13 de diciembre de 2009

Salvar a Haidar: saliendo del callejón sin salida

Aminatu HaidarEn el reciente conflicto diplomático entre España y Marruecos al respecto de la ciudadana marroquí y saharaui, ahora apátrida por una extraña arbitrariedad administrativa, pienso que existen dos problemas conectados pero con un timing diferente: el reconocimiento de los derechos del pueblo saharaui por un lado y por otro salvar la vida a la activista pro-derechos humanos y por la autodeterminación del pueblo saharaui, la señora Aminatu Haidar, en huelga de hambre desde el pasado lunes 16 de noviembre de 2009 en el aeropuerto de Lanzarote.

Confundir o enmarañar ambos problemas es muy humano, pero puede resultar letal para la vida de esta valerosa mujer dispuesta a morir si no la dejan volver a su casa.

Precisamente esta petición de Aminatu Haidar clarifica muy bien su posición personal [su estrategia], que no es en absoluto un imposible metafísico, pues su huelga de hambre no exige ninguna contrapartida desproporcionada de alta política que pudiera interpretarse como un chantaje moral de algo irrealizable a corto plazo, como podría ser la exigencia de un referéndum sobre la autodeterminación del Sahara Occidental, que la ONU sugirió tiempo ha o la exigencia de esa autodeterminación aquí y ahora. No, que va, lo que pide Aminatu es mucho más doméstico: que la dejen volver a casa. Algo sencillo. En principio.

Desafortunadamente cuando la maquinaria administrativa y diplomática de un país como España [que es la que tiene la patata caliente por haber admitido la entrada de la señora Haidar en territorio español sin el preceptivo pasaporte] se pone en marcha bajo esta singular e inédita presión, los errores de percepción, el análisis incompleto de la situación y las decisiones precipitadas están servidos. Si a esa lenta y pesada maquinaria diplomática española le oponemos la manera marroquí de resolver sus asuntos internos, el choque de trenes está servido.

Mi pequeña aportación personal a la resolución de este conflicto está alejado de los complicados juegos de ajedrez de la política internacional. Pienso que deben deslindarse claramente ambos problemas en planos diferentes. Sin olvidar que están conectados sistémicamente, cada uno debe resolverse de manera diferente.

La autodeterminación del pueblo saharaui debe resolverse en el ámbito de la legalidad internacional. Hay que darle tiempo a la diplomacia y a las instancias internacionales en el seno de la ONU.

Sin embargo la vida de Aminatu Haidar no puede esperar a que este conflicto se resuelva diplomáticamente, por la fuerza o por astutos ardides como los de intentar colar de tapadillo a la señora Haidar en un vuelo a El Aaiún [como se intentó] cometiendo una ilegalidad para resolver otra ilegalidad.

La estrategia de la administración marroquí no deja lugar a dudas: “si la señora Haidar pide perdón al rey de Marruecos no hay problema en darle el pasaporte en media hora”, según afirmó el cónsul de Marruecos.

Así están las cosas por ahora. Aminatu Haidar con una posición estratégica dominante y bien definida: volver a casa con dignidad [sin concesiones]. La administración marroquí con una estrategia dominante también definida: podrá volver cuando quiera el rey de Marruecos [y haya pedido perdón al rey]. Mientras tanto y frente a esas estrategias tan transparentes, la administración española sigue una rocambolesca estrategia dominada [dependiente de lo que hagan otros], vacilante e improvisando a golpe de ocurrencia, hasta alcanzar al colmo del absurdo de culpar del conflicto diplomático a la señora Haidar, que no olvidemos, es la víctima, la parte débil de una arbitrariedad político-administrativa [le quitaron el pasaporte y la pusieron en un avión sin más explicación] que se encuentra en un callejón sin salida entre otras causas por la repetida manía del chivo expiatorio, el deporte nacional de buscar culpables antes que buscar soluciones, algo muy habitual en el pensamiento asistémico como he comentado en alguna ocasión.

Pienso que una solución sistémica a este conflicto aparentemente irresoluble debe partir de la premisa de no buscar culpables a la vez que respetar los usos y costumbres de los pueblos, porque en el post-conflicto todos deben salvar la cara: si algún participante en este juego prevé que su imagen o prestigio saldrá dañado o perjudicado, hará lo posible para boicotear cualquier solución: en este contexto la palabra presión diplomática está fuera de lugar porque hay una vida en peligro. Porque estamos en otra clase de juego: la huelga de hambre de Aminatu Haidar cambia las reglas del juego, algo que no sé hasta que punto comprenden las diplomacias de España y Marruecos a la vista de sus respectivas declaraciones, movimientos y posicionamientos.

Ese es el reto, difícil pero no imposible: cambiar la percepción, cambiar de juego.

Pienso que salvar la vida a Aminatu Haidar requiere entender muy bien la mentalidad patriarcal predominante en el reino alauita, una cultura y costumbres ancladas en la gracia real no en el estado de derecho. No entender esto es un flagrante error de nuestra diplomacia que parece pretender cambiar racionalmente este gen cultural de la administración marroquí en pocos días sin percatarse que cualquier táctica que pusiera en entredicho la autoridad real del monarca alauita está condenada al fracaso, porque no estamos ante un problema que puede resolverse diplomáticamente haciendo llamamientos a la racionalidad administrativa de unos altos funcionarios marroquís para que resuelvan el callejón sin salida al que han colocado a España al retirar el pasaporte a una ciudadana marroquí y enviarla a territorio español [con el consentimiento implícito del gobierno español]. Pienso que ni siquiera con la ayuda de la diplomacia estadounidense se puede lograr cambiar este gen cultural tan arraigado en la cultura islámica donde la monarquía tiene un marcado carácter teocrático y patriarcal, donde la figura del rey-padre está por encima del poder subordinado representado por su gobierno de turno.

No entender esto y pretender aplicar los cánones diplomáticos de la cultura occidental y laica es equivocarse gravemente, porque en este contexto lo que está en juego es un metajuego más propio de la Teoría del Drama que de la Teoría de Juegos convencional en el que están formados los diplomáticos de corte occidental, un juego que no puede resolverse con estrategias típicamente racionales más propias de la diplomacia occidental al uso.

Por tanto, las respectivas estrategias dominantes de Marruecos y de Aminatu Haidar [irreconciliables] dejan hecha un trapo la diplomacia española, condenada a maniobras vacilantes en un estrecho margen de estrategias racionales dominadas y que suponen un callejón sin salida para nuestra diplomacia por no haber hecho los deberes antes y no haber admitido por principio de legalidad [estrategia dominante] la ilegalidad que le endosaba la administración marroquí, pues la señora Haidar ni ha sido expulsada formalmente ni ha pedido asilo político ni es una refugiada: al aceptar el gobierno español el apaño de dejar entrar en territorio español a la señora Haidar sin pasaporte se cae en una estrategia dominada y en la complicidad moral con una ilegalidad cometida por otro gobierno y recomponer una nueva estrategia dominante cuando se ha comenzado cediendo no es fácil.

Salvar la vida a Aminatu Haidar requiere un ejercicio [un metajuego] alejado de la racionalidad a la que nos tienen acostumbrados los diplomáticos y la maquinaria administrativa de los estados de derecho occidentales.

Pienso que salvar la vida a Aminatu Haidar requiere un llamamiento a ese gen cultural paternalista propio de una cultura tribal y patriarcal, una petición que esa mentalidad únicamente atendería si es demandada por otro rey.

Pienso que nuestro gobierno se equivoca si no permite que nuestro rey intervenga en un conflicto que, insisto, no puede resolverse racionalmente por vía diplomática de gobierno a gobierno. Los altos funcionarios no entienden de metajuegos y para cuando lo entiendan será demasiado tarde. No hay tiempo.

Pienso que nuestro Jefe de Estado tiene una gran oportunidad ante su tradicional mensaje navideño si para antes del 24 de diciembre la señora Haidar está de regreso a casa. A ningún experto en Relaciones Públicas se le escapa que no tendrá el mismo valor el mensaje navideño del Rey con Aminatu Haidar de regreso a casa o agonizante.

Porque frente al metajuego de la petición de perdón exigido indirectamente por el rey de Marruecos, se encuentra el metajuego de la misericordia, un metajuego de orden superior que implica gratuidad y grandeza de espíritu, un metajuego que encaja sin estridencia en la cultura islámica: “En el nombre de Allah, el Misericordioso, el Compasivo” es la basmala o fórmula ritual más repetida en las suras del Corán, el libro sagrado del Islam. Es ahí, en ese metajuego donde se encuentra la salida del callejón sin salida en que se encuentra Aminatu Haidar. Es ahí también donde entra como un guante el papel de nuestro rey ante el rey de Marruecos.

Nos queda un último recurso, tal vez el único que salvaría los muebles a todos: salvaría la vida [y su dignidad] a la señora Haidar y con ello, no olvidemos, el principal objetivo de nuestra administración, reforzaría la imagen de realeza y misericorda del monarca alauita y reconfirmaría el papel de nuestra corona como diplomático de última instancia.

De rey a rey. Majestad, hable con él. Aminatu Haidar lo merece.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

En s.s. de este año visite marruecos, la parte del Atlas,Fez y Marrakech,me quedo muy claro la reverencia casi feudal de la monarquia de marruecos. Es una monarquia dura, portanto, como bien dice es un ausunto entre monarcas, y me supongo que a ninguno de los dos paises le interesa un martir...seguramnete detras de camaras, ambos monarcas ya deben estar parlamentando.

entrelosdientes dijo...

Enhorabuena por el post. Suscribo totalmente lo que dices..creo que tu manera de argumentar y sintetizar es excelente. No falta ni sobra una palabra.

Gracias, en nombre de todos los que apoyamos la causa.

Saludos,

Paloma

P.d.: Te felicito también por el blog..que puedo decir sin miedo a equivocarme es uno de los mejores de la red, sino el mejor con el que me he encontrado.

Anónimo dijo...

Estaría muy mal que no se moviese pieza. En las partidas de ajedrez, en la parte final de la partida siempre interviene el Rey.
saludos Ramon.

JOAKO dijo...

Hay que recordar que el rey en ajedrez es una pieza que solo cobra verdadera importancia el final de la partida, debido a lo "limitado" de sus movimientos.
Desgraciadamente creo que tienes razón, la solución a este conflicto no será nunca en el plano de lo "racional", será en el plano de lo "sensacional", o no será, a mi me da muicha pena Haidar y el callejón en donde se ha metido, donde nos ha metido, creo que es la primera vez (refrescame la memoria si no es así) en que el país que acoge a un refugiado tiene más problemas que el que expulsa a este, y además es acusado por el refugiado de tener parte de culpa y encima con una cuanta atrás que hace muy difícil la solución. Creo que tienes razón , solo el rey de España tiene alguna posibilidad de desbloquear esto, pero ha de hacerlo en su momento y "haciendo pasar a Mohamed VI por un rey magnanimo a los ojos de todos, un movimiento muy difícil de lograr.

Anónimo dijo...

Parece que todo acabo bien, por negociaciones con ZKZ, veremos a cambio de que....

Jorge Pareja dijo...

Estimado Sr. Monzo.
Permitame incluirlo en mi Blog Ciencia de la Economía.
Saludos
Jorge Pareja
Lima-Perú

Anónimo dijo...

Desde que Aminatu Haidar volvió a su casa tras su huelga de hambre en nuestro país (aqui no le habiamos hecho nada), El Aaiun pasó a llamarse El Ayuno.