observamos y hacemos: creer y crear se realimentan continuamente hasta el punto que nuestro cerebro no siempre distingue una cosa de la otra. Esta propiedad emergente afecta también a nuestra relación con los demás: si yo te dijera, “tú eres mi enemigo”, eso puede ser verdadero o falso, dependiendo de cómo reacciones tú y el efecto que provoca en ti. Lo mismo sucede cuando “dialogamos internamente”, los juicios de valor que nos atribuimos, sean verdaderos o falsos, crean su propia realidad. “Creer es poder” decían los viejos maestros. Por eso no es conveniente sacar conclusiones precipitadas acerca de lo que creemos posible o imposible. Si algo debemos creer es que siempre hay otras opciones que podemos crear y explorar, comenzando por cambiar de perspectiva, pues como dijo un sabio: “existen problemas que no pueden resolverse en el mismo nivel de comprensión que se desarrollan. Para resolverlos es esencial un nivel de percepción más elevado”. Por eso existe un tercer tipo de cambio, que aquí llamamos el cambio del sistema dado, también “cambio del cambio” o más precisamente metacambio, un cambio que hace foco más sobre las soluciones aplicadas que sobre la dificultad en sí.

- ¿Por qué? -preguntó Circuloso rascándose la cabeza.

- Más que “¿por qué?”, aquí lo relevante es preguntarse “¿para qué?”. Es decir, “¿para qué esta solución?”, o sea, ¿qué resuelve o satisface esta solución?. Podríamos decir que el “¿por qué?” va en una dirección (de la dificultad hacia su solución) y el “¿para qué?” va en otra (de la solución hacia la dificultad que pretende resolver). Pienso, Circuloso, que vivimos en una sociedad demasiado “problematizada” (agobiados por los problemas) por eso abundan muchos “¿por qué?” pero poco “solucionatizada” (preocupados por la ineficiencia de las soluciones dadas a los problemas) por eso hay pocos “¿para qué?”, porque nos sentimos auto-satisfechos con las soluciones actuales, por lo general mediocres y “para ir tirando”. Ten presente que en muchas ocasiones las soluciones perpetúan los problemas, al ser causa y efecto de los mismos, como sucede en los círculos viciosos como bien sabes, es decir, “cuando la solución es parte del problema”. El “¿para qué?” es la llave, la herramienta que nos permite cuestionar las soluciones, del mismo modo que el “¿por qué?” es la llave que nos permite cuestionar los problemas. Este metacambio que te propongo pretende ir en esa dirección, a que te cuestiones los “¿para qué?” haciendo foco en las soluciones intentadas. ¿Me sigues?.

Problema/Solución circular
- Ahora no te sigo Proalimentadorix, tal vez estoy un poco espeso. ¿Me pones un ejemplo por favor?.

- Está bien, te pondré un ejemplo muy práctico: estás sentado en un silla, ¿correcto?, ahora bien, sin levantarte (es una restricción), intenta moverte con ella hacía mí. ¿Fácil, no? -con esfuerzo Circuloso intentaba arrastrar la silla sin levantarse, a trompicones, moviendo ambos pies y sujetando el asiento con ambas manos. Afortunadamente la moqueta amortiguaba algo el chirrido de las patas de la silla contra el suelo, pero a pesar del esfuerzo, Circuloso apenas pudo avanzar unos pocos centímetros.

- Bien, pues “eso” que estás haciendo es un “cambio más de lo mismo”, donde sin cambiar la restricción que te he impuesto, intentas una solución a una dificultad, en este caso moverte hacia mí. Has comprobado que esa solución crea un problema añadido y que por mucho esfuerzo y “más de lo mismo” que intentes, apenas avanzas. Veamos ahora un ejemplo práctico de un cambio diferente, sin cambiar la restricción, de un metacambio, ¿ves esa silla con ruedas que está frente a mi mesa de trabajo?, pues siéntate en ella e intenta hacer lo mismo que con esta silla.

- Ahhh... ya lo pillo, ya lo pillo –dijo un Circuloso que soltó una sonora carcajada a la que se unieron Virtulisa y Proalimentadorix.

- Eso es, Circuloso, eso es. En este caso son las ruedas de la silla las que modifican el sistema “dificultad-solución” en su conjunto abordando otras soluciones alternativas desde una perspectiva distinta a la solución intentada anteriormente y sin cambiar la restricción (no levantarse de la silla). Por eso es un metacambio, porque “cambia el cambio” que intentabas, abordándolo desde otra perspectiva, redefiniendo el contexto donde se aplica “la solución intentada” y con ello cambiando también la percepción de la dificultad de movilidad y la poco eficiente solución aplicada hasta entonces, que también forman una causalidad circular y como tal sistema hay que observarlo. Y, por cierto, por si no te habías fijado, las ruedas también son circulares y en cierto modo fueron una palanca de cambio poderosa en el origen de la Humanidad –dijo Proalimentadorix guiñándole un ojo a Circuloso.

- Proalimentadorix, ¿cuándo hablas de cambio de perspectiva te refieres a lo que decían mis maestros circulares que “no se puede ver bien el prado desde dentro del prado”? -preguntó Circuloso reflexiva y pausadamente.

- Exacto, Circuloso, también puedes usar la metáfora de los árboles y el bosque. No puedes ver a la vez la parte y el todo, necesitas perspectivas diferentes. Eso es todo, ¿verdad Virtulisa? -dijo Proalimentadorix dirigiéndose a su amiga.

- Cierto, maestro. Como dijo un sabio circular: “la formulación de los problemas dependen en gran parte de las metáforas apropiadas. Y al contrario: una mala formulación casi siempre implica la elección de metáforas inapropiadas” -a lo que respondió Proalimentadorix, complementando la misma idea.

- Cierto, Virtulisa, porque nuestro cerebro (a excepción de algunos seres iluminados) no capta la realidad directamente sino a través del filtro de los paradigmas, que son las teorías, las creencias, las historias y las metáforas que usamos para acceder a lo real, como también dijo otro sabio: “es la teoría la que determina lo que podemos observar”. Por eso es prioritario, vital, elegir muy bien las metáforas, pues “nada se ve hasta que se dispone de la metáfora idónea para percibirlo”. Es decir, las metáforas que usamos son una potente palanca para realizar metacambios.

- Sin embargo observo una dificultad –dijo un perplejo Circuloso que ya comenzaba a abandonar el término “problema”.

- ¿Qué dificultad observas Circuloso? –preguntó un entregado Proalimentadorix.

- ¡¡El tiempo!!, veo muy complicado realizar este cambio de perspectiva en mi conducta como círculo vicioso, creo que necesitaré mucho tiempo antes de convertirme en un círculo virtuoso.

- ¡¡Anda, Proalimentadorix, saca tus mejores armas como maestro proalimentador!! –animaba Virtulisa a su maestro.

- Amigo Circuloso, psicológicamente hablando, el tiempo no existe, es una ilusión –afirmó un convencido Proalimentadorix que levantándose de un brinco se dirigió a la pizarra que tenía detrás de sí y dibujó el siguiente esquema.

Presente/Futuro lineal
- Como ves, Circuloso, los hábitos mentales de la causalidad lineal siguen operando inconscientemente en tu forma de hablar, como antes con las dificultades y soluciones, aquí el presente, allí el futuro. Sin embargo el futuro, que es, psicológicamente hablando, una ilusión, es decir, una creación de la mente, influye en el presente, al igual que has visto antes que lo que crees influye sobre lo que creas y haces, al igual que cuando observas tu mente no hay separación entre el observador y lo observado: es la misma mente quien crea la ilusión de una separación entre observador (mente) y lo observado (mente), del mismo modo es la misma mente quien crea la ilusión de que el yo del presente será distinto al yo de mañana.

- ¿Cómo es eso posible si el futuro todavía no ha ocurrido? –contestó Circuloso.

- Es posible Circuloso cuando cerramos el círculo entre el presente y el futuro, así –a continuación Proalimentadorix se dispuso a dibujar otro esquema.

Presente/Futuro circular
- Entiendo ese círculo y porque lo haces, pero no entiendo cómo puede influir el futuro, algo que no ha ocurrido, en el presente –Circuloso volvía a la carga, pero Virtulisa salió al quite.

- Porque como dijo un sabio circular “casi todo el mundo ve el futuro como el fin y el presente como el medio, cuando en realidad el presente es el fin y el futuro el medio”.

- Exacto, eso es Virtulisa –respondió Proalimentadorix asintiendo que continuó su disertación.

- Recuerda Circuloso que estoy hablando en términos psicológicos, no físicos o termodinámicos. En términos de termodinámica, hoy, aquí y ahora es el presente y mañana o el año que viene es el futuro. En términos termodinámicos, el año que viene seré más viejo que hoy, eso es irreversible, es la “flecha del tiempo” termodinámica, el aumento de la entropía. Ahora bien, en términos psicológicos el futuro tiene un matiz diferente porque es el “lugar virtual” donde depositamos nuestros sueños y esperanzas. Por tanto, el tiempo en términos psicológicos es una ilusión óptica como las paradojas visuales de Escher y otros que has podido contemplar y por tanto podemos afirmar que no hay distancia “termodinámica” o “distancia de reloj” entre el presente y el futuro y como tal no-distancia podemos considerarla a efectos prácticos como entidades que pueden influirse, realimentarse mutuamente como bien a definido Virtulisa al considerar el futuro como un medio para alterar tu realidad actual y no como un fin en sí mismo.

Relativity [M. C. Escher]
- Pero, ¿si es una ilusión de la mente, no es real? –preguntó decepcionado Circuloso.

- Sí, no es real en cierto sentido, pero es real en otro. Esto nos llevaría a una discusión profunda sobre lo que es la realidad. Lo dejaremos para otra ocasión, pero quédate con la siguiente idea en la mente: nuestro conocimiento de la realidad es imperfecto, sin embargo existen ideas y conocimientos que aún siendo defectuosos o incompletos producen resultados asombrosos. Por tanto, aún a sabiendas de que psicológicamente el futuro es una ilusión de la mente, podemos operar con esa ilusión a sabiendas de su limitación porque es una idea muy fértil: produce resultados reales en nuestra conducta.

- ¿Entonces el futuro no existe? –preguntó un cada vez más confundido Circuloso.

- Exacto, psicológicamente el futuro no existe. Es una ilusión, una creación de la mente y como tal opera aquí y ahora, influyendo en el presente, al igual que influye el pasado, es decir, existe una “memoria del futuro”. Según algunos investigadores una parte del cerebro está ocupado continuamente haciendo planes y programas para el futuro. Estos planes están organizados como si fueran “vías temporales” hacia el futuro pensado, imaginado. Cuanto más sano es el cerebro, más “vías temporales” hacia el futuro desarrolla el cerebro y, lo que es aún más sorprendente, el cerebro también almacena las vías alternativas. Puede parecer una contradicción pero la conclusión es que tenemos una “memoria del futuro” además de la del pasado. Esta “memoria del futuro” tiene varias funciones. Por ejemplo ayuda a decidir más rápidamente cuando llega una oportunidad pensada o imaginada, pero su papel fundamental es filtrar la información irrelevante. Al cerebro llega demasiada información por medio de los órganos sensoriales y mucha de ella debe ser ignorada para que nuestro órgano funcione adecuadamente y no sucumbir al “spam neuronal” que llega a través de los sentidos. Sin embargo, y aquí viene lo interesante, si se produce una correspondencia entre la información entrante y una de las vías temporales almacenadas, no lo ignoramos, percibimos su significado. Algo entonces hace “click” en nuestro interior. El mensaje es claro: sólo percibiremos aquellas señales provenientes del mundo exterior que sean relevantes para alguna opción de futuro que hayamos desarrollado. En este sentido, Circuloso, el futuro puede ser tan real como lo es el pasado porque ambos están almacenados en nuestras redes neuronales, en la misma mente. Pero hay más, el futuro pensado o imaginado puede alterar nuestra percepción de lo que hoy consideramos posible o no. En este sentido, Circuloso, el futuro pensado o imaginado actúan, operan en el presente -Proalimentadorix hizo una pequeña pausa para sorber su taza de té y observar los ojos de su nuevo amigo y decirle enfáticamente.

- Circuloso, probablemente no exista otra fuerza más poderosa en el Universo conocido.

- Dicho así, Proalimentadorix, parece que hablamos de hacer milagros.

- Podría parecer, pero no, pues en ningún caso hablamos de cosas sobrenaturales sino muy naturales. Ten presente que siempre estoy hablando en términos psicológicos y por tanto en ningún caso se violan las leyes de la termodinámica, la gravedad, la evolución u otros principios universales. Lo que tal vez te ocurre es que familiarizado como estás con la retroalimentación (feed-back) en los sistemas físicos que ocurre del presente (causa) hacia el futuro (efecto), olvidas que nuestro cerebro aún siendo un sistema físico donde también está presente la retroalimentación descrita, tiene unas propiedades emergentes que lo hacen único: su reflexividad. Esta reflexividad permite anticipar un efecto del futuro, que no ha tenido lugar, generando una causa en el presente. Eso es la Proalimentación (feed-forward): permitir que un futuro diseñado conscientemente influya en el aquí y ahora, realimentándose mutuamente el presente y el futuro. Nuestras esperanzas, nuestros miedos y nuestras convicciones respecto al futuro nos sirven para crear el propio futuro que anticipamos. Por eso se dice que la Proalimentación crea premoniciones que se cumplen, desde el funcionamiento de la economía hasta la creación de un logro deportivo como el batir un record mundial de atletismo. Detrás de una gran hazaña humana (viajar a la Luna, enviar naves más allá de nuestro sistema solar, luchar contra el cáncer o la pobreza, la solidaridad humana en condiciones extremas, etc.) siempre se encuentra una gran aspiración, un sueño, una Proalimentación que viaja en el tiempo, desde el futuro deseado hasta el aquí y ahora del presente para sacarnos de nuestra zona de comodidad y alterar nuestras percepciones y creencias limitadoras, cambiando la realidad. Recuerda tu carcajada iluminadora cuando te ofrecí una silla con ruedas para moverte: cambiando el paradigma (el contexto de las soluciones posibles), cambias la realidad, porque “sólo somos conscientes de que actuamos según determinados paradigmas cuando cambiamos de paradigmas”. ¿Quieres un ejemplo concreto?. Cuando alguien tuvo el sueño, la aspiración, la convicción de que un hombre podía pisar la Luna no existía aún la tecnología, la financiación, los medios materiales y humanos para llevar a un hombre a la Luna. Ese sueño, ese anhelo actúo como proalimentador que permitió crear y desarrollar la tecnología, la financiación y los medios materiales y humanos necesarios para realizar ese sueño. Por supuesto, detrás de un cambio poderoso, existe una acción proalimentadora. Si quieres romper con tu pasado de círculo vicioso tal como afirmas, tan sólo necesitas viajar al futuro (psicológicamente hablando) y visualizar tu existencia desde ya mismo como círculo virtuoso. Por eso te insistía en que tuvieras cuidado con lo que crees, porque las creencias conforman, influyen en tu futuro. Eso es todo. ¿Estás de acuerdo ahora de que la Proalimentación es la fuerza más poderosa del Universo conocido?.

Drawing Hands [M.C. Escher]
- Por supuesto, Proalimentadorix, sin embargo me queda una última cuestión: ¿por dónde empezar?.

- Eso es lo más fácil, Circuloso. Simplemente te has de plantar (literalmente) en el futuro deseado y dar una serie de pasos, no para llegar a él un día, sino como si ya estuvieses allí (o casi allí ahora mismo). La clave está en la visualización, la anticipación del futuro con todos los sentidos posibles y con toda la intensidad de la que seas capaz: “La visión es el qué, la imagen del futuro que queremos crear”. La tarea, por tanto, consiste en eliminar todos los obstáculos que quedan en el camino con el fin de llegar allí plenamente. Quiero recordarte que la mayoría de obstáculos serán auto-impuestos, consecuencia de tus propias limitaciones mentales. He de decirte que la Proalimentación es desequilibrante, porque te saca de tu zona de comodidad, te acerca al borde del caos, pero eso mismo es desafiante, retadora y porque saca lo mejor de ti mismo es muy gratificante, pues como dijo un sabio: “el equilibrio no es la finalidad ni la meta de los sistemas abiertos. Para mantenerse viable, un sistema abierto necesita hallarse en constante estado de desequilibrio”. Por eso algunos llaman a esta fuerza “atractor extraño”. Otros lo llaman visión, misión, amor, deseo, entusiasmo, curiosidad, pasión, compasión, voluntad o simplemente SER. Llámalo como quieras, pero todo futuro comienza con este poderoso cambio mental: YO PUEDO, TU PUEDES, EL PUEDE, NOSOTROS PODEMOS... resumiendo “tanto si piensas que no puedes, como si piensas que puedes, estarás en lo cierto”. Esa es la magia de la Proalimentación, Circuloso.

- Sea pues -respondió convencidamente Circuloso.

- Pues seas bienvenido al círculo virtuoso, Virtuloso -dijo Virtulisa haciendo los honores de cambio de nombre a su amigo que en ese mismo instante dejó para siempre su pasado como círculo vicioso.

- Por cierto, Virtuloso, ¿has decidido que apellido tomar en tu nueva vida como círculo virtuoso? -le preguntó Proalimentadorix levantando su ceja derecha.

- Por supuesto, maestro. Con tu permiso me haré llamar Virtuloso Proalimentador.

- Así sea -respondió Proalimentadorix tomando de la mano a Virtulisa y Virtuloso para acompañarles a visitar el “Bosque de los futuros perdidos” tal como les había prometido.


IN MEMORIAM


Irena Sendler
“No se plantan semillas de comida. Se plantan semillas de bondad. Trata de hacer un círculo de bondad y practicarla. La bondad te rodeará y te hará crecer más y más como ser humano”. Irena Sendler (1910-2008).


Agradecimientos.

Este cuento está en deuda con las contribuciones directas o indirectas de esta colección variopinta de sabios circulares: Ludwig von Bertalanffy, Kenneth Boulding, Norbert Wiener, William Ross Ashby, Stafford Beer, Jay Forrester, John Sterman, Peter Senge, Arie de Geus, Rafael Rodríguez Delgado, Lorenzo Ferrer, Javier Aracil, Dennis y Donella Meadows, Edgar Morin y Ervin Laszlo (Teoría de Sistemas, cibernética, retroalimentación, dinámica de sistemas, sistémica y caos, modelos mentales, efecto palanca, aprendizaje organizacional, pensamiento sistémico, pensamiento complejo); William I. Thomas, Robert K. Merton, Robert Rosenthal y Lenore Jacobson (Teorema de Thomas, profecía autocumplida, efecto Pigmalión); Marshall Goldsmith, Jon Katzenbach, Albert Einstein, Werner Heisenberg, Elton Mayo, Fritz Roethlisberger (Proalimentación, relatividad, principio de incertidumbre, motivación); Gregory Bateson, Ernst von Glasersfeld, Niklas Luhmann, Paul Watzlawick, John H. Weakland, Richard Fich y Richard T. Pascale (Epistemología, constructivismo, teoría de la comunicación, terapia sistémica, desviación positiva); Humberto Maturana, Luis Varela y Heinz von Foerster (Autopoiesis, cibernética de segundo orden); Milton Erickson, Richard Bandler y John Grinder (Metamodelo, programación neurolingüística), Edward N. Lorenz, David Ruelle, Floris Takens, Ilya Prigogine, Murray Gell-Mann, Stuart Kauffman (Teoría del caos, efecto mariposa, atractor extraño, sistemas alejados del equilibrio, estructuras disipativas, sistemas adaptativos complejos, autoorganización evolutiva, anticaos), Thomas S. Kuhn, Karl Popper, George Soros, Nassim N. Taleb, Richard Dawkins, David Ingvar, Daniel Kahneman y Robert Lucas (Paradigmas, falsacionismo, escepticismo epistemológico, reflexividad, falacias fértiles, empirismo escéptico, meme, memoria del futuro, sesgo cognitivo, prejuicio cognitivo, expectativas racionales, crítica de Lucas) y, por supuesto, los inigualables diálogos entre el físico David Bohm y el inclasificable Jiddu Krishnamurti. No están todos lo que son, pero son todos los que están.


Descarga del cuento sistémico de verano completo [pdf]

26 de julio de 2009

Cuento sistémico de verano (I): Érase una vez...

Causalidad circular en el supermercado ¿qué carrito causó este efecto?Érase una vez un círculo vicioso llamado Circuloso Másdelomismo que paseando por el “Bosque de las causalidades perdidas” casualmente encontró una nota manuscrita con un mapa que hablaba de la existencia de un lugar donde habitaban unos círculos miembros de otra clase de la que no había oído hablar antes, los círculos virtuosos que, como él eran también, según el manuscrito, descendientes de un mismo ancestro común llamado “Causalidad circular”.

A nuestro amigo Circuloso que nunca le había gustado su apellido, encontrar esa nota le supuso una llama de esperanza. Llevar a cuestas el sambenito de “vicioso” no era de su agrado. Más de una vez de niño se había peleado con sus primos Circulina Adicta, Circulón Deudadependiente y Circulenta Espiraldeviolencia, “viciosos” como él, a causa de su deseo irrefrenable de desprenderse, según él, de tan vergonzosa herencia.

No se extrañaron los que conocían bien a Circuloso, como su entrañable amiga pizpireta Circulasa Dietayoyó y su empalagosa vecina Circulanta Subvencionamé, que éste se lanzase a la aventura de conocer de cerca a esa hasta entonces desconocida clase de los “virtuosos”. Tirado para adelante como era, Circuloso se puso en camino siguiendo el mapa encontrado para conocer y comprender de cerca que le separaba de esos otros círculos y que podía hacer para parecerse a uno de ellos.

Por eso pensaba que si alcanzaba la tierra donde se encontraban los “virtuosos”, círculos causales como él, tal vez alcanzaría una existencia más digna que con sus hermanos y amigos “viciosos”.

Circuloso, dotado desde niño de una curiosidad innata, comprendió tempranamente que su vida habría sido más fácil de pertenecer a la rancia y aristocrática familia de la “Causalidad lineal”. Resultaba que en el mundo antiguo y aún hoy, esta familia seguía dominando amplias parcelas de la lógica, las matemáticas y hasta de la psicología, la medicina y como no las conversaciones de barra de bar sobre el fútbol y la política. El origen de tan influyente familia se remontaba al éxito de los pioneros en las ciencias físicas, cuando un objeto se lanzaba contra otro objeto provocando un desplazamiento del segundo objeto en el mismo sentido. Rara vez el objeto impactado “devolvía” el impacto al objeto impactante. Esta lógica tan fundamentada en la experiencia cotidiana de los hechos físicos y desde tiempos prehistóricos había conformado el cerebro de los hombres con lo que un sabio circular como Gregory Bateson llamaba “las leyes del mundo de las bolas de billar”.

Causalidad Lineal
Mientras caminaba en pos del conocimiento de la clase de los “virtuosos” con la esperanza de convertirse en uno de ellos, Circuloso meditaba para sí el gran éxito que supuso para la vieja aristocracia de la “Causalidad lineal” el haber dominado el pensamiento de los hombres con la enorme simplicidad de su poderoso argumento lineal: A es la causa de B que es la causa de C que a su vez es la causa de D, etc. etc.

Una relación causal se denomina “lineal” cuando una serie de proposiciones, decisiones o acciones no regresan -cerrando un círculo- a su punto de inicio, lo que implica que el resultado de algo que llamamos causa [una proposición, una decisión, una acción, etc.] nunca va a ejercer un efecto sobre su propio origen. Por lo tanto, no intervienen procesos de retroalimentación -positivos o negativos- y la secuencia de causas y efectos no retornan al punto de partida.

Circuloso sabía por sus padres y sobre todo por sus maestros, los sabios circulares, que esta manera de pensar era antigua, superada, pero aún así era un pensamiento que seguía pesando enormemente en las conversaciones cotidianas de los hombres y mujeres, entre los pueblos y las naciones. Se sabía que era el origen de muchos conflictos, polémicas estériles, espirales de violencia y guerras entre los hombres, pero era tal el embrujo, el encanto de su simplicidad que abandonarlo parecía una herejía. El argumento de todas las películas y novelas que Circuloso había visto y leído respectivamente eran lineales, algo que a nuestro amigo le parecía deseable porque hacia el mundo más simple y manejable, reducible y aislable a unos pocos objetos, las causas, cuyo descubrimiento era lo esencial.

Circuloso recordaba muy bien las enseñanzas de sus maestros cuando le advertían sobre las limitaciones del lenguaje y el tiempo para entender la “Causalidad circular”: “El lenguaje determina la forma en que percibimos el mundo. La estructura básica de la oración gramatical es: sujeto-verbo-objeto. Esta regla dificulta decir que a su vez el objeto hace una acción sobre el sujeto”. “Es fácil determinar las consecuencias de nuestras acciones cuando estas ocurren inmediatamente, pero cuando los efectos tardan tiempo en aparecer nos cuesta trabajo percibir la relación y pensamos que son hechos aislados. El tiempo nos dificulta ver la forma circular de los acontecimientos del mismo modo que el tamaño de la Tierra nos hace creer que es plana”.

Así, en el aristocrático reino de la “Causalidad lineal” era norma legal que los problemas tenían siempre una causa, una única y que en la mayoría de veces se encarnaba en un llamado “culpable” al que echar la culpa [la causa] de cualquier problema [el efecto]. Una de las actividades más populares entre las personas, empresas e instituciones de aquel reino lineal era la “búsqueda de culpables” a los problemas. Encontrado el culpable, la paz, la felicidad y la armonía llegaban al reino o eso era lo que parecía a decir de la propaganda oficial. Circuloso sabía por sus maestros circulares que en el pasado existió una ideología lineanazial que encontró la madre de todas las soluciones a los problemas: la “solución final”. Ésta era también conocida entre los maestros circulares como una clase especial de “solución clarificante”, una clase de soluciones que no solo eliminan el problema, sino también todo lo que está relacionado con él, una manera de pensar digna de enterrar para siempre entre los errores de la Humanidad.

Lo cierto es que todas las “soluciones clarificantes” no evitaban que los problemas continuaran después de ajusticiar [o eliminar en muchos casos] a la “causa culpable” pero astutamente se les cambiaba de nombre a los problemas para mantener la ficción de la presunta eficiencia de la forma de pensar dominante. Circuloso aún recordaba las palabras de sus maestros: “Se nos ha enseñado a buscar siempre quien tiene la culpa, pero bajo una mirada circular del mundo no tiene sentido buscar culpables porque de alguna forma todos los involucrados lo son”.

Ni que decir tiene que en los momentos de depresión, Circuloso lo habría dado todo por ser una línea causa-efecto y sanseacabó y no el eterno encadenamiento causa-efecto-causa y vuelta a empezar al que estaba sometido de nacimiento.

Causalidad Circular
Sin embargo sabía por sus maestros sabios circulares que le habían educado bien que las relaciones lineales son una simplificación de la realidad y que en ésta las relaciones causales se parecen más a un círculo que a una línea, esto es, que A es la causa de B que es la causa de C que a su vez es la causa de A. Así, la enseñanza de los sabios circulares proponía que cada elemento de un sistema debe ser estudiado en relación con la totalidad de la cual forma parte, esto hace que la explicación no sea lineal, sino que por el contrario pasa a ser circular, de ahí que se pueda afirmar con toda seguridad que A influye a B, que su vez vuelve a influir en A. De este modo no hay una causa única que produzca un determinado resultado.

Una relación causal “circular” expresa una recurrencia -al contrario que la estática y unidireccional relación causal “lineal”- como una secuencia dinámica y bidireccional de causa y efecto, donde el efecto “impregna” la causa primera, confirmándola o rectificándola respectivamente mediante procesos de retroalimentación positivos o negativos. Por lo tanto, a través de esta recurrencia, la causa inicial –en la progresión y dinámica del proceso- se ve afectada.

Según le contaron los sabios circulares, esta nueva forma de pensar no nació en los experimentos físicos y por tanto no venía avalada del pedigrí científico de la aristocrática familia de la “Causalidad lineal”. Por el contrario, la “Causalidad circular” tenía un origen algo bastardo, menos refinado y fruto de las primeras experiencias de intercambio comercial entre los hombres.

Se decía que el primer hombre que descubrió esta forma de pensar fue un pescador que se dio cuenta que al poner un precio al fruto de la pesca del día no siempre la vendía al precio que quería sino al precio que nacía [emergía según los sabios circulares] de la negociación [interacción según los sabios circulares] entre el vendedor y el comprador. De este modo el precio final de una mercancía no venía dado por un precio fijo e inmutable fijado [causado] por el vendedor sino por el resultado [efecto que vuelve a alimentar la causa] de un tira-y-afloja [negociación, interacción] entre personas en las que también intervenía la relación entre la cantidad ofertada [por los vendedores] y la demandada [por los compradores] así como la información no siempre conocida de esas variables por ambas partes [asimetría de la información, pero esa es otra historia].

El pescador sabía mucho de esto porque de no hacer caso a esta forma de pensar, si seguía pensando en líneas en lugar de círculos, se quedaría con el pescado sin vender y con el riesgo de pudrirse si mantenía el precio inicial [no su precio pero sí su valor a cero, pero esta es otra historia]. El precio de una mercancía no era pues el resultado de una línea [A causa B, es decir, el vendedor pone un precio] sino a un círculo [A causa B que causa C que causa A], es decir, el vendedor pone un precio [el precio es información, pero esa es otra historia] que afecta al comportamiento de los compradores y a su vez afecta al comportamiento del vendedor que a su vez modifica el precio hasta que encuentra un comprador dispuesto a pagar el nuevo precio y así sucesivamente en un proceso circular.

Causalidad circular en la venta ¿qué fue antes el vendedor o la venta?
Como le recordaban las sabias palabras de sus maestros circulares: “Una vez desencadenado este proceso circular, no existe ya un comienzo o un fin, sino un sistema interdependiente [acoplado] de influencia recíproca entre los factores que están en juego. De aquí nace al exigencia de estudiar el fenómeno [el sistema] en su globalidad, teniendo siempre presente que toda variable se expresa en función de su relación con las otras variables y el contexto situacional. Así, la causalidad circular suponía una superación del concepto de unidireccionalidad derivado de la causalidad lineal”.

Con estos pensamientos nuestro amigo Circuloso se adentró en la tierra de los círculos virtuosos. Al llegar a lo que parecía el centro de un ágora se encontró a una habitante de aquel lugar. Se cruzaron la mirada y rápidamente estalló en ellos la chispa del reconocimiento mutuo.

Circuloso se presentó con su nombre:

- Circuloso me llamo y son miembro de la clase de los círculos viciosos, familia que repudio y por eso he venido hasta aquí. ¿Cómo te llamas?.

- Virtulisa -Contestó su nueva amiga.

- ¿Cuál es tu apellido Virtulisa? -preguntó un inquieto Circuloso.

- Desarrollosostenible -dijo sin pestañear seguido de una pregunta dirigida a su nuevo amigo- ¿y el tuyo?.

Un amago de vergüenza asomó en el rostro de Circuloso que respondió con un hilillo de voz queda.

- Másdelomismo -contestó Circuloso bajando la mirada.

- ¿Sabes una cosa? -dijo haciéndose la misteriosa Virtulisa como queriendo aliviar el malestar de Circuloso- Nos parecemos más de lo que crees.

- Por eso he venido hasta aquí. Mira -Circuloso le enseñó el manuscrito que había encontrado en el “Bosque de las causalidades perdidas”.

- Estás en lo cierto -afirmó Virtulisa- somos descendientes del mismo ancestro llamado “Causalidad circular”.

- Sí, lo sé -respondió un Circuloso orgulloso de su estirpe, mientras continuaba justificando su viaje- yo lo que quiero es saber que nos distingue, porque viniendo del mismo patrón circular vosotros os llamáis “virtuosos” y los que somos como yo... esto... “viciosos” –bajando de nuevo la mirada esperando una respuesta piadosa de Virtulisa.

- No tengo todas las respuestas, pero sé que nosotros, los círculos virtuosos tenemos como misión reforzar lo que de bueno tienen los sistemas que habitamos para hacerlos más fuertes, autónomos y libres, mientras que vosotros tenéis como misión debilitar los sistemas en los que estáis para hacerlos más débiles, dependientes y adictos. Eso es lo que me dijeron mis sabios circulares. Por eso mi misión es fomentar el desarrollo sostenible en el tiempo, algo por cierto diferente al concepto vigente de crecimiento -recitó de carrerilla Virtulisa con mucha facilidad de palabra.

- No lo entiendo muy bien -dijo Circuloso- porque como Másdelomismo que me apellido también hago crecer los sistemas y eso, crecer no es malo en sí mismo.

- Vale, pero hay una diferencia importante sentenció Virtulisa. Como mi apellido, me dedico a fomentar círculos virtuosos que propaguen el desarrollo sostenible en el tiempo de los sistemas. Así el crecimiento es una noción cuantitativa y asociada a lo físico y tangible, mientras que desarrollo es cualitativa y asociada al incremento de capacidades, no siempre tangibles, de modo que ambos conceptos no significan lo mismo y no tienen porque darse simultáneamente, y por ponerte un ejemplo: un cementerio de coches o un vertedero de basuras crecen pero no se desarrollan; una persona que amplía su conocimiento de otras lenguas o una comunidad humana que se hace más eficiente en el consumo de recursos y en el uso de energías renovables, se desarrollan pero no necesariamente crecen. Como decía la sabia circular Donella Meadows, que “pese a existir límites al crecimiento en este planeta finito, no tiene por qué haber límites al desarrollo”. Así, como círculo virtuoso que soy me ocupo que los sistemas en los que intervengo crezcan, si quieres llamarlo así, en capacidad para que sepan administrar sabiamente sus recursos mentales, personales, naturales, económicos, etc. para hacerlos más libres e independientes. Esa es mi meta –terminó Virtulisa mirando fijamente a Circuloso como esperando un contraataque.

Ejemplo de círculo virtuoso
Un embelesado Circuloso miraba extasiado la sabiduría de Virtulisa y sintiendo que una neurona se había iluminado en su interior se preguntaba qué podría hacer para salir de la jaula del falso desarrollo del “Más de lo mismo” en la que había encerrado a muchos sistemas y a él mismo en su íntimo deseo de ser un círculo virtuoso. Finalmente se lanzó a tumba abierta.

- Virtulisa, muchas gracias, ahora por fin entiendo lo que nos separa, tienes razón, mi meta no es contribuir a que los sistemas donde intervengo sean más libres sino más dependientes, para hacerles adictos a presuntas soluciones que finalmente terminan por debilitar al sistema en vez de fortalecerlo. Virtulisa, no quiero andar con rodeos ¿crees que podré convertirme en un círculo virtuoso como los de vuestra clase?.

Ejemplo de círculo vicioso
- No lo sé -contestó sinceramente Virtulisa- pero sé quién puede responderte a esa pregunta: el maestro Proalimentadorix.

- ¿Pro...qué? -respondió un confundido Circuloso-.

- P r o a l i m e n t a d o r i x -repitió pausadamente Virtulisa.

- Ahhhh... ya lo pillo, mis maestros circulares me hablaron una vez de ese tipo de sabios “Proalimentadores” cuya especialidad era el estudio de la afectación del futuro en los sistemas, pero creo que son cuentos chinos sin base científica, ¿no me llevarás delante de un echador de cartas verdad Virtu? -dijo un Circuloso que comenzaba a tratar familiarmente a su nueva amiga.

- No Circuloso, Proalimentadorix no adivina el futuro, pero es el único sabio circular que conozco que puede ayudarte a transformar tu presente usando tu futuro deseado como palanca de cambio. Le replicó ella sonriendo a un pasmado Circuloso que asintió ante su mirada cómplice y juntos de la mano se fueron a la casa del maestro Proalimentadorix.

- Buenos días maestro... [continuará].

28 de junio de 2009

Mutando datos en conocimiento con Hans Rosling

TrendalyzerHans Rosling es profesor de Salud Internacional en el Instituto Karolinska de Estocolmo y director de la Fundación Gapminder, que desarrolló el software Trendalyzer, adquirido por Google en 2007. Como médico ha trabajado más de veinte años en África, Asia y Latinoamerica, una experiencia vital que traslada a sus conferencias para darnos a conocer otro modo de entender el “tercer mundo”.

Agradezco a Ramón Morata la información sobre este monstruo de la estadística y de las presentaciones espectaculares aplicando un nuevo enfoque en el tratamiento estadístico de los datos disponibles en las bases de datos de la ONU para hacerlos fáciles de comprender, asimilar y derivar conocimiento a partir de unos gráficos animados que ya quisiéramos muchos haber tenido en nuestra época de estudiantes.

Una de las características más sobresalientes del software Trendalyzer es la capacidad de mostrarnos “el bosque completo y cuando hace falta también los árboles”. No es solamente la sofisticada capacidad de hacer “drill-drown” como permiten hacer otros paquetes estadísticos, es también la facilidad de observar el concepto de tendencia, esencial en el conocimiento de los sistemas complejos, tan complejos como el mundo y sus interacciones con múltiples variables. En este sentido Trendalyzer constituye una herramienta potente a la vez que fácil de usar para el análisis multivariante y la “minería de datos” [data mining] de última generación.

Otra de las características clave es la capacidad de animación, que permite comprender fácilmente a cualquier persona lo que está viendo en el gráfico a la vez que muestra la trayectoria en el tiempo del sistema analizado, sea este la relación entre mortandad infantil, el cáncer y la esperanza de vida [y otros] con la renta per cápita o la relación estadística entre derechos humanos y democracia o el resumen animado de 200 años de desarrollo económico y su relación con la salud y el deterioro del medio ambiente [en Gapminder vídeos encontraréis muchos de estos ejemplos animados, algunos con subtítulos en español aunque para ver y entender los gráficos no es necesaria ninguna traducción].

Como botón de muestra aquí os dejo con algunos vídeos de impacto de ese maestro de la estadística hecha espectáculo, el genial Hans Rosling.

Hans Rosling nos muestra las mejores estadísticas que hayamos visto para derribar mitos sobre los denominados “países en vías de desarrollo”.


Hans Rosling nos muestra una manera diferente de entender 25 años de la epidemia de VIH con gráficos de fácil comprensión.


Hans Rosling nos muestra como hacer posible lo aparentemente imposible mediante un demostración animada de las tendencias mundiales.



Para saber más: Hans Rosling en Wikipedia [inglés]

Blog de Hans Rosling [inglés]

Fundación Gapminder

Blog de Gapminder

Vídeos en Gapminder

Trendalyzer en Wikipedia [inglés]

Estadística en Wikipedia

Análisis Multivariante en Wikipedia

Análisis de Componentes Principales en Wikipedia

Análisis Factorial en Wikipedia

Análisis de Sistemas en Wikipedia

1 de mayo de 2009

El crash del 2010 de Santiago Niño Becerra

“Crisis? What Crisis?”. Así, como el título del famoso álbum de la mítica banda británica Supertramp [sin desmerecer al también británico y genial Jeff Lyne con su Electric Light Orchestra a los que también sigo escuchando en ocasiones cuando viajo] podría iniciar este post sobre la última obra de Santiago Niño Becerra (Barcelona, 1951), catedrático de Estructura Económica de la Facultad de Economía IQS [Universidad Ramon Llull] “El crash del 2010” en la editorial Los libros del Lince. ¿Por qué?. Para comenzar porque Santiago Niño Becerra, al que considero un sistémico que me recuerda a los excelentes economistas británicos Kenneth Boulding y Paul Ormerod y al singular sociólogo norteamericano Immanuel Wallerstein, considera que en realidad la crisis todavía no ha llegado, que lo que estamos viviendo en la actualidad no es la crisis, que llegará, sino la pre-crisis.

Para el autor, la crisis, la verdadera-crisis la viviremos a partir de mediados del próximo año 2010, pues, como afirma Santiago Niño Becerra: “1) lo-que-ahora-estamos-viviendo no es ‘la crisis’, sino la situación previa a la crisis que se manifestará cuando ya se hayan agotado los efectos que están produciendo los planes de ayuda-estímulo, y 2) lo que viene no es una recesión convencional, sino una crisis sistémica, por lo que ninguna comparación es válida excepto la comparación con la Gran Depresión: otra crisis sistémica”.

Crisis sistémica, en efecto [ya lo he abordado en otro post] lo que se avecina es, pensamos muchos sistémicos, una crisis sistémica, esto es, una crisis profunda que pondrá en cuestión la manera de hacer las cosas, una crisis que tenemos que pasar, necesariamente y que es inevitable a pesar de los esfuerzos por sortearla mediante megainyecciones de liquidez, multimillonarias operaciones de rescate o hiperendeudamiento de los estados para escapar [de la crisis]: “se avecina una crisis de proporciones gigantescas, totalmente inevitable, muy parecida a la de 1929, salvo por la diferencia de que ahora la caída está produciéndose a cámara lenta”.

En esta obra, que comienza perturbadoramente con una cita de Jeremy Rifkin [ex secretario de trabajo con Bill Clinton]: “En este siglo, menos de un cinco por ciento de la población producirá los bienes y servicios que consuma el resto, así que no necesitamos una fuerza laboral masiva” y que anuncia a modo de “columna vertebral” de toda la obra y desde las primeras páginas, como la confluencia de tres “tendencias sistémicas profundas”: hacia una mayor productividad [menor uso del factor trabajo para producir lo mismo o más] por un lado, hacia un mayor endeudamiento [para compensar el subconsumo del factor trabajo no utilizado] por otro y hacia una sobreexplotación/despilfarro de las commodities [materias primas básicas] hasta cerca del umbral de su irreversible agotamiento [peak oil], está en el germen de la crisis sistémica que se avecina, puede sorprender a algunos la valentía, originalidad e independencia de pensamiento de su autor, pues al contrario que muchos otros economistas de su generación y anteriores, Santiago Niño Becerra no solicita el “aval” de sus observaciones o conclusiones mediante el fácil recurso de citar a tal o cual reputado economista o premio Nobel de Economía, al contrario, como buen profesor nos pide que reflexionemos sobre los datos que aporta para llegar por nuestros medios a nuestras propias conclusiones. En este sentido el autor hace gala de la misma libertad de espíritu que nos muestra diariamente desde el 2005 en su columna de opinión de lacartadelabolsa.com

A diferencia de otros economistas o especialistas que se “enrocan” en la “crisis de la subprime” que comenzó en el mes de septiembre del año 2007 y apenas atisban más allá de este hecho, explotándolo al máximo como si allí se encontrase la “piedra filosofal” de la crisis y su “solución”, el enfoque de Santiago Niño Becerra es sustancialmente sistémico, pues aún reconociendo este hecho acaecido en EE.UU. y la crisis financiera global consiguiente que también traté en otro post, lo entronca en un contexto mucho más amplio, observando la estructura subyacente y el suprasistema donde acontece, eslabonando los hechos históricos de modo diacrónico a la vez que sincrónico en contraposición a los autores que se atienen únicamente a una visión sincrónica propia del que observa de manera miope los acontecimientos, sin conectarlos con ese “todo mayor que la suma de sus partes” que es la historia de los sistemas económicos, su emergencia, evolución, declinación y colapso. O como diría sir Francis Crick, premio Nobel de Medicina y codescubridor de la estructura del ADN: “Si quieres comprender la función, estudia la estructura”.

Por eso considero que esta obra es tan importante el conocimiento económico que destila como la sabiduría histórica que transmite, al conectarnos hechos históricos concretos con las causas del auge y caída de sistemas económicos a lo largo de los últimos dos mil años, desde el imperio romano hasta nuestros días.

Otro aspecto clave de esta obra es el énfasis en el concepto de tendencia a largo plazo, algo que sorprendentemente ha “desaparecido en combate” en la literatura económica convencional, para la que cualquier leve mejoría del día anterior en algún índice es interpretada rápidamente como un síntoma de recuperación y algún político oportunista alardea como una señal de que pronto volveremos a las tasas de crecimiento “como las de antes”. Tal vez por esto hay quien califica a Santiago Niño Becerra como un autor pesimista, apocalíptico, un agorero. Sin embargo, lejos de parecerlo y aunque reconozca que sea cierto que los mensajes fuertes se venden bien, en mi opinión Santiago Niño Becerra no hace más que ponerse en el papel de notario de la historia económica, de un “geólogo de la economía” si me permiten la expresión: cuando afirma sin ambigüedad que el mayor cambio que vamos a vivir es precisamente en la tendencia en los hábitos de producción y consumo: de “ir-a-más” a “ir-a-menos” como le gusta expresar. Y no porque Santiago Niño Becerra tenga una “bola de cristal” o quiera “aguarnos la fiesta” sino porque la cantidad datos estadísticos, tablas y gráficos de tendencias que maneja es abrumadora e incontestable. En la línea de los mejores Forrester y Meadows, sin duda. Evidentemente se puede equivocar, no sería humano no equivocarse, pero me temo que los modelos de sistemas [implícitos] que maneja no dan para demasiados escenarios alternativos. Con toda probabilidad, con Santiago Niño Becerra ya no se podrá repetir aquel viejo tópico de que los economistas son los que explican muy bien porque ha pasado lo que ha pasado pero no son capaces de predecirlo.

Puede que esta obra no guste a los monetaristas, ni siquiera a los keynesianos pues desde luego Santiago Niño Becerra no apuesta por ninguna solución “clásica”, “neoclásica” o “prêt-à-porter” a la crisis, antes al contrario y de modo totalmente coherente con todo su discurso considera que la crisis en tanto que crisis sistémica va a hacer irrelevantes las “soluciones habituales”, pero tampoco habrá “otras soluciones” para evitarla hasta que la crisis, esta crisis que se avecina, haya pasado, algo que Santiago Niño Becerra sitúa hacia el 2018. Así pues, la “solución”, en forma de profunda transformación, cambio sistémico o adaptación evolutiva del sistema [que no destrucción o final traumático con aparición de otro sistema alternativo, algo que el autor sitúa más adelante, hacia el 2070] vendrá de la mano de la misma crisis, no antes. En este sentido la crisis que viene es inevitable, pero no es el fin del mundo ni mucho menos, y su “solución” también, pero después de la crisis, no antes de pasarla.

En el fondo y en mi opinión, el conflicto o contraste de diferencias latente entre la visión de Santiago Niño Becerra frente a otros economistas-que-explican-la-crisis y que también he leído desde que estalló la “crisis de la subprime” [algunos de “reconocido prestigio” y hasta Premios Nobel] es el mismo debate o contraste de pareceres que existe entre metereólogos y climatólogos: un metereólogo te puede predecir el tiempo para dentro de dos o tres días (está para eso), pero no le pidas que te diga la temperatura media para los próximos diez o cincuenta años (no está para eso), justo lo que sí te podría decir un climatólogo y viceversa. Pues bien, si me permiten la metáfora, tengo para mí que Santiago Niño Becerra es afortunadamente nuestro “mejor economista-climatólogo” del reino en el ámbito económico y posiblemente a nivel mundial. Y digo afortunadamente porque por una vez y esperemos que sirva de precedente, no hemos tenido que acudir a ningún “experto” extranjero para desentrañar las claves y tendencias que nos va a tocar vivir los próximos diez años.

Una frase para la historia: “La crisis de 2010 va a obligarnos a vivir de acuerdo con nuestras necesidades y no nuestros deseos. Dado que vamos a dejar de ir a más para empezar a ir a menos, lo necesario va a volver a ser lo único importante.”

Para terminar os dejo con un artículo de Santiago Niño Becerra publicado en el diario El País el pasado 13-04-2009 y que en mi opinión sintetiza muy bien el pensamiento de su autor en esta obra que considero imprescindible para cualquier persona preocupada/ocupada por el devenir de esta crisis.


“Esto que está pasando”

Cuál es el escenario en el que nos estamos viendo inmersos, cada día con más certidumbre, cada vez con mayor dramatismo? Los datos son inequívocos. Estancamiento, en el mejor de los casos, o decrecimiento del producto interior bruto (PIB); aumento del desempleo, galopante en varias economías, por ejemplo en la española; caída generalizada de la inversión; hundimiento del consumo; oferta de crédito muy inferior a las necesidades que de crédito existen. ¿Qué está sucediendo? ¿Por qué está sucediendo?.

En la evolución temporal de los sistemas económicos se dan dos tipos de tensiones. Algunas se pueden solucionar con relativa facilidad, pues para hacerles frente es suficiente con variar uno, o a lo sumo dos, parámetros económicos; otras tensiones del sistema económico, en cambio, suelen tener una evolución demoledora.

Las primeras, las recesiones coyunturales, pueden ser puntualmente intensas, pero, cuando menos, tienen la virtud de ser relativamente breves; las segundas, por el contrario, son intensas, prolongadas, dramáticas. A lo largo de la historia, el número de esta segunda clase de tensiones es escaso, pero su duración puede dilatarse largamente en el tiempo. Son las crisis sistémicas.

Las crisis sistémicas se caracterizan porque al estallar afectan al propio funcionamiento del sistema y a fin de salir de ellas es preciso sustituir o modificar en profundidad algunos elementos constitutivos del mismo, de forma que se introduzca en él una nueva forma de operar. La crisis de 1929, que condujo a la Gran Depresión, fue de estas características. La crisis ante la que ahora nos hallamos también lo es.

El crash de 1929 se produjo porque el modo de funcionamiento del sistema se agotó: el incremento tan elevado de la productividad habido a partir de 1923 dio lugar a una oferta que no pudo ser absorbida por la demanda, porque ésta era limitada e insuficiente; los instrumentos que se aplicaron, tratando de revertir la situación, no funcionaron debido precisamente a que eran hijos de la situación que pretendían arreglar y, en consecuencia, estaban viciados por ella. La verdadera solución de esa crisis no llegó en realidad hasta 1950, cuando se dotó al sistema de una nueva forma de funcionar.

Actualmente está sucediendo algo muy semejante. El impulso creado por los cambios introducidos en el sistema a partir de 1950 quedó agotado en 1973, que es el momento en el cual se hizo patente que el precio de las commodities, en especial el precio del petróleo, no iba a continuar siendo tan bajo como hasta entonces. Como reacción, se introdujeron cambios que permitieron mejorar la productividad, pero el resultado de ese incremento fue la desvinculación del crecimiento económico de la creación de empleo, y esta circunstancia acabó incidiendo en el equilibrio entre la oferta y la demanda, en un entorno de creciente inestabilidad monetaria. La solución a este problema no resuelto llegó en 1991 y quedó reforzada en 2002.

Fue ingeniosa y simple: los problemas se resolvieron con un aumento exponencial del volumen de crédito concedido a familias y empresas; y el resultado fue brillante: la inversión aumentó, a la vez que lo hacía el consumo, mientras que el desempleo provocado por la oleada de deslocalizaciones fue en parte enjugado por un sector servicios en constante progresión.

Entre el año 2003 y mediados de 2007, con unos tipos de interés excepcionalmente reducidos, y con una, en la práctica, total liberalización en el tránsito de capitales, el PIB comenzó a crecer empujado por la inversión y por el consumo, a la vez que la deuda privada se disparaba en todas las economías, aunque en unas más que en otras. El desenlace es conocido.

Hoy hemos alcanzado un momento en el que este modo de operar se ha agotado. Y no es que se haya agotado desde una perspectiva sólo financiera, sino que lo ha hecho en un nivel puramente físico: el grado de endeudamiento de las personas y de las empresas ya no puede crecer más. Sin ir más lejos, en el caso de España, el endeudamiento familiar y empresarial supera en dos veces el valor añadido que la economía española genera en un año. Y en el caso de Estados Unidos, el endeudamiento es mayor que el valor de la producción estadounidense correspondiente a bastante más de tres años. No es posible que todo ese volumen de deuda continúe creciendo. Pero a la vez, no es posible que se continúen despilfarrando recursos tal como se han estado despilfarrando hasta ahora. Y no es posible, no sólo desde el punto de vista de la ecología, sino por mera eficiencia del propio sistema.

El actual modo de funcionamiento del sistema productivo, desde su mismo origen, fue altamente despilfarrador. Partía de una base errónea, ya que suponía que la cantidad de recursos de los que podía disponer era ilimitada. De todos los recursos, desde el petróleo hasta el uranio, desde el cobre hasta el agua. Por consiguiente, el modo de producción puesto en funcionamiento por nuestro sistema no se paraba a pensar en la eficiencia en el uso de tales recursos. En todo caso, la preocupación era, tan solo, cómo obtener los recursos precisos al más bajo precio posible. Y debido a que durante muchos años el precio de las commodities fue muy reducido, la eficiencia en el uso de los recursos continuó brillando por su ausencia.

La crisis de 1973 concienció a las fuerzas productivas de que la productividad tenía que mejorarse porque el precio de los recursos comenzó a aumentar, pero las fuerzas productivas continuaron actuando como si la cantidad disponible de recursos fuera infinita, lo que no es cierto. No lo era entonces ni lo es ahora. Hoy se sabe que el número de años durante los que podremos disponer de petróleo o de uranio a un precio asumible es muy limitado, y que el agua potable es cada vez más escasa, y que el cobre fácil de obtener no es infinito.

El cambio sistémico que traerá la crisis que estamos comenzando a padecer y que se pondrá de manifiesto de forma especialmente dramática a mediados de 2010 nos hará desembocar en una situación en la que, tarde o temprano, el propio sistema comprenderá que los remedios que se han ido estableciendo desde el año 2007 no sirven de nada.

Y cuando por fin llegue ese momento, la salida de la gravísima y terrible situación a la que el mundo se enfrenta tendrá que consistir en la toma de conciencia de algo que deberíamos haber comprendido hace tiempo. A saber: que la eficiencia en el uso de los recursos debe regir de forma prioritaria la toma de decisiones, y que es a través de la mejora continuada de la productividad como se pueden conseguir los cambios necesarios para ver la salida de la crisis.

Dicho así no suena mal: hay que acabar con el despilfarro, tenemos que ser más ecológicos, debemos utilizar los recursos de forma muy productiva. No suena mal, pero todos, Gobiernos, empresas y ciudadanos, debemos comprender y aceptar que para funcionar de ese modo tenemos que aplicar cambios drásticos y profundos, que afectarán muy notablemente a nuestro modo de vida. Y son unos cambios que tendrán que ser, además, permanentes. Introducir esos cambios, teniendo en cuenta que son de gran calibre, no es sencillo para nadie. Ni sencillo ni agradable, sobre todo al principio.

Una frase del propio autor que mejor resume esta obra: “¡¡Es la tendencia, estúpido!!” (parafraseando el famoso slogan “The economy, stupid” de la campaña electoral de Bill Clinton contra George H. W. Bush en 1992).


Para saber más: Artículos de Santiago Niño Becerra en lacartadelabolsa.com

Entrevista a Santiago Niño Becerra en La Vanguardia [3/10/2008]

Entrevista a Santiago Niño Becerra en ABC [2/11/2008] [1/2]

Entrevista a Santiago Niño Becerra en ABC [2/11/2008] [2/2]

Lo que está pasando. Santiago Niño Becerra en El País [13/04/2009]

Entrevista a Santiago Niño Becerra en El Periódico [19/04/2009]

Entrevista a Santiago Niño Becerra en El País [19/04/2009]

Entrevista a Santiago Niño Becerra en la Cadena Ser [15/04/2009]

29 de marzo de 2009

Gallinas en Wall Street: riesgo sistémico vs. riesgo moral

AIGHace unos días leía en el diario El Mundo este excelente artículo de Pablo Pardo, titulado “El rescate que reventó las reglas del juego” que por su interés y reflexión posterior me permito transcribir:

Saqueo. Suena más al título de una película que a un paper académico publicado por la Oficina Nacional de Investigación Económica (el NERB, según sus siglas en ingles) y escrito por un Premio Nobel, George Akerlof, y un eterno aspirante a ese galardón, Paul Romer.

Sin embargo, Saqueo se ha convertido en uno de los documentos de referencia en el debate sobre la economía de Estados Unidos. Su tesis es simple: en determinadas circunstancias, «las empresas pueden optar por ir a la quiebra a cambio de maximizar sus beneficios». Una de las condiciones para que se de eso es que alguien -normalmente, el Estado- cubra el coste de la quiebra.

Según algunos, eso es lo que está pasando en Estados Unidos desde hace justo un año. El 17 de marzo de 2007, la Reserva Federal asumía 29.000 millones de dólares (18.500 millones de euros en aquel momento) de activos del banco de inversión Bear Steanrs a cambio de que JP Morgan lo comprara por un precio inferior al del edificio en el que estaba la sede de la entidad en Nueva York.

Bear Stearns, el quinto mayor banco de inversion de EEUU, se convertía así en la primera gran víctima de las llamadas subprime, es decir, las hipotecas basura. Y el Estado de Estados Unidos iniciaba una trayectoria de salvamento de entidades en problemas.

El problema es que esa práctica conlleva lo que se llama riesgo moral. ¿Cómo se hace para salvar a una empresa cuyo colapso puede arrastrar a toda la economía mundial sin al mismo tiempo estar salvando prácticas empresariales poco escrupulosas o, a veces, suicidas? Además, la intervención ni siquiera salvó a los empleados de Bear Stearns. De hecho, sólo un tercio de los 15.000 trabajadores de la entidad financiera ha encontrado sitio en JP Morgan.

Un año después del rescate, el debate ha alcanzado tintes ostentóreos. Precisamente, ayer, el presidente estadounidense, Barack Obama, pidió al secretario del Tesoro, Tim Geithner, que bloquee el pago del último tramo del bonus de la aseguradora AIG.

Esta empresa recibió un total de 131.500 millones de euros de dinero público, pero decidió entregar a su equipo de directivos un total de 928 millones de euros de bonus. De ellos, 349 millones irán para la división de productos financieros, que es, precisamente, donde se originó la debacle.

Esa controversia tiene su origen en el rescate de Bear Stearns, hace un año. Como declaraba el domingo el ex secretario del Comité del Mercado Abierto -el organismo que fija los tipos de interés- de la Reserva Federal, Vincent Reinhart, la operación «puso al Gobierno en el juego de las intervenciones» en el salvamento de bancos.

Y es que es un juego en el que el Estado -y los contribuyentes- siempre pierden. Cuando el pasado mes de septiembre el Tesoro y la Reserva trataron de escapar del riesgo moral y dejaron quebrar a Lehman, el mundo estuvo a punto de un colapso financiero sin precedentes en la Historia.

El Estado puede jugar sin problemas contra pequeños actores como, por ejemplo, el financiero Bernard Madoff, al que se atribuye un fraude de hasta 50.000 millones de euros. El problema, sin embargo, es ir contra instituciones financieras cuyo balance es de billones de euros. En ese caso, «los bancos mantienen como rehén al conjunto de la economía», explica un alto cargo del Fondo Monetario Internacional (FMI) que prefiere no dar su nombre.
El Mundo-Pablo Pardo [17-03-2009].

«Demasiado grande para dejarlas caer»

Pocos días después, el presidente de la Reserva Federal Ben Bernanke advertía: “Debemos terminar con el «demasiado grande para dejarlas caer». Tenemos este régimen para instituciones aseguradoras de depósitos, pero es claro que necesitamos algo similar para importantes entidades sistémicas no bancarias. Estados Unidos necesita una forma más segura de cerrar grandes firmas financieras no bancarias sin desestabilizar todo el sistema. Los procesos mejorados de resolución para estas firmas contribuirían a reducir el problema de que haya entidades consideradas «demasiado grandes para dejarlas caer», dando al gobierno la opción de eliminar de forma segura una firma importante para el sistema en lugar de mantenerla operativa”.

Por esas mismas fechas la todopoderosa firma aseguradora AIG [«demasiado grande para dejarla caer» en la terminología de Bernanke] filtraba a la prensa un informe confidencial diciendo en pocas palabras que efectivamente, ellos, AIG, estaban en el epicentro de un riesgo sistémico, es decir, que si se le dejaba caer sonarían las trompetas del Apocalipsis para el sistema, poco más o menos venían a decir aunque en un lenguaje más técnico.

Riesgo sistémico y riesgo moral

Podríamos definir un riesgo sistémico como “una inestabilidad potencialmente catastrófica para el sistema financiero” [Tom Daula], siendo dicha inestabilidad consecuencia, por ejemplo, de un efecto dominó [retroalimentación positiva] originado, por ejemplo, por la falta de liquidez de una gran entidad financiera.

Fue el Premio Nobel en Economía [1972], el genial matemático Kenneth Arrow quien, en 1963, formalizó dos conceptos muy útiles para lo que vamos a tratar: riesgo moral y selección adversa. Ambos están relacionados con un concepto más amplio que trataré en otra ocasión: “la información asimétrica”. Por un lado podríamos definir un riesgo moral como “el riesgo de actuar de una manera insensata, porque, a final de cuentas, hagas lo que hagas, no vas a tener que pagar las consecuencias” [Tom Burns]. Por otra parte, existe selección adversa [o negativa] “cuando los peores son los únicos que se ofrecen para participar en un mercado” [Belén Barreiro].

Así, nos encontramos por una parte ante un claro riesgo sistémico [AIG es demasiado grande para dejarla caer] mientras que por el otro lado, los gestores de AIG podrían estar cayendo en un riesgo moral [el asunto del bonus ejemplifica el nudo del conflicto con la Administración Obama] y la sospecha de que están inmersos en una selección adversa. Estamos claramente ante un conflicto y un juego estratégico subyacente que puede modelizarse con los métodos de la Teoría de Juegos.

¿De qué va el “juego”?

En la Teoría de Juegos existe una estructura de juego donde puede encuadrarse este conflicto entre los gestores de AIG y la Administración Obama. Se trata del “Juego del Gallina”. El “Juego del Gallina” (en inglés: Game of Chicken) tiene una imagen cinematográfica en el desafío lanzado por el personaje interpretado por el malogrado James Dean en la película de Nicholas Ray “Rebelde sin causa”: un sábado avanzada la noche, dos jóvenes eufóricos se disponen a correr en sus coches en dirección a un barranco y cada uno apuesta que frenará después que el otro; si son prudentes frenarán a tiempo, pero si uno avisa que no frenará y su aviso es creíble, puede provocar el acobardamiento del otro y su frenazo temprano, de modo que el primero sale ganador del desafío. En otro contexto, el sabio Bertrand Russell comparó la carrera armamentística entre la extinta URSS y los EE.UU como un gran Juego del Gallina nuclear.

Este juego, al contrario que el juego del Dilema del Prisionero que comentamos en otro post, uno siempre debe hacer lo contrario de lo que el otro jugador vaya a hacer. Y, al contrario también que en el Dilema del Prisionero, en el Juego del Gallina existe más de un equilibrio de Nash, lo que significa que este juego es inestable, ya que una vez alcanzado un equilibrio cada jugador tiene la tentación de alterar su estrategia [seguramente anunciada previamente] y moverse hacia una posición en la que obtenga un mejor resultado en función del movimiento del contrario. Esta propiedad hace que este juego que sea muy dinámico e interesante su estudio en el contexto de una negociación.

En este caso, cada jugador [AIG, Administración Obama] puede salir beneficiado si informa previamente de su estrategia, no obstante esto no significa gran cosa: es un mensaje dirigido a la parte contraria para alterar su percepción. Es el caso del mensaje de Ben Bernanke dirigido claramente a la dirección de AIG, como también es el caso del mensaje de AIG [el informe presuntamente confidencial filtrado a la prensa con una intencionalidad manifiesta].

Doble juego

Una manera de representar el juego entre AIG y la Administración Obama sería la siguiente:

Juego AIG y Administración Obama
Existe claramente una posición a la que, probablemente, ninguna de las partes quiere llegar [no ceder, no ceder]. Esta posición equivale al precipicio, el barranco de la película comentada. Esta es la posición de máximo riesgo, de riesgo sistémico. Implicaría dejar caer AIG, con el consiguiente efecto dominó en el sistema. Pero por otro lado a la Administración Obama sí que le importa que la dirección de AIG se atenga a un criterio de racionalidad y austeridad y en consecuencia se evite el riesgo moral de pagar con dinero público, de los contribuyentes, unos bonus que en puridad no tiene justificación moral y escasa defensa política. Sin embargo, la dirección de AIG puede atribuir en su favor que esos bonus no tienen una raíz moral sino legal: están por contrato.

Es claro que la dirección de AIG explotará al máximo la situación de rehén en la que se encuentra la Administración Obama [las declaraciones de Ben Bernanke son más un lamento que una decisión], y como en la película comentada se acercará al máximo al precipicio esperando que el peligro de riesgo sistémico disuada a la Administración Obama de no hacer otra cosa que lamentarse de la falta de sensibilidad de los directivos de AIG.

Es ahí donde la Administración Obama tiene las de perder, de ahí su doble juego: juega a no ceder [particularmente ante la opinión pública] pero podría avenirse a un acuerdo si AIG cede de motu propio, si voluntariamente rechazan el cobro del bonus. En este punto la dirección de AIG tiene la estrategia más clara: sabiendo, sobradamente, que la Administración Obama no va a hacer del asunto de los bonus un casus belli que podría desencadenar un riesgo sistémico, letal para ambas partes, insistirá en la legalidad del cobro y en consecuencia no tiene ningún incentivo para moverse de su posición, a excepción de que alguna presión, aviso o amenaza creíble por parte de la Administración Obama hiciera mella en la estrategia de la dirección de AIG.

¿Epílogo?

Tal una vez una estrategia fundamentada en la evitación de la selección adversa, algo así como: “no os vamos a dejar caer [por el riesgo sistémico], pero os podemos nacionalizar [para evitar el riesgo moral]” podría ser realmente efectiva, pero no veo a la Administración Obama con redaños suficientes para este tipo de declaraciones socializantes [hasta la fecha parecen tener bastante con socializar las pérdidas pero lo de socializar la gestión va a ser que no está en la agenda].

Por tanto, alejado el riesgo sistémico, el riesgo moral persiste [y no solo en el caso de AIG], mientras los contribuyentes norteamericanos se quedan con un palmo en las narices con la sensación de estar ayudando a que un equipo de burócratas engrosen sus cuentas corrientes por el único mérito de evitar un riesgo sistémico.


Para saber más: El rescate que reventó las reglas del juego [El Mundo-Pablo Pardo]

Ben Bernanke: Debemos terminar con el “demasiado grande para caer”

AIG teme un colapso “catastrófico” superior al de Lehman Brothers

Informe confidencial de AIG sobre riesgo sistémico [inglés]

Kenneth Arrow en Wikipedia

Riesgo sistémico en Wikipedia

Riesgo moral en Wikipedia

Selección adversa en Wikipedia

La selección adversa en los partidos [El País-Belén Barreiro]

Juego del Gallina en Wikipedia


22 de febrero de 2009

La crisis como reto y transformación

No pretendamos que las cosas cambien si seguimos haciendo lo mismo.

La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países porque la crisis trae progresos.

La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura.

Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias.

Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar “superado”.

Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones.

La verdadera crisis es la crisis de la incompetencia.

El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones.

Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía.

Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia.

Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo.
En vez de esto, trabajemos duro.


Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora que es la tragedia de no querer luchar por superarla.

¿Albert Einstein? (1879-1955)


¿Qué tal si en adelante cuando hablemos de crisis lo hacemos desde una perspectiva de reto y transformación personal, económica, política y social en lugar de juzgarla como algo negativo, fastidioso o terrible?. Como me decía no hace mucho un amigo: “entramos en un tiempo intelectualmente apasionante, somos una generación que tiene el privilegio de vivir en tiempo real unos hechos históricos de gran calado, estamos asistiendo a algo más profundo que un cambio de ciclo”.

Bienvenidos a la crisis sistémica.

[Nota] Algunas personas me han hecho llegar su preocupación porque no está confirmada la verdadera autoría sobre el anterior texto, en principio atribuido a Albert Einstein. Podría tratarse de un hoax (un bulo) que corre por la web. O no. De cualquier modo tomo nota y pongo entre interrogantes a su pretendido autor para poner en alerta a los lectores del blog.

25 de enero de 2009

Reflexiones para una crisis sistémica

1. Estamos ante una crisis sistémica. ¿Qué es esto?. Sucede cuando el sistema en su conjunto entra en crisis, esto es, cuando el sistema colapsa por incapacidad, sobrepasamiento y/o por falta de instrumentos para resolver los problemas o desastres creados por su propia dinámica [un ejemplo de crisis sistémica podría ser cuando se gripa un motor porque se bloquean cilindros y pistones a causa de falta o mala calidad del aceite]. ¿De qué sistema hablamos?. Del sistema financiero-bancario vigente, la columna vertebral de un sistema globalizado aquejado también de otros problemas no menos graves: calentamiento global, guerras por el control de recursos naturales, hambrunas, etc. ¿Cómo emerge el problema?. Inicialmente como un crash financiero que comenzó con el estallido de una burbuja inmobiliaria-financiera [crédito fácil, crisis de las hipotecas subprime, derivados financieros tóxicos, bancarrota y rescate de entidades financieras para evitar el riesgo sistémico y consiguiente colapso financiero] y ha terminado por contagiar a la economía real, paralizándola [gripándola] creando a su paso un reguero de incertidumbre, deuda y desempleo masivos, desplome del consumo y subsiguiente déficit fiscal, falta de confianza y falta de expectativas. Pero no nos equivoquemos, esto se veía venir: «No hay modo de evitar el colapso final de un boom fundado en la expansión crediticia. La cuestión es sólo si la crisis llegará pronto, como resultado de la interrupción voluntaria de una ulterior expansión crediticia, o más tarde, como catástrofe final y total del sistema monetario en cuestión» (Ludwig von Mises). En esta situación lo más difícil es aceptar el diagnóstico evidente: estamos a las puertas de una Gran Depresión Global. El FMI pronostica la peor crisis global desde la II Guerra Mundial. El FMI augura que la crisis mundial será peor que las de 1974 y 1980. Como la Gran Depresión de 1929 que se prolongó durante toda la década de 1930, pero mucho más compleja por la actual interdependencia sistémica de la economía mundial [globalización]. Y no nos equivoquemos en la consecuencia inmediata: la acelerada destrucción del tejido económico es un hecho que va contra cualquier ilusión de su pronta recuperación de un día para otro. Desafortunadamente en un mundo entrópico es más fácil [y rápido] destruir que construir.

Conclusión: se acabó la fiesta. Reconocer y aceptar lo que pasa es lo primero sensato que cabe concluir. No negar la evidencia es el punto de partida. Todo lo demás es huir de la realidad, mirar para otro lado o lo que es peor desplazar la “patata caliente” a las generaciones futuras para no “sentir dolor” en la actual generación. Admitir más deuda [la receta convencional] pública o privada para “sufrir menos” hoy significa más sacrificios para nuestros hijos y nietos. Si el exceso de deuda y el “crecimiento a golpe de crédito” nos han llevado hasta aquí no parece muy sensato seguir recurriendo a más deuda, más crédito para resolver la crisis. Tendremos que aprender a sobrellevar nuestra propia carga contemporánea sin esperar a desplazarla hacia el futuro, como viene siendo la norma. Tendremos que aprender a resolver la crisis sin acudir a la vieja receta de aumentar la deuda. Ese es el mayor desafío sistémico al que está abocada nuestra generación.


2. ¿Existen “soluciones sistémicas” ante una crisis sistémica?. Por definición, una “solución sistémica” debe afectar a la totalidad del sistema, por tanto si el sistema entra en crisis la “solución sistémica” pasa necesariamente por cambiar el sistema en su conjunto, por evolución o por revolución del modelo ideológico-cultural-económico y energético-tecnológico-industrial subyacentes. Alternativamente se pueden buscar puntos críticos del sistema donde hacer cambios locales [subsistemas] con la esperanza de que influyan en el sistema global [efecto palanca]. Un punto crítico es desde luego favorecer la inversión productiva generadora de innovación y riqueza frente a la perturbadora inversión especulativa creadora de burbujas que terminan explotando y contaminando a la economía real. Es el «return to the basics» que comienza a escucharse en los corrillos financieros. Otro punto crítico no menos importante es el de la transparencia: reconocer la verdad de lo que pasa antes que vender “optimismo analgésico” [echo de menos a líderes políticos que digan la verdad del sobreendeudamiento en que el se ha basado nuestro “boom económico” de estos años]. No sé si a puerta cerrada en la cumbre de Washington del pasado 15-11-2008 se habló de evolución, de revolución o de puntos críticos, pero que es necesario un cambio sistémico no hay duda, lo pide hasta el FMI: El director del FMI pide 'solución sistémica' para crisis de los mercados. Es muy significativo que el FMI sea consciente de la inutilidad de las viejas recetas en el contexto actual. Urge un cambio sistémico, aunque la inercia de las viejas recetas sigue dictando la agenda. Los analistas no descartan que Trichet dirija los tipos de interés al 0%. El problema de estas viejas recetas es que están diseñadas para un tiempo en el que los niveles de saturación de deuda [pública y privada] y apalancamiento financiero [activos comprados a crédito] como los actuales eran inimaginables. A niveles reducidos de deuda pública y privada, si creamos déficit [más gastos que ingresos] temporalmente para salvar la situación, la vieja receta se ve bien pues parece que no duela. El problema surge cuando se pierde la perspectiva de que el único modo de estabilizar la deuda al nivel anterior es obtener superávit [más ingresos que gastos]. Así, convertido en adicto al déficit [público y privado] el sistema se dirige a una huída hacia adelante: cada vez necesita más dosis de déficit para sobrevivir. EE.UU., Reino Unido y España en la “Champions League” de los países que viven de prestado: World Account Balance. ¿Cómo se han solucionado todas las recesiones hasta ahora?. Con la vieja receta: aumentando la deuda total del sistema y promoviendo el crédito [Nota 1]. Pero, como decían nuestras abuelas “tanto va el cántaro a la fuente, que al final se rompe”: agotada la capacidad de endeudamiento el sistema también entra en crisis de soluciones.

Conclusión: de nada sirve parchear un sistema en crisis [pregunta a un mecánico qué hay que hacer con un motor gripado]. Urge un cambio de modelo en varios frentes: cambio en el concepto de crecimiento [apostar por más desarrollo cualitativo antes que más crecimiento cuantitativo], cambio en el concepto de consumo de recursos naturales [apostar por la sostenibilidad y abandono progresivo de la dependencia del petróleo], cambio en los hábitos de consumo energético, alimentario y de transporte [apostar por la racionalidad y la eficiencia energética], cambio en definitiva en nuestra relación con el planeta del que como especie que la habitamos somos un subsistema cuya supervivencia última depende de delicados equilibrios del sistema mayor: el sistema Tierra. En palabras de Dennis y Donella Meadows [Más allá de los límites al crecimiento]: “Decir la verdad, establecer redes, reestablecer el respeto mutuo y crear visiones nuevas del propósito de nuestra especie sobre el planeta”. Todo un programa de acción para los próximos años.


3. Si estamos ante una crisis sistémica tenemos que admitir que lo que nos pasa no es coyuntural sino estructural, no tiene precedentes temporales cercanos y no es atajable con viejas recetas y manoseados manuales. «Los hombres prácticos, que se creen libres de cualquier influencia intelectual, son a menudo esclavos de algún economista difunto» (John Maynard Keynes). En un contexto tan incierto las previsiones de una pronta “vuelta a la normalidad” dejan de ser creíbles. Los modelos ideológico-económicos forjados para entender y resolver situaciones pretéritas no son adecuados para guiarnos en tiempos de crisis sistémica. La situación llega a ser tan excepcional que los gobernantes y consejeros económicos han optado por aplicar todas las medidas [“recetas precocinadas”] a la vez. Todo para que no se diga que no se hace nada. Una situación que me recuerda alguna secuencia de la serie Dr. House, cuando nuestro popular diagnosticador de ficción del imaginario Hospital Universitario de Princeton-Plainsboro opta por dar al enfermo cuyo mal ignora un cocktail de varios tratamientos esperando que alguno de ellos sane al paciente [sin considerar la interacción sistémica de los fármacos y sus impredecibles efectos secundarios cruzados, pero este es otro asunto]. Por eso no es extraño escuchar cosas como las que dice el ministro de Economía “no queda margen de maniobra”: un reconocimiento explícito a que aún aplicando toda la farmacopea conocida de medidas anti-crisis, el enfermo sigue teniendo fiebre. Probablemente la mayoría de políticos todavía no han entendido que estamos ante una crisis sistémica y que lo peor [en forma de crisis social y espiral deflacionaria] está por venir. Entrevista a Santiago Niño Becerra, catedrático de Estructura Económica de la Ramon Llull. Y en forma de colapso político ante la incapacidad de no entender el meollo de la situación La crisis acaba con la coalición de Gobierno en Islandia.

Conclusión: urge pues un cambio de paradigma en el modo de vivir y actuar en este planeta que nos acoge. ¿Y mientras tanto se cambia el paradigma, qué hacemos, cómo vivimos?. Considero que no hay “recetas” más allá de lo que podríamos denominar la aptitud para la supervivencia aplicando la máxima capacidad de adaptación e innovación. Una aptitud que no debería estar reñida con la actitud para la compasión y la solidaridad con los que la crisis deja atrás. Sobrevivir para perder la humanidad a cambio no es un buen negocio. Hacerse voluntario en los comedores sociales o en cualquier ONG que trabaje para el tercer o cuarto mundo puede ofrecer una perspectiva más amplia de la realidad de tu pertenencia a la raza humana y del potencial de fragilidad y generosidad humanas.


4. El “credit crunch” [contracción del crédito] consecuencia de la crisis financiera va a reducir significativamente la demanda [créditos al consumo] y la oferta [créditos a la inversión]. Es decir, el “credit crunch” desencadena un “budget crunch” [una contracción de los presupuestos económicos individuales y empresariales]. Entrevista a Nouriel Roubini, gurú del ‘credit crunch’. Un “credit crunch” que ya está aquí instalado en el lado de la oferta [monetaria] para tapar la enorme deuda externa contraída. Confemetal: ´Los bancos están tapando sus agujeros con las ayudas del Gobierno´. ´El huevo y la gallina, los banqueros y el dinero´. Artículo de Juan Torres López catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Málaga sobre la contracción del crédito en España. En esa línea, los escasos recursos económicos del lado de la demanda irán destinados a lo necesario y lo que sobre a pagar deuda y en consecuencia huirán de lo superfluo o prescindible. El hotel Hilton de Valencia se declara en suspensión de pagos. Es cierto que si no se consume se contribuye a un mayor desempleo, pero también lo es que si aumenta el desempleo se reduce el consumo, señor ministro. Sebastián pide el consumo de productos españoles para evitar la destrucción de 120.000 empleos. Estamos ante el típico “círculo vicioso” que también conocemos los sistémicos y que de una vez por todas habrá que romper, pero resolviendo sus causas, no alargando su agonía con la receta de “más madera” [más deuda]. En este contexto no parece muy razonable que los agentes económicos [empresas y familias] aumenten su deuda para seguir “tirando del carro” de la demanda. La economía española entra en recesión por la caída del consumo. Es más apropiado por el contrario “tocar suelo” en lo que a endeudamiento se refiere antes que hacer más grande la “bola de nieve” de la deuda. El crédito al consumo cae un 44% en los últimos meses de 2008. Claro que siempre hay quien considera que al sistema le queda un último cartucho para resolver simultáneamente la contracción del crédito, del consumo y la inversión. Aunque el término académico para este último cartucho se llama expansión monetaria cuantitativa, tiene una imagen muy gráfica en una vieja metáfora de Milton Friedman recordada por el presidente de la Reserva Federal Ben Bernanke, consiste en “arrojar muchos billetes desde un helicóptero”. La Fed se pone aspas de oro. Washington’s New Tack: Helping Home Buyers. En otras palabras, frente al “credit crunch” y el “budget crunch” siempre quedará regalar dinero para estimular el consumo y evitar el desplome de los activos. Lo que nadie puede garantizar es que efectivamente ese dinero fresco en circulación sirva para hacer rodar de nuevo el “círculo virtuoso” del consumo-producción-empleo. ¿Vuelve la trampa de la liquidez?. Quizá la gente, sensatamente, prefiera amortizar deuda o ahorrar antes que endeudarse más adquiriendo casas, coches o bienes de equipo. Como decía John Maynard Keynes «se puede llevar un caballo al agua, pero no obligarlo a beber». Zapatero devolverá ‘in extremis’ 400 euros a cada contribuyente para frenar el desplome del consumo.

Conclusión: a nivel macro es fácil quedar atrapado en el bucle de si fue antes el huevo o la gallina. Lo difícil es asumir el reto a nivel micro de adaptarse a las necesidades de la demanda. Así no te sorprendas si cae brutalmente la cifra de ventas, a lo mejor estás en el lado de la oferta superflua o prescindible en tiempos de crisis. Lo que funcionó antes, no tiene porqué funcionar ahora. Si te has quedado anticuado y no has invertido antes de la crisis en ajustar capacidad e innovar productos y procesos replantéate qué hacer en el contexto que viene: más de lo mismo puede ser inapropiado.


5. En realidad nadie sabe cuándo comenzará la recuperación económica. Están los ¿optimistas? que dicen que esta crisis tiene forma de “V”, caída suave, crecimiento nulo o negativo durante pocos meses y recuperación rápida. Están los ¿realistas? que afirman que esta crisis tiene forma de “U”, después de una caída algo brusca, crecimiento nulo o negativo durante uno o dos ejercicios y luego fuerte recuperación. Por último están los ¿pesimistas? que avisan que esta crisis tiene forma de “L”, desplome en vertical y crecimiento nulo o negativo por muchísimo tiempo (¿una década?) y si llega el crecimiento lo será a largo plazo y no a las tasas que hemos conocido. El mundo después del 'crash'. «El largo plazo es una guía confusa para la coyuntura. En el largo plazo estamos todos muertos. Los economistas se plantean una tarea demasiado fácil, y demasiado inútil, si en cada tormenta lo único que nos dicen es que cuando pasa el temporal el océano está otra vez tranquilo» (John Maynard Keynes).

Conclusión: piensa lo que quieras sobre un futuro que nadie conoce porque depende de una infinidad de factores, pero no confíes en una pronta recuperación económica si con ello quieres expresar que no pasa nada, que no hay porque preocuparse o que no hay que cambiar la forma de hacer las cosas. Mejor que la recuperación te pille habiendo hecho los deberes que confiando en que serás salvado cuando suba la marea. Piensa que en tiempos de crisis sistémica la semana próxima es largo plazo.


6. Sólo podemos confiar en hacer hoy las cosas que tocan en tiempos de crisis: austeridad, productividad y eficiencia. Que no te confundan: España es la octava potencia del mundo [por volumen de PIB], es cierto, pero lo que no te cuentan es que España es de las últimas en productividad [PIB/horas trabajadas]. Proudfoot Global Productivity Report 2008. Decide en qué ranking deseas estar.

Conclusión: mientras no sepamos hacer más/mejores cosas [de valor añadido] en menos tiempo [productividad], nos tocará hacer más/mejores cosas [de valor añadido] con más tiempo [menos productividad].


7. El mercado, la ciudadanía no va a tolerar que le traslademos nuestra ineficiencia y despilfarro. Se terminó la cultura de la ineficiencia y el despilfarro subvencionado por los clientes o por los ciudadanos. Y esto vale tanto para el sector público como para el privado. Ahora más que nunca toca una fuerte dosis de austeridad, productividad y eficiencia. Ahora más que nunca el cliente, el ciudadano sí es el rey. «Cuando baja la marea, se puede ver quien estaba desnudo y quien no» (Warren Buffet).

Conclusión: supervivencia con eficiencia, prioridad número uno. Aportar valor añadido y autenticidad, siempre. Todo lo demás no tiene importancia. El despilfarro prohibido. Observa que hablo de eficiencia, no de eficacia: recuerda que matar moscas a cañonazos es eficaz, pero no eficiente. Eficiente es quien logra un resultado eficaz [un efecto deseado] con el mínimo de recursos posibles.


8. Las políticas de “low-cost” [productos y servicios a bajo coste] van a ser una tendencia poderosa en los próximos años. La crisis lanza a las marcas 'low cost'. Esta tendencia entronca con lo afirmado anteriormente: son tiempos de máxima adaptación e innovación. Adaptación para adecuar la estructura productiva y de costes a los tiempos que corren. Innovación para incrementar la productividad, la eficiencia y la mejora continua a todos los procesos. Pero, cuidado, “low-cost” no significa bajar el precio de lo que el mercado no quiere. Si tu producto o servicio ha perdido atractivo o no encuentra demanda, olvídate de bajar el precio: alinéate con la demanda, sé creativo, innova.

Conclusión: aprendamos lo que esta tendencia significa y apliquémonos el cuento. Si además puedes diferenciarte mejor.


9. Es el momento del aprovechamiento máximo de todas las oportunidades, capacidades y recursos: despilfarro cero de recursos y creatividad infinita. Incluso si estás parado, que eso no te sirva de excusa para no tener inquietudes: tener tiempo disponible es un poderoso activo para invertir en formación y en orientación para dar un impulso a tu desarrollo personal y profesional. No hay límites para el aprendizaje. Recuerda que todos somos inversores: todos decidimos en qué invertimos nuestro tiempo. Y si no estás parado no hay nada más peligroso en estos tiempos que el “absentismo emocional” tan practicado por una gran mayoría bajo la coartada de que así se pasa desapercibido y es más fácil “conservar el empleo”, cuando lo que ocurre es que la falta de compromiso emocional termina “parando” la capacidad de innovación y creatividad de las empresas con el consiguiente riesgo de “pérdida de empleo” para todos.

Conclusión: cuando los manuales, guías y recetas que aprendimos no sirven para salir de este atolladero hay que echar mano de todas las ideas. «Los problemas significativos a los que nos enfrentamos no pueden resolverse en el mismo nivel de pensamiento en el que estos problemas se desarrollan» (Albert Einstein). Cuantas más y heterodoxas mejor. “Si puedes soñarlo, puedes hacerlo” (Walt Disney). No hay que tener miedo a innovar: entramos en territorio inexplorado. O en palabras de Thomas Friedman [La Tierra es plana], lo que toca ahora es “Invent, baby, invent!” [inventa, cariño, inventa] y no “Drill, baby, drill!” [perfora, cariño, perfora: lema de la política energética del candidato John McCain].


10. Vender optimismo en este contexto de crisis puede ser una obligación para los políticos. Podemos llegar a pensar que “allá arriba” hay gente muy inteligente pensando en cómo resolver el lío en el que nos han/hemos metido y en consecuencia no hay que hacer nada porque desde “allá arriba” nos darán una solución precocinada. Es una opción. Por el contrario están los que pensamos que aunque pensemos globalmente que el sistema sigue su curso sin nuestro con-curso, nuestra responsabilidad individual es actuar localmente. “Hoy existe un lapso de tiempo durante el cual cada uno de nosotros tiene la posibilidad de influenciar el futuro a través de su acción individual” (Immanuel Wallerstein). Es el momento de recordar que en la milenaria cultura china, esa palabra que tanto se repite y nos asusta, “crisis”, en chino tiene una doble acepción: Wēi Jī (crisis) significa “peligro” (Wēi) y “oportunidad” (Jī). Decide a qué significado le otorgas más atención. «Tanto si piensa que puede, como si piensa que no puede, está usted en lo cierto» (Henry Ford).

Conclusión: para los que no somos políticos ni profesionales del optimismo ingenuo, trabajar duro con inteligencia y compromiso hoy es nuestra sonrisa de mañana.


Notas

[1] No pretendo con esto “demonizar” el crédito. Entiendo perfectamente que el crédito es una potente palanca para fomentar el desarrollo [por ejemplo los “microcréditos” desarrollados por el economista y premio Nobel Muhammad Yunus]. La cuestión de fondo es ¿cuánto crédito sobre crédito es tolerable para el sistema?, ¿qué cantidad de deuda es sostenible para que un sistema financiero no colapse?, ¿cuánto PIB se sostiene en realidad sobre una burbuja de crédito?.


21 de diciembre de 2008

¿Por qué colapsan las pirámides financieras?. Caso Madoff

Bernard L. Madoff[...]El inmigrante de origen italiano Carlo Ponzi (1882-1949) logró ingresar en los manuales de economía cuando en 1919 arruinó a 20.000 personas en Estados Unidos, a las que robó nueve millones de dólares. Ponzi se hizo millonario devolviéndole a algunos clientes el doble de lo invertido en sólo 90 días; eso sí, pagaba con el dinero de otros miles de clientes a los que nunca devolvió nada. En ese sistema, los últimos que llegan son los que están condenados a perder todos sus ahorros. Y los que llegan primero y saben retirarse a tiempo ganan un dinero fácil. Pero el sistema es ilegal, está basado en el engaño. A diferencia del fraude piramidal, en la estafa Ponzi es sólo una persona la que mantiene contacto directo con los inversores, mientras que en la pirámide la víctima también se convierte en estafador.

“Madoff fue más listo que Ponzi”, indica un economista afincado en Estados Unidos, “porque él no prometía intereses del 30% ni del 40%, y mucho menos del 100% en tres meses, como Ponzi. Sus fondos de inversión daban unos beneficios de entre el 10% y el 15% al año, lo cual es algo extraordinariamente bueno, pero no escandalosamente bueno. Y aunque lloviese o nevase fuera, él aseguraba ganancias cada mes”[...]
. Diario El País [21-12-2008]

[...]Mi fuente conocía de la existencia del mito Madoff desde hace mucho tiempo. Hace 10 años invirtió en uno de sus fondos 100.000 dólares, tan sólo para ver si, efectivamente, la cosa era tan segura como se decía en los círculos más informados. Desde entonces, hasta ahora, los rendimientos no han variado de un margen del 10% al 12% anual. Y eso que han sucedido cosas en los últimos 10 años: explosión de la burbuja tecnológica; 11 de septiembre; hipotecas subprime... Nada, como un reloj, tic-tac, los intereses ingresaban en su cuenta cada mes.

[...]Lo que más llamaba la atención a mi interlocutor era conocer en qué se basaba el secreto de Madoff para lograr una casi nula volatilidad pasara lo que pasara en el entorno. «En el fondo», me confiesa, «un gestor cree que su éxito está en ser más listo que el mercado: eso es lo que vendemos a nuestros clientes». O sea, que Madoff había logrado lo que todo el mundo lleva buscando durante decenas, tal vez centenares, de años: ganar dinero siempre pase lo que pase. Fue la curiosidad o tal vez la sana envidia la que llevó a nuestro experto a indagar aquí y allá para conocer el truco.[...]nuestro hombre lo intentó desde el punto de vista teórico y los números nunca le salían. Porque, además de todo eso, para que surtiera efecto la fórmula, tenías que acertar siempre con la tendencia del mercado. Y eso es prácticamente imposible. «Los hedge funds son como una orgía en la que entras con los ojos tapados. Nunca sabes lo que va a pasar», bromea mi fuente.

Por mucho que uno sea muy listo, siempre hay algún momento en el que se equivoca. Y Madoff no se equivocaba nunca, ni siquiera en ese proceloso mundo de los hedge. Los ranking de fondos más rentables del mundo son como la canción del verano. Cada temporada cambian. Lo que demuestra que no hay nadie que pueda mantener elevados índices de rentabilidad de forma permanente. Es más, advierte mi fuente tirando piedras contra su propio tejado: «A la larga no hay ningún fondo tan rentable como el índice de la Bolsa».

O sea, que Madoff no es que fuera el más listo de Wall Street, donde están los más listos de todos los listos del planeta, sino que montó un sistema que consistía lisa y llanamente en engañar a sus clientes haciéndoles creer que podía darles rentabilidades más modestas que otros pero más seguras en el tiempo.
Diario El Mundo [22-12-2008]

El problema de fondo

“El mayor defecto de la raza humana es nuestra falta de habilidad para comprender la función exponencial”. Albert Allen Bartlett, profesor emérito de física de la Universidad de Colorado.

¿Por qué personas tan inteligentes caen en la trampa de las pirámides financieras?. Como decía el profesor Bartlett el problema puede ser más profundo y el responsable último tal vez no sea la inteligencia: probablemente los genes tengan mucho que decir al respecto. Nuestro cerebro no entiende bien la función exponencial. Poniéndome en el pellejo de las grandes fortunas que han caído en este timo, seguramente también habría caído en la trampa piramidal ante unas rentabilidades muy por encima de la inflación y pagadas puntualmente “pase lo que pase” [sin fluctuaciones]. Afortunadamente con la ayuda de las matemáticas y los modelos de simulación por ordenador, a modo de amplificadores de la inteligencia humana, podemos entrever las consecuencias de sistemas basados en la función exponencial y el paso del tiempo [modelos dinámicos, modelos con retroalimentación].

La estrategia de Madoff no era muy diferente de la de Ponzi, a excepción de una mayor moderación en la rentabilidad [y en las comisiones] en el caso de Madoff frente a una mayor agresividad en el caso de Ponzi. Tal vez Madoff confiaba en alcanzar un cierto “punto de equilibrio” [correspondiente a lo que llamo capital estacionario, una especie de “estado de coma” del capital promedio] en su particular esquema, algo que puede alcanzarse en teoría, aunque en la práctica resulta muy arriesgado cuando se produce una de estas dos eventualidades: declinación de la tasa de ingreso de nuevos clientes o incremento en la tasa de abandono de clientes [y retirada consecuente de sus capitales]. Ambas tasas pueden unificarse en una: reducción de la tasa neta de altas de clientes. Esta es la causa principal por la que colapsan las pirámides financieras.

Coyunturalmente el gestor de la pirámide financiera puede incrementar el capital promedio de los pocos clientes nuevos que ingresan [subiendo el capital mínimo de entrada al fondo] para compensar la reducción de la tasa neta de entrada de clientes y así retrasar el colapso, pero esta estrategia revela en sí misma un nerviosismo que hace entrever que hay problemas. Pero no nos engañemos, como voy a demostrar a continuación, el decrecimiento, el colapso o el “estado de coma” del capital invertido en la pirámide financiera son inevitables independientemente del volumen de clientes, el capital aportado o la tasa neta de entradas: es el propio sistema quien propicia su hundimiento.

Cuando me he puesto a investigar sobre el particular me he encontrado con bastante literatura pero pocas matemáticas que expliquen el éxito inicial y el desplome posterior de estos instrumentos financieros. Es cierto que en la literatura convencional se menciona el mecanismo, por lo demás simple, de una pirámide financiera. Esencialmente consiste en que el capital de los nuevos clientes retribuye a los clientes más antiguos. Pero no he encontrado [yo no he encontrado] un modelo accesible y fácil que muestre el mecanismo de auge, colapso y caída de las pirámides financieras o, mejor, que pueda pronosticar su colapso a efectos didácticos para evitar en lo posible futuras víctimas de este timo financiero. Como afuera hace un frío invernal me pongo a ello.

Un modelo de colapso de pirámides financieras

Modelo de Colapso de Pirámide Financiera
Antes de entrar en los detalles tengo que advertir que una conclusión del modelo de colapso puede resultar paradójica, a saber, que el modelo puede ser estable durante un tiempo mientras se mantenga un flujo constante de nuevos clientes con aportes de capital fresco. Aún más, el modelo no está abocado irremediablemente al colapso si ese flujo de nuevos clientes supera cierto umbral, como veremos en el modelo que he desarrollado. Pero. Hay un “pero” de mucho peso que lo hace colapsable en la práctica: el modelo necesitaría igualar la actual población de la Tierra para superar la barrera de los 160 años de existencia, claro que para entonces podría no existir población o capital suficiente en el planeta Tierra para sostener la pirámide financiera. Lógicamente existe una limitación poblacional [clientes < habitantes del planeta], por no hablar de otras limitaciones más obvias como las económicas [es cliente quien puede invertir un capital mínimo] o de control de daños [demasiados clientes pueden hacer demasiadas preguntas incómodas].

La simulaciones que se pueden efectuar al modelo de colapso son varias, pero acaso la más significativa es lo que ya adelantaba la literatura convencional: la pirámide financiera se sostiene y es duradera [hasta el límite poblacional señalado anteriormente] mediante una única variable crítica: la tasa neta de entrada de nuevos clientes. No obstante, esta variable no evita que la pirámide se derrumbe, sólo que se retrase el hundimiento. Todas las otras variables, aún siendo importantes [siempre que estemos hablando de rentabilidades y comisiones moderadas a lo Madoff y no a lo Ponzi, cosa que si ocurriese aceleraría aún más el colapso, como pudieron comprobar los clientes de Ponzi en los años 20's del siglo XX] no desvirtúan el pronóstico del año del colapso. ¿Estamos ante un patrón de comportamiento sistémico?. Es posible, todavía no lo he investigado en profundidad.

Así, si variamos la cantidad inicial de clientes o el capital promedio aportado [capital inicial], el resultado no varía: el colapso se produce irremediablemente. ¿Por qué?. A eso voy.

Modelo de Colapso Pirámide Financiera. Cuadro de Años
Esto significa que para un nivel dado de intereses y comisiones, la variable de control para regular o retrasar el colapso es la tasa neta de entrada de nuevos clientes. La cantidad de clientes iniciales así como el capital inicial son irrelevantes. Así, siguiendo el modelo [para un interés del 10% y una comisión del 1% similares a los utilizados por Madoff] a una tasa neta del 5% le corresponde un colapso al cabo de 13 años, a una tasa de 7% un colapso a 15 años, etc. Y, como sucedía con la ecuación logística, un pequeño cambio en una condición inicial del modelo, da como resultado un comportamiento cualitativamente diferente. Es el caso cuando la tasa neta de nuevas altas es del 12% anual [algo muy difícil de obtener, incluso para la capacidad persuasiva de Madoff] entonces sucede algo curioso. El sistema no colapsa, aunque, eso sí, se encuentra ante un panorama complicado para su supervivencia: para superar los 160 años de existencia tendría que superar a la población terrestre como cliente y, más interesante aún, el capital real promedio entra en un atractor [ya vimos este interesante objeto matemático en el post sobre teoría del caos y en la ecuación Lotka-Volterra].

Como pueden apreciar, el “truco” para que la pirámide no colapse inexorablemente a fecha fija es tan ¿sencillo? como que la tasa neta de entrada de nuevos clientes supere a la suma resultante del interés prometido más las comisiones [% tasa neta entradas > (% interés prometido + % comisiones)]. No es imposible, pero sí muy difícil. Ponzi no lo logró porque optó por intereses más agresivos, en consecuencia “se puso él mismo la soga al cuello” para captar clientes más rápidamente que crecía la curva de intereses a pagar [podríamos decir que Ponzi fue una víctima de la incomprendida función exponencial]. Madoff estuvo a punto de lograrlo porque optó por intereses y comisiones algo más moderados y en consecuencia tal vez creyó que podía relajarse un poco más a la hora de captar nuevos clientes para hacerlo sin prisa, incluso permitirse la “machada” de decir no a ciertos clientes que ansiosos quería entran en su selecto “fondo”. Una estrategia sin duda inteligente para incrementar su reputación de broker exclusivo y así “picar la curiosidad” de los clientes con posibles. Pero, aún así, porque como podemos apreciar, un 12% de crecimiento neto de clientes es un ratio muy elevado. En consecuencia, según el modelo que propongo, antes de 25 años tenía que colapsar obligatoriamente su pirámide [tal vez Madoff pensaba que podría controlar la función exponencial si regulaba bien algunas variables clave del modelo. Se equivocó].

Es decir, [en el supuesto de una tasa neta de entrada elevada] aunque el capital no colapsa [no es cero] alcanza un cierto “punto de equilibrio” [lo que he llamado en el modelo un capital estacionario o comatoso, similar a un “atractor de punto fijo”] en el que, aunque sigue decreciendo, lo hace a una velocidad tan lenta que parece que podría permanecer así miles de años antes de alcanzar el colapso final. En el caso de una tasa neta de alta de clientes del 12% este capital estacionario se produce a los 70 años, donde el capital real promedio queda “atrapado” [atractor de punto fijo] en un valor alrededor del 7,1% de su valor inicial. Claro que, para entonces probablemente el creador de la pirámide financiera ya estará criando malvas y poco le importará esta curiosidad matemática.

Curiosamente a tasas netas de alta de clientes más elevadas les corresponde un capital estacionario mayor aunque más temprano en el tiempo [ver cuadro]. Es decir, el modelo “entra en coma” mucho antes, aunque a un nivel de capital promedio algo más elevado. En cualquier caso este estado comatoso no garantiza la supervivencia a largo plazo de la pirámide financiera. Lo único que garantiza ese “estado de coma” del capital promedio es la extrema vulnerabilidad de la pirámide financiera ante cualquier crisis. No es casual que el fondo de Madoff haya caído en el contexto de la crisis financiera internacional, algo que me hace interpretar que probablemente su pirámide ya había alcanzado una pérdida de valor superior al 90% [depende de cuando situemos el inicio temporal de la pirámide de Madoff y de la tasa neta de entrada de nuevos clientes, que muy probablemente habría decaído en el último año].

En mi opinión antes de 25 años de su creación [como pirámide financiera], el fondo de Madoff tenía que colapsar. Según el modelo, la horquilla temporal para el colapso [entre 13 y 25 años] o para la pérdida de valor [entre 11 y 18 años para perder el 90% del valor] se podría aplicar a cualquier pirámide financiera que pretendiese imitar la estafa de Madoff [si como parece sugerir la periodista Erin E. Arvedlund existen otros fondos similares al de Madoff, podemos augurar futuros colapsos de pirámides financieras en los próximos meses y años].

Otra observación importante es lo que sucede con el capital real que sirve para pagar las rentabilidades prometidas, que inevitable e inexorablemente pierde su valor, como pudo comprobar Madoff al ver que no podía hacer frente al fuerte reembolso que le solicitaban unos clientes que querían abandonar el fondo. Así, a una tasa neta de alta de clientes del 5% le corresponde una pérdida de valor del capital del 50% a los 6 años, una pérdida de valor del 70% a los 8 años y a una pérdida de valor del 90% a los 11 años [y un colapso a los 13 años], etc.

¿Dónde está el dinero de la pirámide de Madoff?. Se ha diluido, volatilizado en los pagos de intereses y comisiones. Hay que tener presente que el valor-dinero del capital invertido por los clientes se erosiona permanentemente, desde el primer minuto. No hay que perder de vista que la supuesta permanencia [o crecimiento] del capital invertido [capital teórico en el modelo] sobre el que se paga a los clientes es una ficción. La variable que mejor mide lo que está pasando es el ratio del capital promedio [capital real/clientes] que, “pase lo que pase” siempre decrece. Volviendo a la observación anterior, es importante destacar que esta pérdida de valor del capital también se puede interpretar como el porcentaje de clientes a los que ya no se les puede retornar el capital [el capital principal se entiende], es decir, que en el ejemplo anterior a los 6 años ya no se podría retornar el capital al 50% de clientes [pero sí al restante 50%], a los 8 años no se podría retornar el capital al 70% [pero sí al 30%] y a los 11 años no se podría retornar el capital al 90% [pero sí al 10%] y, obviamente, a los 13 años a nadie se le podría retornar el capital porque su valor-dinero se ha volatilizado en los pagos de intereses y comisiones. Nota: Observad la tabla y el gráfico de colapso anteriores.

Pero, entonces ¿por qué colapsan la pirámides financieras?. Se podría decir que se produce una “doble contabilidad” para mantener una ficción que finalmente es insostenible, a saber: en realidad no se realiza ninguna inversión productiva o rentable con el capital invertido [es decir, la “inversión” siempre rinde 0%] y sin embargo sí se realiza una retribución “pase lo que pase” [sin fluctuaciones] sobre un rendimiento prometido del capital [capital teórico en el modelo]. Ya, pero me preguntarás, ¿con qué dinero si el capital no rinde?, pues contra el capital real [es decir, contra la liquidez de lo que queda en la caja de la pirámide]. En otras palabras, la pirámide financiera colapsa porque se produce una ruptura interna, una “crisis sistémica” provocada por el impacto cruzado entre el rendimiento [ficticio] sobre un capital teórico [que crece exponencialmente] y su retribución real [que crece exponencialmente] sobre un capital real [que decrece exponencialmente]. Como podemos observar en el Modelo:

Colapso de una Pirámide Financiera
Se podría decir que la curva de los intereses abonados [más las comisiones] termina venciendo a la curva del capital invertido. Al final la caja [el capital real única fuente de liquidez del sistema] se agota en la retribución de intereses y comisiones. Es una “crisis sistémica” en toda regla: es el propio sistema quien propicia su hundimiento.

Conclusión

La conclusión es clara: si alguien te promete rentabilidades muy por encima de la inflación, con pagos constantes, “pase lo que pase” [sin fluctuaciones] y encima es poco transparente ya estás avisado: se trata de una pirámide financiera. Es más, puedes incluso anticipar el colapso del negocio que te están proponiendo: basta con conocer la cantidad de años que lleva en marcha la pirámide financiera, la rentabilidad media prometida y la tasa neta de crecimiento de clientes. Ya sabes que el decrecimiento del capital promedio y el colapso son inevitables. Estás avisado. A partir de ahí, lo que hagas con tu dinero es cosa tuya.

Como ya hice anteriormente con la ecuación logística y la ecuación Lotka-Volterra considero que estos modelos matemáticos se entienden mejor si se practican mediante simulaciones con la ayuda de una hoja electrónica. A tal fin he trasladado a una hoja Excel un modelo de pirámide financiera para realizar simulaciones y observar la evolución de las variables clave en función del tiempo y los parámetros iniciales, así como para observar el año en el que se produce el colapso o la estacionariedad del capital [atractores de punto fijo]. A practicar pues: Modelo de Colapso de una Pirámide Financiera en Excel


Para saber más: Esquema Piramidal en Wikipedia [castellano]

Esquema Ponzi en Wikipedia [castellano]

Células de la abundancia en Wikipedia [castellano]

Bernard Madoff en Wikipedia [castellano]

Este tipo estafó al universo [artículo sobre la estafa Madoff en el diario El País]

La estafa de un 'broker' de Wall Street provoca 3.000 millones de pérdidas en España [artículo sobre la estafa Madoff en el diario El Mundo]

Madoff: "Si invierte conmigo, no debe contárselo nunca a nadie" [artículo sobre la investigación de la periodista Erin E. Arvedlund]

"Don't Ask, Don't Tell" [artículo original de Erin E. Arvedlund sobre Bernard Madoff para la revista electrónica Barron's el 7-May-2001]

Observación: Algunos amigos me han preguntado en privado que opino sobre la exposición de mi apreciado colega bloguero Leopoldo Abadía en el programa de BuenaFuente, personas a las que he contestado que en general es una buena explicación aunque algo apresurada. Cosas del directo. En cualquier caso he de añadir que disiento del profesor Abadía en un punto: la pirámide financiera no colapsa únicamente por el hecho de que todos [o una mayoría] de clientes reclamen [a la vez] el reembolso del capital invertido [algo que por cierto tampoco podría soportar ningún banco comercial o de inversión del mundo]. Este es el vídeo en cuestión:


De esta explicación podría deducirse la falsa sensación de que la pirámide financiera puede durar siempre que entren clientes. Ya he demostrado en este post que la pirámide financiera no crece indefinidamente sin restricciones: puede colapsar a fecha fija aunque entren nuevos clientes. La única “solución” para que sucediera lo que se deduce del vídeo está en esta condición: [% tasa neta entradas > (% interés prometido + % comisiones)] algo que pienso es muy difícil de conseguir y en el supuesto de que se alcanzase no evita el colapso a causa del límite poblacional [clientes < habitantes del planeta] u otros límites más prácticos como la barrera de entrada del capital mínimo necesario para ser cliente.


16 de noviembre de 2008

Economía de la atención (I): relevancia vs. infoxicación

HAL 9000“Daisy, Daisy, give me your answer do” [“Daisy, Daisy, dame una respuesta”]. Estas fueron las últimas palabras del superordenador HAL-9000 en la mítica película de ciencia ficción “2001: Una odisea del espacio” de Stanley Kubrick basada en la novela homónima de Arthur C. Clarke.

Hoy podríamos decir que un ser humano se enfrenta a una cuestión semejante, no siempre exenta de dramatismo, cuando interroga a un buscador de la web o a una base de datos pública o privada. Actualizando la cancioncilla con la que se despedía HAL-9000 de su apagón cibernético podríamos completar la petición humana cambiando algún nombre y añadiendo alguna solicitud: “Google, Google, dame una respuesta... que sea relevante”.

Exigir relevancia en la información que nos devuelve un buscador o una base de datos es cada vez más una petición universal, pues, literalmente, “nos ahogamos en información”. El término relevancia, según el Diccionario de la RAE, significa “cualidad o condición de relevante, importancia, significación”, y el término “relevante” es definido como “sobresaliente, destacado, importante o significativo”. Otro término que nos puede ser útil es el de pertinencia que la RAE define como “calidad de pertinente”, entendiéndose “pertinente” como “todo lo que viene a propósito o resulta oportuno”.

Ciertamente cuando consultamos un motor de búsqueda como Google, Yahoo, Altavista, Excite, etc. y tecleamos la correspondiente ecuación de búsqueda nos podemos encontrar con cientos, miles o millones de contenidos “irrelevantes e impertinentes” para el objeto de nuestra búsqueda. Navegar a través de esa selva de información resulta cada vez más complejo.

Por otro lado nos encontramos con el problema de la intoxicación por exceso de información, lo que el fundador de Infonomía Alfons Cornella ha llamado infoxicación que su autor define como el “exceso informacional, de intoxicación informacional, en la que tienes más información de la que humanamente puedes procesar y, como consecuencia, surge la ansiedad (técnicamente information fatigue syndrome). En inglés el término es information overload (sobrecarga informacional). Pues bien, la infoxicación es un problema de nuestra sociedad y, por tanto, también una gran fuente de oportunidades. Cuando definí el término, Google no existía. El spam era, quizás, una predicción de algún visionario al que nadie hizo caso. La situación es hoy peor de lo que podíamos imaginar.”

La situación es hoy mucho más acuciante a medida que pasa el tiempo porque el tiempo, el tiempo de atención de las personas, es el recurso crítico. La idea de que existe una “economía de la atención” es del físico teórico norteamericano Michael H. Goldhaber que en 1997 publicó un anticipatorio artículo en la revista Wired donde proponía la hipótesis de que asistimos a la transición de una “economía de base material” donde la moneda es el dinero, a una “economía de la atención” donde la moneda es la atención: “vivimos en una economía donde el bien escaso por excelencia es la atención del público, en una Economía de la Atención.

Si conseguir la atención de la gente era difícil en 1997, a finales de 2008 lo es más. La cantidad de información, relevante e irrelevante, no para de crecer. Se produce más información que tiempo tiene la gente para leerla, no digamos ya para digerirla. Ésta es una era de exceso de información, de “infoxicación”. En esta situación, los gobiernos, las empresas y los individuos luchan por conseguir “cuota de atención” del público. Desde siempre se ha dicho que para conseguir “cuota de atención” bastaba con invertir cantidades ingentes de dinero en publicidad. Lo que ocurre es que es lógica de despilfarro publicitario parece no funcionar en la Red.

El “problema de la atención” tal como lo enfoca Michael H. Goldhaber puede ser resumido de la siguiente forma: El “ancho de banda” de información que recibe la gente no para de crecer, porque la tecnología permite enviar más en menos tiempo, y porque hay más agentes que emiten hacia los receptores potenciales. Este “ancho de banda” es la cantidad de información que alguien recibe por unidad de tiempo, es decir [ab = i/t], cantidad que crece de manera exponencial positiva.

Pero, al mismo tiempo, la “atención personal”, o sea, la cantidad de tiempo que una persona puede dedicar a cada información que recibe, es decir [ap = t/i], disminuye cada vez más. Ese es el nudo gordiano del conflicto pues ambas variables son inversas la una de la otra: a mayor “ancho de banda” menor capacidad de “atención personal”. Estamos ante un típico cuello de botella sistémico: la “atención personal” frente a la ingente información de la Red no da más de sí. Mientras que información en la Red crece y crece, nuestra “atención personal” disminuye y disminuye. Necesitamos pues información relevante, con significado, pertinente, para hacerla llegar a las personas, nuestros clientes potenciales, si queremos hacernos un hueco en su “atención personal”.

Ante esta situación la pregunta relevante que voy a intentar responder en un próximo post tiene una doble dirección: ¿cómo conseguir que tus clientes potenciales, tu segmento de mercado o tu público objetivo te dediquen un poco de ese recurso escaso que es la atención? y ¿cómo conseguir que la información que obtenemos de la Web sea relevante y pertinente?. En el primer caso nos ponemos “en la piel” de empresas y anunciantes. En el segundo en la de usuarios y consumidores de información.


Para saber más: The Attention Economy: The Natural Economy of the Net by Michael H. Goldhaber [inglés]

Web de Michael H. Goldhaber [inglés]

Economía de la Atención en Wikipedia [inglés]

Alfons Cornella en Infonomía


25 de octubre de 2008

Amplificando la desviación positiva

Desviación PositivaEl problema de la desnutrición infantil en zonas castigadas por la guerra, la pobreza o los desastres naturales está ampliamente documentado en el ámbito de la cooperación internacional (ONU, UNICEF, etc.) usando la metodología convencional al uso, típicamente cartesiana, lineal, intervencionista, reduccionista amén de burocrática, de modo que con tal enfoque la desnutrición infantil se ha considerado históricamente un problema irresoluble.

La “sabiduría convencional” acerca de este problema suele estar en lo cierto en lo que respecta a los aspectos estructurales del problema: falta de acceso al agua limpia y a servicios sanitarios, recursos alimenticios inadecuados, pobreza, bajos niveles educativos y escaso conocimiento de la nutrición infantil. Si a esto añadimos una deficiente atención sanitaria, unas condiciones de vida poco higiénicas, los tabúes sobre el control de la natalidad y la baja posición social de las mujeres, el bucle parece cerrarse sobre sí mismo con un carácter definitivo. Pero, una vez más y como sucede en muchas ocasiones cuando se trata de intervenir en sistemas complejos, el problema no está en el “diagnóstico” sino en la “solución”: no es el qué sino el cómo. De esto trata precisamente la “amplificación de la desviación positiva”: no basta con tener claras las causas y el estado final deseado, es necesario sobretodo hacer foco en los medios, respetando la inteligencia y las capacidades del medio humano intervenido, sin descuidar el compromiso y la sostenibilidad a largo plazo de la “solución”.

Durante décadas, la “solución” más habitual para la desnutrición infantil pasaba por las inyecciones masivas (casi siempre en forma de bombardeo de alimentos) de comida adicional o por los intentos de abordar los problemas antes citados de manera simultánea y masiva. Además de costoso y entrometido, este método dirigido por “expertos en desarrollo” era por lo general insostenible porque mientras los “expertos” estaban físicamente en las aldeas afectadas las cosas parecían mejorar, pero tan pronto se marchaban las cosas empeoraban por el “efecto dependencia” generado indirectamente por el modelo de intervención dominante. Al cancelarse o agotarse los recursos externos, algo que siempre termina ocurriendo, las aldeas volvían a caer en la situación inicial de desamparo. ¿Quién no recuerda los envíos masivos de alimentos de las mediáticas campañas en África promovidas por el cantante Bob Geldof?. ¿Quién se acuerda ahora de esas aldeas sumidas en la pobreza y la desnutrición?.

Tras la guerra de Vietnam, gran cantidad de niños de las zonas más pobres padecían altos niveles de desnutrición. Las perspectivas de paliar este problema eran pesimistas para las organizaciones internacionales que acudían en su ayuda. En 1990, la organización “Save the Children” pidió a Monique y a Jerry Sternin que fuesen a Hanoi a probar nuevas ideas para ayudar a las comunidades necesitadas a paliar la desnutrición infantil. Los Sternin probaron un modelo basado en la “teoría de los sistemas vivos” (“Living Systems Theory” o LST del biológo teórico James Grier Miller que comentaré más adelante en otro post) llamado “amplificación de la desviación positiva” (también traducido como “anomalía positiva” en algunos textos) que había sido desarrollado por Marian Zeitlin en la Friedman School of Nutrition Science and Policy de la Universidad de Tufts a finales de los años 80's. En aquellos tiempos, Zeitlin estaba haciendo una investigación en los hospitales infantiles para averiguar por qué un pequeño puñado de niños desnutridos (los “desviados”) se recuperaban más rápidamente que la mayoría. De esta investigación surgió la idea de “amplificación de la desviación positiva” una teoría que los Sternin pusieron a prueba en Vietnam.

La idea fuerza de la “amplificación de la desviación positiva” es no imponer una solución (nutricional) desde fuera, sino que se basa en ayudar respetuosamente a la evolución de las comunidades desde dentro identificando a los niños que son los “más nutricionalmente aptos” (es decir, los “positivamente anómalos”) y extender a toda la comunidad una solución que ya está funcionando dentro de ella. Es decir, en lugar de llegar como “expertos con respuestas”, el equipo liderado por Jerry Sternin y su esposa Monique llegaron a Vietnam como “catalizadores con preguntas”, dispuestos a sacar partido de la sabiduría subyacente y los recursos latentes de cada comunidad.

Tras elegir cuatro de las aldeas más pobres, el equipo de trabajo en el que también había vietnamitas, trabajó junto con los habitantes de las aldeas para pesar a los niños y registrar su nivel nutricional para identificar así a los “desviados positivamente”, es decir, niños de familias muy pobres que, según la lógica económica, debían de estar desnutridos pero que no lo estaban. Con este diseño se pretendía descubrir aquello que ya estaba funcionando contra toda lógica en lugar de planear una solución basada en una fórmula externa.

Con este modelo aplicado en Vietnam por el equipo de los Sternin, cada comunidad tomaba conciencia de su sabiduría latente sobre nutrición y el cuidado de los niños. De este modo la investigación ayudaba a la comunidad a descubrir prácticas nutricionales “positivamente desviadas” (es decir, no convencionales o insólitas desde el punto de vista del promedio) que funcionaban bien para ponerlas a disposición de todos. Por supuesto las respuestas estaban dentro de las comunidades con “desviaciones positivas”.

El equipo de los Sternin descubrió que las familias con niños “desviados positivamente” complementaban la dieta basada en el arroz de sus hijos con langostinos y cangrejos de agua dulce que podían pescar en los ríos sin tener que comprarlos y con hojas de patata dulce, muy ricas en vitaminas. Además daban de comer a sus hijos con mayor frecuencia. Pertrechados con este descubrimiento, los miembros del equipo buscaron otras aldeas para intentar que analizasen los hábitos de alimentación de sus hijos. Las aldeas organizaron seminarios para las madres donde se pedía a las asistentes que trajesen un puñado de langostinos, cangrejos y hojas de patata dulce en pago por la participación. “Save the Children” aportaba a cada participante proteínas adicionales (un huevo o un poco de tofu o queso de soja) y un poco de aceite.

A los seis meses, más de dos tercios de los niños habían engordado. En veinticuatro meses, el 85% de los niños de las cuatro aldeas seleccionadas se encontraba en una situación nutricional aceptable y ya no estaban clínicamente desnutridos. Durante este periodo se establecieron nuevos métodos de recolección y consumo de alimentos. Debido a su aceptación y a su éxito, el concepto se amplió para dar cabida a otras dieciséis aldeas. En cinco años desde el inicio del programa impulsado por “Save the Children”, el gobierno de Vietnam adoptó el modelo de la “amplificación de la desviación positiva” como modelo nutricional nacional y desde entonces se ha implantado con éxito en todo el país.

El concepto se extendió en consonancia con su filosofía de descubrir soluciones “desviadas positivamente” en cada zona, un método muy diferente de la difusión generalizada de las “prácticas óptimas” diseñadas mediante ingeniería social. Esta es una característica que define claramente la “amplificación de la desviación positiva” frente a otras metodologías de intervención, es decir, la “amplificación de la desviación positiva” va “de adentro hacia fuera” en vez “de afuera hacia dentro”. Parafraseando a la inversa el slogan de una famosa serie de TV, en la “amplificación de la desviación positiva” la “verdad está ahí dentro”.

Desde la perspectiva de la “teoría de los sistemas complejos adaptativos” del Instituto de Santa Fe (impulsado en 1984 entre otros por el premio Nobel de física Murray Gell-Mann) este caso de éxito puede analizarse en base a tres características clave en la intervención en sistemas vivos, se trate de personas, comunidades u organizaciones: Diseñar, no planificar. Descubrir, no dictar. Descifrar, no presuponer. Veamos.

Diseñar, no planificar

Antes del experimento de Vietnam, casi todos los programas de desarrollo destinados a atajar la desnutrición compartían la idea de que los “expertos” por sí solos (usando únicamente el análisis reduccionista para identificar los factores responsables de las deficiencias alimenticias) habrían planificado el problema y la respuesta. En consecuencia, llegaban al campo de operaciones con una “plantilla de prescripciones” e instrucciones que imponían como remedio para la situación. Ciertamente ni su fundamento analítico ni su diagnóstico eran erróneos. Los factores económicos, la calidad del agua, la educación, la asistencia sanitaria, el control de la natalidad y la función de las mujeres eran factores que contribuían al denominado “problema insoluble” y que había que abordar para que la situación resultase sostenible a largo plazo. Sin embargo, las intervenciones que proponían los expertos eran a menudo políticamente objetables o económicamente insostenibles. Tal vez sea posible eliminar la desnutrición con un ataque generalizado a los factores que la originan. Pero tales soluciones son con frecuencia caras, se encuentran con la oposición de las comunidades afectadas y, como ya he anticipado antes, se deterioran una vez que disminuye la intervención externa (recordemos las campañas de envío de alimentos a Africa impulsadas entre otros por los cantantes Bob Geldof y Bono de U2). Como dice Jerry Sternin, “toda esa sabiduría convencional es TBU: cierta, pero inútil” (TBU: true but useless).


Por el contrario, el “diseño” de intervención de los Sternin y su equipo de “Save the Children” es más parecido a la interpretación de un arquitecto que a los planos de un ingeniero social. El modelo de los Sternin dejó una huella muy leve en la vida de la aldea: no se generó ese “efecto dependencia” tan pernicioso en las intervenciones basadas en el enfoque convencional de ayuda masiva. Trabajando con mujeres vietnamitas de la propia aldea y con sus dirigentes, no hicieron más que entablar una conversación. Como relatan los Sternin: “¿Había algún niño demasiado delgado?. ¿Estarían interesadas las madres en que pesaran a sus hijos?. ¿Qué comen estos niños que tienen ese aspecto saludable?”. Estas prolongadas conversaciones necesitaron muchas visitas y muchas horas pero resultaban absolutamente necesarias porque el modelo exigía la comprensión, la implicación y el apoyo de las comunidades locales. En contraste con la intervención dirigida desde fuera por expertos, el modelo de la “amplificación de la desviación positiva” da una sensación de baile y cortejo, no de marcha e invasión como nos recuerdan las campañas de “Save Africa”. El éxito de este modelo radica en demostrar que es posible encontrar soluciones exitosas antes de abordar todas las causas fundamentales de los problemas.

Me detengo en dos elementos clave en este modelo: primero, el respeto hacia la inteligencia y las capacidades que residen dentro de la comunidad humana intervenida y, segundo, la alianza y compromiso con la comunidad. Además, lo interesante de este modelo es que puede aplicarse a otros tipos de cambio. Por ejemplo, los Sternin consiguieron aplicar el modelo de la “amplificación de la desviación positiva” para aumentar el nivel educativo de las niñas en Egipto. Igualmente, las aplicaciones organizativas y empresariales de los modelos basados en la “amplificación de la desviación positiva” tienen un gran potencial para realizar cambios de gran alcance con asombrosa facilidad (ver enlaces al final), así, desde finales de los años 90's Jerry Sternin, Richard Pascale y otros como Joan Richardson cuya obra “From the Inside Out” encabeza este post han trasplantado con éxito la “amplificación de la desviación positiva” desde el ámbito de la nutrición y educación infantil y el desarrollo de comunidades a la gestión de cambio en el entorno empresarial y organizacional.

Descubrir, no dictar

Como hemos visto, Jerry Sternin y su equipo no llegaron con una plantilla prescriptiva con la “solución llave en mano” sino que aprovecharon el conocimiento que ya existía y lo hicieron visible y socialmente aceptable. Una investigación así demanda un auténtico aprendizaje en ambas direcciones (interventores e intervenidos) algo crucial para el aprovechamiento de la “amplificación de la desviación positiva”.


A los dos años de iniciarse las primeras pruebas de campo en cuatro poblados, los resultados vinieron a confirmar un gran avance. Al iniciarse el proyecto, casi la mitad de los 3.000 niños de las cuatro aldeas estaban desnutridos. Veinticuatro meses después, el 85% de ellos se encontraban dentro de los límites normales para su grupo de edad.

Una tendencia natural ante un éxito como ése habría sido implantar esta solución en todo el país. Los resultados parecían justificar la imposición de una dieta de langostinos, cangrejos y verduras silvestres a todos los niños del país que pesasen menos de lo normal. Pero un método así negaría el proceso de descubrimiento y es la antítesis del principio central de la “amplificación de la desviación positiva”: La sabiduría para resolver problemas existe y hay que descubrirla dentro de cada comunidad. Cada comunidad individual es más propensa a aceptar e implantar su propia respuesta antes que una externa impuesta. Cierto, un método de optimización puede imponer una solución más rápida (y a veces una solución “mejor”) pero siempre a costa de debilitar el “empowerment” (potenciación o empoderamiento de las personas en una comunidad u organización) y el sentimiento de la propiedad y responsabilidad de la solución. Dictar las respuestas, pese a las buenas intenciones y a las buenas maneras con que se haga, usurpa la responsabilidad de la comunidad. También se asume en muchas ocasiones, erróneamente, que ser un “experto” da licencia para inmiscuirse en otras culturas y costumbres. Una actitud de descubrimiento exige humildad e intención de aprender lo desconocido, no una reafirmación de lo que ya se sabe.

Como cabía esperar, los suplementos alimenticios de los “desviados positivamente” y las prácticas de atención a los niños eran diferentes en una aldea y en otra. El propio nivel de implicación y apoyo local derivó en dejar que cada aldea fuese su propio experto. Algunas aldeas no tenían cangrejos de río ni hojas de patata dulce silvestre, sino que aprovechaban las semillas de sésamos, los cacahuetes y el pescado seco.

Este factor, más que el hecho de tener la “respuesta correcta”, desembocó en la rápida cascada de programas, una amplificación positiva para el tratamiento de la desnutrición en otras dieciséis aldeas y posteriormente en todo Vietnam.

Descifrar, no presuponer

Los representantes de “Save the Children” eran conscientes de que cualquier intervención desencadena muchas consecuencias de segundo y tercer orden no previstas. Esto es algo típico en cuando se perturban sistemas vivos como vimos en el post sobre la ecuación Lotka-Volterra con las consecuencias anti-intuitivas cuando se interviene en sistemas complejos. El truco está en descifrar, descodificar o interpretar las consecuencias cuando aparecen. Una interpretación hábil va de la mano del “descubrimiento conjunto” entre interventores e intervenidos pues es de esperar que al intervenir en un sistema vivo con una red compleja de relaciones como una comunidad humana se desencadenen efectos secundarios o colaterales que son tangenciales respecto al objetivo que se persigue. Hay que descifrar e interpretar estas consecuencias imprevistas en cuanto comienzan a tomar forma y, si es posible, empujarlas en una dirección positiva antes de que desencadenen avalanchas no deseadas. Como mínimo, estando alerta, podemos conseguir que la comunidad, organización o empresa sea consciente de las opciones emergentes a las que tiene que enfrentarse. La peor estrategia es presuponer un guión de resultados esperados y ser ciego a lo que está ocurriendo de verdad, o como diría Winston Churchill, “por muy hermosa que sea la estrategia, de vez en cuando se deben observar los resultados.”


En Vietnam se produjeron algunos ejemplos de estos efectos secundarios. Muchos padres con sentido común, aunque incultos, que habían conseguido evitar la desnutrición estaba viviendo en la pobreza en el peldaño más bajo del orden social de la comunidad. Conseguir que su remedio fuese adoptado por toda la aldea tenía las consecuencias tangenciales de afectar a la posición social de estas familias tan pobres. En la mayoría de los casos, cuando estos miembros conseguían hacer oír su voz y eran reconocidos como activos de la comunidad, su posición y su sentido de la autoestima aumentaban. En muchas comunidades, estas madres eran elegidas como trabajadoras sanitarias comunitarias. Otras, antes marginadas, eran elegidas para el gobierno local. Otra consecuencia imprevista fue que las conversaciones diarias con las mujeres sobre el bienestar de los niños fue un catalizador para acciones adicionales. Junto con el programa de nutrición se desarrollaron otras cuestiones. En algunas aldeas, mujeres muy activas abrieron negocios caseros o empezaron a trabajar con las escuelas de la aldea para mejorar los programas de estudios y disminuir el analfabetismo.

En la actualidad Jerry Sternin sigue formando consultores en el modelo de la “amplificación de la desviación positiva”. Algunas empresas y organizaciones están empezando a escuchar este modelo aplicado a la gestión del cambio organizacional. Afortunadamente el proceso de cambio con este modelo no es complicado o esotérico. Como dice Jerry Sternin, “cuando la gente descubre cómo funciona, la verdad se evidencia por sí misma. ¡¡Es tan exquisitamente simple!!”.


Para saber más: The Positive Deviance Initiative [inglés]

Historia de la Amplificación de la Desviación Positiva. Entrevista a Jerry Sternin [inglés]

Desviación Positiva en Wikipedia [inglés]

Save The Children [inglés]

Teoría de los Sistemas Vivos en Wikipedia [inglés]

Desviación Positiva en las Organizaciones [inglés]

The Power of Positive Deviancy by Jerry Sternin and Robert Choo en Harvard Business Review January-February 2000 [inglés]

Your Company’s Secret Change Agents by Richard Tanner Pascale and Jerry Sternin en Harvard Business Review May 2005 [inglés] [Traducido al castellano]


27 de septiembre de 2008

Lotka-Volterra: Interdependencia Sistémica

Alfred James Lotka y Vito VolterraVito Volterra (1860-1940), físico y matemático italiano fue catedrático de la universidad de Roma y senador. Su oposición al fascismo y su origen judío significaron la expulsión de su cátedra y de las sociedades científicas italianas. Exiliado en Francia hasta 1939, impartió cursos en distintos países, entre ellos España. Volterra desarrolló la solución a las ecuaciones integrales de límites variables que lleva su nombre y tras la primera guerra mundial, en la que se alistó en el cuerpo de ingenieros, se interesó por la aplicación matemática en la biología, extendiendo y desarrollando la obra del matemático belga Pierre François Verhulst, uno de los “padres” de la ecuación logística que comenté en el post sobre “teoría del caos”, cuando sobre un problema de poblaciones de peces diseñó una ecuación logística sobre el crecimiento de poblaciones competitivas expresada como sistema de dos ecuaciones diferenciales.

Alfred James Lotka (1880-1949), químico, demógrafo y matemático norteamericano de origen ucraniano escribió un libro de Biología teórica y varios artículos sobre procesos oscilantes en Química, en donde de manera independiente a Volterra trabajó con la misma ecuación logística de Verhulst pero con el fin de describir una reacción química en la cual las concentraciones oscilan y estableció el modelo que hoy se conoce con el nombre de ambos Lotka-Volterra y que representa aún la base de los estudios teóricos acerca de la dinámica de poblaciones y otros modelos matemáticos en campos tan diversos como la economía, interdependencia compleja, sostenibilidad, tratamiento de plagas, etc.

El sistema de ecuaciones diferenciales Lotka-Volterra (en adelante Modelo Lotka-Volterra) tiene un interés especial en el campo del Pensamiento Sistémico debido a que reúne dos características clave: aún tratándose de un modelo no lineal es sencilla de modelar con medios informáticos (aunque existen extensiones posteriores para hacerla más “realista”) y hace tangible los conceptos a veces abstractos de interdependiencia y acoplamiento, esenciales desde la perspectiva sistémica pues estas son “características isomorfas” a todos los sistemas. En otro post profundizaré sobre el “isomorfismo”, verdadera madre de todas las batallas para los sistémicos.

El modelo Lotka-Volterra en su forma más simple trata de dos tipos de especies diferentes pero unidas por un fuerte vínculo enmarcado en el más puro darwinismo: una especie presa (peces, conejos, etc.) y otra especie predadora (tiburones, zorros, etc.) comparten un mismo ecosistema. Las premisas de partida son igualmente simples: la especie presa se desenvuelve en un medio sin escasez de alimento (recordemos en la ecuación logística el parámetro lambda) y que la especie presa no tiene otro predador adicional al declarado en el modelo (esto es, si no hubiese ninguna especie predadora, la dinámica poblacional de la especie presa sería la misma que vimos en la ecuación logística). Por otro lado, la especie predadora únicamente consume la especie presa declarada en el modelo y ninguna otra, incluida la propia especie predadora (esto es, en el modelo Lotka-Volterra, como dicen los ecólogos, únicamente existe competencia interespecífica y no competencia intraespecífica o canibalismo). Esto último bien es cierto que atenta contra la teoría de la evolución, puesto que la especie predadora debería estar capacitada para buscar otra especie para cazar cuando desaparece la población de la especie presa, como tampoco es posible la migración para presas o predadores y aunque es posible la existencia de otras especies, no afectan (no compiten) con la interacción a estudiar (a veces en aras de la simplicidad hay que hacer estos sacrificios reduccionistas). Esto significa que el modelo parte de la hipótesis de trabajo de ser un sistema cerrado, como por ejemplo que ambas especies están encerradas en un estanque o en una isla como si se tratara de un reality show al estilo de “Supervivientes” o “Gran Hermano”.

El modelo Lotka-Volterra muestra claramente la interdependencia entre las especies del sistema presa-predador y refleja lo que podemos intuir en el comportamiento cualitativo del modelo sin llegar a visualizarlo numéricamente o gráficamente, esto es, si hay muchos predadores y cazan todas las presas, podemos intuir lo que les pasará a la especie predadora al cabo de pocos periodos (curva logística exponencialmente negativa), mientras que si no hay predadores podemos intuir lo que les pasará a la especie presa al cabo de pocos periodos (curva logística exponencialmente positiva). Lo que ya resulta algo más complejo es que nuestra intuición nos anticipe lo que sucederá en un estadio de cuasi-equilibrio. Es lo que vamos a visualizar ahora, las oscilaciones del sistema y la emergencia de un cierto patrón oscilatorio común en muchos sistemas: atractor de ciclo límite. Vayamos pues a interpretar el Modelo Lotka-Volterra.

Modelo Lotka-Volterra
Donde

x es el número de presas (por ejemplo, peces o conejos);
y es el número de predadores (por ejemplo, tiburones o zorros);
dx/dt and dy/dt representa el crecimiento de las dos poblaciones en el tiempo;
t representa el tiempo, y α, β, γ and δ son parámetros que representan las tasas de crecimiento/decrecimiento y de interacción entre las dos especies, es decir, α representa la tasa de crecimiento de las presas (o tasa de natalidad de las presas), β representa la tasa de eliminación de las presas por parte de los predadores (o productividad de los predadores o eficiencia de captura), γ representa la tasa de eliminación natural de los predadores (o tasa de mortalidad de los predadores) y δ representa la tasa de crecimiento de los predadores como resultado del consumo de presas (o tasa de transferencia energética de las presas a los predadores).

Como se puede observar intuitivamente, la velocidad con que varía la población de presas (x) es proporcional a la población existente en el momento t (a través de la tasa de natalidad) y proporcional al número de interacciones con los predadores (y) (a través de la tasa de captura), es decir, propocional tanto a la población de presas (x) como de predadores (y) en el momento t. Combinando ambos efectos la velocidad de variación de la población de presas será:

Ecuación de las presas
Y la velocidad con que varía la población de predadores (y) es proporcional a la población existente en el momento t (a través de la tasa de mortalidad) y propocional al número de encuentros presa (x) predador (y) (a través de la tasa de transferencia energética), es decir, propocional tanto a la población de presas (x) como de predadores (y) en el momento t. Combinando ambos efectos la velocidad de variación de la población de predadores será:

Ecuación de los predadores
Por otro lado, como he anticipado antes, existen dos interpretaciones intuitivas fácilmente deducibles en el modelo, donde en ausencia de predadores (y), la población de presas (x) crece en forma exponencial positiva hasta saturar la capacidad de carga del ecosistema.

Curva de población de presas en ausencia de predadores
Y, obviamente su contrario, esto es, en ausencia de presas (x), los predadores (y) se extinguen en forma exponencial negativa hasta su extición.

Curva de población de predadores en ausencia de presas
Pero, la gracia y el comportamiento anti-intuitivo del modelo Lotka-Volterra se encuentra cuando los parámetros de interacción β y δ son distintos a cero (además de las tasas de natalidad y mortalidad), es entonces cuando nos encontramos con un sistema de dos ecuaciones acopladas, donde existe retroalimentación porque la variación de uno de los componentes del sistema afecta al segundo componente que a su vez afectará al primero. Es en este punto crucial donde se encuentra la “madre del cordero” del modelo, pues nos descubre sutilmente la emergencia de una propiedad sistémica de (si me permiten la expresión) “interés común” para ambas especies: su inter-dependencia. Pues, de algún modo, las presas “dependen” de los predadores para evitar la maldición Malthusiana que supondría una superpoblación que superase la capacidad del carga del ecosistema, a la vez que los predadores “dependen” de las presas para sobrevivir, reproducirse y evitar su desaparición.

Aquí es donde comienza lo interesante desde el punto de vista cualitativo y donde Volterra descubrió algunas propiedades dignas de mencionar.

El Principio de Volterra

La primera propiedad se denominaría con el tiempo Ley de la periodicidad de Volterra que viene a decir que el cambio de los tamaños poblacionales de ambas especies (presa y depredadora) son periódicos, en efecto:

Periodicidad de Volterra
Otra propiedad interesante y anti-intuitiva es la Ley de Conservación de los Promedios. Según ésta ley los promedios de los tamaños poblacionales de la especie presa (x) y de la depredadora (y) son independientes de su tamaño inicial y, calculados en un periodo son α/β y γ/δ.

Y, tal vez la propiedad más anti-intuitiva es la Ley de la perturbación de los promedios, más conocida como el “Principio de Volterra”, que viene a decir que si las poblaciones de ambas especies son destruidas a una razón proporcional a su tamaño poblacional, el promedio de las presas aumenta, mientras que el de los predadores disminuye. El “Principio de Volterra” tiene importantes implicaciones en el uso de insecticidas que destruyen tanto a los insectos predadores como a sus insectos presa. Pero no termina ahí su aplicación, de ahí su interesante “fertilidad cruzada” como sucede con otros isomorfismos, pues el mismo principio es aplicable en campos tan diferentes como medicina, policial, militar, económica, ciclo producción-consumo, etc. en general allí donde exista un sistema acoplado de dos componentes (o más) y se decida la intervención indiscriminada sobre todos los componentes del sistema puede alterar profundamente el equilibrio pre-existente y en la mayoría de ocasiones provocar resultados inesperados o contraproducentes si no se ha tenido en cuenta esta sutil inter-dependencia entre los componentes del sistema. Es decir, por ejemplo, si la proliferación de una plaga (presas) es controlada mediante procedimientos naturales por otra especie (predadores), existe cierto equilibrio entre ambas como hemos podido comprobar (oscilaciones periodicas). Si, por otro lado, en cierto momento se decide la aplicación de un insecticida para acabar con la plaga sin tomar en cuenta que éste también mata a los predadores el resultado será según el “Principio de Volterra” que, en promedio, la plaga aumenta y, también en promedio, la especie con la que se controlaba disminuye. En efecto, suponiendo por ejemplo una perturbación (eliminación) en ambas especies del orden del 90% en el periodo 40 y del 80% en el periodo 41, observaremos como la plaga (la especie presa en este caso) se recupera más rápidamente que la especie que la regulaba (la especie predadora de la plaga), alterando sustancialmente el equilibrio pre-existente y con ello los dos atractores de ciclo límite. Tener en cuenta el “Principio de Volterra” es crucial para el diseño de plaguicidas, de modo que focalicen su efecto letal sobre la especie-plaga y minimicen los daños colaterales en los predadores naturales. Esto es algo que se tiene muy en cuenta en la industria farmacológica con el concepto de diana terapéutica en el tratamiento del cáncer y otras enfermedades para evitar en lo posible que los fármacos ocasionen daños colaterales en el sistema inmunológico.

Principio de Volterra
Retomando la propiedad isomorfa del Modelo Lotka-Volterra he mencionado deliberadamente otras aplicaciones en el ámbito policial, militar, económica, etc. ¿Por qué policial?. A pocos estrategas policiales se les escapa que el fenómeno mafioso implica, desde un punto de vista presa-predador, un control indirecto sobre pequeños delitos (predadores pequeños) a cambio de la presencia permisiva de un delito mayor (extorsión continuada). No es ningún secreto que todas las policías del mundo saben o intuyen que los predadores grandes (delincuentes organizados) “mantienen a raya” en su territorio a los predadores pequeños (delincuentes no organizados). Si un estratega policial decidiera por su cuenta y riesgo, a lo “Batman”, terminar con la extorsión mafiosa (eliminar a los predadores mayores), debería saber o intuir que al poco tiempo los pequeños delincuentes (predadores pequeños) se harán dueños de las calles, pues ante la ausencia de sus predadores naturales (mafia organizada) crecerán en número y fechorias, tal vez hasta constituir “por evolución”, en otra mafia organizada. Por favor, no estoy diciendo con esto que la policía mantenga el status-quo y no actúe contra los mafiosos y extorsionadores, pero sí que tenga en cuenta que el vacío de poder dejado por los mafiosos detenidos debe ser reemplazado por más presencia policial o de lo contrario el éxito policial será efímero.

No terminan aquí los isomorfismos del Modelo Lotka-Volterra. ¿Por qué digo también en el campo militar?. Pongamos que hablo de Afganistán. Pongamos que hablamos de intervenir para eliminar del “sistema afgano” a una especie predadora (los talibanes) que someten a su especie-presa (el pueblo afgano) a una fuerte dictadura ideológica de toda índole y en particular contra las mujeres. Pasado el tiempo y eliminados por intervención externa (recordemos el plaguicida del ejemplo anterior) a los predadores-talibanes ¿quién sigue sometiendo a la especie-presa (el pueblo afgano en general y las mujeres afganas en particular) a una dictadura ideológica similar a los talibanes?. Evidentemente otros predadores han ocupado el espacio dejado por los predadores-talibanes (clanes tribales, traficantes de heroína, etc). El agente externo que actúo de plaguicida (la OTAN de acuerdo con el mandato de la ONU) contra los predadores-talibanes no previó que otro predador secundario (antes sometido por el predador ahora eliminado) sucedería al predador primario.

Por último, ¿por qué digo también en el campo económico?. El debate actual sobre la crisis financiera y sobre el desacoplamiento (decoupling) de países y economías es muy interesante analizarlo a la luz del modelo Lotka-Volterra, pues, como hemos visto anteriormente, el modelo representa un paradigma de interdependencia y acoplamiento. Así, cuando algunos países desearían (otra cosa es que puedan) tener una economía desacoplada (léase ser inmune a la crisis) de los países centrales de la crisis financiera (léase EE.UU. y Reino Unido principalmente, aunque también la zona Euro), lo que están manifestando es algo virtualmente imposible si hasta hoy mismo su economía real (léase sistema productivo) está acoplada a la de los países en crisis financiera. En otras palabras, el acoplamiento y desacoplamiento económico entre países y regiones no se cambia ni se improvisa de un día para otro. Si somos zorros y en nuestro ecosistema quedan pocos conejos y sólo conejos, es difícil que podamos desacoplarnos de los conejos y tengamos otra especie presa alternativa a la cual acoplarnos como especie predadora. Cuando algunos expertos dicen que con la actual crisis financiera China e India pueden sustituir a EE.UU. y Europa como motor de la economía mundial por el hecho de que ambos países crecen con dos dígitos, no están teniendo en cuenta que las economías de los países asiáticos están acopladas enormemente a las de EE.UU. y Europa, a las que deben en gran parte su alto crecimiento, de modo que no va ser fácil que la enorme capacidad productiva asiática, primero, se desacople del enorme mercado de consumo que supone EE.UU. o Europa, y segundo, encuentre otra zona económica de alto consumo a la cual acoplarse en una relación interdependiente de producción-distribución-consumo. ¿El mercado interno asiático podría servir de motor económico?. Tal vez dentro de una o dos generaciones, cuando además de multimillonarios, las economías asiáticas sean capaces de generar y abastecer a una clase media voluminosa que sustituya en gran medida el mercado exterior. Mientras tanto, me temo, si la crisis financiera finalmente contagia a la economía real reduciendo significativamente el consumo en EE.UU. y Europa, en China, India y resto de países asiáticos lo van a pasar mal, porque para bien (y para mal) sus sistemas productivos están acoplados a los sistemas de distribución y consumo de Occidente.

Es decir, aplicando el Modelo Lotka-Volterra y sus extensiones (más de una especie predadora, competencia intraespecífica, etc.) resulta evidente este fenómeno de sustitución de predadores. En estos casos, policial, militar, económico, etc. el principio de Volterra se aplica igualmente, sea para la relación presa-predador o presa-predador-predador, es decir si intervenimos (para perturbar) un ecosistema (biológico, empresarial, policial, militar, económico, etc.) antes debemos tener presente las sutiles interacciones (acoplamientos) entre las diferentes especies/roles o de lo contrario nos encontraremos con situaciones desagradables en la post-intervención.

Por último pero no menos importante es contemplar la Ley de la periodicidad de Volterra con el prisma del concepto del atractor de ciclo límite. Esto se consigue al graficar las soluciones x(t) e y(t) en forma paramétrica en el espacio de fases (x,y), obtenemos la superposición de dos funciones oscilatorias que podemos graficar mediante un típico diagrama de dispersión. En efecto, si observamos el ciclo poblacional de las presas en función del ciclo poblacional de los predadores comprobaremos un patrón gráfico típico en el comportamiento de muchos sistemas.

Atractor de ciclo límite en presas
Igualmente, observaremos el mismo fenómeno en el ciclo poblacional de los predadores en función del ciclo poblacional de las presas

Atractor de ciclo límite en predadores
Y, para observar la combinación de ambos atractores, superponemos ambos ciclos en la misma gráfica. Al observar estos atractores podemos interpretar que desprenden cierto significado, incluso cierta belleza y armonía. Efectivamente, desde una perspectiva teleológica el ecosistema parece estar dirigido, como si una mano invisible adamsmithiana mantuviera el equilibrio del sistema dentro del ciclo límite. Aunque desde una perspectiva sistémica podemos interpretar ese ciclo límite como una regularidad típica de los procesos de auto-organización y una propiedad emergente del Modelo Lotka-Volterra. Un tema, la auto-organización como propiedad emergente de los sistemas complejos, tan apasionante que prometo dedicar un post y profundizar en sus implicaciones.

Atractores de ciclo límite superpuestos
Otras extensiones del modelo Lotka-Volterra se pueden desarrollar para hacer más realista el modelo, por ejemplo incorporando límites a la capacidad de carga del ecosistema para limitar el número de presas, o también incorporando competencia intraespecífica dentro de la especie predadora (canibalismo) o más recientemente incorporando otras especies predadoras de segundo y tercer orden (predadores de predadores, etc.). Otro aspecto interesante del modelo Lotka-Volterra es que nos introduce en el ámbito de una de las ecuaciones no lineales más sencillas de modelizar con las técnicas de la Dinámica de Sistemas en la que profundizaré en próximos post y en donde la comprensión de los resultados anti-intuitivos como fruto de las interacciones existentes en el sistema nos conducen a una nueva forma de pensar y abordar la complejidad. Con el modelo Lotka-Volterra se nos abre todo un mundo de posibilidades para observar la realidad de los sistemas vivos (sistemas económicos incluidos) como si de un simulador de vuelo se tratara y en donde la clave de la comprensión se encuentra en la capacidad de perturbar el modelo para extraer conclusiones, propiedades, principios y nuevas intuiciones de orden cualitativo para entender más profundamente el comportamiento de sistemas complejos.

Como ya hice anteriormente con la ecuación logística considero que estos modelos matemáticos se entienden mejor si se practican mediante simulaciones con la ayuda de una hoja electrónica. A tal fin he trasladado a una hoja Excel el modelo Lotka-Volterra para realizar simulaciones y observar la evolución de las poblaciones presa y predador en función del tiempo y los parámetros iniciales, así como para observar el Principio de Volterra (perturbando el sistema) y los atractores de ciclo límite. A practicar pues: Ecuación Lotka-Volterra en Excel


Para saber más: Ecuación Lotka-Volterra en Wikipedia [inglés]

Alfred James Lotka en Wikipedia [inglés]

Vito Volterra en Wikipedia [inglés]

Isomorfismo en Wikipedia [castellano]

Atractor en Wikipedia [castellano]


25 de agosto de 2008

¿Quién cocina a quién?. Zen entre pucheros

Cómo cocinar tu vidaUn monje le dijo a Joshu: “Acabo de entrar a este monasterio. Por favor enséñame”. Joshu preguntó: “Has comido tu potaje de arroz?”. El monje responde: “Ya he comido”. Joshu dice: “Entonces será mejor que laves tu plato.”

Sogyô, uno de los principales maestros del arte del té, intervino en una ceremonia de un templo Zen donde se ofrecía una taza a todos los monjes. El té preparado por Sogyô era el más delicioso de todos. Un antiguo maestro, Gesshu, le preguntó a Sogyô si añadía algo más a la bebida aparte del té. Sogyô respondió: “Sí, incluyo un poco de consideración”.

Edward Espe Brown se inició en el Zen de la mano de Suzuki Roshi en el año 1965. En sus comienzos, un día le preguntó a su maestro si tenía algún consejo que darle. La respuesta de Suzuki Roshi fue: “cuando laves arroz, lava el arroz, cuando cortes las zanahorias, corta las zanahorias y cuando remuevas la sopa, remueve la sopa”.

En este delicioso documental, “Cómo cocinar tu vida”, la conocida directora alemana Doris Dörrie acompaña al maestro zen Edward Brown en sus conferencias y en sus clases de cocina para comprobar que cocinar, o mejor dicho, saber cómo cocinar, es cuestión de cuidarse uno mismo y cuidar a los demás. Pero no esperes obtener un recetario Zen, aprender algún secreto de cocina Zen o aprender a cocinar mejor que Karlos Arguiñano. La película no va de eso. Como diría el legendario Daisetz T. Suzuki: “Para alcanzar la maestría en un arte, no basta conocimiento técnico. Uno debe transcender la técnica de manera que el dominio se convierta en un arte sin artificio y emane directamente de lo inconsciente”.




Es reconfortante acudir a la proyección de este tipo de films que nos recuerdan la pérdida cultural que supone no solamente el no saber hacer pan con nuestras manos, sino también el olvidar el estrecho vínculo que existe entre respetar la comida y respetarnos a nosotros mismos. Como dice su directora, “hay dos cosas que tenemos que aprender de nuevo: conocer los ingredientes de los platos y volver a sentir respeto por la comida y por nosotros mismos.”

Más allá del debate entre vegetarianismo o no (yo no soy vegetariano, pero soy selectivo en cuanto carnes y como buen mediterráneo me encantan las ensaladas, verduras, legumbres, cereales, la fruta de verano y por supuesto el aceite de oliva) y la polémica de la “comida basura”, existe un aspecto crucial donde pone el acento Doris Dörrie y el maestro Edward Brown: El respeto por la comida y por nosotros mismos están conectados entre sí. Hemos desarrollado la habilidad de desconectar de nosotros mismos. No pensamos de donde vienen el arroz, los tomates y la carne. No pensamos en que las cosas están relacionadas entre sí. Sin embargo lo están. Por poner un ejemplo del día a raíz de la reciente polémica sobre el cupo de inmigrantes: la tierra, la semilla, el agua, la luz, el agricultor que cultiva fresas en Huelva, el inmigrante subsahariano que bajo un sol abrasador las recolecta, el camionero que las traslada y el consumidor que las come están unidos por algo más que una cadena logística. Estamos en conexión con todo y esa fresa que nos llevamos a la boca materializa ese vínculo.

Evidentemente hay varias lecturas: podemos considerar esa fresa como “combustible para el cuerpo” (como si nuestro cuerpo fuera poco más que una máquina, lo que ya dice mucho sobre la pre-concepción subyacente), como “capricho para los sentidos” (como si nuestro paladar no evolucionara y se hubiera estancado en la etapa infantil de las chuches) o también podemos realizar una lectura “a la sistémica” y considerar que además de ser combustible y manjar para los sentidos, existe una visión más elevada y transcendente (sin ser religiosa en el sentido ortodoxo) que nos permite reconciliarnos con nosotros y el medio ambiente pues ese fruto es también un vínculo entre nosotros, la tierra y el agua, entre nosotros y el esfuerzo humano aparejado, entre nosotros y la vida. De ahí el énfasis hacia la necesidad de cuidado, respeto y consideración hacia la comida.

Esto es lo que enseña esta pequeña joya que ví ayer: En nuestra cocina estamos en conexión con todo el universo. Cómo cocinamos la comida y cómo la cocina nos “cocina a nosotros”. De algún modo al cocinar también “somos cocinados”, pues nuestra actitud en la cocina, en la selección y preparación de los alimentos, son un reflejo de lo que somos, como nos consideramos a nosotros mismos y a los demás. Al cocinar, “cocinamos” también nuestros valores de respeto y consideración hacia nuestro cuerpo-mente, “cocinamos” nuestro respeto y consideración hacia las demás personas que van a disfrutar de nuestra cocina y “cocinamos” nuestra conciencia de vinculación con el mundo y el universo que ha hecho posible la materialización de esos alimentos. La dualidad cartesiana queda en entredicho en la cocina Zen: no hay separación entre cuerpo y mente antes, durante y después de cocinar, pues cocinamos con y para nuestro cuerpo-mente y comemos con y para nuestro cuerpo-mente.

Si algo hay de fascinante en el Zen es esta ausencia de muros conceptuales: no diferencia entre cocina y templo, entre cuerpo y mente, entre profano y transcendente. Por eso me atrae el Zen: en su esencia es sistémico, unificador, rompe-barreras, sin artificios y sin peajes ideológicos o metafísicos que acatar. En este sentido me congratula que un pensador sistémico como el físico Fritjof Capra le dedique un espacio específico en sus obras y en su vida al Zen.

Pero, un momento, no tan rápido, ¿qué es entonces el Zen? inquiere nuestra perspicaz mente occidental adicta a la definición, categorización y clasificación. Cuando a un maestro Zen se le pidió que definiera el Zen, dijo, “Cuando tengo hambre, como, cuando estoy cansado, duermo.”. Podría ofrecerte una aproximación intelectual, pero aún así eso no sería Zen, por ejemplo: recobrar la naturalidad de nuestra naturaleza original. ¿¿??. Sin embargo, eso no es Zen, pues cualquier conceptualización sobre el Zen está abocada al fracaso (pienso que tal vez eso lo hace interesante para nuestra mente occidental, pues el Zen se escapa continuamente cual anguila de la Albufera a la conceptualización, constituyendo un desafío para nuestra cultura y filosofía occidentales, que busca infructuosamente capturar su esencia) y aunque existen multitud de libros Zen mi recomendación es bien simple: el Zen no se estudia, se practica (Zazen). Por eso el Zen es indisociable del Zazen: siéntate, mantén la columna vertebral recta y observa el ritmo de tu respiración. Y lo que tenga que venir, vendrá. O no. Como dice el maestro Dokushô Villalba “Siéntate y siéntete.”. “Eso” es Zen, y “eso” no se puede expresar con palabras. De ahí que la escasa enseñanza verbal de los maestros Zen se exprese muy a menudo en forma de paradojas o koans. Este es uno de mis koans preferidos:

Dos monjes miraban una bandera ondeando en el viento. Uno de ellos dijo:
- “Es el viento que la mueve”.
El otro le respondió:
- “No estoy de acuerdo, es la bandera la que se mueve.”
Pero un patriarca Zen que estaba de pie muy cerca de ellos les dijo:
- “Ni la bandera ni el viento se mueven… es la mente la que se mueve.”



En palabras de un dicho Zen muy famoso: “Antes de estudiar Zen, las montañas son montañas y los ríos son ríos; mientras estás estudiando Zen, las montañas ya no son montañas y los ríos ya no son ríos; pero una vez que alcanzas la iluminación las montañas son nuevamente montañas y los ríos nuevamente ríos.”

A pesar de su encuadramiento al modo occidental como “religión budista”, el Zen no está interesado más que colateralmente en la doctrina de Buda (los llamados Sutras, el equivalente a los Evangelios para los cristianos o el Corán para los musulmanes), pues su objetivo no es ni más ni menos que el alcanzar la experiencia de Buda: la iluminación, una experiencia conocida en Zen como satori. Aunque, con permiso del admirado Jiddu Krishnamurti, diría que la iluminación no es perseguible como quien busca un objeto precioso o va de un espacio-tiempo A a un espacio-tiempo B, sino más bien la iluminación nos alcanza, viene a nosotros, no nosotros a ella, nos llega sin buscarla una vez le has hecho sitio en tu interior. En este sentido la iluminación es una experiencia a la que estamos llamados todos, aunque dependiendo de las culturas se la llame de formas diferentes: nirvana, satori, éxtasis, experiencia de dios, etc.

La experiencia de la iluminación es la esencia del Budismo y en este sentido el Zen se centra en esa experiencia y no está interesada en ninguna interpretación más allá de esta. Al Zen no le interesa teorizar sobre la iluminación. En este sentido es impropio hablar de una Teología Zen o una Metafísica Zen. Sería un contrasentido pues la experiencia del Zen es la experiencia de la iluminación, y dado que esta experiencia trasciende toda categoría de pensamiento, el Zen no se interesa en ninguna abstracción ni conceptualización de la misma. El Zen no tiene ninguna doctrina o filosofía especial, ningún credo ni dogma formal que acatar y enfatiza su libertad frente a los corsés doctrinales, esto le hace verdaderamente original, algo que en el ámbito cristiano podría enlazar con la vía de los místicos y en el ámbito musulmán con la vía de los sufíes. El “Ama y haz lo que quieras” de Agustín de Hipona y el “Por mucho que hable de amor o lo defina, cuando llego al amor me avergüenzo de mis palabras” de Yalal ad-Din Muhammad Rumi son muy Zen. Es puro Zen.

Uno de las obras más interesantes de Zen para occidentales que leído es “Zen en el arte del Tiro con Arco” escrito por el filósofo alemán Eugen Herrigel al que alguna vez me he referido y que al igual que el film protagonizado por el maestro Edward Drown, apenas teoriza sobre Zen, una constante en los maestros Zen, que parece que huyen de conceptualizar algo que está más allá de nuestra pequeña mente clasificadora. Herrigel utilizó más de cinco años con un renombrado maestro japonés en arquería para aprender su arte y nos da en su libro las claves de cómo experimentó Zen a través del tiro con arco. Herrigel nos describe como el tiro con arco le fue presentado como un ritual que es bailado en movimientos espontáneos, libres de esfuerzo y propósito. Le tomó muchos años de práctica, como aprender a estirar el arco a lo Zen, con un tipo de fuerza no forzada, y como liberar la cuerda sin intención, dejando que el tiro “caiga del tirador como una fruta madura”. Cuando llegó al clímax de perfección, el arco, la flecha, el objetivo y el arquero, todos se fundían los unos en el otro y él no disparaba sino que “eso” lo hacía por él.

“Eso” experimentable y no definible de lo que habla Herrigel es Zen, lo experimentemos en la sala de meditación o en el autobús, en la cocina o en el arte del tiro con arco, en la soledad de la montaña o en la plaza del mercado, porque, como diría la mística abulense Teresa de Cepeda y Ahumada “También entre los pucheros anda el Señor”.


Para saber más: Edward Espe Brown en Wikipedia [inglés]

Tassajara Zen Mountain Center en Wikipedia [inglés]

Zen en el Arte del Tiro con Arco en Wikipedia [inglés]

Zen en Wikipedia [castellano]

Zazen en Wikipedia [castellano]

Origen y desarrollo del Zen por Allan Watts

Zen por Fritjof Capra

Textos de Grandes Maestros Zen

¿Qué es la Meditación Zen? por Francisco Mesa Suárez

Luz Serena. Comunidad Budista Soto Zen

Blog del maestro Dokushô Villalba

Jiddu Krishnamurti en Wikipedia

Misticismo en Wikipedia

Orden Cartuja en Wikipedia

Sufismo en Wikipedia

Film Cómo cocinar tu vida, de Doris Dörrie en Karma Films

Fim El gran silencio, de Philip Gröning en Film Affinity

Film Bab'Aziz el sabio sufí, de Nacer Khemir en Karma Films

27 de julio de 2008

Tendencias emergentes: de Pavlov-Skinner al BCI

Pavlov y SkinnerA mediados de la década de 1990 en la Universidad de Duke, el neurólogo brasileño Miguel Nicolelis y el psicólogo norteamericano John Chapin iniciaron un experimento conductista con el objetivo de aprender a “leer los pensamientos” de un animal. Entrenaron a una rata para que pulsara una palanca conectada electrónicamente a un mecanismo liberador de agua. Cada vez que la rata pulsaba la palanca el mecanismo dejaba salir una gota de agua para que el animal bebiera. Hasta aquí nada del otro mundo.

A principios de siglo XX el fisiólogo y premio Nobel ruso Iván Petróvich Pavlov (1849-1936), abrió el camino a los reflejos condicionados (condicionamiento clásico) y a mediados del siglo XX el psicólogo conductista norteamericano Burrhus Frederic Skinner (1904-1990) nos enseño la potencialidad del reforzamiento positivo en el aprendizaje (condicionamiento instrumental).

¿Quién no recuerda el famoso experimento del perro de Pavlov?. Suena una campana y se da de comer a un perro. Tras varias repeticiones el perro asocia el sonido de la campana con la comida y comienza a segregar saliva tras el sonido de la campana y antes de que aparezca la comida.

Experimento de Pavlov
¿Quién no recuerda los famosos experimentos con ratas y palomas del autor de la futurista “Walden Dos”?. Una rata encerrada en una caja tiene una palanca que al accionarla le cae comida por una trampilla que se abre. Al principio la rata no establece ninguna relación causa-efecto entre accionar la palanca y la aparición de la comida. Tras varias repeticiones la asociación accionar palanca-comida queda firmemente establecida y la rata acciona la palanca cada vez que desea comer. Otras variantes del experimento de Skinner permitían a la rata evitar una corriente eléctrica con el mismo principio de aprendizaje.

Experimento de Skinner
El experimento de Nicolelis y Chapin parte de los mismos conceptos desarrollados anteriormente para elevarlos a una dimensión desconocida en tiempos de Pavlov y Skinner. Si tanto para Pavlov como para Skinner era necesaria una conducta (salivar o pulsar una palanca) para obtener algo a cambio (comida), el experimento de Nicolelis y Chapin debería figurar a la misma altura paradigmática que los de Pavlov y Skinner porque consiguieron romper con el requisito de la realización y observación de una actividad para identificar una conducta o para obtener una recompensa. Y más recientemente, han conseguido que ni siquiera sea necesaria la recompensa entendida a la vieja usanza (agua, comida) como algo físico, tangible. Entramos de lleno en la “virtualización de la conducta”. Es un “universo Matrix” al alcance de la mano y con un abanico enorme de aplicaciones.

Es un experimento crucial que sin embargo no ha tenido la repercusión pública que se merece. Vayamos pues a conocer los detalles de este importante experimento que abrió las puertas al desarrollo del Interfaz Cerebro-Ordenador o Brain-Computer Interface (BCI).

Experimento de Nicolelis-Chapin
Nicolelis y Chapin extirparon una pequeña porción del cráneo a la rata del experimento y le insertaron microelectrodos en la corteza motora que registraban la actividad de 46 neuronas que participaban en la planificación y programación de movimientos, neuronas que en circunstancias normales envían señales por la médula espinal hasta los músculos. Puesto que el objetivo del experimento era registrar “pensamientos”, que son algo complejos, había que medir la actividad eléctrica de las 46 neuronas de forma simultánea. Cada vez que la rata movía la palanca Nicolelis y Chapin registraban la emisión eléctrica de sus 46 neuronas de programación motora y enviaban sus señales a un pequeño ordenador. Pronto se “reconoció el patrón” de emisión eléctrica que hacían las neuronas al pulsar la rata la palanca.

Después de que el roedor se hubiera acostumbrado a pulsar la palanca, Nicolelis y Chapin desconectaron ésta del mecanismo de agua. Ahora, cuando la rata pulsaba la palanca no salía agua. La rata, frustrada insistió en pulsar la palanca varias veces sin éxito. A continuación los investigadores conectaron el mecanismo del agua al ordenador que a su vez estaba conectado a las neuronas de la corteza motora de la rata. En teoría, ahora, cada vez que la rata tuviera el “pensamiento” de «pulsar la palanca» el ordenador reconocería el patrón de emisión de las neuronas y enviaría una señal al mecanismo para que dejara salir una gota de agua.

Pasadas pocas horas la rata se dio cuenta de que no era necesario tocar la palanca para conseguir agua. Todo lo que tenía que hacer era “imaginar” su pata pulsándola y obtendría agua automáticamente. El experimento fue un éxito y más tarde fue repetido con otras ratas e incluso con monos con tareas algo más complejas.

Nicolelis y Chapin confiaban en que sus experimentos ayudaran a pacientes víctimas de distintas clases de parálisis y eso ocurrió por primera vez en el mes de julio de 2004, cuando un equipo dirigido por el Dr. John Donoghue de la Universidad de Brown y fundador de Cyberkinetics, empleó una técnica similar con un ser humano. Matthew Nagle, un joven de 25 años había sido apuñalado en el cuello y la lesión medular le había paralizado las cuatro extremidades y que falleció hace un año por estas fechas. Se le implantó en el cerebro un dispositivo denominado BrainGate con 96 electrodos en la corteza motora y conectado a un ordenador. Tras cuatro días de práctica Mathew fue capaz de mover un cursor de ordenador por una pantalla, abrir un correo electrónico, ajustar el volumen del televisor, jugar en el ordenador y controlar un brazo robótico usando el pensamiento. El objetivo último de estas investigaciones es implantar una serie de microelectrodos, con baterías y un ordenador del tamaño de una uña en la corteza motora. Este pequeño ordenador se conectaría a un brazo robótico, bien a una silla de ruedas eléctrica, bien a otros electrodos implantados en músculos para hacer moverse a estos.

Matthew Nagle
Algunos científicos confían en desarrollar una tecnología menos invasiva que los microelectrodos para detectar la emisión neuronal. En ese sentido las investigaciones del científico valenciano Álvaro Pascual-Leone director del Center for Non-invasive Brain Stimulation de la facultad de Medicina de la Universidad de Harvard con los dispositivos TMS (estimulación magnética transcraneal) abren la puerta a que en un futuro muy próximo se pueda aplicar esta tecnología que permitiría, por ejemplo, que un tetrapléjico pudiera dar instrucciones mentales a un brazo robótico o a un ordenador.

No obstante, mientras llega ese momento, una empresa israelí ha diseñado muy recientemente algo más rudimentario pero efectivo: Un exoesqueleto que colocado en las piernas y comandando por un “mando a distancia” mediante una botonera en la muñeca del paciente permite a los parapléjicos poder caminar.



Pero, aún más allá del primer experimento de Nicolelis y Chapin, a principios de este siglo se realizaron otros que permitían transcender el concepto de recompensa entendido al modo en el que lo entendieron Pavlov y Skinner, es decir, la gratificación como un medio físico de “premiar” la actividad del sujeto de la experimentación.

En este experimento se logró convertir una rata en un “robot viviente” manipulando para ello el concepto de la recompensa como algo físico o tangible (agua o comida). En este caso la técnica aplicada permitió por primera vez condicionar los reflejos de una rata, a través de un mecanismo de órdenes y gratificaciones. John Chapin y sus colegas implantaron un total de tres electrodos en el cerebro, dos de ellos para dirigir sus movimientos a derecha e izquierda y un tercero conectado a los centros del placer, que procesan las sensaciones de bienestar.

Las señales enviadas a distancia estimulan los receptores cerebrales que reciben información desde los bigotes de la rata, una de sus zonas más sensibles e implicadas en la dirección del movimiento. Cada vez que la rata toma la decisión correcta, una leve descarga estimula la zona del cerebro encargada de las gratificaciones. El mecanismo de “estímulo-respuesta” dirige al animal a voluntad de los investigadores.

RoboRata
Después de 10 días de entrenamiento, una de las ratas era capaz de moverse a voluntad de los investigadores por cualquier tipo de terreno, llevando a sus espaldas una videocámara fijada mediante un pequeño arnés. La rata, controlada a distancia, podría ser de gran utilidad en la búsqueda de víctimas en una catástrofe, como un terremoto o el derrumbamiento de un edificio. El animal podría ser entrenado para buscar a personas atrapadas entre los escombros, mediante la estimulación de sus zonas cerebrales implicadas en el sentido del olfato, afirman los científicos. Según Chapin, “la rata parece normal y no siente ningún tipo de dolor, porque recibe gratificaciones por hacer las cosas correctamente”.

Me parece que con esta pequeña muestra de experimentos deberíamos comenzar a revisar profundamente los conceptos y paradigmas tanto Pavlovianos como Skinnerianos que han dominado la Psicología de los últimos ochenta años, pues si bien los principios psicológicos son los mismos (condicionamiento clásico o condicionamiento instrumental), la forma de articularlos con el principio de la “observación” difiere notablemente de cuando fueron concebidos. El “universo Matrix” que emerge con estos experimentos nos aproxima a una cada vez mayor “virtualización” de conceptos otrora tan físicos y observables como estímulo, conducta, recompensa y refuerzo.


Para saber más: Ivan Petrovich Pavlov en Wikipedia [castellano]

Burrhus Frederic Skinner en Wikipedia [castellano]

Miguel Nicolelis en Wikipedia [inglés]

Brain-computer interface (BCI) en Wikipedia [inglés]

Matthew Nagle en Wikipedia [inglés]

BrainGate en Wikipedia [inglés]

Center for Non-invasive Brain Stimulation [inglés]

1 de junio de 2008

Una lectura sistémica de la crisis financiera

Diagrama causal de la crisis financiera“Systemic failure may be upon us” (George Soros, 2008).

“La economía es la impredecible ciencia de la interdependencia”. (Loretta Napoleoni, 2008).

El Pensamiento sistémico implica cambiar de pensar en las partes para pensar en el todo. Los sistemas son totalidades integradas cuyas propiedades no pueden ser reducidas a las de sus partes más pequeñas. Sus propiedades esenciales, o sistémicas, son propiedades del conjunto, que ninguna de las partes tiene por si sola. Las propiedades sistémicas quedan destruidas cuando el sistema se disecciona en elementos aislados. Por lo tanto, el pensamiento sistémico es un pensamiento contextual. No hay partes en absoluto, sino patrones dentro de una inseparable red de relaciones. Para el pensador sistémico, las relaciones son prioritarias. (Fritjof Capra, 1996).

“El baile y el bailarín son uno solo”. Dicho hindú.

El baile y el bailarín son inseparables, porque aunque el “baile” es ciertamente diferente del “bailarín”, el “baile” no existe independientemente de él. El “baile” no se puede encerrar en una caja o un libro. En el momento en que el “bailarín” se detiene, el “baile” deja de existir. (José Monzó, 2006)

Hace unas semanas mi buen amigo Pere de Betxi me hizo llegar esta excelente y clarificadora explicación del profesor del IESE y fundador del Grupo Sonnenfeld D. Leopoldo Abadía sobre la actual crisis financiera que ha emergido a raíz de la crisis de las hipotecas subprime en USA. No contento con la instructiva y amena explicación del profesor Abadía decidí ponerme manos a la obra y construir en base a su informe un “diagrama causal” que explicase la crisis al modo en que un sistémico podría visualizarlas en un sistema interdependiente, en el que puedan darse algunas claves de las causas y consecuencias de una crisis financiera que ha terminado por “globalizarse” como era previsible en un mundo interconectado en el que nadie está a salvo de prácticas financieras arriesgadas y a gran escala aunque se tomen a miles de kilómetros de distancia. Si algo podemos aprender de esta crisis financiera es la elevada interconexión de las decisiones y sus consecuencias. Una crisis de la que podemos extraer también la necesidad de comenzar a pensar sistémicamente las interacciones de los sistemas financieros a fin de resolver cuanto antes sus causas estructurales para evitar el “fallo sistémico” al que aludía George Soros y que podría tener consecuencias realmente imprevisibles para el sistema financiero mundial si la crisis afectase también al sistema económico, pues, no olvidemos, que en el momento en que el “bailarín” (la economía real) se detiene, el “baile” (el sistema financiero) deja de existir, pues ambos son uno. Si esto sucediera estaríamos, entonces sí, ante una “crisis sistémica” de consecuencias imprevisibles dada la elevada interconexión e interdependencia de los sistemas financieros y económicos mundiales.

Consideraciones del Modelo

El Modelo causal propuesto en el diagrama está disponible en Modelo Dinámica Sistemas Crisis Financiera 2007-2008 [pdf] ha intentado ser fiel al “modelo subyacente” en el informe del profesor Leopoldo Abadía disponible en Informe de la crisis financiera 2007-2008 [pdf], un informe de por sí sistémico en su planteamiento porque deja entrever el contexto, las relaciones clave, los procesos de realimentación, los límites y el colapso previsible. Me he permitido la licencia de incorporar algunos colores para visualizar más claramente las variables (cuasi)independientes, dependientes, externalizaciones, etc.

Estudiando a fondo del “modelo” del profesor Leopoldo Abadía y una vez revisado el Modelo causal propuesto reconozco que tal vez hubiera sido necesario incorporar una explicación causal al desplome de los precios de las viviendas que describe el informe. Aunque en el Modelo causal he reflejado inicialmente esta variable como independiente (variable exógena) siguiendo el “modelo subyacente” de Leopoldo, intuyo que este precio está influenciado por otras consideraciones que no “caben” en el Modelo, como por ejemplo el “stock de viviendas” sin vender, la saturación del mercado, etc. Por este motivo me he permitido la licencia de incorporar esta variable en un proceso de realimentación reforzadora junto a la expansión del mercado inmobiliario y la expectativa de plusvalías, además de incluirle un factor limitador propio del Precio de la Vivienda a modo de realimentación compensadora.

Un modelo causal ampliado o extendido tendría que dar cuenta de la causalidad de esta variable así como del bucle de retardo entre el precio del dinero (tipo de interés), expansión del crédito, expansión del consumo, inflación y corrección del precio del dinero. Para esta versión es suficiente con considerar el Precio del Dinero como variable independiente (exógena) si bien sabemos que desde una perspectiva sistémica todas las variables se influyen y realimentan mutuamente como sucede en el bucle tipo de interés-consumo-inflación. A tal fin y dado que el Precio del Dinero es en última instancia “decidido por un decisor externo” al que le importa el equilibrio macroeconómico he incluido un factor limitador al Precio del Dinero.

Conclusiones del Modelo

El Modelo propuesto es esencialmente positivo o explosivo. No contiene ninguna autorregulación que le permita estabilizarse. El Modelo se corresponde con un arquetipo sistémico de “desplazamiento de carga” o simplemente “huída hacia adelante”. Las claves de la “historia sistémica” están expresadas gráficamente en el diagrama causal propuesto y por supuesto en el informe del profesor Leopoldo Abadía en el que me he basado.

Todo comienza con la bajada prolongada del tipos de interés en EE.UU. (precio del dinero). Esto desemboca en una también prolongada reducción de márgenes de intermediación de los bancos norteamericanos que para compensar la pérdida potencial de negocio, deciden comenzar a conceder créditos arriesgados, los desgraciadamente archiconocidos SubPrime (créditos a “ninjas” como los llama el profesor Abadía) o también “hipotecas basura”.

Esta decisión de los bancos norteamericanos (no sabemos si concertada o espontánea) va a estar acompañada de otros dos “bucles reforzadores” poderosos para su consolidación y posterior crecimiento explosivo, retroalimentándose mutuamente. El primero el boom inmobiliario, que va a permitir una expectativa de plusvalías que anima la expansión crediticia y crea confianza en los tomadores de hipotecas, una expectativa compartida con los bancos que reduce la “percepción de riesgo”, creando la sensación de que se está participando en un buen negocio. Este primer ciclo reforzador también actúa de “inhibidor de riesgo”. Esta expectativa es clave para que se inyecte confianza en el sistema y comience el crecimiento exponencial.

El segundo “bucle reforzador” va a ser la expectativa de importantes beneficios e incentivos (a corto) proporcionados por otro “inhibidor de riesgo”: el alto interés cobrado para compensar el elevado riesgo de conceder créditos a “ninjas”. Este bucle funciona como un espejismo, una trampa perversa de la que es imposible salir: “es arriesgado conceder créditos a “ninjas”, pero como se obtienen más beneficios e incentivos (a corto) ¿cómo evitar no concederlos?”.

El espejismo funciona: “el riesgo lo cubrimos con un sobreprecio en las hipotecas y además presentamos unos balances financieros espectaculares”. A corto plazo todo parece ir viento en popa pero hay un inconveniente a la vista. Las “normas de Basilea” (mecanismo estabilizador del sistema para evitar que los bancos concedan créditos por encima de un porcentaje de su capital) constituyen una realimentación compensadora para evitar “demasiada alegría” en la concesión de créditos por los decisores financieros. Ahí comienza la “huída hacia adelante” final. Se crean instrumentos financieros (titulación de la deuda) para sortear el mecanismo estabilizador y ahí comienza la extensión del bucle reforzador a nivel global aunque su impacto no será inmediato por efecto de retardos o demoras en el propio sistema financiero global.

Inevitablemente como en toda “huída hacia adelante” si falla algún resorte clave se hunde todo el sistema si previamente se han taponado los mecanismos estabilizadores. Como sucede en un sistema anti-incendios, si se taponan los detectores de humo, cuando ocurre algún conato de incendio no podemos esperar otra cosa que llamar a los bomberos cuando es demasiado tarde.

En este caso el primer resorte que comienza a dar síntomas de agotamiento es el crecimiento del precio de la vivienda. Este es un factor que en el informe del profesor Abadía no aparece explicado en sus causas y por ello me he permitido incorporarlo en una dinámica vinculada al boom inmobiliario en realimentación con la expectativa de plusvalías. Y como nada crece indefinidamente he incorporado un factor limitador. En el instante que comienza a retroceder el precio de la vivienda se reduce automáticamente la expectativa de plusvalías. En ese instante falla el primer “bucle reforzador” (seguir pagando la hipoteca de una casa ya no es percibido como un buen negocio si no se puede vender por un valor superior al de su hipoteca). Es el inicio del fin, comienza el proceso explosivo inverso: el impago de las hipotecas, la expansión del impago, su globalización y la consiguiente crisis de liquidez. El resto es historia.


Para saber más: Blog de Leopoldo Abadía y Informe de la crisis financiera 2007-2008 [pdf]

Modelo Dinámica Sistemas Crisis Financiera 2007-2008 [pdf]

Sobre crisis sistémica: Crisis Sistémica Global

Conferencia del profesor Rafael Pla López en la Universidad Autónoma de Entre Ríos: Actualidad del Pensamiento Sistémico

La visión de un anticipador: Roubini Global Economics de Nouriel Roubini [inglés]

Un blog clarificador: Blog del profesor José García Montalvo


Post scriptum

3-Mayo-2009: Encontré este vídeo muy didáctico sobre la crisis crediticia.



27 de abril de 2008

Teoría del caos: una mariposa en el reloj

¿La gota que colma el vaso?En los orígenes de la Humanidad, la Naturaleza era considerada como caprichosa y al albur de un azar incomprensible para el intelecto de nuestros antepasados. Una amplia variedad de ritos y creencias religiosas tienen su partida de nacimiento en esta necesidad de abordar una Naturaleza que, ausente de pautas conocidas o comprendidas, se atribuía a los deseos de dioses poderosos e inalcanzables.

En la noche de los tiempos reinaba el Caos y cualquier ley natural era inimaginable e impensable. Los pocos que se atrevían a descubrir las pautas cosmológicas, físicas, químicas o matemáticas, se las reservaban como oro en paño, para conocimiento de unos pocos o como instrumento de poder religioso, económico o político.

A lo largo de los siglos, muy lentamente, la Humanidad fue comprendiendo que la Naturaleza tiene muchas regularidades que pueden ser registradas, analizadas, predecidas e incluso explotadas. De esta manera, alcanzado el siglo XVIII las disciplinas científicas se maravillan tanto de sí mismas que, encantadas de conocerse, se pensaba que poca cosa quedaba por desvelar. Por fin, la Humanidad había descubierto leyes naturales inmutables que determinaban el movimiento de cada partícula en el Universo de forma exacta y para siempre. El Caos de nuestros antepasados pre-científicos había sido sustituido por un mundo hecho de engranajes mecánicos. Nacía la física clásica y con ella la metáfora que explicaban el funcionamiento de la Naturaleza como un reloj.

Pero, a pesar de esta autosatisfacción, la interacción del conocimiento humano con la Naturaleza continuó evolucionando y con ella la visión del Universo. Con el nacimiento de la mecánica cuántica el mundo se convirtió en una “lotería cósmica” de forma que sucesos a nivel subatómico tenían lugar probabilísticamente y no según una ley mecánica. Este fundamento probabilístico de la mecánica cuántica y a pesar de su enorme éxito en el laboratorio no resultaba muy agradable para todo el mundo. Debemos entender que en sus inicios la física cuántica estaba buscando una nueva forma de comprender la Naturaleza, pero a partir de una base mecánica. Si recordamos la famosa sentencia de Albert Einstein “Dios no juega a los dados con el Universo” nos daremos cuenta que la actitud de la mayoría de científicos estaba dominada por la mecánica clásica, científicos para los que la indeterminación y complementariedad cuánticas de Werner Heisenberg y Niels Bohr respectivamente (interpretación de Copenhague) eran inoperativas cuando no erróneas para muchos científicos de renombre.

Cuando parecía que el debate entre mecanicistas-deterministas y cuánticos-indeterministas se iba a tornar en un eterno y estéril empate técnico, Edward Norton Lorenz un profesor interino del Massachussets Institute of Technology (MIT) de Boston “acabó con el universo cartesiano y dio pie a la tercera revolución científica del siglo XX –después de la teorías de la relatividad y la física cuántica”, señaló un portavoz del MIT al anunciar el fallecimiento del padre de la “Teoría del Caos” el pasado 16 del presente mes.

En efecto, Edward Lorenz, matemático y metereólogo, es el pionero de la “Teoría del Caos”. Sucedió en 1961, mientras repetía unas simulaciones meteorológicas en un rudimentario ordenador. A pesar de que la máquina y el modelo utilizado eran los mismos, las proyecciones meteorológicas divergían en un punto y seguían dos caminos opuestos. En un primer momento, pensó en un error del ordenador. Sin embargo, luego se dio cuenta de que no había introducido las condiciones iniciales del experimento exactamente. En lugar de escribir los seis decimales de la primera simulación (0,506127), en la segunda redondeó la cifra utilizando sólo tres (0,506). Así pues, la diferencia en las condiciones previas era menor al 0,1%, pero los resultados eran completamente diferentes. Estaba naciendo un concepto clave en la “Teoría del Caos”: la sensibilidad a las condiciones iniciales es una propiedad esencial de los sistemas caóticos, es decir, un pequeñísimo cambio al inicio determina una gran diferencia en el resultado final, una propiedad ciertamente anti-intuitiva que parece contradecir el sentido común. Como tantas otras veces en ciencia, la casualidad abre las puertas al descubrimiento (serendipidad).

La primera conclusión que extrajo de la experiencia es que pretender predecir el tiempo atmosférico con una completa exactitud era una mera fantasía, pues un simple error en la dirección del viento, la humedad o la temperatura de una región del mundo, podía llevar a una previsión completamente diferente. Las pequeñas diferencias de lo que tomó del ordenador y de lo que éste contenía no podían explicar esta diferencia. La primera conclusión que extrajo de la experiencia es que pretender predecir el tiempo atmosférico con una completa exactitud era una mera fantasía, pues un simple error en la dirección del viento, la humedad o la temperatura de una región del mundo, podía llevar a una previsión completamente diferente. Las pequeñas diferencias de lo que tomó del ordenador y de lo que éste contenía no podían explicar esta diferencia. Este resultado le llevó a decir: “he comprendido que cualquier sistema físico de comportamiento no periódico será impredecible”. Había nacido la “Teoría del Caos”.

En 1963, publicó su primer ensayo sobre su descubrimiento sin atraer demasiada atención. Su tesis se popularizó casi 10 años después, cuando el 29 de diciembre de 1972 en Washington ofreció una conferencia en una reunión de la Asociación Norteamericana para el Progreso de la Ciencia titulada “Predecibilidad. El aleteo de una mariposa en Brasil, ¿originó un tornado en Texas?” De ahí, que su teoría se popularizara mundialmente con el nombre de el llamado “efecto mariposa”. Estaba naciendo una nueva metáfora que iba a estropear la visión mecanicista de la Naturaleza entendida como un reloj, algo que el genial matemático francés Henri Poincaré (1854-1912) contestando al sueño de Laplace (si conociésemos las posiciones y velocidades inicales de cada párticula en el universo podríamos llegar a averiguar el futuro) y anticipándose a su tiempo enunció en 1908: “Puede ocurrir que pequeñas diferencias en las condiciones iniciales produzcan otras muy grandes en los fenómenos finales. Un pequeño error en las primeras produce un error enorme en los segundos. La predicción se hace imposible y aparece el fenómeno fortuito”.

Por otra parte, el matemático y biólogo australiano Robert May se dedicó a principios de los años 70’s al estudio de algo en apariencia más simple como es el comportamiento de una población de insectos en el transcurso del tiempo. Para ello recurrió al modelo logístico del biólogo norteamericano Raymond Pearl que a su vez parte de la conocida función logística continua del matemático belga Pierre François Verhulst, quien a su vez la desarrolló después de haber leído el “Ensayo sobre el principio de población” de Thomas Maltus.

Paralelamente Jim Yorke y Tien-Yien Li investigaban la ecuación Verhulst-Pearl desde un punto de vista matemático y en su forma discreta que permitía su fácil modelización mediante sucesivas iteraciones (el resultado del cálculo inicial entra de nuevo como dato de entrada en el siguiente cálculo y así sucesivamente). Pt+1 = r Pt (1 - Pt). Simulando diferentes valores para el parámetro lambda (r o razón de crecimiento de la población), es decir, su tendencia a aumentar y prosperar, Yorke y Li llegaron a una conclusión que despertó el interés de Robert May: “Período tres implica caos”, que sería publicado en un artículo en 1975. Efectivamente con una lambda de valor 3 se inicia el proceso de bifurcaciones, la “ruta hacia el caos”. A Robert May se le ocurrió preguntarse que sucedería con la población si la razón de crecimiento excedía ese punto crítico. Durante el ensayo de diferentes valores para ese parámetro, May y Yorke se percataron que podía cambiar de forma asombrosa el carácter determinista de la ecuación logística. Acrecentar el parámetro lambda equivalía a acrecentar la no linealidad y eso alteraba no sólo la cantidad del resultado, sino su cualidad. May enunció que a partir del valor crítico 3 comenzaba una “cascada de duplicaciones de períodos” en cada bifurcación. Estaba naciendo el “Caos Determinista”.

Como Lorenz había descubierto hacía una década, la única manera de interpretar los resultados –y conservar la vista- era recurrir a una gráfica. Nacía el diagrama de bifurcación (también conocido como diagrama de dispersión o nube de puntos) donde en lugar de mostrar la población en función del incremento del tiempo se muestra la población en función del incremento del parámetro lambda.

Diagrama de Bifurcación
En efecto, la ecuación logística y el diagrama de bifurcación muestran que para todo valor de lambda menor que 1 la población declina estacionariamente y converge en 0. Cuando lambda es mayor que 1 y menor que 3, la población cambia estacionariamente hasta que termina estabilizándose en un valor de equilibrio 1-1/lambda. Para valores de lambda mayores que 3 y menores que 3,5 (aproximadamente cuando lambda es menor que 3,4889) la población comienza a crecer estacionariamente hasta oscilar entre dos valores fijos por cada dos períodos. A este fenómeno se denomina “efecto José” (por aquello del personaje biblíco y su famoso sueño de las vacas flacas y vacas gordas). Cuando lambda es mayor que 3,4889 se producen oscilaciones comprendidas entre cuatro valores fijos con una periodicidad de cuatro. Para valores de lambda progresivamente mayores, el período se duplica una y otra vez de forma más o menos rápida, hasta alcanzar un valor crítico entorno a 3,6 (aproximadamente cuando lambda es mayor que 3,5699) en el que la población vaga de forma compleja y errática. Es decir, el sistema –el mismísimo sistema- a partir de ese valor crítico comienza a comportarse de forma aparentemente impredecible, alternando orden y caos. Pero más allá, si lambda es mayor que 3,6 y menor que 4 se producen ventanas de comportamiento periódico o casi periódico. Por ejemplo, existe un intervalo entre 3,8284 y 3,8415 en el que la población exhibe un patrón característico con una periodicidad de tres. Y, finalmente, cuando lambda es igual a 4 el modelo abarca todos los valores posibles de x donde la población vaga de forma completamente aleatoria.

El hecho de que este comportamiento aleatorio se pueda originar con un algoritmo determinista fue lo que llamó la atención a muchos investigadores desde Robert May hasta nuestros días y por esta razón el estudio de la ecuación logística forma parte de esta disciplina emergente. ¿Y más allá de lambda 4 qué sucede?. Si entre lambda 3,6 y lambda 4 nos encontramos en el reino del caos entendido como complejidad (orden complejo, no desorden), más allá de lambda 4 nos encontramos con el más absoluto desorden: la ecuación logística, si me permiten la expresión, se rompe (aproximadamente cuando lambda es mayor que 4,000012) dando valores absurdos, tanto negativos (por debajo de cero) como positivos (superiores a 1). Es decir, más allá de lambda 4 entramos en el reino del desorden. Así pues, la ecuación logística también nos sirve para entender la diferencia sutil no siempre bien comprendida entre caos y desorden: el caos no es desorden, sino un orden complejo en la frontera entre el orden y el desorden. O en palabras de la ecuación logística: una lambda entre 3,6 y 4 es caos y una lambda mayor que 4 es desorden. Así, de la mano de una sencilla ecuación determinista entramos en la tenue frontera entre el orden y el desorden: otra vez, como sucedía en el modelo de Lorenz, la diferencia se encontraba en unos pocos decimales de más. El “efecto mariposa” se cuela de nuevo en el reloj determinista.

Tanto impresionó a May este resultado, que llegó a decir: “El mundo mejoraría si se diera a todos los estudiantes una calculadora de bolsillo y se les animara a entretenerse con la ecuación logística”. Un idealista May afirmaba que ese cálculo fácil enmendaría la deformada visión de las posibilidades del mundo que se deriva de la educación científica corriente. Corregiría el modo como la gente concebía todo, desde la teoría clásica de los negocios hasta la propagación de los rumores. Como el recientemente fallecido Edward Lorenz, Robert May defendía tempranamente en 1976 que debería enseñarse la “Teoría del Caos”: “La intuición matemática, que tanto se cultiva, equipa mal al estudiante para enfrentarse con el extravagante comportamiento del más sencillo de los sistemas lineales discontinuos. No sólo en la investigación, sino también en el orbe cotidiano de la política y la economía, saldríamos ganando si más personas comprendieran que los sistemas no lineales simples no poseen obligatoriamente propiedades dinámicas sencillas”.

Después del trabajo pionero de Lorenz, May, Yorke y Li vendrían Mitchell Feigenbaum[4], Benoît Mandelbrot, David Ruelle, Michel Hénon, Stuart Kauffman y un largo etcétera que a su vez reivindicarían el trabajo anticipatorio de Henri Poincaré, Aleksandr Lyapunov, Stephen Smale, etc. y una amplia variedad de aplicaciones, desde el estudio de turbulencias en fluidos, el funcionamiento de las irregularidades en el latido de un corazón sano (frente a las regularidades de un corazón enfermo), el estudio del sistema inmunológico, el crecimiento de poblaciones de virus y bacterias, la investigación del cáncer, el tiempo metereológico, el funcionamiento de la bolsa, la propagación de los incendios, el funcionamiento del cerebro, etc. así como todo un campo de investigación matemática basado en el estudio de los atractores.

Y volviendo al principio de este post, como hemos visto en este rápido repaso por el inicio de la “Teoría del Caos”, hoy en día estamos descubriendo que sistemas que obedecen leyes precisas (física de la atmósfera) o ecuaciones sencillas (ecuación logística) no siempre actúan de forma predecible. Es decir, leyes deterministas pueden producir comportamientos aleatorios. El orden puede producir caos. Y viceversa. Si observamos este descubrimiento desde la óptica del conocimiento humano como una tarea inacabada nos daremos cuenta que esta joven teoría todavía no ha producido todo su potencial impacto en el pensamiento científico actual (y no digamos en el pensamiento ordinario al uso), algo que pone de manifiesto la falta de un paradigma que venga a sustituir definitivamente al paradigma mecanicista actual. No eliminándolo, sino incluyéndolo y ampliándolo para dar cabida a una mejor comprensión de los sistemas complejos.

Estoy seguro que en esta dura tarea el Pensamiento Sistémico puede y debe aportar algunas ideas fundamentales y como la aproximación sistémica a la realidad evita la tentación de la separatividad (aquí la Sra. Naturaleza, aquí los Sres. Humanos que van a sobre-explotarla sin contemplaciones), tal vez comenzando con una nueva metáfora que sintetice la emergencia de una forma diferente de abordar la comprensión de la Naturaleza que incluya a la Humanidad en fecunda –y no destructiva- interacción. Una comprensión que supere el antropocentrismo rampante que bajo su cobertura ideológica nos ha colado el gol de que el Hombre podía y debía servirse de la Naturaleza sin ningún cuidado, hasta el sobrepasamiento (overshoot) de los límites de la sostenibilidad.

Sirva la ecuación logística[5] de Robert May para ejemplificar lo que puede significar para la Humanidad agotar y contaminar los recursos naturales sin pensar en las generaciones venideras: la extinción total es un escenario plausible para un geólogo y paleontólogo de la talla y conocimiento de Eduald Carbonell. ¿Cuál será la gota que colme el vaso de la Naturaleza?. El cambio climático es un serio aviso. La mariposa está aleteando fuertemente. Es tarea urgente una nueva metáfora, un nuevo paradigma científico y una nueva conciencia que supere nuestro divorcio ancestral -de resonancias casi bíblicas- con la Naturaleza.

Os dejo con una palabras de Ilya Prigogine, premio Nobel de Química en 1977 por su gran contribución a la acertada extensión de la teoría termodinámica a sistemas alejados del equilibrio, que sólo pueden existir en conjunción con su entorno:

“Es bien sabido que el corazón tiene que ser regular, de lo contrario morimos. Pero el cerebro tiene que ser irregular; de lo contrario contraemos epilepsia. Esto muestra que la irregularidad, el caos, conduce a sistemas complejos. No se trata de desorden. Por el contrario, el caos posibilita la vida y la inteligencia. El cerebro ha sido seleccionado para volverse tan inestable que el menor efecto puede conducir a la formación de orden.”


[1] Mientras que en la física clásica un sistema de partículas funciona como un aparato de relojería, independientemente de que sean observadas o no, en la física cuántica el observador interactúa con el sistema en tal medida que el sistema no puede considerarse con una existencia independiente.

[2] La función logística o curva logística modeliza la función sigmoidea de crecimiento de un conjunto P. El estadio inicial de crecimiento es aproximadamente exponencial; al cabo de un tiempo, aparece la competición entre algunos miembros de P por algún recurso crítico K ("cuello de botella") y la tasa de crecimiento disminuye; finalmente, en la madurez, el crecimiento se detiene. Estas funciones tienen un campo de aplicación muy amplio, desde la biología a la economía.

[3] En el libro de James Gleick “Caos. La creación de una ciencia” (Ed. Seix Barral) y en su lejana edición de 1988 se realizaba una amplia y profunda incursión sobre la “Teoría del Caos”, sus protagonistas y campos de aplicación. Altamente recomendable como obra de iniciación y si tienes algo de paciencia, “La esencia del caos” de Edward N. Lorenz (Ed. Debate). Y, para gente inquieta con formación cuantitativa nada mejor que “Orden y Caos en sistemas complejos” de Ricard V. Solé y Susanna C. Monrubia (Edicions UPC).

[4] El físico norteamericano Mitchell Feigenbaum realizó una contribución importante a la “Teoría del Caos” al descubrir un valor constante en las ramificaciones en el diagrama de bifurcación de la ecuación logística a partir del valor crítico descubierto por Robert May anteriormente comentado (lambda mayor que 3 y menor que 4) al comparar los intervalos entre las ramificaciones sucesivas comprobó que cada una se produce en algo menos de 1/4 que la precedente ramificación. Dicho de una manera más precisa, al alcanzarse el punto crítico, la razón entre dos valores sucesivos de lambda tiende al límite 4,6692016090... (conocido en adelante como constante de Feigenbaum) advirtiendo que las bifurcaciones implicaban una autosimilitud con una rapidez de convergencia independiente de la escala, un hecho significativo pues ese número aparece en contextos diferentes hasta el punto que se le considera una propiedad fundamental de determinados sistemas caóticos. ¿Por qué es importante este número?. Porque además de ser una constante universal (aparece en otras muchas funciones y contextos diferentes) nos permite predecir cuando se va a producir una bifurcación en una función (conociendo al menos los valores lambda de dos bifurcaciones consecutivas). Como dice el conocido divulgador y matemático británico Ian Stewart: “El número de Feigenbaum es aproximadamente 4,6692 y figura al lado de π (pi) como uno de esos números curiosos que parecen tener significado extraordinario tanto en matemáticas como en su relación con el mundo natural. El número de Feingebaum tiene también un símbolo: la letra griega δ (delta). El número π es una firma cuantitativa para algo que implique al círculo. En la misma forma, el número δ de Feingembaum es una firma cuantitativa para cualquier cascada de duplicación de períodos, no importa cómo es producida o como es realizada experimentalmente”. Curiosamente Feigenbaum llegó a ese número de forma accidental cuando estaba jugando con la ecuación logística en una calculadora programable. Una serendipidad más que añadir a la Historia de la Ciencia.

[5] Reconozco que este tipo de modelos matemáticos se entienden mejor si se practican mediante simulaciones con la ayuda de una hoja electrónica. A tal fin he trasladado a sendas hojas Excel la ecuación logística, la primera para realizar simulaciones con la ecuación logística y observar la evolución de la población en función del tiempo y la segunda para realizar simulaciones con el diagrama de bifurcación y observar los cambios en la población en función de los cambios en el parámetro lambda. A practicar pues: Ecuación Logística en Excel y Diagrama de Bifurcación en Excel



Para saber más: Web de Edward N. Lorenz en el MIT [inglés] y Edward N. Lorenz en Wikipedia [inglés]

Teoría del Caos en Wikipedia [inglés)

Efecto Mariposa en Wikipedia [inglés]

Robert May en Wikipedia [inglés]

Mitchell Jay Feigenbaum en Wikipedia [inglés]

Web de James Gleick [inglés]

Pierre François Verhulst en Wikipedia [inglés]

Atractor en Wikipedia [castellano]

Función Logística en Wikipedia [castellano]

Crecimiento Logístico en Wikipedia [castellano]

Capacidad de Persistencia en Wikipedia [castellano]

Entrevista a Eduald Carbonell [castellano]

23 de marzo de 2008

El cisne negro de Nassim Nicholas Taleb

The Black Swan“El cisne negro: el impacto de lo altamente improbable” editado por la Editorial Paidós Ibérica es la segunda obra traducida al castellano del profesor libanés-americano, ensayista de éxito y ex-operador bursátil Nassim Nicholas Taleb que se define a sí mismo como “empirista escéptico” es uno de esos pocos libros que una vez leídos te sientes en la obligación moral de recomendarlos vivamente amén de sugerir una profunda reflexión sobre muchos de los supuestos filosófico-matemáticos aplicados a la economía, a la concepción del riesgo y a la gestión de la incertidumbre. Si en los 80's “La Meta” de Eliyahu M. Goldratt removió nuestras viejas y anticuadas concepciones sobre la gestión y en los 90's “La Quinta Disciplina” de Peter M. Senge nos hizo reflexionar sobre la necesidad de adoptar el pensamiento sistémico para afrontar los desafíos crecientes de un mundo complejo, en la presente década la obra de Nassim N. Taleb vendrá a significar en mi opinión lo que Goldratt y Senge representaron en el mismo ámbito en el que plantea sus reflexiones el profesor Taleb: descubrir los errores en los procesos de razonamiento cuando los humanos nos enfrentamos frente a la complejidad, la incertidumbre y la aleatoriedad.

Son varios los ejemplos y conceptos que nos muestra el profesor Taleb en esta obra, en la que profundiza lo avanzado en la anterior “¿Existe la suerte?: engañados por el azar” siendo su punto de arranque el problema de la inducción ejemplificado gráficamente en el caso del “pavo de Russell” (en honor a Bertrand Russell que fue quien expuso por primera vez el ejemplo, retomando el problema de la inducción que inició David Hume, si bien el maestro Russell utilizó la misma metáfora pero con un pollo) que comprobó que todas las mañanas le daban de comer y tras varios meses de observaciones iba a concluir una ley universal (“estos humanos tan amables me debe querer mucho, todos los días me dan de comer”), cuando con la llegada del día de Acción de Gracias al pavo le ocurrió algo inesperado (para el pavo, no para los amables humanos). Pues bien, nuestra manera de pensar no es muy diferente de la del “pavo de Russell”. Gran parte de la matemática estadística, el cálculo de riesgos y las distribuciones de probabilidad están atravesadas por esta manera de pensar: a mayor frecuencia de ocurrencia de un hecho menor sensibilidad frente a lo inesperado. De ahí la metáfora del cisne negro que Taleb toma de David Hume (empirismo) y de Karl Popper (falsacionismo): si nos pasamos toda la vida en el hemisferio norte pensaremos que todos los cisnes son blancos, sin embargo en Australia existen cisnes negros (cygnus atratus) [1]. Y es que un cisne negro nos parece algo imposible debido a nuestra reducida experiencia: un suceso altamente improbable [2].

¿Qué es entonces un “cisne negro” según Taleb?. El profesor Taleb lo define como un hecho fortuito que satisface estas tres propiedades: gran repercusión, probabilidades imposibles de calcular y efecto sorpresa. En primer lugar, su incidencia produce un efecto desproporcionadamente grande. En segundo lugar, tiene una pequeña probabilidad pero imposible de calcular en base a la información disponible antes de ser percibido el hecho. En tercer lugar, una propiedad nociva del “cisne negro” es su efecto sorpresa: en un momento dado de la observación no hay ningún elemento convincente que indique que el evento vaya a ser más probable. Desde luego, estas propiedades no son ajenas a las crisis financieras que vivió el autor cuando se ganaba la vida como operador bursátil.

A partir de este punto el profesor Taleb nos hace un recorrido por todos y cada uno de los diferentes errores del razonamiento humano cuando se encuentra frente a los “cisnes negros” o sucesos improbables. No los voy a exponer todos pero sí algunos de los que considero más importantes, como por ejemplo la distorsión retrospectiva, algo para lo que los economistas e historiadores padecen bien dotados cuando explican las causas de una crisis económica o una guerra mundial, pero son incapaces de anticiparla: los humanos somos muy buenos a la hora de predecir los sucesos de modo retroactivo. Para Taleb, esta distorsión consiste en un sesgo que nos empuja a sobreestimar el valor de las explicaciones racionales de los datos a la vez que subestimamos la importancia de la aleatoriedad inexplicable en los datos. Para el profesor Taleb existe una base genética y filosófica para entender lo mal preparados que estamos los humanos cuando nos enfrentamos a la incertidumbre y la aleatoriedad. Según Taleb, la evolución no favoreció un tipo de pensamiento complejo y probabilístico, antes al contrario somos muy rápidos en adoptar decisiones instantáneas apoyados en una mínima cantidad de datos o en teorías superficiales y carentes de solidez, tal vez (sugiere un divertido Taleb), porque quienes divisaban un león y echaban a correr por presuponer que todos los animales salvajes siempre comen seres humanos tenían más probabilidades de sobrevivir que quienes preferían poner a prueba tal hipótesis de manera experimental. Claro que hay leones de talante amistoso (como hay cisnes negros), pero es preferible ser prudente y cauteloso de antemano que sufrir más tarde las consecuencias (problema de la inducción). Además, para Taleb existe un problema filosófico fundamental: la platonicidad o “falacia platónica”. Somos hijos de la escuela platónica que nos animó a preferir la teoría estructurada, ordinaria y comprensible a la desordenada y compleja realidad; por otra parte, nos inclina asimismo a seleccionar únicamente los hechos que encajan en nuestras teorías (falacia de las pruebas silenciosas) o cuando los hechos han tenido lugar, nos creamos historias post-hoc para que el hecho parezca tener una causa (falacia narrativa).

En mi opinión uno de los argumentos más interesantes del profesor Taleb es el que hace referencia al problema de la circularidad de la estadística y el daño colateral que provoca la distribución normal o de Gauss (por el nombre del matemático alemán Carl Friedrich Gauss): necesitamos datos para descubrir la distribución de probabilidad. ¿Cómo sabemos si contamos con los suficientes?. Por la distribución de probabilidad. Si es gaussiana, bastarán unos pocos. ¿Cómo se sabe que es gaussiana?. Por los datos. Por eso necesitamos que los datos nos digan qué distribución de la probabilidad debemos asumir, y que una distribución de la probabilidad nos diga cuántos datos necesitamos. Esta circularidad causa graves problemas en la regresión, más acuciantes cuando se aplica sin discriminación la distribución gaussiana a todo lo que se mueve. En este punto es cuando el profesor Taleb nos anima con ejemplos donde es apropiado aplicar la distribución normal y donde no: Mediocristán y Extremistán. Imaginemos que tenemos en un estadio de futbol 1.000 personas elegidas al azar reunidas dentro. Si añadimos a ellas la persona más alta del mundo ¿cambiará mucho la media de altura de las 1.001 personas reunidas?. No, no variará apenas. Bienvenidos a Mediocristán, cuyas matemáticas son el álgebra de la estadística clásica y la teoría de la probabilidad. En ese mundo las distribuciones son normales, con curvas en forma de la famosa campana de Gauss. Las variaciones individuales no varían mucho el promedio. Ahora cojamos esas mismas 1.000 personas y hagamos que entre en el estadio Bill Gates, supuestamente el hombre más rico del mundo. ¿Cambiará mucho la media de riqueza de los allí reunidos? Sí, cambiará de una forma brutal al entrar Bill con sus más de 50.000 millones de dólares de patrimonio. Bienvenidos a Extremistán, cuyas matemáticas son mucho menos ortodoxas como, por ejemplo, la geometría fractal descubierta por el matemático estadounidense de origen polaco-lituano Benoît Mandelbrot. Las distribuciones siguen una ley de potencia como la de Zipf o la de Pareto o, más recientemente, la “Long Tail” de Chris Anderson a la que hemos dedicado una entrada en el blog. Por supuesto no hace falta decir que los cisnes negros son propios de Extremistán.

En su experiencia como operador de bolsa Taleb considera que los mercados financieros minusvaloran la probabilidad de los cisnes negros pues los métodos generalmente aplicados por los operadores financieros son los propios de Mediocristán. Es ahí donde Taleb apunta que se pueden obtener ganancias apostando a que tales sucesos extraños tan impactantes de hecho sucederán con mucha mayor frecuencia. No entiendo mucho de derivados financieros pero puedo alcanzar a comprender que si la mayoría de operadores trabajan con los mismos métodos y comparten las mismas concepciones de como operan los mercados (según el paradigma de Mediocristán), es lógico pensar que si alguien se atreve utilizar otros métodos y concepciones muy distintas (según el paradigma de Extremistán) es posible que se puedan obtener ganancias importantes (rendimientos escalables) como los que apunta Taleb mediante la compra de opciones “deep out-of-the-money”, que son muy baratas, que ocasionan pocas pérdidas pero muchas veces, aunque pueden proporcionar un retorno espectacular si los mercados se vuelven locos (cosa que al parecer está ocurriendo mucho más a menudo de lo que cabría esperar según el paradigma de Mediocristán).

Un apartado importante en esta obra es la fundamentada crítica hacia los modelos de gestión de riesgos que se usan actualmente, y que han hecho ganar a algunos académicos su Nobel de Economía (Taleb cita expresamente a Robert C. Merton y Myron S. Scholes, promotores del fiasco del LCTM) que excluyen precisamente los eventos raros que aparecen de vez en cuando en Extremistán y cuyos efectos económicos pueden ser muy importantes. Estos académicos y muchos analistas cuantitativos tranquilizan a los ejecutivos de las empresas, los reguladores y los inversores con una ilusoria sensación de seguridad que no tiene para nada en cuenta la aparición ocasional de cisnes negros que pueden dejar arruinados a más de uno. Para Taleb esta “falacia de la regresión estadística” que consiste en creer que la probabilidad de futuros eventos es predecible examinando acontecimientos de eventos pasados está muy arraigada entre los actores económicos, que tampoco entienden que la aleatoriedad estructurada que encontramos en los juegos de azar (teoría de probabilidades clásica) no se parece a la aleatoriedad que encontramos en la vida real (“falacia lúdica”).

Para Taleb, siguiendo la obra de los psicólogos israelíes fundadores de la Teoría de la Prospección (antecedente de la llamada Neuroeconomía), Amos Tversky y el premio Nobel de Economía, Daniel Kahneman, los seres humanos somos mucho mejores haciendo cosas que comprendiendo nuestro entorno. Pero no lo sabemos [3]. Vivimos con la ilusión del orden, creyendo que la planificación y la previsión son posibles. Nos perturba tanto lo aleatorio que creemos disciplinas que intentan dar sentido al pasado, pero en última instancia, no conseguimos entenderlo, al igual que solemos fallar prediciendo el futuro. Por razones prácticas, resulta que los seres humanos preferimos funcionar con previsiones y predicciones, aunque casi siempre se revelan equivocadas. Para Taleb, los humanos creemos que la innovación se puede planificar, sin embargo las innovaciones importantes suelen ser descubiertas por accidente (serendipidad), pero no se reconoce así cuando escribimos la historia. Las tecnologías que dominan el mundo actual (como Internet, el ordenador personal y el láser) no se utilizan en la forma prevista por los que las inventaron y una parte considerable de los descubrimientos médicos no están planificados en los proyectos de investigación oficiales sino que surgen por puro azar.

Lejos de ofrecer recetas matemáticas para calcular la probabilidad de los sucesos raros (cisnes negros) para protegernos frente a la incertidumbre, lo que nos aporta el profesor Taleb es una buena dosis de sentido común: nunca llegaremos a conocer lo desconocido ya que, por definición, es desconocido. Sin embargo, siempre podemos imaginar cómo podría afectarnos. Es decir, las probabilidades de los cisnes negros no son computables, pero sí podemos tener una idea muy clara de sus consecuencias. Esta es una idea-fuerza para la gestión de la incertidumbre: para tomar una decisión tenemos que centrarnos en las consecuencias (que podemos conocer) más que en la probabilidad. Estar preparado ante la aparición de los cisnes negros es más importante que dedicarle tiempo y esfuerzo a calcular la probabilidad de su ocurrencia. Resumiendo: para que no nos ocurra lo que al “pavo de Russell” hay que estar preparado para lo inesperado (que a diferencia de los pavos, sí podemos imaginar) pero sin preocuparnos de cuándo ocurrirá.

Por último pero no menos importante, Taleb nos recuerda las aportaciones del economista estadounidense y Premio Nobel de Economía, Robert Lucas (expectativas racionales) y en particular su famosa crítica (crítica de Lucas) a los modelos econométricos al uso en política económica. En síntesis, la crítica de Lucas viene a decir que si la gente es racional, entonces su racionalidad les haría descubrir patrones predecibles del pasado y adaptarse, de forma que la información pasada sería totalmente inútil para predecir el futuro. Es decir, al intentar modelizar sistemas económicos basados en búsqueda de patrones en series temporales, hay que tener presente que la racionalidad y capacidad de decisión de las personas que antes han tenido acceso a la información puede alterar la serie temporal posterior, haciendo desaparecer el patrón de comportamiento. En resumen, una vez detectado un patrón de comportamiento (en mercados, sistemas sociales, hábitos de consumo, etc.), la propia racionalidad y decisión colectiva de las personas cancela el patrón (generalmente anticipándose al patrón).

En mi opinión, las ideas del profesor Taleb deben ser muy tenidas en cuenta por los que nos dedicamos al oficio de comprender, modelizar e implementar sistemas humanos complejos, para incorporar a los modelos las aportaciones de pensadores como Lorenz (teoría del caos), Mandelbrot (fractales), Kahneman (teoría de la prospección), Lucas (crítica de Lucas), etc. y evitar en lo posible los sesgos propios de la matemática de Mediocristán en el diseño de modelos, y, por supuesto, todos aquellos que nos hemos atrevido a desarrollar modelos matemáticos de previsión (forecasting) para que en mayor o menor medida evitemos la presunción de fiabilidad, pues nadie conoce el futuro.

Desde un punto de vista sistémico y, aunque el autor no menciona expresamente, en las dos obras que he podido leer he percibido una cierta familiaridad con la Cibernética de segundo orden de Heinz von Foerster, pues en repetidas ocasiones Taleb utiliza la observación de segundo orden a modo de método para ejemplificar ciertos patrones de conducta de determinados personajes (operadores de bolsa como el propio Taleb) ante situaciones donde la aleatoriedad y la incertidumbre ponen a prueba estrategias y concepciones periclitadas para un mundo imprevisible. Tal vez en este punto Taleb no se atreve a ir más allá, incluyendo la idea de circularidad y autorreferencia y es donde encuentro una mayor carencia en su obra, que a modo de crítica concluyo, es decir: Taleb no incorpora a su discurso la idea de que la aleatoridad e incertidumbre de los mercados financieros pudieran no ser ajenos a la propia conducta de los actores que luego sufren las consecuencias. El éxito de su obra es haber conseguido un certero análisis de los errores en los que incurrimos los humanos cuando nos enfrentamos a situaciones aleatorias e imprevisibles, más echo en falta una reflexión de cómo los humanos generamos esas mismas situaciones aleatorias, y en concreto en el campo de las crisis financieras.

La frase: “Mi principal afición es provocar a aquella gente que se toma demasiado en serio a sí misma y la calidad de sus conocimientos y a aquellos que no tienen las agallas para decir a veces no lo sé”.

Como pueden observar, genio y figura. Autor y obra altamente recomendables.


[1] “De la observación de un sinnúmero de cisnes blancos no se podrá inferir que todos los cisnes son blancos, sin embargo, ver un solo cisne negro será suficiente para refutar semejante conclusión.” David Hume (1711-1776), filósofo inglés.

[2] A principios del siglo XVIII, los colonos ingleses que volvieron de Australia trajeron consigo, en las panzas de sus barcos, un cargamento de cisnes negros. Los cisnes negros son originales de la isla austral y hasta ese momento, se pensaba que todos los cisnes eran blancos, porque eran blancos todos los que se conocían. La intrahistoria de esta historia es que este hecho supuso una conmoción en la sociedad inglesa. Aunque nos pueda parecer algo ingenuo a los habitantes del siglo XXI, lo cierto es que la aparición de una especie de cisnes de un color distinto al que estaban acostumbrados a ver, supuso para los habitantes de la época una fuente de debate y de polémica.

[3] Los neurológos saben que nuestro cerebro está programado para tener el control de todo lo que sucede. Sin embargo, lo cierto es que nuestro cerebro está literalmente a oscuras, escondido bajo la cavidad craneal, y el único contacto que tiene del exterior es a través de órganos imperfectos, bien sea la vista, el tacto, el sentido olfativo o el gusto. Y puesto que nuestro cerebro está programado para controlarlo todo y debido a lo imperfecto de las percepciones que llegan a él, elucubra lo que puede, creando modelos abstractos de la realidad, que a veces no tienen porqué coincidir con la realidad misma. En pocas palabras, la explicación podría ser que no estamos preparados fisiológicamente para los hechos imprevisibles. Y sin embargo, los hechos imprevisibles existen.


Para saber más: Web de Nassim Nicholas Taleb [inglés] y Nassim N. Taleb en Wikipedia [castellano] y Nassim N. Taleb en Wikipedia [inglés]

No puedes predecir quién cambiará el mundo (artículo de Nassim N. Taleb en inglés)

Daniel Kahneman en Wikipedia [inglés]

Amos Tversky en Wikipedia [inglés]

Teoría de la Prospección en Wikipedia [inglés]

Robert Lucas en Wikipedia [inglés]

Crítica de Lucas en Wikipedia [inglés]

Modelo de la Isla de Lucas en Wikipedia [inglés]

Web de Benoît Mandelbrot [inglés]

Cibernética de segundo orden [inglés]

Heinz von Foerster en Wikipedia [inglés]

Empirismo en Wikipedia [castellano]

David Hume en Wikipedia [castellano]

Bertrand Russell en Wikipedia [castellano]

Karl Popper en Wikipedia [castellano]

Fractales en Wikipedia [castellano]

Blog de Neuroeconomía [castellano]

Extractos del anterior libro de Nassim Nicholas Taleb “Confundidos por el azar” [castellano]

10 de febrero de 2008

Tendencias emergentes. Economía Long Tail

The Long TailLa popularización del término estadístico “long tail distribution” [distribuciones de “larga cola”] se debe principalmente a Chris Anderson, editor jefe de la revista Wired, que escribió un artículo sobre este interesante fenómeno asociado a Internet allá por el mes de octubre de 2004 y del que en 2006 se publicó el libro en inglés [el libro está publicado en castellano con el título “La Economía Long Tail” por la editorial Tendencias] convirtiéndose rápidamente en un éxito de ventas mundial.

El fenómeno de la “larga cola” se puede interpretar como una tendencia emergente por la que gracias a la tecnología de Internet el mercado de masas [donde la distribución de Pareto del 80/20 –el 80% de las ventas lo produce el 20% de las referencias- se cumple casi siempre: sólo unos pocos productos producen la mayor parte de los resultados] se está convirtiendo en un mercado de nichos: por primera vez en la sociedad de consumo, la venta de pequeñas cantidades es rentable.

La explicación del autor es bastante convincente: en un mercado marcado por la escasez de medios para exponer los productos [la metáfora del espacio de exposición de una tienda física es perfecta] es lógico que unos pocos productos alcancen el éxito [la limitación física de los escaparates en las tiendas o en los grandes almacenes actúa de filtro, al igual que el espacio publicitario destinado en los medios de comunicación] pero cuando el espacio de exposición es virtualmente infinito [tiendas virtuales en Internet] entonces la “larga cola” de productos que se extiende detrás de los éxitos es virtualmente infinita, como podemos observar en el gráfico.

Este fenómeno del Long Tail no implica necesariamente que con las tiendas virtuales desaparezca totalmente la típica distribución de Pareto, pero sí ejemplifica que la curva puede llegar a tener una distribución algo más parecida a una proporción 50/20 –el 50% de las ventas los produce el 20% de las referencias, lo que significa que el restante 80% de referencias produce el otro 50% de resultados-, o algo más plana en ambos lados, del orden de una proporción 20/20 –el 20% de las ventas lo produce el 20% de las referencias- lo que en la práctica algunos interpretan como el fin de la distribución continua de Pareto [1] [o de su equivalente discreto en la distribución de Zipf [2] o regla del rango-tamaño], lo que no es totalmente cierto porque en el mundo real o en el virtual siempre se venderán mucho más unas cosas que otras, pero, eso sí, “La Economía Long Tail” viene a recordarnos que ese 80% de referencias que aparentemente podríamos desechar en un entorno económico pre-Internet, en la economía virtual van a tener una importancia estratégica por la emergencia de mercados de nicho que van a nutrir y alargar la cola de productos, es decir con la tienda virtual seguirán habiendo productos “best-sellers”, sin duda, pero es muy posible que su cifra de ventas sea prácticamente igual al resto de productos que dejan tras de sí. Esa es la “La Economía Long Tail” que nos espera.

El libro de Chris Anderson abunda en ejemplos de esta nueva realidad emergente, desde la música hasta el cine pasando por el mercado editorial, cada vez hay menos éxitos rotundos y sin embargo hay cada vez más mercado [demanda] para lo que no aparece en las listas de éxitos: emerge el mercado de nichos donde existe demanda para todos los productos, en cantidades pequeñas, sí, pero dado que en las tiendas virtuales los costes operativos y de inventario son mínimos [los productos ya no luchan por los carísimos centímetros cuadrados de superficie de exposición de un centro comercial] y al haberse eliminado las barreras físicas, geográficas y temporales todo se puede vender, porque todo tiene su mercado.

Bien es cierto que en algunos sectores ya ha llegado este fenómeno, específicamente en aquellos donde es más fácil la distribución digital de los contenidos [música principalmente], pero también en otros sectores ligados a una distribución física [libros, subastas, compra/venta de bienes, etc.]. Esto desde la perspectiva de negocio, porque si hablamos de los sectores non-profit sin ánimo de lucro ligados a Internet [libros electrónicos gratuitos, diarios electrónicos, canales de radio y Tv, blogs, vídeos, etc.] la “Long Tail” ya ha llegado.

A continuación extracto dos aspectos cruciales de la “Long Tail” de Chris Anderson: Las seis características clave y las tres fuerzas esenciales para entender este fenómeno emergente.

Las seis características de la Long Tail

1. En casi todos los mercados hay más bienes de nicho que productos de éxito. Esta proporción crece exponencialmente a medida que las herramientas de producción llegan a ser más baratas y más ubicuas.

2. Los costes de acceso a esos nichos están bajando notablemente. Gracias a una combinación de fuerzas que incluyen la distribución digital, las poderosas tecnologías de búsqueda y la gran penetración de la banda ancha, los mercados online están transformando la economía del comercio minorista. En consecuencia, ahora muchos mercados pueden ofrecer una enorme variedad de productos.

3. Sin embargo, ofrecer simplemente más variedad no cambia la demanda. Hay que ayudar a los consumidores a encontrar los nichos que se adaptan a sus necesidades e intereses particulares. Para ello, se puede utilizar una gama de herramientas y técnicas que van desde las recomendaciones hasta las clasificaciones. Estos “filtros” pueden orientar la demanda hacia la larga cola.

4. Una vez que se ha expandido la variedad y se aplican los filtros para navegar por ella, la curva de la demanda se aplana. Todavía hay productos de gran popularidad y nichos, pero los primeros son relativamente menos populares, y los nichos relativamente más conocidos.

5. Todos estos nichos se suman, si bien ninguno vende grandes cantidades, hay tantos productos de nicho que colectivamente pueden crear un mercado que rivaliza con los éxitos.

6. Una vez que se establecen estas condiciones, se revela la forma natural de la demanda, liberada de las dificultades de distribución, la escasez de información y la limitación del espacio en venta. Al contario de lo que nos han hecho creer, esta forma está mucho menos orientada a los productos de éxito. Es tan diversa como la población misma.

Las tres fuerzas de la Long Tail

La primera fuerza es la democratización de las herramientas de producción. El mejor ejemplo de esta democratización es el ordenador personal, que ha puesto todo, desde las imprentas hasta los estudios cinematográficos y de grabación, al alcance de cualquiera. El poder del ordenador personal significa que las categorías de “productores” se han multiplicado por millones. Esta es la fuerza que extiende la cola hacia la derecha, multiplicando el número de bienes disponibles. Resultado: Más productos, lo que extiende la larga cola.

La segunda fuerza es la reducción de los costes del consumo mediante la democratización de la distribución. El hecho de que alguien pueda crear un contenido sólo es significativo si otros pueden disfrutarlo. El ordenador personal ha convertido a todos los usuarios en productores o editores, pero fue Internet lo que permitió a todos actuar como distribuidores. En otras palabras, ésta es la economía de los bits contra los átomos, la diferencia entre pagar unos centavos por distribuir un contenido virtual, y los dólares que requiere hacerlo con camiones, almacenes y estanterías. Internet simplemente permite llegar a más personas con un coste más bajo. Esto, a su vez, se traduce en un mayor consumo, un aumento de las ventas y un crecimiento del área bajo la curva. Resultado: Más acceso a los nichos, lo que “engruesa” la larga cola.

La tercera fuerza es la conexión de la oferta y la demanda, presentando a los consumidores estos nuevos productos ahora disponibles, y orientar la demanda hacia la larga cola. Esto puede adoptar diversas formas: desde la búsqueda de recomendaciones en iTunes, hasta el recurso de la opinión de la mayoría de Google, pasando por el boca a boca que iría desde los blogs hasta las reseñas de los usuarios. El efecto de todo esto para los consumidores es reducir los “costes de búsqueda” a la hora de encontrar contenidos de nicho. La explosión de estas tecnologías que conectan a los consumidores es lo que conduce la demanda desde la cabeza de la curva hasta la larga cola. En otras palabras, la tercera fuerza incrementa la demanda de nichos y aplana la curva, desplazando su centro de gravedad hacia la derecha. Resultado: Reorienta el negocio de los éxitos a los nichos.


[1] En 1897 el matemático, economista y sociólogo italiano Vilfredo Pareto comenzó a estudiar las pautas de distribución de la riqueza y rentas en Inglaterra durante el siglo XIX. Era la época de Marx, y el problema de la distribución de la riqueza estaba muy vivo. Pareto concluyó que la distribución de la riqueza era efectivamente desigual en Inglaterra: la mayor parte de esa riqueza iba a una minoría de personas. Cuando calculó las cantidades exactas, descubrió que aproximadamente el 20% de la población poseía el 80% de la riqueza. Más aún, cuando comparó esos porcentajes con los de otras naciones y regiones, comprobó que la proporción seguía siendo la misma.

[2] En 1949 el lingüista de Harvard, George Zipf, descubrió un principio similar en las palabras. Observó que mientras algunas palabras se usaban muy a menudo, muchas o la mayoría se usaban pocas veces. Si bien esto no parece sorprendente, Zipf también observó que esa relación era sin duda predecible. Y efectivamente coincidía con la curva de la riqueza de Pareto. La frecuencia con la cual se utilizaba una palabra era proporcional a 1 dividido por el puesto o ranking (ordenado en función de la frecuencia de uso de la palabra) que ocupa entre todas las palabras. Esto significa que la segunda palabra se usa la mitad de las veces que la primera, y la tercera se usa la tercera parte que la primera, y así sucesivamente. Zipf observó que lo mismo es válido para muchos otros fenómenos, desde las estadísticas de población hasta los procesos industriales.


Para saber más: Blog de Chris Anderson y La Larga cola en Wikipedia [castellano] y The Long Tail en Wikipedia [inglés].

Artículo original de Chris Anderson en Wired [Octubre 2004]

Distribución de Pareto en Wikipedia

Distribución de Zipf en Wikipedia

13 de enero de 2008

The Art of Problem Solving de Russell Ackoff

The Art of Problem SolvingEl Arte de Resolver Problemas, [The Art of Problem Solving, en su original inglés de 1978], junto con otras importantes del genial profesor Russell L. Ackoff como Fundamentos de Investigación Operativa, Resideñando el Futuro, Creando la Empresa del Futuro, Lo mejor de Ackoff y la deliciosa e inclasificable Las fábulas de Ackoff marcan un hito en la historia del Pensamiento Sistémico. Títulos que junto con los anteriores comentados y otros que abordaré más adelante considero esenciales para una introducción al Pensamiento Sistémico.

El prolífico y longevo profesor Russell Lincoln Ackoff, que Dios mediante cumplirá en breve 89 años es, junto con el fallecido profesor Charles West Churchman, una figura clave en el pensamiento sistémico. Ackoff y Churchman, Churchman y Ackoff, ambos provienen de la Investigación Operativa y ambos colaboraron en más de una obra al principio de su larga trayectoria. Ackoff, a diferencia del prudente y comedido Churchman, no se muerde la lengua. En un estilo directo muestra en sus obras una sólida formación numérica a la vez que una facilidad para explicar las cosas complejas con una sencillez propia de sabios.

Sin más dilación voy a dar paso al maestro Ackoff que tomando el seudónimo de Esopo, nos ilustra y nos hace sonreir en estos dos ejemplos que he escogido de su obra “The Art of Problem Solving”. Disfruten del profesor Ackoff como si de un Dr. House sistémico se tratara. No tiene desperdicio.


Sobre la comprensión de los objetivos de los otros

“La contracepción podría ser una concepción errónea”

En 1957, Esopo estuvo algún tiempo en la India, invitado por el gobierno de ese país para que revisara los procedimientos de su programa de desarrollo y planificación. Mientras estaba allí, conoció algunos extranjeros que trataban de introducir en la India la planificación familiar, con la esperanza de controlar la explosión demográfica. Muchas de estas personas, serias y dedicadas a sus trabajos, distribuían anticonceptivos e información acerca de su uso, pero no tenían éxito. Tenían poco efecto sobre la tasa de natalidad de la India. Echaban la culpa de sus fracasos a la ignorancia, irracionalidad o a la intransigencia del hindú. Esta explicación del fracaso no producía ideas sobre la manera de aumentar la efectividad.

Esopo sugirió a algunos de ellos que consideraran la hipótesis de que los hindúes eran racionales y ellos no lo eran. Esto, agregó, podría dar una explicación más provechosa del fracaso. Además, indicó, existía cuando menos, alguna prueba de que otra de sus hipótesis principales –que los hindúes no sabía controlar el tamaño de la familia- era equivocada. Las familias hindúes mostraban tendencia a tener considerablemente menos niños de los veinte o treinta que biológicamente era posible tener. Lo que indicaba que ya estaban practicando un control de natalidad. Una vez que aceptaron esto, el problema era determinar por qué querían tener tantos niños como tenían. Esto contradecía la hipótesis que los planificadores familiares sustentaban: que el número de niños que las familias hindúes tenían estaba fuera de control.

Ninguno de los planificadores familiares a los que Esopo hizo la sugerencia mordió el anzuelo. Con el tiempo Esopo lo hizo, esto es lo que averiguó.

Después de obtener su independencia, la India aumentó de una manera dramática el índice de longevidad de los adultos, pero había aumentando el lapso de la vida empleable. El hindú pobre –y la mayoría son pobres- solamente tenía esperanzas de poder trabajar la primera mitad de sus años empleables. Por lo tanto, mientras eran jóvenes y tenían empleo, los hindúes se preocupaban por planificar para tener seguridad económica durante el subsiguiente periodo de desempleo.

El gobierno de la India no preveía de seguro de desempleo o seguridad para la vejez. Muy pocos hindúes ganaban lo suficiente para poder comprar un seguro. De donde, la única manera como podrían estar seguros de sobrevivir, era teniendo suficientes hijos para que mantuvieran al esposo y la esposa, cuando aquél no tuviera empleo. Como promedio, un jornalero puede ganar el sostén mínimo que requiere un adulto que no gana el jornal. Sin embargo, como en la India sólo los varones obtenían empleos, se necesitaba un promedio de cuatro hijos. Debido al alto índice de mortalidad entre los niños, se requería un poco más de cuatro niños para asegurarse de que sobrevivirían cuatro. El tamaño promedio de una familia hindú correspondía casi exactamente a este requisito.

Pudiera ser que el tamaño promedio de las familias en la India se debiera a otros factores. Si así fuera, fácilmente se podía determinar. Si la explicación del tamaño de la familia, con base en la seguridad económica fuera correcta, sería de esperar que aquellas parejas cuyos primeros dos o tres hijos fueran varones, tuvieran una familia menor a aquéllos cuyos dos primeros hijos fueran hembras. Se descubrió que era así en realidad.

Esopo no sostenía que la preocupación por la falta de empleo en la edad avanzada fuera el único factor que afectara la tasa de nacimientos de la India, pero sí que era un factor crítico. Por lo tanto, pedirles a los hindúes que tuvieran menos hijos era pedirles que cometieran un suicidio retardado. Llamarlos irracionales porque se negaban a hacerlo es difícilmente racional.


Moraleja: La racionalidad está generalmente en la mente de los que miran y no en la mente de aquellos a quienes se mira.


Sobre las relaciones de causalidad

“El respirar es causa de tuberculosis”

Hace algunos años, investigadores del Departamento de Salud Pública de una de las principales ciudades de EE.UU. llevaron a cabo el siguiente estudio: Dividieron la ciudad en secciones de igual área y luego determinaron la cantidad de hollín caído y la incidencia per cápita de tuberculosis en cada área. Hallaron una importante correlación positiva y concluyeron que la caída de hollín causaba tuberculosis. Apoyados en la “solidez” de sus datos, prepararon y promovieron una ordenanza para reducir el humo, ordenanza que finalmente se puso en efecto. Tras un fuerte gasto, público y privado, se limpió el aire pero no hubo reducción en los casos de tuberculosis.

Un grupo de médicos investigadores, en otra ciudad se enteró de dichos empeños y decidieron investigar también. Nada sabían de la relación médica entre hollín y la tuberculosis, pero conocían la relación que unía a la tuberculosis con las deficiencias dietéticas.

Este estudio puso al descubierto la siguiente cadena causal: la gente de pocos ingresos vive en distritos de rentas bajas. Mientras más hollín cae en un distrito, menos preferencia tiene, por lo que las rentas son más bajas. Por tanto, un porcentaje mayor de personas de escasos ingresos, vive en áreas donde la caída de hollín es considerable, a diferencia de las personas de medianos o altos ingresos. Las familias de pocos ingresos sufren más las deficiencias dietéticas que las familias de altos ingresos. Ciertas deficiencias dietéticas inducen la tuberculosis, por lo tanto, las personas que viven en áreas donde cae mucho hollín, están más propensas a contraer la tuberculosis que otras, pero la caída del hollín no es la causa.


Moraleja: A las variables, como a la gente, se las declara culpables por asociación.


El profesor Ackoff sigue “dando caña” desde la prestigiosa Wharton School de la University of Pennsylvania, siendo un ejemplo viviente de que los sabios, como los viejos rockeros, no deben retirarse nunca. Y como muestra de esta vitalidad “octogenaria” la última y provocativa obra escrita junto a Herbert J. Addison y Sally Bibb: Management f-LAWS: The common sins of management. How Organizations Really Work. Que siga así por muchos años más Mr. Ackoff.

La frase: "La sabiduría es la habilidad de ver con mucha anticipación las consecuencias de las acciones actuales."


Para saber más: Ackoff Center for Advancement of Systems Approaches y Ackoff Center Weblog y Russell L. Ackoff en Wikipedia.

Management f-LAWS: The common sins of management. How Organizations Really Work

9 de diciembre de 2007

Juegos de patriotas y proceso de paz

Tosca de PucciniRecojo algunas frases públicas del ministro de Justicia español Mariano Fernández Bermejo en estas últimas semanas: «Las fichas están ahora en una partida es la que el Ministerio no está. Las fichas están ahora en la Audiencia Nacional y la partida es judicial e intervienen quienes tienen que intervenir, los jueces y los fiscales». «El Ministerio no para de ordenar su juego y, en el momento en que la jugada lo aconseje, se den las condiciones y existan pruebas que nos permitan ir a los tribunales, ocurrirá lo que tenga que ocurrir». «Aquí sólo ha habido una declaración de guerra que dura ya 40 años, y es la de un grupo que se resiste a reconocer que esto es un país democrático, que existen instituciones para defender cualquier idea sin necesidad de la fuerza y que, sin embargo, continúa echado al monte habiendo desperdiciado una preciosa oportunidad de paz que con gran esfuerzo se había intentado». El titular de Justicia considera difícil «que el mundo abertzale, que se mira continuamente al ombligo, vea más allá de su ombligo», aunque confía en que, «si les ayudamos, acabarán mirando para otro lado». «Se volverán a dar las condiciones para que la resolución de esta Cámara [sobre la negociación con ETA] vuelva a tener vigencia». «Seguiré sosteniendo que los procesos de paz deben ser intentados por cualquier Gobierno cuando se den las condiciones que esta Cámara impuso para que se consiguieran. Y seguiré sosteniendo que si ustedes [dirigiéndose a la oposición] llegan al poder lo intentarán de nuevo». «[Volverá a tener vigencia] la resolución del Congreso que dijo que la política puede y debe contribuir al fin de la violencia, y eso es lo que yo sostengo, que la política volverá a poder contribuir al fin de la violencia».

Leo y escucho no sin sorpresa que a muchos periodistas y tertulianos les parezca llamativo o frívolo este lenguaje del ministro cuajado de “juegos” y “jugadas” habiendo víctimas de por medio, hace casi un año los dos jóvenes inmigrantes ecuatorianos muertos en el atentado a la T-4 de Barajas, Madrid [“un accidente mortal” según fuentes oficiales] y hace una semana otros dos jóvenes [de la edad de mis hijos] como los dos guardias civiles desarmados que fueron asesinados a quemarropa en Capbreton, Francia [“un encuentro fortuito” según fuentes oficiales]. Este lenguaje plagado de “juegos” me resulta familiar. Desde que cayó en mis manos la obra fundacional de John von Neumann y Oskar Morgenstern, la “teoría de juegos” me parece muy acertada para describir situaciones de conflicto donde la interdependencia entre las partes está en la raíz de su interacción estratégica [1]. Es cierto que el nombre de “juego” suena a frivolidad, puede que “teoría de la estrategia” quedase mejor, pero como “accidente congelado” motivado por las primeras interacciones estratégicas estudiadas, en “teoría de juegos” se quedó.

¿De qué va el “juego” comentado por el ministro de Justicia?. Para el lector no avisado, las palabras del ministro tratan sobre el llamado “proceso de paz” que se inició entre el Gobierno español y ETA en junio de 2006 con la única condición [cumplida aparentemente en los meses anteriores] de que no hubieran atentados ni víctimas [2]. Las palabras del ministro también describen una lectura estratégica sobre las últimas actuaciones en el entorno político de ETA, así como un diagnóstico de dicho entorno y de cómo debe terminarse con la violencia. El ministro no deja claro si habrá o no un “precio político” a cambio del fin de la violencia, pero se puede intuir que algo de eso habrá, porque de lo contrario su “lenguaje” habría sido otro. El “lenguaje” parece tener mucha importancia en este “proceso de paz”, un proceso que se percibe amortizado como resultado de los últimos atentados, pero aún así las fuentes oficiales parecen resistirse a reconocer una realidad palmaria: la demolición de la T-4 y la subsiguiente muerte de dos jóvenes no puede describirse como un “un accidente mortal” so pena de crear una anomalía grave entre el lenguaje y el hecho; lo mismo que el asesinato a sangre fría de dos jóvenes guardias civiles desarmados no puede describirse como “un encuentro fortuito” a riesgo de padecer el síndrome de Humpty Dumpty [“Las palabras significan lo que yo quiero que signifiquen”]. No me cabe ninguna duda de que el Gobierno sabe lo que dice y porqué lo dice. No pretendo con esto enmendar la plana al Gobierno a la manera que los aficionados al fútbol pretenden saber más que los entrenadores, Dios me libre de esa tentación, pero sí me voy a permitir la licencia de realizar algunas puntualizaciones sobre las posibilidades y los límites de la “teoría de juegos” que de facto se está aplicando en el “proceso de paz” como vamos a ir descubriendo.

Pensando en clave de “teoría de juegos” lo primero es saber ante qué “juego” se está. A la luz de los hechos, tozudos ellos, este “juego de patriotas” no es un “juego de suma cero”. En este “juego” las pérdidas de una de las partes no suponen ganancias netas para la otra, y viceversa como ocurre en los “juegos de suma cero”. En consecuencia estamos ante un “juego de suma no cero”, pero un “juego de suma no cero” que se disputa una y otra vez en una “guerra de baja intensidad” que dura ya más de cuarenta años, un “juego reiterado” o “superjuego” en el que por más que se vuelva a repetir otro atentado, con víctimas o sin ellas, no le ha “sumado” ganancias netas a ETA [“ganancias” en el sentido de acercarle a sus objetivos o de conseguir doblegar al estado para alcanzar sus metas], del mismo modo que, por otra parte, la detención de centenares de comandos etarras o la captura, varias veces, de la cúpula de ETA tampoco ha supuesto una ganancia neta alguna para el Gobierno en el sentido de terminar para siempre con la violencia terrorista en este conflicto. Objetivamente hablando, el balance de cuarenta años de estrategia y táctica terrorista arroja un saldo de cerca de un millar de asesinatos, miles de víctimas entre heridos y familiares y nula consecución de los objetivos de la banda. Por el otro lado, cuarenta años de estrategia y táctica antiterrorista de todas clases, incluidas las ilegales tampoco han reducido la actividad terrorista a cero. Así las cosas, los llamados “procesos de paz” como el que inició el Gobierno con ETA se pueden entender como transiciones de fase o treguas temporales, unilaterales o bilaterales, nacidos con la intención de terminar un “superjuego”. Desafortunadamente ya conocemos como han acabado todos los anteriores, incluido este último.

¿Cómo terminar con este “superjuego”?

Antes de apuntar algunas sugerencias permítanme que les muestre de la mano de Anatol Rapoport [3] un paseo por una famosa ópera a modo de metáfora para entender mejor el problema estratégico subyacente en este “proceso de paz” y cómo la “teoría de juegos” y otros desarrollos posteriores como “la estrategia del conflicto” del premio Nobel Thomas Schelling, “teoría de los movimientos” de Steven Brams, “teoría de los metajuegos” de Nigel Howard y co-autor de “teoría del drama” junto a Peter Bennett, Morris Bradley y Jim Bryant que pueden contribuir a entender mejor el problema subyacente al “proceso de paz” y apuntar algunas alternativas.

En la ópera Tosca, de Giacomo Puccini, el jefe de la policía vaticana, Barone Scarpia, ha ordenado detener y condenar a muerte al pintor Mario Cavaradossi, amante de la cantante Floria Tosca. Scarpia, viendo su posición dominante ante la desconsolada Tosca, le ofrece a esta salvar la vida de su amado a cambio de favores sexuales. Tosca consiente y acuerda con Scarpia que la ejecución de Cavaradossi será un montaje fingido. Pero como se va a descubrir entre el final del II acto y el principio del III acto el consentimiento de Tosca es aparente, al igual que la apariencia de “ejecución fingida” ordenada por Scarpia. En su engaño mutuo, Tosca apuñala a Scarpia cuando éste cree que va a entregarse a sus brazos, mientras él no da al pelotón de fusilamiento la orden de disparar con salvas. Finalmente Tosca se suicida arrojándose al río Tíber ante la evidencia de la muerte de su amado. Como se suele decir en estos casos, “aquí muere hasta el apuntador”.

¿De qué va el “juego”?

El problema de este “juego” está en saber si realmente lo mejor que podía hacer cada uno de ellos era engañar al otro. Asignando hipotéticos valores numéricos a cada uno de los desenlaces posibles de acuerdo con el valor correspondiente para Tosca y Scarpia podremos aproximarnos a una reflexión estratégica de este “juego” usado a manera de metáfora para entender el problema subyacente en el “proceso de paz”.

Juego de Tosca y Scarpia

Estos valores [ver cuadro], aunque sean arbitrarios, presentan la situación de un modo razonable. Si ninguno de los dos rompe el acuerdo, la satisfacción de Tosca por recuperar a su amante se verá empañada por su entrega “forzada, aunque pactada” al jefe de la policía vaticana. A su vez, la satisfacción de Scarpia por haber conseguido a Tosca se verá ensombrecida por el hecho de que ha tenido que perdonar la vida del amante rival. Por otra parte, si Tosca engaña a Scarpia y Cavaradossi salva la vida, la ganancia de aquélla será máxima [+10] y la pérdida de él también será máxima [-10], y viceversa. Si se engañan mutuamente, ambos salen perdiendo, pero no pierden tanto como perderían si hubieran sido engañados sin engañar ellos a su vez. Pareciera que la lógica subyacente al slogan publicitario “yo no soy tonto” o el dicho infantil de “tonto el último” empujase como una “mano invisible” a nuestros protagonistas hacia la catástrofe.

En cierto modo, podría lanzarse la hipótesis de que Scarpia se siente satisfecho al pensar en lo que va a suceder cuando Tosca corre hacia su amante caído y encuentra que ha sido realmente fusilado. Desgraciadamente, para él, esa “satisfacción” no es posible disfrutarla en vida porque en ese cruce de engaños mutuos [interacción estratégica], Tosca ha terminado con su vida antes que él haya terminado con la vida del amado de ella. Al igual ocurre con Tosca que, siguiendo con esta hipótesis de “ganancias pretendidas”, podría pensar que conseguía el “doblete” de salvar la vida de su amado a la vez que terminaba con el acosador de Scarpia.

Siguiendo el análisis de Rapoport, veamos las decisiones desde el punto de vista de cada uno de ellos, “poniéndonos en la cabeza de cada uno”.

¿Debe Tosca mantener su palabra o, por el contrario, debe matar a Scarpia?. En realidad Tosca no se hace ilusiones acerca de las reales intenciones de Scarpia, precedido de su fama de corrupto, pero tampoco está segura de lo que éste va a hacer. Considera, por tanto, las dos posibilidades: “si él mantiene su palabra, lo mejor es engañarle, puesto que de este modo tendré a mi amado sin Scarpia; mientras que si no le engaño, tendré a mi amado con Scarpia. Si él me engaña, es evidente que lo mejor es engañarle. La conclusión razonable es que debo matarle, pase lo que pase.”

¿Debe Scarpia mantener su palabra o, por el contrario, debe engañar a Tosca?. Scarpia razona exactamente de la misma manera que Tosca: “si ella mantiene su palabra y se entrega a mis brazos, lo mejor es engañarla, puesto que de este modo acabo con Cavaradossi; mientras que si no lo hago, tendré que enfrentarme con él tarde o temprano. Y si ella me engaña, es justo que yo me vengue. Por tanto, la ejecución tendrá lugar.”

El dilema

El resultado de todo esto es el desenlace que ya conocemos. Tanto Tosca como Scarpia consiguen su pequeña “ganancia” [-5], Tosca su “venganza anticipada” y Scarpia su “venganza post-mortem”. Si cada uno de ellos se hubiera fiado del otro, ambos habrían ganado [+5]. Pero, como hemos comprobado en la “simulación” de sus respectivos razonamientos estratégicos, existe una situación complicada de sobrellevar cuando ambos “razonan hacia adelante” y se encuentran con un desagradable “sapo que tienen que tragar” [para Scarpia, compartir a Tosca con su peor enemigo y, para Tosca, compartir a su amado con el repugnante Scarpia], una situación a futuro que hace difícil, por no decir imposible, el acuerdo real y efectivo.

Lo interesante de este juego es que ambos, Tosca y Scarpia, eligen la misma estrategia, conocida en “teoría de juegos” como “minimax”, esto es, minimizar la pérdida máxima o elegir el mejor de los peores resultados posibles, en este caso “engañar”. Una vez que ambos han elegido su “minimax”, ninguno de los dos puede mejorar su situación. Como en el conocido “dilema del prisionero” que traté en otra ocasión [El Pensador Sistémico I], el resultado es malo para ambos, pues al “barrer para casa” sin considerar la “interacción estratégica” de sus decisiones [interdependencia sistémica podríamos decir], sus respectivos “minimax” se entrecruzan provocando la catástrofe.

La pregunta pertinente es si la “teoría de juegos” podría decir algo al respecto, tanto en el caso de Tosca como del “proceso de paz”. Tosca y Scarpia estaban jugando el juego como si fuese de “suma cero”, es decir, lo que un jugador gana necesariamente lo pierde el otro. Pero basta examinar el cuadro para comprobar que no es así. Las dos partes podrían haber aumentado sus ganancias eligiendo, en vez de la solución “minimax”, la solución del acuerdo [mantener el trato y ganar +5 cada uno].

Doble lenguaje, metajuegos y “Tit for Two Tats”

La vida resultaría más fácil si fuera posible obtener ventaja en los conflictos manteniendo los acuerdos, pero el “dilema del prisionero” que enfrenta a Tosca y Scarpia pone de manifiesto que las decisiones basadas exclusivamente en el cálculo del propio interés pueden llevar a la catástrofe. Esa conclusión es precisamente la clave del “equilibrio de Nash” que vimos unos post atrás. En este caso, como en el “dilema del prisionero” hay dos “equilibrios de Nash”: cumplir con el acuerdo y engañarse mutuamente. Pero, como sucede en la vida real, nada ni nadie garantiza que se cumpla el acuerdo en un juego estratégico pues al fin y a la postre ciertos acuerdos siempre pueden ser calificados como una “inaceptable posición de debilidad” y “cobarde entreguismo” por los sectores más duros o nostálgicos de los participantes en un conflicto y, efectivamente, esa es la base de cualquier acuerdo: una renuncia [simultánea] a cualquier estrategia dominante. Ahora bien, si lo que se busca es otra cosa, si estamos ante un “metajuego” [4] es mejor no perder el tiempo buscando acuerdos y llamemos a las cosas por su nombre: “reajuste de fuerzas” en vez de “proceso de paz”.

En este proceso tal como está diseñado existe un alto riesgo para el Gobierno por el uso [y abuso] del doble lenguaje [“accidente mortal” en la T-4; “encuentro fortuito” en Capbreton] derivado de la estrategia “Tit for Two Tats” [una variante amable de la estrategia fundamental “Tit for Tat”][5]: sin atentados, diálogo con ETA; con atentados no hay dialogo; ahora bien, la frontera entre “atentado” y “accidente mortal” o entre “asesinato” y “encuentro fortuito” es discrecional del Gobierno parecen decir [entre líneas] las declaraciones oficiales. Una posible lectura a este doble lenguaje es que en realidad estamos ante un “metajuego” y el “proceso de paz” es un pretexto.

Sin embargo, más allá de que el lenguaje oficial esté más destinado a ETA que a la opinión pública [esto es bastante evidente] el “Tit for Two Tats” [o su variante superamable, “Tit for N Tats”] conduce inevitablemente a un “sondeo permanente” pues el “Tit for Two Tats” supone un incentivo para el que no tiene nada que perder [ETA], que querrá explorar los límites, la N, del que tiene algo que perder [Gobierno]; supone siempre un desgaste para cualquier Gobierno [el doble lenguaje pervierte la comunicación al no llamar las cosas por su nombre y siempre pasa factura]; un stress en la arquitectura del estado de derecho [negociar con los que desprecian el derecho a la vida debería prohibirse en un estado con un mínimo de autoestima]; una percepción de hartazgo en la opinión pública [que mayoritariamente no entiende de metajuegos, dobles lenguajes y estrategias amables] y por ende una entrega tácita de la agenda negociadora a ETA que puede hacer tambalear la posición del Gobierno en cualquier momento haciéndole rehén de la estrategia “Tit for Two Tats” con la que con tanto empeño se ha entregado [6].

Aportaciones y límites de la “teoría de juegos”

Volviendo a Tosca y sin salirnos del núcleo del conflicto: ¿la “teoría de juegos” podría haber dado alguna solución a este conflicto?. Aquí podemos encontrarnos ante una limitación de la “teoría de juegos” pues ningún argumento dirigido individualmente a Tosca o a Scarpia podrá convencerles de que es mejor que mantengan su palabra en vez de engañar al otro. Hay que entender que lo positivo de la “teoría de juegos” no reside en las soluciones específicas que puede ofrecer en situaciones simplificadas. El valor fundamental de esta teoría está en su capacidad de poner de manifiesto los distintos tipos de razonamiento que se aplican en situaciones de conflicto. Y en este caso es claro: existe una irresistible pulsión por salirse con la suya sin caer en la cuenta que el otro va a hacer exactamente lo mismo, con el previsible desenlace dramático subsiguiente.

Tanto si la “teoría de juegos” da lugar a soluciones precisas como a soluciones vagas, o lleva a callejones sin salida como en este caso, hay una cosa que indudablemente consigue: al proporcionar técnicas de análisis lógico y matemático de problemas en los que aparecen conflictos de intereses, la “teoría de juegos” nos da la oportunidad de trasladar los conflictos desde el nivel de la violencia, en las que el intelecto se ve cegado por las emociones, pasiones y la “contabilidad de venganzas”, al de los “juegos”, donde la inteligencia puede entrar en acción. En este sentido el “juego” de Tosca y Scarpia podría haber tenido una posible “solución” mediante un “arbitraje externo”, con un argumento dirigido simultáneamente a los dos para exponerles las consecuencias de la fatal “interacción estratégica” de sus opciones “minimax”, de modo que “pensando hacia atrás” a partir del desenlace probable, podría emerger una mutua “racionalidad colectiva” y, con apoyo externo, podría ayudarles a evitar la trampa del doble engaño. Pero, hay un problema: para lograr esto, el “juego” de Tosca tendría que haber sido un “juego reiterado” o “superjuego”, para dar una oportunidad a la “racionalidad colectiva”. Claro que las óperas, como las tragedias griegas, no pretenden enseñarnos a pensar sistémicamente sino a identificarnos con las vivencias, emociones y pasiones de los protagonistas.

En este sentido la “teoría de juegos” aporta algo importante: una vez un “juego” es analizado ya no queda nada que hacer, no hay ya espacio para la “sorpresa” o para la “solución” en el espacio de la racionalidad. No hay que perder de vista que la “teoría de juegos” presume la asunción de racionalidad de las partes enfrentadas y en consecuencia asume que cada parte intentará maximizar sus ganancias como único móvil estratégico. Sin embargo, como abordaré en una próxima entrega, desarrollos posteriores de la “teoría de juegos” sugieren que las creencias, valores y relaciones de los participantes, la información asimétrica, la irracionalidad, las emociones y los “metajuegos” tienen un papel crucial en la dinámica de la interacción estratégica, el cambio de preferencias y el concepto de ganancia.

Afortunadamente, y volviendo a la realidad del “proceso de paz”, el “juego” ETA-Gobierno es un “superjuego” y por tanto, aunque tiene elementos comunes al conflicto Tosca-Scarpia usado como metáfora [que ya sabemos como concluye], tiene la ventaja de contar con una posibilidad [mínima, pero apreciable] de la “racionalidad colectiva” derivada [precisamente] de su reiteración, ahora bien, ¿cómo construir esa mutua “racionalidad colectiva” de las partes en conflicto sin recurrir a un “arbitraje externo”, [por lo demás complicado porque ninguna parte parece desearlo seriamente, porque la propia arquitectura del estado de derecho no puede tolerarlo sin vulnerar la ley y porque los mediadores elegidos no parecen tener peso específico suficiente][7]?, ¿es posible evitar los “dobles engaños”, los “dobles lenguajes” y los “metajuegos”?, ¿qué papel pueden tener las víctimas del terrorismo en el “proceso de paz”?, ¿y las familias de los presos etarras?, ¿las víctimas y la sociedad civil deben mantenerse al margen como parece sugerir la estrategia gubernamental o pueden ser la clave de la resolución del conflicto?, ¿es necesario “tomar la temperatura” a ETA en todo momento, aunque sigan habiendo atentados y víctimas?, ¿vale la pena seguir usando [y abusando] del “Tit for Two Tat” o es mejor pensar y actuar en otra dirección más acorde con el principio de intransigencia frente a los que desprecian la vida y usan la violencia como medio para alcanzar sus fines?, ¿qué impactos colaterales tendría una tolerancia cero para con los violentos y el abandono indefinido del diálogo por parte del Gobierno? y sobretodo, ¿es posible “cambiar de juego” para que el intento de terminar con el terrorismo no acabe siempre en un “callejón sin salida” como en el caso de esta dramática ópera?. De todo esto trataré en una próxima entrega.


[1] Todo el mundo sabe lo que significa que una cosa dependa de otra. Pero si la segunda cosa depende en igual medida de la primera de forma que ambas se influyen mutuamente, a esta forma de relación se le llama interdependencia. La interdependencia obliga a pensar en círculos causa-efecto-causa más que en líneas causa-efecto. Ni que decir tiene que el pensamiento sistémico es un pensamiento en círculos. La teoría de juegos y la teoría del drama intentan modelizar situaciones donde coexisten conflicto e interdependencia. Es común que en muchas situaciones las partes en conflicto ignoren hasta que punto son interdependientes. Es ahí donde el pensamiento sistémico puede aportar una nueva perspectiva en la resolución de los conflictos.

[2] Obsérvese que el Gobierno ante el Parlamento no puso como condición previa para el inicio del “proceso de paz” el abandono de las armas por parte de ETA. Esta posición del Gobierno español es similar a la que mantuvo el Gobierno británico en su “proceso de paz” con el IRA, cuando decidió sentarse a negociar con la única condición de un alto el fuego indefinido. Una vez roto el “proceso de paz” la cuestión de fondo es preguntarse si vale la pena mantener la puerta abierta a otro “proceso de paz” con las mismas condiciones [alto el fuego indefinido sin entrega de armas] o hay que revisar profundamente las condiciones previas. Hay que recordar que el Gobierno no ha propuesto al Parlamento la revocación de estas condiciones, una omisión que puede interpretarse como una continuidad en la misma doctrina estratégica a pesar de los atentados [mantener abierta la vía del diálogo con la banda sin exigir la entrega de armas]. En mi opinión esta omisión revela por sí misma una estrategia “Tit for Two Tat”, tal vez inscrita en un “metajuego”.

[3] Anatol Rapoport prolífico pensador sistémico falleció a principios de este año. Rapoport desarrolló trabajos en campos tan variados como matemáticas, psicología, biología, teoría de juegos, teoría de sistemas, cibernética, análisis de redes sociales así como en el estudio del conflicto y los procesos de pacificación que impulsó desde la organización Science for Peace en la Universidad de Toronto. Fue co-fundador de la Society for General Systems Research junto a Ludwig von Bertalanffy, Ralph Gerard y Kenneth Boulding. Es muy reconocida su genial y sencilla solución “Tit for Tat” para el “dilema del prisionero” en juegos reiterados que expliqué en uno de mis artículos anteriores [El Pensador Sistémico I]. El presente análisis del conflicto Tosca-Scarpia desde la “teoría de juegos” tiene su origen en un trabajo de Rapoport y al que he aportado algunas reflexiones de mi cosecha. Sirva este artículo para recordar a un hombre que buscó la paz con la ayuda de la ciencia.

[4] Un metajuego puede formar parte de un juego donde las decisiones se toman no solamente con información asimétrica [una de las partes ignora la verdadera intencionalidad y las preferencias reales de la otra parte] sino en base al oportunismo reiterado en el desarrollo de los acuerdos. Esto implica la posibilidad de una transgresión sistemática de las reglas del juego derivadas de los acuerdos. La consecuencia evidente es que puede existir una metaregla que determina el juego y su ganancia, por ejemplo transgredir las reglas del juego puede convertirse en el verdadero juego [cuando ETA robó 350 armas en la localidad francesa de Vauvert en octubre de 2006, estaba transgrediendo los acuerdos del alto el fuego y lo mismo volvió a suceder con el atentado mortal en la T-4, mientras el Gobierno seguía manteniendo la misma doctrina estratégica “Tit for Two Tat” y usando un doble lenguaje para rebajar la gravedad de los hechos, como queriendo afirmar que lo importante era ganar el metajuego del proceso y no evitar rupturas puntuales de la tregua]. El concepto de “tregua trampa” encaja perfectamente en este contexto, pues en estos casos no tiene lugar el juego manifestado públicamente en los pronunciamientos o comunicados oficiales, sino un metajuego con objetivos no confesados: ganar tiempo, reorganización de efectivos, reabastecimiento logístico, reposicionamiento político, etc.

[5] “Tit for Tat” es de difícil traducción pero se podría asemejar al clásico “quid pro quo” [esto por lo otro] y también como “colaboración y represalia equivalentes” es una estrategia que desarrolló Anatol Rapoport en 1980 que resultó ganadora en un concurso de simulación por ordenador para encontrar una estrategia válida para el “dilema del prisionero” reiterado. Rapoport presentó un programa que consistía en 4 líneas en lenguaje BASIC, y al que llamó Tit for Tat. Sólo tenía dos reglas: Comenzar colaborando y hacer lo que tu oponente hizo la ronda anterior. En posteriores concursos siempre resultaba ganadora esta estrategia. El profesor de ciencias políticas y convocante del concurso Robert Axelrod [autor de la obra Evolución de la Cooperación] relacionó el éxito de esta estrategia en el “dilema del prisionero” con sus características de amabilidad, provocabilidad y capacidad de perdón. Una estrategia amable es aquella en la que nunca se es el primero en desertar. Una estrategia provocable es aquella en la que se responde inmediatamente a la deserción de un oponente. Una estrategia con capacidad de perdón vuelve rápidamente a la cooperación si su oponente lo hace. Según Axelrod, estas características hacen que el funcionamiento de esta estrategia sea fácil de comprender por el oponente, y se pueda así encontrar una forma de coorperar con él. Existen algunas variantes que se pueden consultar en Tit for Tat en Wikipedia [español] y Tit for Tat en Wikipedia [inglés]. Ni que decir tiene que en el “proceso de paz” se han podido verificar algunas de estas variantes y sus límites, particularmente de “Tit for Two Tat”.

[6] El problema de fondo del “Tit for Tat” usado en un entorno de negociación con quienes están dispuestos a matar es que no hay posibilidad de equivalencia en la represalia sin caer en la tentación del ojo por ojo. Esto es lo mismo que caer en el lado oscuro, como ocurrió en la época de los GAL. Lógicamente dejar de hablar con el violento no es una “represalia equivalente” a sus reacciones de violencia asesina. De ahí surje, como alternativa amable el “Tit for Two Tat” [ofrecer la otra mejilla], para dar una segunda oportunidad [o una tercera, cuarta, etcétera] y un retorcimiento del lenguaje más orientado a no abrumarse para no perder la compostura en una guerra de nervios que en reconocer que el “Tit for Two Tat” estaba equivocado de partida con los que desprecian la vida.

[7] Los arbitrajes usados hasta la fecha no parecen tener entidad o credibilidad suficiente para ambas partes, que nunca han manifestado someterse a ningún arbitraje serio. En este sentido la utilización de mediadores [curas, obispos, etc.] ha servido más como medio de comunicación y secretaría [buzón de correos y notarios] que como arbitraje real entre las partes. Dice mucho de la intencionalidad de las partes en conflicto la elección de los mediadores. Si en el futuro se utiliza esta figura lo propio es que tuviera un peso específico y credibilidad suficiente. Dejar de lado esta figura de arbitraje real equivale a descafeinar su presencia y función. Si la banda decidiera abandonar las armas [única opción realista en el escenario que ahora se abre] debería solicitar el arbitraje de un organismo independiente como la ONU para que verificase la sinceridad de su decisión. No hacerlo equivaldría a admitir que sigue en un metajuego.

Para saber más: Procesos de Paz con ETA en Wikipedia [español]

Modelos de Procesos de Paz [Vicenç Fisas]


11 de noviembre de 2007

Tendencias emergentes. Logística Adaptativa

HormigaDesde principios del siglo XX cuando Henry Ford pronunciara aquella frase para la historia del despropósito: “Los clientes pueden tener un coche del color que quieran, siempre que sea negro” hasta la crisis del petróleo de principios de los 70's la tendencia logística imperante era el Just in Case (JIC) o “por si acaso”. El lema subyacente del JIC era tener más de todo (por si acaso) es lo mejor para la empresa. Esta tendencia implicaba tener montañas de materia prima esperando ser procesada, una importante obra en curso y unos stocks terminados elevados esperando ser vendidos. No en vano, Ford Motors fue de las primeras empresas en practicar la “integración vertical” para tener en propiedad desde minas de mineral de hierro y fundición hasta completas redes de distribución y puntos de venta.

El JIC era coherente con los períodos de destrucción/reconstrucción de las dos guerras mundiales, los principios de eficiencia industrial de Frederick W. Taylor y Henri Fayol, la fabricación en masa consecuente y el baby-boom de mediados del siglo XX, cuando casi cualquier cosa que se producía el mercado la absorbía, donde la cantidad era más importante que la calidad. Además, el inventario elevado era la mejor manera de protegerse frente a la incertidumbre y en consonancia el indicador preferido bajo estos presupuestos eran los días de stock. Claro que, el problema emergente de seguir manteniendo esta tendencia hoy en día es que querer tener más de todo engendra más retraso en todo (manteniendo la capacidad de producción constante), por no hablar de su elevado coste en inmovilizado financiero y el riesgo de erosión del margen en los mercados actuales donde predomina la volatilidad de los productos a causa de la innovación continua, la emergencia de nuevos diseños y el factor moda.

Con la crisis del petróleo de 1973, el final de la guerra de Vietnam y la emergencia del potencial industrial asiático, con Japón a la cabeza, la aparición de nuevos competidores, más variedad (la variedad del coche negro de Ford resultaba anacrónica), la influencia (en Japón, no en EE.UU.) de las ideas de W. Edwards Deming y Joseph M. Juran, el consecuente declinar de la fabricación en masa y el énfasis en la calidad, una nueva tendencia logística desarrollada por Taiichi Ohno en Toyota se abría paso tímidamente: era los inicios del Just in Time (JIT) o “justo a tiempo” conocido también como Toyota Production System (TPS) y sus desarrollos posteriores como Lean Manufacturing. El lema subyacente del JIT es hacerlo justo a tiempo es lo mejor para la empresa. Esta tendencia implicaba reducir el inventario de materia prima, obra en curso y productos terminados al mínimo imprescindible (stock cero, desperdicio cero). Si el JIC supone derroche y sobredimensionamiento, el JIT implica austeridad y ausencia de despilfarro.

El JIT era coherente con la aparición de competidores emergentes (los tigres asiáticos) en el mercado global, con un Japón escaso de metros cuadrados disponibles para espacio de almacenamiento y con una estrategia donde la calidad era más importante que la cantidad. Además, frente al problema de la incertidumbre en la demanda, el JIT propone protegerse con la mejora continua de procesos y en consonancia el indicador preferido es el tiempo de flujo. El JIT, comparado con el JIC, es mejor estrategia logística para los tiempos actuales (a excepción de China, campeón mundial de la fabricación en masa de productos con bajo valor añadido), aunque hay que reconocerle una limitación: funciona muy bien cuando los proveedores también son JIT. El mayor obstáculo del JIT es claro: “si mis proveedores no son JIT, me veré obligado a volver a prácticas JIC para asegurar los plazos de entrega a mis clientes”. Por este motivo se entiende el porqué la existencia de parques de proveedores próximos a importantes empresas multinacionales que, ellas sí, practican JIT, teniendo muy cerca a proveedores que deben asegurarles un flujo continuo de aprovisionamiento y con un coste de transporte cercano a cero debido a la integración de las líneas de montaje entre proveedores y fabricante principal. Que esos proveedores practiquen JIT hacia atrás es otro cantar. El mismo fenómeno se puede encontrar en la gran distribución, donde los fabricantes posibilitan el JIT al distribuidor, pero raramente se benefician ellos de la estrategia JIT hacia atrás.

Podría parecer que con el JIC y el JIT todo en logística estaba inventado cuando, como resultado de los trabajos sobre los Sistemas Complejos Adaptativos del Instituto de Santa Fe (impulsado en 1984 entre otros por el premio Nobel de física Murray Gell-Mann), algunos pioneros como Stephan H. Haeckel con Adaptive Enterprise: Creating and Leading Sense-And-Respond Organizations, Stephen P. Bradley y Richard L. Nolan con Sense & Respond: Capturing Value in the Network Era y Christopher Meyer y Stan Davis con It's Alive: The Coming Convergence of Information, Biology, and Business comenzaron a sorprender a la comunidad logística estadounidense con algunas propuestas revolucionarias en lo que con el tiempo se ha venido en llamar Adaptive Logistics Management (ALM), “gestión de la logística adaptativa” o simplemente “logística adaptativa” (no confundir con Application Lifecycle Management, que tiene el mismo acrónimo, ALM).

El lema subyacente del ALM es imitar a los sistemas complejos adaptativos es lo mejor. El énfasis de esta tendencia emergente es que el inventario se establece dinámicamente (en tiempo real) donde y cuando sea necesario. Si en el JIT era vital mantener el stock reducido, en el ALM lo prioritario es que el stock esté allí donde se necesite, cuando se necesite y en la cantidad que se necesite para satisfacer la demanda en tiempo real. Si ese “efecto” se consigue con JIT, perfecto. Si no, busquemos la manera de hacerlo por el medio que sea. El ALM es fundamentalmente pragmático, aunque con una diferencia respecto al “vale todo al coste que sea”: el ALM busca patrones logísticos viables en el campo de los sistemas complejos adaptativos, mayoritariamente en los sistemas vivientes: bacterias, hormigas, abejas, etc.

Si pensamos en términos sistémicos podríamos decir que el ALM es una enfoque logístico orientado a absorber la compleja variedad del entorno competitivo, o, como diría uno de los padres de la Cibernética W. Ross Ashby “solo la variedad puede absorber variedad”, es decir, cuando el entorno es incierto el sistema que pretenda intervenir en él deberá disponer de un conjunto de posibles respuestas mayor o igual a los posibles estados del entorno (ley de la variedad requerida de Ashby). El ALM busca la satisfacción de las necesidades del cliente por encima de cualquier otra consideración respecto al nivel de stock. Por sí mismo el ALM no busca el “óptimo” sino más bien “romper el status quo” imperante en mercados donde todas las empresas buscan “optimizarse” hasta el punto de olvidar que su razón de ser no es “optimizarse” sino satisfacer al cliente y diferenciarse para crear nuevos mercados.

En mi opinión, el ALM puede llegar a cambiar el “espacio de aptitud” (fitness landscape), un concepto clave en la ecología sistémica que trataré en otra entrega. En otras palabras, el ALM tiene potencial para cambiar las reglas de juego logísticas (el paisaje) de los mercados donde se aplica, aunque para ello las empresas requieran nuevas habilidades (aptitudes). El ALM es coherente con la aparición de los ERP de segunda generación, con capacidad de captar y diseminar la información donde y cuando se necesite y con una logística flexible para gestionar la incertidumbre. Es decir, el ALM pone el énfasis en una superioridad de los sistemas de información y una flexibilidad organizacional, siendo su indicador preferido la velocidad y calidad de la respuesta. El ALM, por su juventud e insuficiente conocimiento todavía no tiene grandes detractores, pero me consta que es una tendencia emergente a tener muy en cuenta en los próximos años, tanto por sus experiencias prometedoras en campos tan complejos como la logística militar (la Fuerza de Respuesta Rápida de la OTAN lo ha comenzado a aplicar) o en el ámbito empresarial como en el ejemplo que sigue.

Logística Adaptativa: el caso Cemex

Cemex México usó los principios de la logística adaptativa para incrementar espectacularmente su cuota de mercado en un mercado de construcción muy atomizado y disperso. Una pesadilla logística. Por la propia naturaleza de la construcción, si programamos con días de una antelación las entregas de cemento es casi seguro que llegará antes de que la obra esté preparada (endureciéndose el cemento) o después (con el consiguiente coste para el cliente). Y si esperamos a cargar el cemento y enrutar la hormigonera hacia el destino cuando se recibe la llamada del cliente probablemente tampoco llegue a tiempo si el cliente se encuentra a mucha distancia del centro de fabricación. En esta situación JIC y JIT son problemáticos. Proveedores y clientes llevaban años aceptando este estado de la cosas. Cemex desafió esta lógica y comenzó a prometer el cemento donde se quiera y cuando se quiera en un plazo máximo de dos horas. ¿Cómo es posible?.

Cemex México carga sus flotas de hormigoneras todos los días y los despacha sin destino prefijado. Como las hormigas cuando exploran un territorio, las hormigoneras son guiadas a su destino por reglas simples: Codicia (sigue por ahí) y Repulsión (no sigas por ahí).

Hormigas

Las hormigas usan mensajes químicos (feromonas) para transmitirse información binaria: sigue el rastro, no sigas el rastro. Cuando una hormiga recolectora de comida encuentra una fuente de alimento, deja un rastro químico (feromonas) de vuelta al hormiguero que seguirán otras hormigas recolectoras. Cuantas más hormigas recolectoras acudan a la fuente de alimento, más feromonas dejarán a su paso, creando una retroalimentación positiva. Cuando la fuente de alimento se agota, menos hormigas acudirán y el rastro químico terminará por disiparse, creando una retroalimentación negativa.

Cemex México usa una “algoritmo” similar a las hormigas. Codicia (sigue por ahí) y Repulsión (no sigas por ahí). Codicia para entregar la mayor cantidad de cemento en el menor tiempo posible al mayor número de clientes. Repulsión para evitar la duplicidad de esfuerzos manteniéndose lo más alejado posible de otras hormigoneras. El principio de captación y diseminación de la información es muy parecido a las “subastas de asignación” de las compañías de radio-taxi, a excepción de que pueden darse relaciones de colaboración entre los agentes-conductores de las hormigoneras en el caso de que la demanda supere a la oferta individual de los agentes-conductores más cercanos al punto de demanda. En tal caso la codicia da paso a la negociación entre los agentes-conductores para evitar el desabastecimiento al cliente.

Por último, Cemex México pone a prueba su calidad ofreciendo un descuento del 10% por cada m3 de cemento no entregado dentro de un intervalo de veinte minutos del tiempo programado de entrega. Al hacer esto, Cemex México se está desafiando tanto a sí misma como compañía, evitando la inercia, como a la competencia, colocando a los recursos de la organización en constante alerta y alejados del complaciente equilibrio.

Lo relevante de este caso es la aplicación del reconocimiento de patrones logísticos, de modo que Cemex México rompió con el clásico patrón establecido en el sector (modelo logístico centralizado) y al hacerlo, emulando patrones logísticos de sistemas vivientes (las hormigas) cambió el paisaje competitivo radicalmente, convirtiéndose en el número uno de su sector.

Algunos principios

Como tendencia incipiente, el ALM todavía se está escribiendo, pero ya se avanzan algunos postulados. Algunos autores consideran que como la demanda es en última instancia impredecible, el éxito logístico depende de la velocidad de reconocimiento de patrones y la velocidad de respuesta. La capacidad de reconocer patrones y velocidad en la respuesta son dos principios clave en los seres vivos.

Otro principio sería el que dice que la mejor cadena de suministro no es la que está más optimizada sino la que es más flexible y mejor se adapta al entorno. Para el ALM el énfasis logístico ya no está en la optimización sino en la flexibilidad y adaptabilidad.

Otro no menos retador, la dirección debe ocuparse más en modular la capacidad de negociación entre las unidades de negocio que en pretender dirigirlas de manera centralizada. Es decir, apostar por la emergencia de redes auto-sincronizadas en orden a unos objetivos compartidos.

Y, sin olvidar la tecnología, la empresa ALM necesita una tecnología de la información que permita el acceso y el intercambio de información en tiempo real entre las unidades de negocio. Un sistema de información que nos permita un conocimiento temprano para identificar rápidamente las amenazas, oportunidades y los patrones de la demanda, donde, utilizando los acrónimos de la OTAN se pase del anticuado y simplista C2 (Command and Control) al más evolucionado y complejo C4ISR (Command, Control, Communications, Computers, Intelligence, Surveillance and Reconnaissance), es decir, sistemas integrados de mando, control, comunicaciones, ordenadores, inteligencia, vigilancia y reconocimiento.

Tengo escrito por ahí que, según los biólogos los seres vivos utilizan de un 70% a un 80% de su sistema nervioso, esto es su Sistema de Información, en la detección de las modificaciones del entorno y, por tanto, sólo utilizan de un 20% a un 30% en, permitan la expresión, su gestión interna. Pienso que si la metáfora es trasladable al ámbito empresarial, el ALM no viene sino a certificar la necesidad de orientar los sistemas de gestión logística de la empresa a captar rápidamente las variaciones del entorno (mercado), ser capaz de reconocer patrones de variación (demanda) y ser capaz de responder más rápidamente que la competencia de manera tal una empresa adaptativa tendrá más posibilidades de sobrevivir que las que no sean capaces de absorber, comprender y responder a las variaciones del entorno.


12 de octubre de 2007

Congratulations Al & Rajendra

Al GoreEl ex vicepresidente de EEUU Al Gore y el Grupo Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) de la ONU han sido galardonados con el premio Nobel de la Paz 2007, por "sus esfuerzos para construir y difundir un mayor conocimiento sobre el cambio climático causado por el hombre y poner las bases para las medidas para contrarrestar ese cambio" anunció el Comité Nobel en Oslo hace unas pocas horas.

El Comité Nobel quiso destacar los esfuerzos de los galardonados en la lucha contra el cambio climático, como uno de los factores que pueden amenazar "las condiciones de vida de gran parte de la humanidad, pues originarían, entre otras cosas, migraciones a gran escala, una mayor competencia por los recursos naturales y conflictos violentos entre países".

Al Gore, por su parte, ha sido, según destacó el Comité, uno de los principales políticos medio-ambientalistas. "Su gran compromiso, reflejado en su actividad política, sus ponencias, sus películas y sus libros han reforzado la lucha contra el cambio climático. Es probablemente la persona que a título individual ha hecho más para crear una conciencia mundial sobre las medidas que deben adoptarse", subrayó el Comité en su comunicado.

Rajendra PachauriDesde Nueva Dehli, Rajendra Pachauri, presidente del IPCC, ha mostrado su alegría por el galardón. "Espero que esto ponga la cuestión en la parte central de la escena y que esto provoque una mayor toma de conciencia y un sentimiento de urgencia", ha declarado Pachauri.

Al Gore, por su parte, se ha mostrado "profundamente honrado" de recibir el Premio Nobel de la Paz. "Esta recompensa es más significativa por el hecho de que tengo el honor de compartirla con el Grupo Intergubernamental de expertos sobre la evolución del clima, el grupo científico más eminente dedicado a mejorar nuestra comprensión sobre a crisis del clima, un grupo cuyos miembros han trabajado sin descanso y con abnegación desde hace muchos años", ha asegurado Al Gore en su comunicado.

Con su documental Una verdad incómoda, Al Gore recibió el Oscar al mejor documental en la edición de 2006, y fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional 2007 por su "decisiva contribución al progreso en la solución de los graves problemas del cambio climático".

Con este premio, el Comité Nobel ha querido no sólo llamar la atención sobre el problema, sino instar activamente a que se tomen medidas urgentes "antes de que el cambio climático escape al control del hombre".

Noticias extractadas de El País, El Mundo y nobelprize.org


Apunte sistémico: Una “verdad incómoda” del siglo XIX

Hace tiempo un gran sistémico, todavía vivo, Jay Forrester, creador de la Dinámica de Sistemas, advirtió: “la mente humana no está adaptada para interpretar la forma en que se comportan algunos sistemas”. A la vista del “negacionismo” cuando no “pasotismo” sobre el peligro que encierra la acumulación en la atmósfera del CO2 de origen humano y su consecuente efecto en el calentamiento global podemos afirmar con Forrester que efectivamente existen limitaciones mentales que nos impiden comprender nuestra interdependencia sistémica con la naturaleza, o en palabras del gran jefe indio Seattle: “cuando el último árbol haya sido abatido, cuando el último río haya sido envenenado, cuando el último pez haya sido pescado, sólo entonces nos daremos cuenta de que no se puede comer el dinero”.

En 1854 no existían los hoy laureados Al Gore, Rajendra Pachauri ni el IPPC ni polémica alguna sobre el cambio climático, pero fue un “salvaje” quien denunció esta misma “verdad incómoda” al presidente de los EE.UU. de aquel entonces, el demócrata [como Al Gore] Franklin Pierce cuando éste propuso comprar las tierras a las tribus indias que habitaban la costa oriental del estado de Washington. Antes de someterse, el gran jefe indio Seattle se dirigió en una larga carta al presidente.

Entre otras cosas escribió algo que hoy viene a ser profético: “...sabemos una cosa: la tierra no pertenece al hombre, es el hombre quien pertenece a la tierra. El hombre no ha tejido la red de la vida, no es más que un hilo. Todo está enlazado... Para el hombre blanco la tierra no es su hermana, sino una enemiga... su inmensa hambre devorará la tierra, y detrás de si no dejará más que un desierto... Los ríos son hermanos nuestros porque nos liberan de la sed... El aire tiene un valor inestimable para el piel roja, ya que todos los seres comparten un mismo aliento... Pero el hombre de piel blanca no se da cuenta del aire que respira...”. Hoy sabemos que esa unidad hombre-medio que intuía el gran jefe indio está corroborada por la ecología. Pero, en mi modesta opinión, nos falta dar un paso más: “sentir”, y no sólo intelectualmente, como el “salvaje” piel roja o como Francisco de Asís, que también somos hermanos de la tierra, el agua, el aire. Tal vez ese día seremos menos “civilizados”, pero más “sapiens” y menos “amos del universo”, pero más “administradores responsables” del planeta Tierra. Que así sea.

Os dejo con un vídeo de la “verdad incómoda” del gran jefe indio Seattle, el antecesor “salvaje” de Al Gore y Rajendra Pachauri en el siglo XIX.




2 de septiembre de 2007

Zen, motocicletas y sistémica

Zen y el arte del mantenimiento de la motocicletaZen y el arte del mantenimiento de la motocicleta. Una indagación sobre los valores, del filósofo norteamericano Robert M. Pirsig es un maravilloso libro iniciático, de esa clase de libros de culto que leí apenas hace poco más de década que de cuando en cuando releo en época estival y aún hoy me sigue cautivando.

Zen y el arte del mantenimiento de la motocicleta es un libro inclasificable, que engañan por su título [no es propiamente un tratado de Budismo, aunque tiene cierta inspiración zen, ni un manual de mantenimiento de motocicletas, aunque tenga algunas pistas, ni una exactamente una novela, aunque lo parezca], un título que, intuyo, viene dado por la ola de libros titulados "Zen y..." que se publicaron en los contraculturales años 60' y 70' marcados por la contestación "anti-sistema", el movimiento hippie, Vietnam, la psicodelia y la influyente obra californiana del filósofo inglés Alan Watts, títulos que en realidad heredaron su prefijo de la estupenda obra de introducción al Budismo Zen [esta sí] Zen en el arte del tiro con arco, del filósofo alemán Eugen Herrigel, posiblemente uno de los primeros occidentales que junto con el mencionado Alan Watts mejor entendieron y practicaron Zen.

Por supuesto esta obra de Robert M. Pirsig tampoco es una obra de pensamiento sistémico en el sentido estricto, pero sí lo es desde una perspectiva de iniciación. Por ello Robert M. Pirsig fue citado unos post más abajo [The Systems Approach de West Churchman] como uno de mis autores preferidos, pioneros en el pensamiento sistémico, aunque posiblemente él jamás aceptaría esta "etiqueta".

Publicada en Estados Unidos en 1974 [en España veinte años más tarde], donde se sitúa la historia, narra el viaje en motocicleta de la costa este a la costa oeste, de un padre [el mismo] y su hijo [Chris, al que llama Fedro, en honor a la obra de Platón, Fedro o de la Belleza]. Hay quien ve en esta obra un tratado de Filosofía, de Moral, de Educación, de Estética, de Diseño y hasta de Metafísica de la Calidad o de la Calidad Transcendente. Es posible. Es una obra polimórfica, que ha inspirado a mucha gente y no deja de sorprender así pasen los años.

A medio camino entre la novela y el ensayo, es un tutti fruti de ideas y reflexiones, con destacados apartados sistémicos mezclados con el eje narrativo principal del viaje en motocicleta de un padre y su hijo. Os dejo con algunos pasajes típicamente sistémicos y unas reflexiones zen sobre la calidad muy en línea con la idea de la emergencia sistémica que traté en otro post [Experimento de Miller. Emergencia sistémica] y que seguramente a Robert M. Pirsig no le habría costado firmar algo así: la calidad de un sistema es una propiedad emergente no reducible a sus componentes. No sé a vosotros, pero siempre pienso en esta idea de calidad cuando veo un partido de fútbol pésimamente jugado por jugadores galácticos, excelentes o muy buenos individualmente, pero incapaces de ofrecer un juego de calidad en su conjunto. ¿Tomarán nota de esto los entrenadores y clubes de fútbol? [seguramente sí lo saben, pero la inercia organizacional y el incentivo económico-mediático asociado a disponer de jugadores-estrella les impide salir del sistema de mercadeo galáctico. ¿Y si los jugadores-estrella no ofrecen calidad de juego como equipo? pues no problem, la respuesta de los clubs será siempre la misma: ¡¡esto es un problema del entrenador, no de la racionalidad subyacente del sistema de mercadeo galáctico!!]. Volveré más adelante con esta idea sistémica utilizando el fútbol como metáfora de la no-reductibilidad de las propiedades sistémicas. Lo dicho, os dejo con Robert M. Pirsig.


"Cuando el pensamiento analítico -el cuchillo- es aplicado a la experiencia, siempre hay algo a lo que se le da muerte en el proceso. Esto es cosa entendida en las artes. Mark Twain, después de haber reunido los conocimientos suficientes como para pilotear una embarcación en el Mississippi, descubrió que el río había perdido su belleza".


"Los instrumentos de precisión están destinados a conseguir una idea, la precisión dimensional, cuya perfección es imposible. No hay parte de la motocicleta cuya forma sea perfecta, y nunca la habrá, pero cuando se llega tan cerca como lo permiten estos instrumentos, ocurren cosas notables, y uno echa a volar a través de la campiña impulsado por una fuerza a la que cabría llamar mágica si no fuese tan completamente racional en todos los aspectos. Lo fundamental es la comprensión de esta idea intelectual racional. John contempla la moto y ve acero en diversas formas, experimenta sentimientos negativos respecto a estas formas del acero, y prescinde de todo el asunto. Yo contemplo ahora las formas del acero y veo ideas. El cree que trabajo sobre partes, pero yo trabajo sobre conceptos."

"Hablaba ayer de estos conceptos cuando dije que una motocicleta puede ser dividida según sus componentes y según sus funciones. Y cuando dije que los componentes pueden subdividirse en un conjunto energético y un conjunto de marcha, aparecieron repentinamente nuevos conceptos. Y cada vez que establecía una ulterior división, surgían más conceptos basados en estas divisiones, hasta que tuve una gran pirámide de conceptos. Finalmente, mientras dividía la moto en piezas cada vez más pequeñas, estaba construyendo también una estructura."

"Hay otras muchas clases de estructuras tales como causas que producen largas estructuras en cadena de la forma: "A causa B que causa C que cauda D" y así sucesivamente. Una descripción funcional de la motocicleta esta estructura. Éstas se encuentran normalmente relacionadas entre sí según pautas y directrices tan complejas que nadie puede entender más de una pequeña parte de ellas en toda su vida. El nombre general de estas estructuras interrelacionadas es sistema. La motocicleta es un sistema. Un verdadero sistema."

"Hablar de ciertas instituciones del gobierno y del establishment como "el sistema" es hablar correctamente, puesto que tales organizaciones se fundan en las mismas relaciones conceptuales que una motocicleta. Son sustentadas por relaciones estructurales incluso cuando han perdido todo otro significado y propósito. La gente llega a la fábrica y efectúa una tarea totalmente carente de significado desde las ocho hasta las cinco, sin preguntar por qué exige la estructura que las cosas sean así. No hay en ello un villano, no hay "el malo" deseoso de que ellos vivan estas existencias sin significado; se trata, tan sólo, de que el sistema lo exige y nadie quiere asumir la formidable misión de cambiar la estructura sólo porque carece de significado."

"Pero arrasar una fábrica, rebelarse contra un gobierno o abstenerse de reparar una moto porque es un sistema, es atacar a los efectos más bien que a las causas, y mientras el ataque se realice tan sólo contra los efectos, ningún cambio es posible. El verdadero sistema, el real sistema, es nuestra actual construcción del propio pensamiento sistémico, de la propia racionalidad, y si una fábrica es destruida pero se deja en pie la racionalidad que ella producía, entonces esta racionalidad producirá, simplemente, otra fábrica. Si una revolución destruye un gobierno, pero las pautas sistémicas de pensamiento que producía ese gobierno se dejan intactas, entonces tales pautas se repetirán en el gobierno subsiguiente. Se habla tanto del sistema y se le comprende tan poco..."


"La calidad es una experiencia directa independiente y anterior a las abstracciones intelectuales."

"Calidad no es ni mente ni materia, sino una tercera entidad independiente de las otras dos..., aun cuando la calidad no pueda definirse, usted sabe bien que es."

"¿Y qué es bueno, Fedro, Y qué no lo es?... ¿Necesitamos pedirle a alguien que nos diga estas cosas?."


Para saber más: Robert M. Pirsig Bio y Robert M. Pirsig en Wikipedia

Metafísica de la Calidad en Wikipedia

Zen and the Art of Motorcycle Maintenance [Texto en Html]

Fedro o de la Belleza [Texto en Html]

Algunos clásicos Zen [Texto en Html]

Eugen Herrigel en Wikipedia

Alan Watts en Wikipedia

Zen en Wikipedia

Hippie en Wikipedia

Psicodelia en Wikipedia

Contracultura en Wikipedia

29 de julio de 2007

Vacaciones sistémicas

Pico Cornón, León-Asturias (2005)TIERRA. Es tiempo de descanso. Es tiempo para una mirada serena sobre la vida que nos rodea y de la que somos parte de un todo. Es tiempo para abrirse a la luz de lo inesperado. ¿Sientes la vida-luz que se despliega a tu alrededor?. «El ojo está hecho para la luz y la luz para el ojo» [Ramón Margalef]. Foto: Subiendo al pico Cornón (2.190 metros), entre León y Asturias.


Cudillero, Asturias (2005)MAR. Es tiempo de contemplación. Es tiempo de dejarse llevar por las fluctuaciones de nuestro alrededor. De estar presente. De estar atentos. De escuchar. De fluir. Flow. Ser uno con el todo. Es tiempo para una escucha atenta del oleaje de la vida, del devenir, del ser. «Todo fluye» [Heráclito]. Foto: Mar Cantábrico (0 metros) desde Cudillero, Asturias.


Pico Aneto desde la Maladeta (2004)AIRE. Es tiempo de cambio. Es tiempo de sentirse vivo, unido a la trama de la vida. Dejar volar la imaginación. Jugar con la «realidad». Desafiar los límites. Explorar. Innovar. «La única manera de descubrir los límites de lo posible es ir más allá, hacia lo imposible» [Arthur C. Clarke]. Foto: El Aneto (3.404 metros) y su glaciar visto desde la Maladeta (3.312 metros).


Amigos, os deseo de todo corazón unas felices vacaciones y que volvamos a vernos en septiembre con la mochila de la vida bien cargada de experiencias, emociones, sentimientos, ideas y proyectos. En tierra, mar o aire, allí donde estéis seguir pensando sistémicamente, porque es tiempo de descanso, no de absentismo cerebral.

¡¡ Hasta pronto - À bientôt - See you soon !!


24 de junio de 2007

Experimento de Miller. Emergencia sistémica

Experimento Miller-Urey (1953)Por estas fechas hace un mes falleció en su California natal el profesor Stanley Miller, un científico que no logró el Premio Nobel, como tantos otros científicos brillantes que no lo consiguieron, aunque con tan sólo 23 años consiguió reproducir en su laboratorio el modo en que las moléculas esenciales para la vida pudieron surgir en la Tierra primitiva. Consciente de la importancia de este trabajo, su director de tesis y premio Nobel de Química el profesor Harold Urey, le animó en un acto de singular generosidad a que firmara en solitario sus resultados y los enviara a la prestigiosa revista Science: «Yo ya tengo mi premio Nobel», dijo al estudiante, de modo que este artículo sobre el origen de los seres vivos apareció, en contra de la costumbre, con el recién licenciado como único firmante.

Como ocurriera con la tesis del genial John Nash, el artículo de Miller era igualmente escueto, constaba de sólo ocho párrafos, un dibujo y un diagrama, pero estaba redactado con la sencillez y concisión que a menudo acompaña a los grandes descubrimientos. En él se mostraba el diseño de un aparato, formado por tubos y recipientes de vidrio, repleto con los mismos elementos que se cree que formaban la antigua atmósfera reductora de nuestro planeta: metano, amoniaco, agua e hidrógeno. Tras aplicar una potente descarga eléctrica a la mezcla, a la que pusieron el nombre de «sopa primordial», Miller y Urey constataron que aparecían varios de los aminoácidos que constituyen los ladrillos a partir de los cuales surgió la vida en la Tierra.

Como solemos decir los sistémicos recordando a Aristóteles “El todo es mayor que la suma de las partes”. Esta antigua idea muchas veces olvidada por el paradigma reduccionista nos recuerda que en muchos sistemas se generan propiedades nuevas a partir de las relaciones entre las partes. El experimento de Miller nos muestra de una manera brillante en un sistema sencillo y cerrado cómo a partir de unos elementos inorgánicos se pueden crear nuevas propiedades al crear nuevas relaciones entre las partes. El experimento de Miller es también una poderosa metáfora para introducir el concepto sistémico de las «propiedades emergentes» que acuñara a principios del siglo XX el epistemólogo y filósofo británico Charlie Dunbar Broad (C.D. Broad). Estas «propiedades emergentes» son propiedades que surgen [emergen] a un cierto nivel de «complejidad organizada» pero que no se dan en niveles inferiores de complejidad [o se dan otras, pero distintas]. O más escuetamente, las «propiedades emergentes» son el producto de las relaciones entre las partes de un sistema.

Desde la perspectiva sistémica las «propiedades emergentes» son propiedades del todo que ninguna de las partes posee, «emergen» de las interacciones y relaciones entre las partes. Y, lo más importante: estas propiedades son destruidas cuando el sistema es diseccionado [analizado], ya sea físicamente o teóricamente, en elementos aislados. Siguiendo al físico Frijof Capra “Si bien podemos discernir partes individuales en todo sistema, estas partes no están aisladas y la naturaleza del conjunto es siempre distinta de la mera suma de las partes”. Volvemos a Aristóteles.

Esta maravilla de las «propiedades emergentes» la podemos contemplar todos los días, en las cosas más simples, como al beber un vaso de agua [un compuesto químico formado por dos partes de hidrógeno y una de oxígeno, pero que nadie intente encontrar las propiedades del agua analizando sus componentes, pues las «propiedades emergentes» no se suelen encontrar en las partes sino en las relaciones entre las partes], tomar una cucharada de azúcar [el sabor del azúcar no está presente en los átomos individuales de carbón, hidrógeno y oxígeno que lo constituyen] hasta en las más complejas [el comportamiento de un homiguero, el tráfico de vehículos en una gran ciudad o la economía global].

Tomemos el caso de un hormiguero. Si observamos el comportamiento de una sola hormiga veremos que está basada en conductas simples, del tipo «piensa localmente y actúa localmente» sin embargo su acción colectiva produce un comportamiento global digno de la mejor eficacia y eficiencia logísticas.

Estudiar las «propiedades emergentes» de sistemas complejos como los humanos proporciona una perspectiva distinta y muy enriquecedora a la que proporciona el simple análisis reduccionista, porque éstas propiedades no se encuentran si el sistema se «divide» en sus componentes y se «analiza» cada uno de ellos por separado. Por ejemplo, el funcionamiento de nuestro cuerpo no es sólo la suma de los subsistemas que lo componen, pues en el conjunto aparecen nuevas propiedades que no existían en los subsistemas por separado. Ocurre lo mismo con la sexualidad humana cuando hacemos una aproximación puramente «mecanicista» del funcionamiento de los órganos sexuales dejando de lado otros aspectos «emergentes» como la empatía, la ternura, el gozo compartido y el amor humano. Otro tanto se podría decir del estudio de las empresas, creadoras de riqueza [propiedad emergente] cuando hacemos una aproximación puramente «economicista» como si se tratara únicamente de la suma de tres factores [trabajo, capital y recursos materiales] dejando de lado otros aspectos «emergentes» como la autorganización, el conocimiento, el propósito o la visión compartida.

La belleza de la Novena Sinfonía de Beethoven, de un arco iris en una tarde lluviosa de otoño, del espíritu de un equipo que remonta un partido que tenía perdido o la solidaridad humana ante las grandes catástrofes son ejemplos de esa «emergencia sistémica» que no podremos reducir en sus componentes esenciales por mucho que nos esforcemos porque la clave del asunto no está en los componentes sino en las relaciones entre los componentes. Esto significa también que no podemos predecir las «propiedades emergentes» de un sistema analizando sus partes. Si descomponemos un sistema, no encontraremos sus propiedades esenciales en ninguna de las «piezas» resultantes porque estas propiedades sólo surgen cuando el sistema «completo» actúa.

Esta idea, lejos de parecer extraña o disparatada, está en línea con las propuestas de físicos de la talla de los premios Nobel de Física Murray Gell-Mann (fundador del Instituto de Santa Fe) que en su interesante obra "El Quark y el Jaguar" afirma “Una de las características más importantes de los sistemas complejos no lineales es que, en general, no se pueden analizar satisfactoriamente determinando previamente un conjunto de propiedades o aspectos que se estudien aparte y después combinando estas percepciones parciales con la intención de crear una imagen del todo” o como Philip W. Anderson “La complejidad es la ciencia de lo «emergente»” o también el premio Nobel de Química Ilya Prigogine en su muy recomendable obra "Order out of Chaos" que abordaré en otro momento con su atractiva idea de un “«orden emergente» en los sistemas alejados del equilibrio, en la frontera del caos”, una idea que también podemos encontrar en las conocidas redes de Kauffman, una aplicación genética de las de redes booleanas en honor al biólogo teórico Stuart Kauffman y su concepto de un orden emergente, auto-organizado que denomina «order for free» que también trataré más adelante.

Esta distinción también afecta al lenguaje. Así, en un nivel de análisis acústico [reduccionista] de los instrumentos musicales de una orquesta no tiene sentido hablar de la armonía [propiedad emergente] alcanzada en una sinfonía. Esto significa que las «propiedades emergentes» en un «nivel», no solamente “no existen” en el «nivel anterior», sino que además no tienen significado en el lenguaje adecuado para el «nivel anterior» (y anteriores hasta llegar a las partículas atómicas).

Es decir, dado que las «propiedades sistémicas» surgen del conjunto del sistema, y no de sus partes, si lo descomponemos [analizamos] perderemos sus propiedades. Si descomponemos los instrumentos musicales que reproducen la Novena Sinfonía no encontraremos nada que se le parezca, del mismo modo que no podemos encontrar el arco iris en la lluvia, como tampoco encontraremos la esencia del espíritu de equipo o de la solidaridad humana haciendo un completo análisis médico, anatómico o bioquímico de las personas involucradas.

Esto no significa que denigre del análisis, un método muy útil para resolver muchos problemas y para conocer las partes o subsistemas que componen un sistema mayor, sino que no es un método adecuado para comprender las «propiedades sistémicas» porque habitualmente en el proceso de reducción analítica se destruyen las propiedades del sistema. Como dice Peter Senge “Dividir un elefante por la mitad no genera dos elefantes pequeños” y de esto trata precisamente el Pensamiento Sistémico, de procurar métodos y herramientas para comprender los sistemas y sus «propiedades emergentes», de pensar los sistemas en términos de organización, conexiones y relaciones más que de análisis, partes y componentes.


Para saber más: Experimento de Miller-Urey

Página de Stanley Miller

Stanley Miller en Wikipedia

From Primordial Soup to the Prebiotic beach (original en inglés) y De la Sopa Primordial a la playa Prebiótica (traducido por Miguel Artime) (parte II) (parte III)

Nueva visita al experimento de Miller (Jeffrey L. Bada y Antonio Lazcano)

Filosofía de la Emergencia en Wikipedia

Murray Gell-Mann en Wikipedia

Philip W. Anderson en Wikipedia

More Is Different (artículo de Philip W. Anderson. Science, agosto 1972)

Ilya Prigogine en Wikipedia

Stuart Kauffman en Wikipedia

27 de mayo de 2007

ERP y competitividad

Hubo un tiempo en que era fácil explicar las ventajas estratégicas de adquirir e implantar un sistema ERP (Enterprise Resource Planning o Planificación de Recursos de la Empresa). Integrar toda la información en un único sistema informático o la filosofía del “dato único” era el argumento estrella. Todo el mundo podía entender esto.

Disponer de la posibilidad de compartir la información mediante procesos distribuidos y en tiempo real era también de sentido común. Y si a todo esto unimos la conexión del ERP a la web (B2B, B2C, B2,) junto con la aplicación y puesta en marcha de las mejores prácticas empresariales “llave en mano”, sin desarrollar una línea de código, la ventaja competitiva era clara: al ahorro en costes de evitar “reinventar la rueda” (programación a medida con el riesgo de obsolescencia tecnológica y funcional) se unía la estandarización de procesos empresariales clave (finanzas, cadena de suministros, gestión de relaciones con clientes, cuadros de mando, etc.) que permitía el acople de las empresas a las últimas tendencias en la gestión de los sistemas de información.

Todo eso está bien. Hoy en día por pequeña que sea la empresa disponer de un ERP es una condición necesaria para competir, pero, probablemente no sea una condición suficiente pues, como me preguntaba el gerente de una pyme valenciana, ¿qué ocurre cuando todo el mundo, mi competencia incluida hace lo mismo?, ¿dónde está mi ventaja competitiva como empresa que acaba de implantar un ERP?.

Al contrario de lo que afirmaba al principio la respuesta a esta pregunta no es fácil. Como me gustan los retos vamos a intentar reflexionar honestamente para alcanzar una aproximación a una respuesta, pero antes daremos un rodeo algo heterodoxo por los campos de prisioneros y el combate aéreo.

Decía Edgar Schein, profesor emérito del MIT, haciendo una atrevida metáfora con un campo de prisioneros de guerra, que en una organización hay dos clases de ansiedad: la ansiedad de aprender y la ansiedad de sobrevivir. “En un campo de prisioneros, el 80% de la gente sobrevive siendo pasivo”. El mensaje es claro: “sé pasivo y sobrevivirás”. La “ansiedad de aprender” aparece con el miedo a probar algo nuevo. Es la resistencia al cambio. “Si lo que hacemos ya funciona, ¿por qué tocarlo?”. De acuerdo con esta ansiedad nadie probaría hacer nada nuevo, a no ser que aparezca la segunda forma de ansiedad, la de supervivencia.

La “ansiedad de supervivencia” aparece cuando te das cuenta de que para conseguir algo, debes cambiar. Recuerden la película “La gran evasión”. O también lo que afirma la Programación Neurolinguística (PNL), “si quieres cambiar los resultados, cambia lo que haces”. Lo interesante de la afirmación del profesor Schein es que el aprendizaje organizacional sólo ocurre cuando la “ansiedad de supervivencia” es mayor que la “ansiedad de aprendizaje”. Es decir, una organización empieza a cambiar cuando siente que debe hacerlo para sobrevivir. Aunque, nos recuerda Schein, no es necesario esperar a que “toda” la organización cambie, dado que el cambio se produce frecuentemente porque un pequeño grupo se mueve para cambiar las cosas.

Como en el film mencionado siempre habrá una mayoría que se siente cómoda dejando las cosas como están, pero ante esta pasividad siempre habrá unos pocos que empujan la organización hacia el cambio. Es el “virus de la innovación” para el que parece que muchas organizaciones están vacunadas. Identificar y estimular a los “contaminados” con ese virus es una tarea no delegable de la Dirección. La ventaja competitiva futura de la empresa depende de ello.

Se dice que actualmente vivimos en la “now economy”, en la economía del “ahora”, de lo instantáneo. Que disponemos de la tecnología necesaria para dirigir las empresas en “tiempo real”. Pero, como nos recuerda Alfons Cornella (Infonomia!.com), “que haya tecnologías de la información que permitan una gestión en tiempo real es una cosa, y otra muy distinta es que sepamos gestionar en tiempo real”.

Una metáfora para entender la problemática de la relación entre decisores humanos y sistemas de información en tiempo real es la dinámica decisional de los pilotos de combate.

El coronel John Boyd, piloto de combate, veterano de la guerra de Corea y co-diseñador del caza F-16, reflexionó sobre la importancia de los sistemas de información en tiempo real llegando a la conclusión de que la clave de la victoria era actuar más rápidamente, tanto mental (información) como físicamente (logística), que el oponente (competencia). John Boyd llamó a este concepto el ciclo OODA (Observar-Orientar-Decidir-Actuar). Boyd opinaba que la victoria recaía siempre del lado del que podía obtener la mayor información de conjunto (Observar), pensar con más creatividad a partir de esa información (Orientar) y Decidir y Actuar rápidamente sobre tal comprensión.

Siguiendo a Boyd: “Para ganar, debemos mantener un compás o ritmo más rápido que el de nuestros adversarios, o mejor aún, colocarnos dentro del circulo o ciclo de tiempo de Observación-Orientación-Decisión-Acción del adversario”.

La conclusión es clara: el resultado de un combate entre aviones de similar tecnología similares lo decide el piloto que antes puede abarcar la situación, ver las oportunidades en el momento y luego decidir y actuar antes que el enemigo. Al adelantarse a los movimientos del adversario, el ganador desconcierta al perdedor, obligándole a un ciclo OODA reactivo. Cuando las fuerzas aéreas norteamericanas se dieron cuenta de este hecho, se pusieron a proyectar aviones como el versátil F-16 y a entrenar a los pilotos para que tradujesen los datos sensoriales en decisiones con la mayor rapidez posible.

Indudablemente la economía real se mueve cada vez a mayor velocidad. La competencia se ha convertido en algo más parecido a un combate aéreo que a una partida de ajedrez, de ahí lo pertinente de la metáfora del combate aéreo.

Tras este rodeo estamos en mejores condiciones para responder al reto planteado inicialmente, cuando mis competidores también tienen un ERP, ¿dónde está mi ventaja competitiva?. Siguiendo a Schein y Boyd podríamos afirmar que la ventaja competitiva está por un lado en estimular la innovación, en romper la inercia organizacional (Schein) y en gestionar con mayor rapidez que la competencia el ciclo OODA (Boyd). La literatura estratégica convencional se apoya demasiado en nociones estáticas y posicionales (Porter). Nuestra propuesta de ventaja competitiva se traslada a una orientación hacia la planificación flexible, las operaciones ágiles y el tiempo real. Un campo en el que los ERP tienen mucho que decir.

Para llevar a la práctica esta reflexión, propongo algunas preguntas que debería hacerse la Dirección de una empresa con un ERP implantado: ¿cómo puedo estimular la innovación en la empresa?, ¿cómo identifico a los innovadores?, ¿cómo puede adquirir mi empresa capacidad para operar con mayor rapidez?, ¿dónde se ralentiza mi empresa por mi actual forma de pensar?, ¿cómo actúa mi competencia en el ciclo OODA?, ¿cómo puede mi ERP ayudarme a acelerar el ciclo OODA?.

A modo de ejemplo práctico, esta reflexión puede tener su impacto en el modo de enfocar los llamados “cuadros de mando” como síntesis suprema de la información del ERP. Como nos recuerda Mario López (Nodos), en muchas ocasiones se pierde un tiempo precioso en diseñar o calcular indicadores intuitivos o caprichosos, de poca utilidad desde el punto de vista de la evaluación del potencial competitivo de la empresa respecto a la competencia o estratégicamente relevantes, en definitiva, que no miden lo que la empresa necesita sino lo que el ERP es capaz de mostrar o, cuando aún mostrando indicadores relevantes no se provee de metodología adicional para corregir las desviaciones, es decir, “qué cambiar”, “cómo cambiar” y “a quién cambiar” para mejorar la competitividad de la empresa.

Por otro lado, si queremos acelerar el ciclo OODA en la empresa hemos de proveernos de un “cuadro de mando” que sintetice al máximo la situación, evitando la hiperinflación de indicadores que nos conduzcan a la parálisis por el análisis, y ante cualquier duda al respecto sobre la cantidad, calidad y métrica de los indicadores a calcular y mostrar, pongámonos por un momento en la piel del piloto de combate observando su panel de control mientras intenta esquivar a sus adversarios a la vez que maniobra para colocarse rápidamente en una posición más favorable. ¿Quién ha dicho que sea fácil?.

Para saber más: Infonomia y Nodos en la red

Página Web de Edgar Schein

John Boyd en Wikipedia

Ciclo OODA en Wikipedia

14 de abril de 2007

La rebelión de Gaia

Climate Change 2007: Climate Change Impacts, Adaptation and VulnerabilityEl segundo de los cuatro informes sobre cambio climático elaborados por el panel de expertos de la ONU ha sido si cabe más apocalíptico que el primero: entre el 20 y el 30% de las especies animales y vegetales del planeta se extinguirá irremediablemente si el calentamiento prosigue al ritmo actual.

"Nos enfrentamos a una extinción masiva", señalan algunos de los autores, mientras desde las organizaciones ecologistas llaman a "luchar de inmediato" para tratar de frenar las terribles consecuencias.

«Hoy, sabemos que la humanidad está destruyendo, a una velocidad aterradora, los recursos y equilibrios que han permitido su desarrollo y que determinan su futuro»

"Lo que hemos conseguido es un muy buen documento", señaló a la BBC Rajendra Pachauri, presidente del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC). El estudio señala que el cambio climático está teniendo "impactos muy importantes" en los ecosistemas, y unos efectos "discernibles, aunque menos evidentes" de impacto en las actividades humanas.

En próximos días se presentarán los escenarios regionalizados de los efectos del cambio climático en diferentes lugares: en Madrid el de los países mediterráneos; en Ginebra el de las zonas alpinas; en Alejandría, el del Sáhara y el Medio Este; en Nueva Delhi, el de Asia; en Buenos Aires, el de Suramérica, en Nairobi, el del 'cuerno' de África, etc. Los informes serán enviados a los principales líderes mundiales antes de la próxima cumbre del G8 en junio, mientras que la tercera parte del informe, que analiza cómo mitigar los efectos de las concentraciones de gases de efecto invernadero, verá la luz en mayo.

Ya está cambiando el mundo

Si en la primera parte del estudio –publicada el pasado mes de febrero- los científicos concluyeron que el causante del calentamiento del planeta era el hombre, con sus emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera, ahora se han centrado en determinar cuáles serán sus efectos en la Tierra, así como lanzar una advertencia a los gobiernos de que deben "adaptarse a las consecuencias del cambio climático". "Los políticos no pueden ignorar los resultados de este estudio, porque el calentamiento ya está cambiando el mundo", dicen.

Según el informe, un incremento de 1,5ºC respecto a la temperatura media registrada en 1990 pondría al menos un tercio de las especies animales y vegetales e grave riesgo de extinción. Pero los daños no sólo los sufrirían animales y plantas. Más de 1.000 millones de personas padecerían escasez de agua, fundamentalmente debido al deshielo de los glaciares de montaña, una de las principales reservas de agua dulce del mundo.

Seis años han tardado los expertos que conforman el Panel Intergubernamental de Cambio climático (IPCC), auspiciado por la Organización Meteorológica Mundial y el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, en plasmar en papel sus conclusiones. La primera de ellas, publicada el pasado mes de febrero, utilizaba un lenguaje claro para constatar que el calentamiento global es "muy probablemente" provocado por el hombre, y además el futuro del planeta no es demasiado halagüeño: "el cambio climático es como un tren que ha tomado la salida, y no podrá se podrá parar en siglos", señalaba.

En la segunda parte del exhaustivo estudio, que se debía publicar hoy en Bruselas, advierte que ya es demasiado tarde para prevenir algunos de los efectos del calentamiento del planeta: "El hombre sólo puede adaptarse a ello, sobre todo en lo que se refiere al incremento del nivel del mar y el impacto que eso tendrá en las islas", anuncia.

Y como casi siempre, serán las zonas más desfavorecidas de la Tierra las que sufran si cabe más las consecuencias del constante incremento de emisiones de gases contaminantes a la atmósfera. "Cientos de millones de personas se verán amenazados por las inundaciones provocadas por el aumento del nivel del mar, especialmente cuando se derritan los polos", auguran los científicos. Por primera vez en un estudio de tal calado internacional, se ponen fechas concretas. En Europa, por ejemplo, de este año al 2080 las fuertes trombas de agua e inundaciones afectarán anualmente a dos millones y medio de personas.

Los científicos coinciden en que un incremento de 2ºC en la temperatura global del planeta significaría "una seria conversión de algunos hábitats", mientras que toda temperatura superior a esos 2ºC implicaría "un colapso de la mayoría de los ecosistemas". En su informe de febrero, los expertos predecían un incremento de entre 1,8ºC y 4ºC al final del siglo XXI, aunque en los polos el incremento sería de 6,4ºC. El deshielo de los polos ha incrementado el nivel del mar en 17 centímetros en el siglo XX, aunque desde el año 1993 ese ritmo crece a un ratio de 3,1 milímetros anuales.

Maravillas naturales en peligro

Diez de las principales maravillas naturales del mundo están en peligro. Desde la selva del Amazonas hasta los corales de Australia, pasando por los glaciares del Himalaya o el desierto de Chihuahua, estos extraordinarios entornos naturales podrían desaparecer si el cambio climático continúa como hasta ahora, según un informe publicado por la organización ecologista WWF/Adena llamado Salvemos las maravillas naturales amenazadas por el cambio climático.

El organismo ha hecho público este estudio un día antes de que se conozcan las conclusiones del informe sobre impactos y vulnerabilidad del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC), que se presenta hoy en Bruselas. Las diez regiones citadas son la gran barrera de Coral; el Caribe, con las tortugas carey; el desierto de Chihuahua en México y Estados Unidos; el bosque tropical de Valdivia; los manglares de Sundarbans en India, hábitat del tigre de Bengala; el tramo alto del río Yangtzé, en China; el Amazonas; el Mar de Bering; los glaciares del Himalaya; los bosques costeros; y la ecorregión marina de África oriental.

En el documento, la organización detalla los problemas que el cambio climático está generando en estas maravillas naturales. Así, por ejemplo, la gran barrera de coral está afectada por el calentamiento del mar, que provoca el blanqueo de los corales, mientras que el río Yangtzé se enfrenta a reducciones de caudal por el retroceso de los glaciares. En el bosque de Valdivia, situado entre Chile y Argentina, sobrevive el segundo árbol más viejo del mundo, con más de 3.000 años. El aumento de los incendios podría acabar con este paraje natural, uno de los bosques más grandes del planeta. Y en el Amazonas, según el informe, la temperatura podría aumentar entre dos y tres grados centígrados hasta 2050.

"La adaptación puede salvar algunas de estas maravillas naturales. Pero sólo medidas drásticas para reducir las emisiones causantes del cambio climático por parte de los gobiernos pueden alentar la esperanza de detener la masiva destrucción de espacios naturales emblemáticos, así como de las comunidades humanas que los habitan" afirma Mar Asunción, responsable del Programa de Cambio Climático de WWF/Adena en España, en un comunicado publicado en la página web del organismo.

España vulnerable

España es uno de los países que se verán más afectados por el calentamiento global, según la segunda parte del IV Informe del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC) de la ONU, que se presentó el viernes en Bruselas, y que se centra en impactos, adaptación y vulnerabilidad de este fenómeno planetario.

Los impactos más significativos en la Península estarán vinculados a los recursos hídricos, la elevación del nivel del mar y la erosión costera y una relevante degradación de los ecosistemas y de la biodiversidad. Esto es lo que cabe esperar en las próximas décadas, e incluso a partir de 2020, fecha que está casi a la vuelta de la esquina.

«España está en una zona especialmente vulnerable al impacto del cambio climático y notará sus efectos adversos en los recursos hídricos, las costas, la biodiversidad y los ecosistemas mediterráneos que, al padecer temperaturas más elevadas, sufrirá con más frecuencia incendios y olas de calor». Así se expresó al término de la reunión internacional la subdirectora de la Oficina Española de Cambio Climático, Concepción Martínez.

En declaraciones a la prensa, Martínez destacó que «por primera vez se cuantifican los impactos del calentamiento, y existe una alta probabilidad de que empiecen a notarse ya a partir de 2020. Evidentemente si no se toman medidas y si se superan los dos grados centígrados, que es el objetivo que se ha marcado la UE, podrían agravarse más esos efectos adversos».


Noticias extractadas de El País, El Mundo e IPCC [Report 6-Abr-2007]


Apunte sistémico

Uno de los primeros modelos matemáticos complejos que estudié junto con el modelo World-2 de Jay Forrester y World-3 de Donella y Dennis Meadows que bloggeare en otro momento, fue el de James Lovelock, padre de la teoría Gaia [Gaia es la diosa-madre del planeta Tierra en la mitología griega]. Es el modelo conocido como "El mundo de las margaritas" y estaba compuesto por un sistema de ecuaciones diferenciales, indiferente a las condiciones iniciales [al contrario de los modelos caóticos], estable y resistente a las perturbaciones.

"El mundo de las margaritas" simula un planeta como la Tierra que orbita alrededor de una estrella como nuestro sol. En ese mundo sólo hay dos especies de plantas, y ambas compiten por el espacio vital, como haría cualquier planta. Cuando el sol es más joven y frío, también lo es el modelo de planeta, y en esa época prosperan las margaritas oscuras. Sólo en los puntos más cálidos, cerca del ecuador, se encuentran margaritas de color claro. Sucede así porque las margaritas oscuras absorven luz del sol para mantenerse a sí mismas, la región que ocupan y el conjunto del planeta, en un estado templado. Conforme la estrella se calienta, las margaritas oscuras que viven en los trópicos son desplazadas por las margaritas claras, porque éstas reflejan la luz del sol y, por lo tanto, se mantienen más frías; también enfrían su región y el planeta entero. Al irse calentando cada vez más la estrella, las margaritas claras van predominando sobre las oscuras y, a través de la competencia por el espacio entablada entre ambas especies, el planeta siempre se mantiene cerca de la temperatura ideal para la vida. Al final, la estrella se vuelve tan caliente que ni siquiera las margaritas claras pueden sobrevivir, el planeta se convierte en una roca muerta orbitando alrededor de una estrella, algo que le sucederá a nuestro sistema Tierra en aproximadamente unos mil millones de años cuando nuestro sol sea tan caliente que Gaia [el sistema regulador de la Tierra] sea incapaz de amortiguar el exceso de calor, claro que para entonces es posible que la Humanidad haya desaparecido mucho antes.

El modelo de Lovelock no es más que una caricatura de la vida en la Tierra pero tiene la virtud de mostrar que los postulados evolutivos de Darwin son compatibles con la idea de un mundo que crea las condiciones para la vida sin recurrir a un "diseño inteligente" o un "plan teleológico". La clave del modelo se encuentra en el "mecanismo" de la autorregulación, algo que se conoce desde la invención de la máquina de vapor, en la prehistoria de la Cibernética. Esa es la esencia de Gaia: la Tierra se comporta "como si fuese" un organismo vivo capaz de autorregularse. Es importante no perder de vista el entrecomillado "como si fuese" para no caer en tentaciones vitalistas o panteistas. No obstante entender Gaia como un ser vivo es una hermosa metáfora que puede guiarnos en su comprensión sistémica, siendo de hecho el sistema más grande en el que los humanos podemos intervenir.

Con el tiempo la Teoría Gaia de James Lovelock ha entrado a formar parte de las ideas sistémicas más sugestivas y ampliamente aceptadas por la comunidad científica. Como botón de muestra de esta influencia de Gaia reproduzco algunos párrafos de la Declaración de Amsterdam sobre Cambio Global [2001]:

La Tierra se comporta como un sistema único y autorregulado, formado por componentes físicos, químicos, biológicos y humanos.

Las interacciones y retroalimentaciones entre las partes componentes son complejas y se exhiben variabilidad temporal y espacial a nivel multi-escala
.

La comprensión de la dinámica natural del Sistema Tierra ha avanzado marcadamente en los años recientes y brinda una base para evaluar los efectos y consecuencias del cambio impulsado por el ser humano.

Las actividades humanas están influenciando significativamente el ambiente terrestre de numerosas maneras, aparte de las emisiones de gas de invernadero y el cambio climático.

Cambios antropogénicos de la superficie, océanos y diversidad biológica, del ciclo del agua y de ciclos bioquímicos, son claramente identificables, más allá de la variabilidad natural. Son iguales a algunas de las grandes fuerzas de la Naturaleza en su extensión e impacto. Muchas están acelerando. El cambio global es real y se está produciendo en nuestros días.

El cambio global no puede ser entendido en términos de un simple paradigma de causa-efecto.

Los cambios impulsados por el ser humano causan efectos múltiples que recorren el Sistema Tierra por vías complejas. Estos efectos interactúan unos con otros a escala local y regional de acuerdo con patrones multidimensionales que son difíciles de comprender y aún más difíciles de predecir. Las sorpresas abundan.

La dimensión del Sistema Tierra se caracteriza por umbrales críticos y cambios abruptos.

Las actividades humanas podrían inadvertidamente, desencadenar tales cambios, con severas consecuencias para el medio ambiente y los habitantes de la Tierra.

El Sistema Tierra ha operado en estados diferentes a lo largo del último medio millón de años, con transiciones abruptas (una década, o menos) entre aquellos. Las actividades humanas tienen el potencial de modificar el Sistema Tierra hacia modos de operar alternativos, que podrían resultar irreversibles y menos acogedores para el ser humano y otros tipos de vida. La probabilidad de un cambio abrupto provocado por el ser humano, en el ambiente terrestre, debe aún ser cuantificada pero no puede ignorarse.

En términos de algunos parámetros claves, el Sistema Tierra se ha movido claramente fuera del rango de la variabilidad natural exhibido a lo largo de los últimos medio millón de años.

La naturaleza de los cambios que ahora suceden simultáneamente en el Sistema Tierra, sus magnitudes e índices de cambio no tienen precedentes.

La Tierra está operando, en el presente, de acuerdo con parámetros nuevos.


En su último libro, "La Venganza de la Tierra", James Lovelock, sigue apostando por la capacidad de autorregulación de la Tierra, si bien reconoce que la velocidad de destrucción del habitat por parte del ser humano tendrá [tiene ya] consecuencias catastróficas a medio plazo [dentro de este siglo XXI]. Al final, Gaia, la Tierra, como en el mundo de las margaritas, volverá a encontrar su equilibrio térmico, pero esto no será sin pagar un altísimo precio para la población humana, que según Lovelock podría ser reducida a un 10% o 20% de lo que es ahora. Una llamada de alarma para tomar conciencia de las consecuencias de la inacción, aunque para Lovelock la situación ya es irreversible, se haga lo que se haga, un pesimismo fundamentado en la combinación de dos fenómenos simultáneos que se retroalimentan: el "calentamiento global" y el "oscurecimiento global". En este sentido Lovelock nos recuerda que la Tierra ya ha pasado por esto. Hace 55 millones de años también subió la concentración de CO2 en la atmósfera [lo que se conoce en Geología como máximo térmico del Paleoceno-Eoceno] con el consiguiente aumento de la temperatura media del planeta y devastación para la vida vegetal y animal, si bien por causas naturales.

Reconozco que ese pesimismo de Lovelock es políticamente incorrecto a la vez que resulta incómodo, pero como decía Winston Churchill con motivo del auge del nazismo: “La época de advertencias, de prevenciones, de indecisión ha terminado, ahora vivimos en el tiempo de las consecuencias”. No se trata pues de alarmar gratuitamente con que “va a suceder tal cosa” sino que ya está sucediendo como nos confirma éste último informe del IPCC.

Siguiendo a Lovelock es seguro que Gaia volverá a la variabilidad natural que ha conocido la Humanidad en el pasado, pero probablemente su "velocidad de autorregulación" no vaya tan deprisa como nos gustaría a los seres h