13 de enero de 2008

The Art of Problem Solving de Russell Ackoff

The Art of Problem SolvingEl Arte de Resolver Problemas, [The Art of Problem Solving, en su original inglés de 1978], junto con otras importantes del genial profesor Russell L. Ackoff como Fundamentos de Investigación Operativa, Resideñando el Futuro, Creando la Empresa del Futuro, Lo mejor de Ackoff y la deliciosa e inclasificable Las fábulas de Ackoff marcan un hito en la historia del Pensamiento Sistémico. Títulos que junto con los anteriores comentados y otros que abordaré más adelante considero esenciales para una introducción al Pensamiento Sistémico.

El prolífico y longevo profesor Russell Lincoln Ackoff, que Dios mediante cumplirá en breve 89 años es, junto con el fallecido profesor Charles West Churchman, una figura clave en el pensamiento sistémico. Ackoff y Churchman, Churchman y Ackoff, ambos provienen de la Investigación Operativa y ambos colaboraron en más de una obra al principio de su larga trayectoria. Ackoff, a diferencia del prudente y comedido Churchman, no se muerde la lengua. En un estilo directo muestra en sus obras una sólida formación numérica a la vez que una facilidad para explicar las cosas complejas con una sencillez propia de sabios.

Sin más dilación voy a dar paso al maestro Ackoff que tomando el seudónimo de Esopo, nos ilustra y nos hace sonreir en estos dos ejemplos que he escogido de su obra “The Art of Problem Solving”. Disfruten del profesor Ackoff como si de un Dr. House sistémico se tratara. No tiene desperdicio.


Sobre la comprensión de los objetivos de los otros

“La contracepción podría ser una concepción errónea”

En 1957, Esopo estuvo algún tiempo en la India, invitado por el gobierno de ese país para que revisara los procedimientos de su programa de desarrollo y planificación. Mientras estaba allí, conoció algunos extranjeros que trataban de introducir en la India la planificación familiar, con la esperanza de controlar la explosión demográfica. Muchas de estas personas, serias y dedicadas a sus trabajos, distribuían anticonceptivos e información acerca de su uso, pero no tenían éxito. Tenían poco efecto sobre la tasa de natalidad de la India. Echaban la culpa de sus fracasos a la ignorancia, irracionalidad o a la intransigencia del hindú. Esta explicación del fracaso no producía ideas sobre la manera de aumentar la efectividad.

Esopo sugirió a algunos de ellos que consideraran la hipótesis de que los hindúes eran racionales y ellos no lo eran. Esto, agregó, podría dar una explicación más provechosa del fracaso. Además, indicó, existía cuando menos, alguna prueba de que otra de sus hipótesis principales –que los hindúes no sabía controlar el tamaño de la familia- era equivocada. Las familias hindúes mostraban tendencia a tener considerablemente menos niños de los veinte o treinta que biológicamente era posible tener. Lo que indicaba que ya estaban practicando un control de natalidad. Una vez que aceptaron esto, el problema era determinar por qué querían tener tantos niños como tenían. Esto contradecía la hipótesis que los planificadores familiares sustentaban: que el número de niños que las familias hindúes tenían estaba fuera de control.

Ninguno de los planificadores familiares a los que Esopo hizo la sugerencia mordió el anzuelo. Con el tiempo Esopo lo hizo, esto es lo que averiguó.

Después de obtener su independencia, la India aumentó de una manera dramática el índice de longevidad de los adultos, pero había aumentando el lapso de la vida empleable. El hindú pobre –y la mayoría son pobres- solamente tenía esperanzas de poder trabajar la primera mitad de sus años empleables. Por lo tanto, mientras eran jóvenes y tenían empleo, los hindúes se preocupaban por planificar para tener seguridad económica durante el subsiguiente periodo de desempleo.

El gobierno de la India no preveía de seguro de desempleo o seguridad para la vejez. Muy pocos hindúes ganaban lo suficiente para poder comprar un seguro. De donde, la única manera como podrían estar seguros de sobrevivir, era teniendo suficientes hijos para que mantuvieran al esposo y la esposa, cuando aquél no tuviera empleo. Como promedio, un jornalero puede ganar el sostén mínimo que requiere un adulto que no gana el jornal. Sin embargo, como en la India sólo los varones obtenían empleos, se necesitaba un promedio de cuatro hijos. Debido al alto índice de mortalidad entre los niños, se requería un poco más de cuatro niños para asegurarse de que sobrevivirían cuatro. El tamaño promedio de una familia hindú correspondía casi exactamente a este requisito.

Pudiera ser que el tamaño promedio de las familias en la India se debiera a otros factores. Si así fuera, fácilmente se podía determinar. Si la explicación del tamaño de la familia, con base en la seguridad económica fuera correcta, sería de esperar que aquellas parejas cuyos primeros dos o tres hijos fueran varones, tuvieran una familia menor a aquéllos cuyos dos primeros hijos fueran hembras. Se descubrió que era así en realidad.

Esopo no sostenía que la preocupación por la falta de empleo en la edad avanzada fuera el único factor que afectara la tasa de nacimientos de la India, pero sí que era un factor crítico. Por lo tanto, pedirles a los hindúes que tuvieran menos hijos era pedirles que cometieran un suicidio retardado. Llamarlos irracionales porque se negaban a hacerlo es difícilmente racional.


Moraleja: La racionalidad está generalmente en la mente de los que miran y no en la mente de aquellos a quienes se mira.


Sobre las relaciones de causalidad

“El respirar es causa de tuberculosis”

Hace algunos años, investigadores del Departamento de Salud Pública de una de las principales ciudades de EE.UU. llevaron a cabo el siguiente estudio: Dividieron la ciudad en secciones de igual área y luego determinaron la cantidad de hollín caído y la incidencia per cápita de tuberculosis en cada área. Hallaron una importante correlación positiva y concluyeron que la caída de hollín causaba tuberculosis. Apoyados en la “solidez” de sus datos, prepararon y promovieron una ordenanza para reducir el humo, ordenanza que finalmente se puso en efecto. Tras un fuerte gasto, público y privado, se limpió el aire pero no hubo reducción en los casos de tuberculosis.

Un grupo de médicos investigadores, en otra ciudad se enteró de dichos empeños y decidieron investigar también. Nada sabían de la relación médica entre hollín y la tuberculosis, pero conocían la relación que unía a la tuberculosis con las deficiencias dietéticas.

Este estudio puso al descubierto la siguiente cadena causal: la gente de pocos ingresos vive en distritos de rentas bajas. Mientras más hollín cae en un distrito, menos preferencia tiene, por lo que las rentas son más bajas. Por tanto, un porcentaje mayor de personas de escasos ingresos, vive en áreas donde la caída de hollín es considerable, a diferencia de las personas de medianos o altos ingresos. Las familias de pocos ingresos sufren más las deficiencias dietéticas que las familias de altos ingresos. Ciertas deficiencias dietéticas inducen la tuberculosis, por lo tanto, las personas que viven en áreas donde cae mucho hollín, están más propensas a contraer la tuberculosis que otras, pero la caída del hollín no es la causa.


Moraleja: A las variables, como a la gente, se las declara culpables por asociación.


El profesor Ackoff sigue “dando caña” desde la prestigiosa Wharton School de la University of Pennsylvania, siendo un ejemplo viviente de que los sabios, como los viejos rockeros, no deben retirarse nunca. Y como muestra de esta vitalidad “octogenaria” la última y provocativa obra escrita junto a Herbert J. Addison y Sally Bibb: Management f-LAWS: The common sins of management. How Organizations Really Work. Que siga así por muchos años más Mr. Ackoff.

La frase: "La sabiduría es la habilidad de ver con mucha anticipación las consecuencias de las acciones actuales."


Para saber más: Ackoff Center for Advancement of Systems Approaches y Ackoff Center Weblog y Russell L. Ackoff en Wikipedia.

Management f-LAWS: The common sins of management. How Organizations Really Work

2 comentarios:

Jose Eulogio dijo...

Estimado José, conoces alguna referencia en internet donde se haya modelado con iThink (o algún software parecido) el problema del tráfico y consumo de drogas?

Te escribo desde México, donde las cosas se han puesto complicadas con respecto a este tema, y quisiera explorar soluciones con perspectiva sistémica.

jeliviano@gmail.com

José Monzó Marco dijo...

Hola Jose Eulogio,

No me viene a la memoria. Tendría que consultar si en la Escuela de Investigación Operativa o en el Departamento de Matemática Aplicada de la Universidad de Valencia algún equipo ha realizado esta investigación y aplicación en DS con iThink o cualquier otro software de DS.

Consulto y te digo algo lo más pronto posible.

Un saludo,
José Monzó