7 de octubre de 2006

Equilibrio de Nash y Pensamiento Sistémico

Un equilibrio de Nash«Si hay un conjunto de estrategias con la propiedad de que ningún jugador puede beneficiarse cambiando su estrategia mientras que los otros jugadores no alteren la suya, entonces ese conjunto de estrategias y sus beneficios correspondientes constituyen un equilibrio».


John Forbes Nash.
Non-cooperative games (1950).
Premio Nobel de Economía (1994).


Desde cierto punto de vista se podría considerar que el equilibrio de Nash está más próximo al Pensamiento Sistémico que la idea del cada cual para sí mismo de la mano invisible de Adam Smith. El cada cual maximiza sus ganancias como principio rector de las decisiones individuales frente a la idea de tener presente las decisiones de los demás.

Mediante su importante contribución a la Teoría de Juegos creada por John von Neumann y Oskar Morgenstern (una tesis doctoral de apenas 27 páginas que fue la base de sus trabajos posteriores y le reportó el Premio Nobel de Economía en 1994 compartido con John Harsanyi y Reinhard Selten, una vez superada una grave enfermedad mental como retrató la película Una mente maravillosa de Ron Howard) John Nash justificaba que «lo que beneficia al grupo, beneficia al individuo», una idea-fuerza en las antípodas de Adam Smith y de su obra La riqueza de las naciones donde se postula su famosa metáfora «al buscar satisfacer sus propios intereses, todos los individuos son conducidos por una “mano invisible” que permite alcanzar el mejor objetivo social posible. Por ello, cualquier interferencia en la competencia entre los individuos por parte del gobierno será perjudicial».

Sin embargo esta contradicción puede no ser tal desde una perspectiva sistémica, donde la realidad no se ve como una línea recta del tipo causa-efecto sino como un círculo donde causa y efecto se influyen y retroalimentan mutuamente. Esta visión es habitual en el Pensamiento Sistémico donde la realidad se percibe como un todo interconectado. De este modo la afirmación «lo que beneficia al grupo, beneficia al individuo» de John Nash o su contraria «lo que beneficia al individuo, beneficia al grupo» que se deduce de la metáfora de la “mano invisible” de Adam Smith no serían ideas antitéticas sino complementarias desde un punto de vista sistémico, porque, al fin y al cabo ¿dónde comienza un círculo?.

La idea-fuerza subyacente al equilibrio de Nash es sencilla y elegante: incluso en “juegos no cooperativos” donde no existan pactos que cumplir, existen oportunidades para buscar equilibrios que beneficien al conjunto de los jugadores en tanto en cuanto ningún jugador se beneficia cambiando su estrategia mientras los demás no cambien la suya, que es tanto como decir la búsqueda de un óptimo en el sentido de que la elección estratégica de cada jugador es la respuesta óptima a las elecciones estratégicas de los demás jugadores.

Ahora bien, alcanzar tal equilibrio no es fácil. Para empezar hay que desterrar la idea de unilateralidad. El equilibrio de Nash es incompatible con una elección unilateral. En mi opinión esto tiene profundas implicaciones sistémicas en el sentido de que destierra explícitamente algunas idealizaciones de la búsqueda del óptimo entendido como resultado de una elección unilateral, individual. Evidentemente amigo lector si usted se encuentra conduciendo un vehículo en Inglaterra no pretenda conducir por su derecha de manera unilateral con el pretexto de que eso es lo óptimo dado que en el resto de Europa se conduce por la derecha. Es más que probable que además de una multa o un accidente se encuentre en el ojo del huracán de un caos circulatorio provocado por su romántica idea de encontrar un óptimo a partir de una decisión unilateral. Para comenzar deberá reconocer que el juego de la conducción de vehículos admite dos equilibrios de Nash. Conducir por la derecha o por la izquierda. Simple. Que sea más óptimo un equilibrio que otro dependerá de la costumbre, la cultura, los acuerdos, las leyes, etc.

Si descartamos, con Nash, la idea de la unilateralidad como fuente de equilibrio tendremos que vérnoslas con la no menos fácil idea de la simultaneidad. “Puede que seas el único que lleva bien el paso, pero como los demás lleven el paso cambiado tienes un problema”. Sin simultaneidad en el cambio de estrategias no es posible encontrar un equilibrio de Nash, entre otras cosas porque siempre podría haber algún “espabilado” que se aproveche del grupo, haciendo como que alinea su decisión con la del grupo pero en realidad únicamente piensa en sí mismo, aunque, cuidado, la simultaneidad por sí misma no garantiza un óptimo para el conjunto, para el grupo. Esto mismo es lo que sucede en las situaciones de bloqueo donde dado lo que está haciendo el otro, ninguno de los dos quiere alterar su elección. Lo que más le conviene a uno depende de lo que haga el otro. Esta es una implicación profundamente sistémica. Desde esta perspectiva simultaneidad no significa telepatía, sino un “darse cuenta” de la interacción de mis opciones estratégicas con las del otro. Significa pensar en términos de co-afectación, co-inspiración, co-responsabilidad.

Ahora bien, no idealicemos el equilibrio de Nash pues por sí mismo no garantiza una decisión óptima para el conjunto. Recordemos que también existen fracasos colectivos derivados de decisiones racionales individuales pero irracionales para el conjunto. Recordemos sin ir más lejos la carrera de armamentos. Son elecciones óptimas desde la perspectiva individual, óptimos locales alejados del óptimo global. No nos confundamos: un equilibrio de Nash no presupone un juicio de valor sobre la bondad de la solución para todos los jugadores o sobre su impacto en el grupo en su conjunto. Precisamente porque se presupone tácitamente que el «cada cual para sí mismo» adamsmithiano sigue pesando en nuestra cultura occidental como principio rector de las decisiones de los demás. Es el castizo principio de piensa el ladrón que todos son de su condición o piensa mal y acertarás tan arraigado en la cultura popular.

Es por esta razón por lo que en el dilema del prisionero -un juego típico de “suma cero”- en los que los intereses de los jugadores están en estricta oposición, existe un único equilibrio de Nash: competir, acusar, traicionar al otro aunque esa solución sea colectivamente irracional pues los jugadores siempre salen perdiendo. En juegos donde exista un fuerte incentivo para que cada cual intente salirse con la suya el equilibrio de Nash anticipa que cualquier otro equilibrio será inestable mientras no se alteren los incentivos. En el dilema del prisionero se podría anticipar un atisbo de cooperación -equilibrio- si los presos -si pudieran comunicarse- decidieran una colusión para guardar silencio, pero este equilibrio sería inestable porque el incentivo de traicionar al otro estaría muy presente en el momento decisivo. Es por esto que el dilema del prisionero sólo puede resolverse en el contexto de un superjuego, es decir, un juego repetido. Felizmente la mayoría de juegos de la vida cotidiana son de “suma no cero” y esto significa que tenemos mucho margen de maniobra y muchos equilibrios de Nash a nuestro alcance, aunque no siempre la “solución” es evidente e inmediatamente reconocida por todos. Esto abre la puerta a la creatividad en la resolución de conflictos humanos.

En mi opinión, junto a las ideas de no unilateralidad y simultaneidad, la aportación sistémica del equilibrio de Nash se encuentra en la influencia que tienen las creencias -los modelos mentales que trataré en otra ocasión- para lograr una solución óptima global y en el reconocimiento de la vinculación profunda entre los jugadores que aún pretendiendo su ganancia máxima forman parte de un sistema mayor que la suma de sus intereses. La idea misma del equilibrio se fundamenta en la creencia implícita en la racionalidad de los otros, que deberían ser capaces de observar entre la gama de opciones a su disposición la que mejor encaja con sus intereses y con los del grupo en su conjunto.

Esta perspectiva sistémica trae aparejada la responsabilidad de comunicarse, aproximarse y entender las necesidades del “otro” ya que sin una interpretación correcta sobre las respectivas ideas de racionalidad no será posible el entendimiento y el «cada cual para sí mismo» dominará el juego. Esta responsabilidad pasa necesariamente por conocer en detalle cuál es el juego, quienes son los participantes, cuáles son sus opciones y sus preferencias y qué puede hacer cada cuál en función de las opciones y elecciones de los demás. Sobran los sobreentendidos y los acuerdos tácitos. Sin información correcta sobre el “otro” el juego está abocado al bloqueo o algo peor. Muchas guerras han nacido de una inadecuada interpretación de llamado “enemigo”. Esta responsabilidad se acentúa aún más si el “otro” pertenece a otra cultura, el “grupo” son los habitantes del mundo, la dimensión del “juego” es planetaria y existe un jugador que hay que tener presente si no queremos que termine el “juego” para todos: el medio ambiente. Porque, ¿hay alguien que crea que el medio ambiente es un jugador irrelevante, inerte y que no tiene preferencias?.

Así, cambiando de ámbito, para que la Alianza de civilizaciones patrocinada por el presidente español José Luis Rodríguez Zapatero sea algo más que un contrapeso retórico de El choque de las civilizaciones de Samuel Huntington hará falta algo más que buenas intenciones. Tal vez habría que llegar a un equilibrio de mínimos sobre lo que cada cultura está dispuesta a compartir y también a renunciar en aras de un bien común universal. Y para comenzar quizá nada mejor que definir muy bien cuál es el juego, quienes son los participantes, cuáles son sus opciones y preferencias, lo que temen perder lo que esperan ganar. Es decir, buscando un equilibrio -global- de Nash. Fácil, ¿no?.

Pero no perdamos la perspectiva sistémica. Desde mi punto de vista la Alianza de civilizaciones y otras iniciativas similares son un sub-juego de un juego mayor y prioritario, un juego que podríamos titular Alianza por la Tierra, un juego que jugamos todos, todos los días y cuyo fracaso puede hacer irrelevante cualquier equilibrio de Nash en los juegos de poder entre civilizaciones, culturas, religiones, países o mercados, pues cualquier sub-juego que no tenga presente las preferencias de ese sistema mayor al que pertenecemos todos -el medio ambiente- está abocado a una miopía y un cortoplacismo irresponsable, porque cualquier equilibrio sostenible a largo plazo se fundamenta sobre la naturaleza, pues al fin y al cabo es sobre el tablero de este pequeño planeta donde se juega el juego de todos los juegos: el juego de la vida. Pero de esto trataré más adelante.

15 comentarios:

Luis dijo...

Encontré muy interesante su escrito.

Interesante planteamiento de movimientos no lineales que interinfluyen, cuyas fuerzas se encuentran conectadas en equilibrio, en donde la configuración del todo puede afectarse en el cambio de alguna de sus partes; y que, al estar abiertas a otras sistemas mayores,
tal vez tengan que cambiar sus reglas de juego... en aras de un equilibrio a mayor escala.

También creo que muchos de los grandes problemas humanos se resolverían mejor si no existiera esa miopía tan generalizada que impide observar lo que se deja de ganar a largo plazo, mientras se actúa en base a intereses mezquinos.

La verdad, espero que pueda seguir escribiendo sobre el tema.

Saludos.

Ignacio dijo...

Bienvenido a la realidad (elegiste la pastilla azul)

lech Uguin dijo...

Los caminos de la revolución son inexorables; aunque intenteis comprenderlos con vuestras metodolgias pequeñoburguesas, todos lso que estais a sueldo de Mr. Danger sereis debidamente reeducados

Jose Maria Mateu dijo...

Felicidades, Jose, por esta nueva iniciativa.
Siempre es un placer compartir "tribulaciones" intelectuales, y mucho más si es con amigos. Mucho hemos cambiado desde aquella primera mesa redonda "Quo Vadis Internet" que nos reunió hace ya ni me acuerdo cuantos años. Pero si algo permanece es la curiosidad intelectual, la búsqueda del conocimiento como una de las pocas incuestionables huellas de lo humano.
Gracias Jose por el esfuerzo que supone esta nueva oportunidad de seguir aprendiendo juntos. Por mi parte intentaré seguirte el juego, sobre todo en los próximos meses que, buscando nuevos horizontes, voy a pasar en la Universidad de York, en Inglaterra.
Un abrazo,
José María Mateu

José Monzó Marco dijo...

Gracias José María, es una bendición saber de tí. Deseo que te encuentres bien y, salvando los sinsabores de la gastronomía indígena, que triunfes más allá de nuestras fronteras.

Un abrazo,
Pepe M.

José Monzó Marco dijo...

Gracias Ignacio, que bueno. No recuerdo si era azul o roja. Yo prefiero el color azafrán de la paella. ¿Cuándo nos hacemos una?.

Un abrazo,
Pepe M.

Anónimo dijo...

muy interesante su blog y es de agradecer que se aporte información sobre los sistemas. Me asombra la simplicidad de la tesis doctoral de Nash,pero lo interesante es su conexión con la teoría de juegos ... y lo que es un aparente éxito en cuanto a que muchos economistas lo consideran un genio...a mí no me parece muy innovador,pero en fin.

en la web filosofia.org hay un par de artículos sobre el concepto de sistema
aparte de esto quisera saber qué le parece, si lo ha leído , el lbro Zapatero y el pensamiento Alicia, de Gustavo Bueno, si se me permite cuelgo este texto sobre el tema.

Gustavo Bueno
Zapatero y el Pensamiento Alicia
Un presidente en el País de las Maravillas
Temas de Hoy, Madrid 2006
157×235 mm, 367 páginas, ISBN 84-8460-600-7
Primera edición: octubre 2006 [en las librerías el 10 de octubre]
2ª impresión: noviembre 2006 [en cubierta figura como 2ª edición]

Para el filósofo Gustavo Bueno, lo sucedido en los últimos años de Gobierno socialista constituye un ejemplo manifiesto de que tanto José Luis Rodríguez Zapatero como gran parte de los miembros de su partido conciben un mundo más propio de la ensoñación infantil, que guarda evidentes paralelismos con el de los espejos o con el País de las Maravillas en los que se aventuraba de cuando en cuando la Alicia de Lewis Carroll. Este pensamiento acrítico y que sobrepasa con mucho los límites de la utopía es capaz de llamar personas humanas a los simios; progenitores A y B a los miembros de las parejas homosexuales a los que se les ha concecido un niño en adopción; o fascistas a quienes vencieron en la Guerra Civil española; de equivocar el alcance del término solidaridad –que puede aplicarse también al comportamiento de una banda de ladrones o terroristas–; y de plantear una Alianza de Civilizaciones sin delimitar antes lo que son éstas, encubriendo así los problemas reales de la gente bajo una nebulosa fantasiosa y carente de contenido.
En su nueva obra, Zapatero y el pensamiento Alicia, el profesor Bueno escoge estos y algunos otros ejemplos de decisiones o pensamientos políticos –«pensamientos Alicia»– barajados recientemente por el presidente y su partido –que actúan siempre «con una sonrisa permanente», con una «actitud optimista y angelical»–, para, con la contundencia a la que nos tiene acostumbrados, demolerlos, despojándolos de retórica y evidenciando un simplismo que él considera «sistemático» y muy preocupante, pues bien puede «transformarse en pensamientos falsos, hipócritas y de mala fe».

Noticias, reseñas, críticas y comentarios sobre este libro

• Varios sobre el libro de Gustavo Bueno, Zapatero y el Pensamiento Alicia
• Prepublicación de «Zapatero y el Pensamiento Alicia», La Razón, 8 octubre 2006
• Andrés Suárez, Bueno, Zapatero y Alicia, El Comercio, 11 octubre 2006
• Bueno, «La inteligencia de Zapatero es la inteligencia del tahúr, del trilero», EC, 12 octubre 2006
• J. A. G., Los socialistas asturianos cargan contra Bueno, El Comercio, 13 octubre 2006
• Bueno, «ZP necesita un microscopio para ver que la realidad es muy compleja», J. Neira, 13 oct
• Zapatero en el país de las maravillas, Oviedo Diario, 14 octubre 2006
• Javier Morán, Pensamiento Alicia, La Nueva España, 14 octubre 2006
• Bueno, «La filosofía de ZP es pánfila», La Voz de Asturias, 15 octubre 2006
• La presentación de Zapatero y el Pensamiento Alicia, Madrid, 18 octubre 2006
• Marcelino Javier Suárez Ardura, Análisis de un pensamiento febril, El Catoblepas, 56:17
• Antonio Sánchez, Zapatero en el País de las Maravillas, El Catoblepas, 56:18
• Felipe Giménez, El presidente Zapatero, fiel exponente del Pensamiento Alicia, El Catoblepas, 56:19
• En Protagonistas, con Luis del Olmo, Punto Radio, 19 octubre 2006 9:05 · audio 14:21 wma · mp3
• Santiago Abascal, Zapatero, el Simple, Libertad Digital, 19 octubre 2006
• En La mirada crítica, con Vicente Vallés, Tele 5, 20 octubre 2006
• «El pensamiento de Zapatero es simplista. Todo son sonrisas», Periodista Digital, 20 octubre
• «Zapatero, como trilero no tiene precio. Pero hay que ser muy inteligente...», Tiempo
• Francisco Umbral, Zapatero y Alicia, El Mundo, 25 octubre 2006
• En Esto es vida, con Javier García Mateo, Radio Intereconomía, 25 oct 15:05 · 25:01 wma · mp3
• En Cinco lunas, con Reyes Monforte, Punto Radio, 26 octubre 2006 · audio 42:20 wma · mp3
• En Primera plana, con Manuel García, Teleasturias, 26 octubre 2006 · video 24:23
• Miquel Porta Perales, La blancura de la estupidez, ABC de las artes..., 28 octubre 2006
• Bueno, «Me da vergüenza ajena que España tenga un presidente que diga esas simplezas», EC
• Carmelo López-Arias, El «pensamiento Alicia» de Zapatero, desmenuzado por un filósofo, ESD
• Bueno, «Me avergüenza la simpleza de Zapatero, escribo sobre él por patriotismo», LNE, 1 nov 2006
• Justino Sinova, Zapatero y el pensamiento Alicia, El Cultural, 2 noviembre 2006
• Silverio Sánchez Corredera, El pensamiento Alicia, La Nueva España, 2 noviembre 2006



Algunas referencias sobre el Pensamiento Alicia

• Bueno, «'Pensamiento Alicia' (sobre la 'Alianza de las Civilizaciones')», El Catoblepas, nov 2005
• Ismael Carvallo, «El 'Pensamiento Viridiana'», El Catoblepas, noviembre 2005
• Bueno, «Zapatero tiene el 'pensamiento Alicia'», El Comercio, 25 enero 2006
• Iñigo Ongay, «Alicia en el planeta de los simios», El Catoblepas, mayo 2006
• Bueno, Respuestas a preguntas sobre el Pensamiento Alicia, octubre 2006




Índice del libro Zapatero y el Pensamiento Alicia

Introducción. Definición del Pensamiento Alicia

Pensamiento utópico y Pensamiento Alicia
El «pensamiento» de los socialistas españoles, tras el 11-M, como Pensamiento Alicia
El Pensamiento Alicia es simplista, pero no todo simplismo es Pensamiento Alicia
El simplismo Alicia se manifiesta en campos muy diversos
Plan de este libro
Capítulo 1. Sobre la Alianza de las Civilizaciones piensa Alicia: «La Alianza de las Civilizaciones es el primer paso obligado para alcanzar la Paz universal.»

I. Paráfrasis
II. Análisis
«Pensamiento subjetivo» como actividad formal de los sujetos personales
«Pensamiento objetivo» como materia pensada
Pensamientos objetivos denominados en función del sujeto que los pensó
Pensamientos utópicos y Pensamientos Alicia
El proyecto Alianza de las Civilizaciones como ejemplo genuino de Pensamiento Alicia
El Pensamiento Zapatero de la «Alianza de las Civilizaciones» tiene, como el humo, gran capacidad expansiva
III. Crítica
«Civilización» y «Civilizaciones»
La unicidad de la Civilización y la unicidad del Mundo, de Dios y del Hombre como persona
Es disparatado pensar una «Alianza» entre Civilizaciones múltiples
La «Alianza de Civilizaciones» es un contrasentido formal
La «Alianza de Civilizaciones» es un absurdo en el terreno material
Ni las civilizaciones ni las culturas son «esferas sustantivas», sino sistemas dinámicos de instituciones
Bajo el término «Alianza» hay que entender otras cosas
La «Alianza de Civilizaciones» como pensamiento oscurantista y confusionario
Final
Capítulo 2. Sobre la mujer piensa Alicia: «Como mujer, no tengo patria. Mi patria es el Mundo.»

I. Paráfrasis
II. Análisis
Modo de hablar en primera persona y en tercera persona
Este enunciado Alicia consta de tres proposiciones
El concepto clase «mujer» y su ecualización con el concepto clase «varón»
El «Género mujer» y el «Género varón»
Las clases «mujer» y «varón» desde una perspectiva atributiva
Significados diversos de las tres proposiciones de Alicia, según el tipo de clase elegida
III. Crítica
Final
Capítulo 3. Sobre el diálogo piensa Alicia: «Hablando se entiende la gente.»

I. Paráfrasis
II. Análisis
«Hablando se entiende la gente», como proposición descriptiva y como proposición normativa
Términos, operaciones, relaciones: gente, hablar, entenderse
Gente, como conjunto de términos
Hablar, como operación
Entenderse, como relación
III. Crítica
El aforismo «hablando se entiende la gente» como parte de un «sistema de aforismos»
El sistema de aforismos implicados
El aforismo (1) como una versión dialéctica del aforismo (8)
El aforismo (2), «la gente se entiende si habla»
El aforismo (3), «callando se entiende la gente»
El aforismo (4), «hablando no se entiende la gente»
«Hablando se entiende la gente» como aforismo imprudente
Por qué el Rey utilizó el aforismo «hablando se entiende la gente»
Final
Capítulo 4. Sobre Franco y el franquismo piensa Alicia: «Franco se alzó el 18 de julio de 1936 contra la República, que se había constituido como la primera democracia parlamentaria en España en las elecciones de abril de 1931. Tras una guerra cruel Franco logró destruirla gracias a la ayuda de las potencias fascistas europeas. Con su alzamiento, Franco detuvo en España el curso de la línea de progreso democrático al que la República había logrado incorporarla, y retrotrajo a España a la época medieval (inquisición, tortura, terrorismo de Estado...). Los cuarenta años de Franco representan para la historia de España y, por supuesto, de Europa y del mundo, un tenebroso paréntesis, comparable al que Hitler abrió para Alemania (y para Europa y para el mundo). La luz que la democracia del presente ha logrado recuperar es un reflejo de la luz que la Segunda República comenzó a alumbrar hace setenta y cinco años. Esa luz llega a nosotros tras el paréntesis de los cuarenta años de franquismo. Conviene que mantengamos en todo caso fresca la memoria histórica, tanto de aquella época luminosa de la República como de la oscura época franquista que la siguió, a fin de que las nuevas generaciones puedan apreciar la grandeza de nuestra democracia, que en 1978 logró aplastar definitivamente a la dictadura franquista.»

I. Paráfrasis
II. Análisis
La República de 1931 no fue una Caperucita Roja que llevaba alimentos a su abuelita España
El lobo no se tragó a España
El «franquismo» no es una realidad homogénea y continua
III. Crítica
«Juicios de hecho» y «juicios de valor»
El simplismo de la disyuntiva franquismo (fascismo) y antifranquismo (antifascismo)
Partidismo y parcialismo
Del parcialismo maniqueo al parcialismo plural
Intento de desbordar el parcialismo mediante un partidismo total negativo
Las «democracias occidentales» ¿ayudaron a Franco?
Política de palo y zanahoria, pero al revés
Dialéctica de clases y dialéctica de Estados
Final
Capítulo 5. Sobre los derechos de los simios piensa Alicia: «Como los simios actuales (chimpancés, gibones, gorilas, orangutanes, bonobos) son parientes muy cercanos a nosotros, a las personas humanas, y como según va descubriendo día a día la investigación científica, genética y etológica es cada vez mayor el número de relaciones de semejanza o igualdad entre ellos (los simios) y nosotros (las personas humanas), parece obligado extender a los simios los derechos que atribuimos a las personas humanas. Sólo de este modo, guiados por el avance de la ciencia moderna, podremos comenzar a reparar la injusticia, el horror o el ensañamiento que suelen estar implicados en el trato discriminatorio que es costumbre dar a nuestros primos hermanos, como si fueran bestias estúpidas o autómatas que pudieran ser descuartizados en vivisecciones pseudocientíficas, sea para extraer de ellos órganos para implantar en los hombres, o que puedan ser vejados, enjaulados, torturados, humillados o exterminados en el circo, en el zoo o en el ring, para entretener nuestro aburrimiento.»

I. Paráfrasis
Contra los autómatas cartesianos
Darwin «pone en marcha» los cuadros del tablero de Linneo
El darwinismo paleontológico y la revolución etológica y genómica
Los antepasados del hombre ya no existen; pero sí sus primos hermanos
II. Análisis
Igualdad fuerte, igualdad débil
Las relaciones de igualdad o semejanza entre simios, hombres y personas carecen de sentido si no se dan los parámetros
Seres humanos y personas humanas: hombres y personas
Conceptos autotéticos y conceptos alotéticos
«Hombre» como concepto autotético; «Personas humana» como concepto alotético
Sobre las diferencias entre simios, hombres y personas
Sobre las «razas humanas»
La relación de «dominación»
Esbozo de una doctrina transformista del hombre en persona humana
La persona humana no es un concepto unívoco, sino análogo
La persona humana no es definible positivamente por atributos autotéticos; requiere atributos alotéticos
Las personas forman una clase oblicua, que no es unívoca
La persona humana como familia de instituciones análogas, a veces enfrentadas entre sí
III. Crítica
Final
Capítulo 6. Sobre la solidaridad piensa Alicia: «El principio de Solidaridad –que podría expresarse en este precepto: ‘Debéis ser solidarios’– es la norma ética más segura que los hombres hayan podido llegar a formularse como guía en su marcha por los caminos que conducen a una paz universal y duradera.»

I. Paráfrasis
II. Análisis
Solidaridad personal y solidaridad impersonal
Solidaridad definida y solidaridad indefinida
La solidaridad entre los hombres y las personas humanas
Cuatro situaciones de solidaridad humana
Dos modalidades de la solidaridad definida
Las solidaridades simples como aspectos abstractos de solidaridades complejas
Las solidaridades armónicas (amistosas) implican siempre algún tipo de antagonismo
Solidaridades indefinidas
La solidaridad originaria
Evolución de la idea de solidaridad a partir de su sentido «moderno»
La solidaridad, en sentido moderno, deriva de otras acepciones previas, sobre todo jurídicas
El sentido moderno de la solidaridad es el de la solidaridad indefinida
La idea de solidaridad de Leroux, ¿se fundamenta en un humanismo absoluto?
Solidaridad y fraternidad
De la «solidaridad cósmica» a la «solidaridad sociológica»
«Solidaridad mecánica» y «solidaridad orgánica»
Otras fundamentaciones de la solidaridad: solidaridad individualista y solidaridad jurídico-socialista
La fundamentación política de la solidaridad
III. Crítica
La solidaridad Alicia es una solidaridad formal
La solidaridad se enfrenta muchas veces a los valores éticos
Valores éticos, morales y políticos enfrentados a la solidaridad
La solidaridad enfrentada a la solidaridad
El principio formal de solidaridad encubre los fundamentos de la conducta
El principio formal de solidaridad como principio confusionario
Final
Capítulo 7. Sobre la memoria histórica piensa Alicia: «Una sociedad sin historia es una sociedad condenada a repetirla, es decir, por tanto, a repetir los errores (y los crímenes) del pasado. Por ello, cuando hablamos de España, es necesario recuperar y mantener la memoria histórica y muy particularmente la memoria histórica de la Guerra Civil española y de la dictadura franquista si no queremos repetir sus horrores.»

I. Paráfrasis
II. Análisis
La Historia objetiva se mantiene en un plano distinto de aquel en el que actúa la «memoria histórica»
La Historia obra del Entendimiento (como capacidad de juzgar) y de la Razón, no de la Memoria ni de la Imaginación
Memorias individuales que no pueden ser eliminadas del tejido de la Historia objetiva
Los futuribles
Sobre la «responsabilidad» en Historia
III. Crítica
La llamada memoria histórica no puede considerarse activada por la «curiosidad hacia el pretérito»
¿Por qué los enfrentamientos partidistas del presente estimulan la llamada «memoria histórica»?
Una ilustración del modo como el parcialismo partidista puede actuar como estímulo de la memoria histórica
Final
Capítulo 8. Sobre el pluralismo cultural piensa Alicia: «La pluralidad de culturas (de ‘esferas culturales’, acaso de ‘civilizaciones’) es un hecho incontestable. Pero constituiría un absurdo ejercicio de etnocentrismo cultural cualquier proyecto político que, inspirándose en el principio de jerarquía y desigualdad entre las culturas, rayano con el racismo, se orientase hacia la hegemonía de una cultura dada (por ejemplo la ‘cultura o civilización occidental’) sobre todas las demás. La única política posible habrá de inspirarse en el reconocimiento de la igualdad de todas las culturas, y en el respeto mutuo entre ellas, ya sea en la forma de separación o de coexistencia pasiva (‘iguales pero separados’), ya sea preferentemente en la forma de cooperación o coexistencia activa y armónica, de acuerdo con el proyecto de la Alianza de las Civilizaciones.»

I. Paráfrasis
II. Análisis
La Idea de las «esferas culturales»
La Idea de las «esferas culturales» está en la base de la disyuntiva entre el etnocentrismo, el relativismo y el pluralismo cultural
Alcance de cada una de las tres opciones disyuntivas
III. Crítica
Contra la sustancialización de las «esferas culturales»
Contra la sustancialización de los componentes de las «esferas culturales»
Final
Capítulo 9. Sobre España y la Nación española piensa Alicia: «No veo por qué hay que hacer tanto ruido en el momento de debatir la reforma de los Estatutos de las Comunidades Autónomas sobre la cuestión de si España es o no es una Nación (o una nacionalidad, o una realidad nacional), o si son o no son naciones (o nacionalidades, o realidades nacionales) Andalucía, Comunidad Valenciana, Cataluña, País Vasco, Galicia, Aragón, etc. Pues España, Andalucía, Comunidad Valenciana, etc., son lo que son; por tanto, llamarlas Naciones, nacionalidades o realidades nacionales es sólo cuestión de palabras (‘cuestiones semánticas’) o de sentimientos (‘de sensibilidades’). Cada cual que las llame como quiera y las sienta como lo mande su sensibilidad. Lo único que hace falta es que haya paz, que nos respetemos unos a otros democráticamente nuestras palabras y nuestros sentimientos, y Dios dirá.»

I. Paráfrasis
II. Análisis
Diferencia de conceptos, no sólo de palabras
Nación en sentido étnico-cultura y Nación en sentido político
El término «nación» es un universal que se despliega en tres géneros diferentes
Nación en sentido biológico, o de primer género
Nación en sentido étnico cultural, o de segundo género
La nación histórica, como especie del segundo género, no es aún Nación política (o de tercer género)
La Nación en sentido político, o de tercer género
La nación fraccionaria, segunda especie del tercer género de Nación, o Nación política
Involucración de los diversos géneros y especies de nación
Los términos «nacionalidad» y «realidad nacional» dependen de la Nación como la sonrisa del gato depende del gato
El dilema aplicado a la España de las Autonomías
Si España es una Nación política (del tercer género) las «nacionalidades autonómicas» sólo podrán ser naciones del segundo género
Si las nacionalidades (o realidades nacionales) son Naciones políticas, España no podrá ser Nación del tercer género, sino, a lo sumo, de segundo género
III. Crítica
Final
Capítulo 10. Sobre la democracia piensa Alicia: «La transformación de las sociedades despóticas en sociedades democráticas ha permitido a los hombres alcanzar la libertad y la igualdad como personas, sujetos de derechos civiles y políticos. En consecuencia, la condición de demócrata habrá de asumirse como título de legítimo orgullo por cualquier hombre consciente de que la fuente de su dignidad como persona humana, mana precisamente de la sociedad democrática de la que forma parte. Sólo con la democracia cada hombre podrá relacionarse de mil maneras con los demás, cambiando de discursos y de pases cuando haga falta. No olvidemos nunca que la esencia de la democracia es la cintura.»

I. Paráfrasis
II. Análisis
Democracia ideal y democracia realmente existente; democracia formal y democracia material
No sólo hay diversas formas de democracia real; también hay diversos tipos de democracia ideal
Democracia formal en el plano específico político y en el plano genérico
Democracia procedimental como democracia formal genérica
Democracia formal específica
No son «déficits» de la democracia las condiciones necesarias para su existencia
La materia de la democracia no se agrega a una forma previamente dada, sino que es la forma democrática la que brota de la materia
El punto de partida es la materia de la democracia, no su forma ideal
La libertad objetiva como materia de la democracia política
La materia de la sociedad democrática es la sociedad de mercado pletórico, y de ella brota la libertad objetiva
Conexión entre mercado pletórico y la libertad objetiva
La libertad es un proceso social, no sólo individual
El sufragio universal
III. Crítica
La democracia supone la libertad-de... respecto del régimen autocrático
La libertad positiva (libertad-para) y la democracia
Límites estructurales de la libertad positiva del elector democrático
La democracia y la igualdad.Tributación y confiscación
Final
Capítulo 11. Sobre el humanismo piensa Alicia: «El humanismo es la única ideología decente que puede tomarse como fundamento para ordenar la convivencia humana en el mundo globalizado del siglo XXI.»

I. Paráfrasis
Todos los «valores decentes» proceden del hombre y terminan desembocando en él
Humanismo y pacifismo
El pacifismo como «falsa conciencia»
II. Análisis
«El hombre es la medida de todas las cosas»
Humanismo y personalismo
III. Crítica
El «hombre» no es una unidad originaria de medida de todas las cosas
El círculo vicioso del humanismo: definir el humanismo por el hombre y el hombre por el humanismo
Diferentes modelos de humanismo y de hombre
Educación humanística
Educación, ¿para qué?
Educación cívica como humanismo
En qué condiciones la educación en la cultura de un pueblo puede considerarse educación humanística
Humanismo como pacifismo, como abolicionismo, como democratismo
Crítica a dos panfletos humanísticos
El «ideal de la Humanidad»
Crítica del Manifiesto humanista 2000
Final
Final. El «Pensamiento Alicia» se vuelve pensamiento de mala fe

Bibliografía

Índice onomástico




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Fundación Gustavo Bueno
www.fgbueno.es

José María Mateu dijo...

Nuestro amigo anonimo nos ofrece una amplia disertacion sobre el "pensamiento Alicia". A mi me recuerda aquella frase del expresidente del gobierno Arias Navarro recogida en el libro "Lo que el rey me ha pedido", y que decia algo asi como (cito de memoria) "No aguanto dos minutos hablando con el principe (futuro rey Juan Carlos I). Es como un nino, en cuanto empiezo a hablar con el me aburre y tengo que dejarlo".
Afortunadamente la Historia acaba poniendo a todos en su sitio (casi siempre).
(perdon por los problemas ortograficos debidos al teclado ingles)

José Monzó Marco dijo...

Sí, he leído a Gustavo Bueno, considero muy sugestiva y provocativa su última obra. El pensamiento Alicia es una buena metáfora que ejemplifica ciertos modos de pensamiento en la onda del también conocido como pensamiento débil.

Desde una órbita sistémica considero la Alianza de las Civilizaciones como un instrumento “top-down” por ende con una carga de alta política/diplomacia que al intercambio multicultural real, cruzado, transversal, “down-top” y por tanto duradero de las civilizaciones. En estos casos siempre cabe preguntarse, ¿si cambiase de signo el gobierno de España la iniciativa pro Alianza de Civilizaciones continuaría?. Si la respuesta fuese negativa podríamos calibrar mejor su prospectiva.

Esta Alianza no es el primer intento ni será el último, aunque personalmente me parece demasiado pronto para una crítica absoluta. Habría que retrotraerse a los inicios de la actual Unión Europea, al principio limitada al intercambio del carbón y el acero, o a los inicios miedosos de la implantación del euro de hace relativamente poco para obtener la perspectiva suficiente y darse cuenta de que los inicios de cualquier sistema humano es al principio frágil y “gaseoso”.

Sólo el tiempo y la retroalimentación positiva pueden solidificar lo que en sus inicios parecía una idea de locos visionarios. Si bien también es cierto que este nuevo sistema humano propuesto puede quedar en agua de borrajas si, aparte de las grandes palabras, el único compromiso concreto que alcanza es el equivalente a un “festival de Eurovisión” de las civilizaciones o si la Alianza no logra seducir a otras culturas con peso específico como la israelita o la china.

Siguiendo con la órbita sistémica y desde la perspectiva de las prioridades, pienso que la Alianza de las Civilizaciones es menos urgente o tiene un papel subordinado respecto a otros sistemas y en concreto me estoy refiriendo a los problemas de ese sistema mayor que es el clima. Intercambiar alianzas entre culturas, religiones y civilizaciones está bien, pero si no logramos antes diseñar y poner en marcha un sistema para alcanzar un acuerdo global que logre reducir el calentamiento global, la desertización y hambruna de amplias zonas del planeta estaremos perdiendo el tiempo. Y no tenemos mucho de ese recurso para perderlo en festivales de Eurovisión.

Z. dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Z. dijo...

Efectivamente, el "choque de civilizaciones" de Samuel Huntington solo puede ser resuelto por una "alianza de civilizaciones", pero no de arriba-abajo, como bien señalas, sino de abajo-arriba. Por lo menos no lo primero sin lo segundo.

Jared Diamond explica muy bien cómo son necesarias todas y cada una de un total de cuatro fases para resolver un problema por parte de una civilización: darse cuenta del problema, además lograr proponerse el resolver, luego por supuesto ser capaces de encontrar una solución y ya por último que se llegue a poner en práctica la solución.

En el "choque de las civilizaciones" nos topamos siempre con los recursos y ya hoy día con las consecuencias del consumo desaforado de los mismos, por un lado sobre el medio ambiente, pero sobre todo la escasez.

De las cuatro fases de la resolución de un problema arriba expuestas ya tenemos la tercera, la solución al problema, por pura lógica: la humanidad podría llegar en un momento dado a resolver estancar la población y el consumo de recursos per cápita donde conviniera, siempre por debajo de los niveles de insostenibilidad, ya fuera la decisión el que vivieran apenas unas pocas centenas de millones con muchos recursos para cada habitante, ya fuera que vivieran algunos millares de millones con muy pocos recursos por humano.

Faltan la primera, la segunda y la cuarta, es decir, que la gente llegue a entender que hay un problema a resolver, que luego decidan solucionarlo, y que logren llevar la solución a la práctica.

Los círculos viciosamente retroalimentados de la economía con intereses bancarios, del mundo industrializado mercantilista y publicista, de la globalización de recursos pero no del conocimiento de las masas y de la privatización y patentado del patrimonio humano, nos llevan a realimentar el círculo mayor de todos: el de la tragedia de lo común. Y ello nos impide atacar la primera fase, la comprensión del problema.

En el documental “Petróleo, Humo y Reflejos” ( www.jlbarba.com/energia/docuhumo ), de Ronan Doyle, (Original en inglés “Oil, Smoke and Mirrors”), se muestra cómo una "alianza de civilizaciones" solo cabría como una contraposición a las ideas propuestas en el PNAC, herederas de las ideas de Samuel Huntington y sobre todo, cómo, como bien apunta Monzó, no queda mucho tiempo, pero apuntando a algo aún más urgente: los recursos energéticos, madre de todos los demás recursos.

El repentino interés de ciertos sectores políticos y corporativos en el cambio climático no nos debe obnubilar la vista: donde dice “Una verdad incómoda” pone “Una verdad tan incómoda que no pienso decirla”. Así sucede que Al Gore, en su metadocumental, ni la nombra, y acaba abogando por coches híbridos, por bombillas ultraeficientes y hasta por rezar. Todo con tal de no reconocer la imposibilidad física del crecimiento en el consumo de recursos, todo con tal de no hacerle caso a Einstein en aquello de que “Un problema no se puede resolver con la tecnología que lo creó”.

Como decía Kenneth Boulding, todo aquel que crea que el crecimiento exponencial puede darse indefinidamente dentro de un mundo finito, o está loco, o es un economista.

Gabriel Tobar

Oscara Fernández dijo...

Hola soy Oscar fernández desde Venezuela y te invito a visitar mi blog ciencia y arte:
http://www.osfer.blogspot.com

y te invito a leer mi teoria meta compleja:

http://www.uvmnet.edu/investigacion/episteme/numero8y9-06/colaboracion/a_teoria.asp

Naisa dijo...

bueno, no desde hace mucho estudio y evidencio estos temas que has expuesto, que por cierto me parecen sumamente interesantes, considero que tu apreciación es buena pero anticipa inocentemente en su interior todo un cambio de ideologías, ya que siendo algo precisa, desde que se dio la revolución francesa que defendía la posición del ser humano en el mundo como antropocentrismo y con ello todos los ideales de libertad, nació una leve concepción del individuo que luego el capitalismo replanteó al bien y servicio propio del tener y también del estar; esto sin duda hizo una ruptura entre clases y tipo de trabajos (teniendo en cuenta la revolución industrial), con esto el mercado subió y el trabajo en equipo se convirtió en una utopía, al haber síndromes de calidad y con ello de competitividad que ponen en juego la sobrevivencia íntegra del ser humano, por ello el humano va en contra de lo humano, por que tiene que garantizar dentro de su circulo vital mayor prestigio y obtención, entonces a que empresa le interesa juntarse con otra para beneficiasen las 2 y no sacar provecho una por encima de la otra? mejor dicho a que industria, por ejemplo “el matadero”, le interesa establecer puntos de encuentro con los ambientalistas o vegetarianos?
En donde un mundo fraccionó tanto una forma de vida y una filosofía del buen vivir se hace cada vez mas difícil conciliar el trabajo en equipo, por que estaríamos hablando que el pensamiento sistémico u holístico no se daría y que por consiguiente lo mas interesante de allí no seria ver los hechos o consecuencias, sino los procesos la historia, cosa que el pensamiento sistémico permite visualizar en su interior, pero entonces estaríamos hablando de análisis sistémico, ya que se seguiría viendo la misma realidad, pero adicional a ello se haría todo un seguimiento evaluativo y de observación que me permitiría dimensionar solo un poco la relación sistémica entre el entorno y el sistema como tal.

Claudio dijo...

Me parece interesante. Son ideas para pensar y construir el futuro.La sociedad no es estática sino un flujo en transformación. Las orientaciones teóricas al cambio son positivas a la propia realidad. Creo que las ideas de Nash, son complementarias a las ideas de Ostrom y que juntas permiten una ventana al reconocimiento de la diversidad sociocultural como pilar fundamental para la sustentabilidad de la vida.

Ignacio Abel Uriburu dijo...

Estimado José: Los buenos pensamientos guardan actualidad perdurble.
En estos días estoy pergeñando una propuesta basada en los equilibrios de J. Nash para dinamizar una solución a la crisis de estancamiento mediante la incorporación de las actividades ambientalistas al proceso productivo de mi provincia (Córdoba, Argentina). Se trata en lo substancial dejar de considerar la preservación del medio ambiente una actividad propia del voluntariado y asumir la pérdida de los equilibrios sistémicos de la naturaleza una de las causas principales. Como bien señala, los subjuegos humanos se dan sobre el equilibrio de la naturaleza.
Al haberse no haberse acompañado los avances tecnológicos, las nuevas visiones de negocios post-globlización, los cambios culturales asociados y la voracidad de la renta de corto plazo tuvo incidencia macro en los equilibrios del mercado laboral y enormes perjuicios para los ecosistemas.
Tomar consciencia y comenzar el camino de restauración de la biodiversidad, la protección de las cuencas hídricas, retornar a los valores tradicionales y condicionar al capital golondrina traerá aparejado en modo simultáneo una distribución más eficiente de la renta y la dinamizació de la economía por el crecimiento de la oferta de bienes y servicios.
Desde el sentido común y, creo que de la biología también, los equilibrios de Nash son comprensibles; ojalá se entienda el planteo.
Un cordial saludo.,

Ignacio Uriburu