25 de octubre de 2008

Amplificando la desviación positiva

Desviación PositivaEl problema de la desnutrición infantil en zonas castigadas por la guerra, la pobreza o los desastres naturales está ampliamente documentado en el ámbito de la cooperación internacional (ONU, UNICEF, etc.) usando la metodología convencional al uso, típicamente cartesiana, lineal, intervencionista, reduccionista amén de burocrática, de modo que con tal enfoque la desnutrición infantil se ha considerado históricamente un problema irresoluble.

La “sabiduría convencional” acerca de este problema suele estar en lo cierto en lo que respecta a los aspectos estructurales del problema: falta de acceso al agua limpia y a servicios sanitarios, recursos alimenticios inadecuados, pobreza, bajos niveles educativos y escaso conocimiento de la nutrición infantil. Si a esto añadimos una deficiente atención sanitaria, unas condiciones de vida poco higiénicas, los tabúes sobre el control de la natalidad y la baja posición social de las mujeres, el bucle parece cerrarse sobre sí mismo con un carácter definitivo. Pero, una vez más y como sucede en muchas ocasiones cuando se trata de intervenir en sistemas complejos, el problema no está en el “diagnóstico” sino en la “solución”: no es el qué sino el cómo. De esto trata precisamente la “amplificación de la desviación positiva”: no basta con tener claras las causas y el estado final deseado, es necesario sobretodo hacer foco en los medios, respetando la inteligencia y las capacidades del medio humano intervenido, sin descuidar el compromiso y la sostenibilidad a largo plazo de la “solución”.

Durante décadas, la “solución” más habitual para la desnutrición infantil pasaba por las inyecciones masivas (casi siempre en forma de bombardeo de alimentos) de comida adicional o por los intentos de abordar los problemas antes citados de manera simultánea y masiva. Además de costoso y entrometido, este método dirigido por “expertos en desarrollo” era por lo general insostenible porque mientras los “expertos” estaban físicamente en las aldeas afectadas las cosas parecían mejorar, pero tan pronto se marchaban las cosas empeoraban por el “efecto dependencia” generado indirectamente por el modelo de intervención dominante. Al cancelarse o agotarse los recursos externos, algo que siempre termina ocurriendo, las aldeas volvían a caer en la situación inicial de desamparo. ¿Quién no recuerda los envíos masivos de alimentos de las mediáticas campañas en África promovidas por el cantante Bob Geldof?. ¿Quién se acuerda ahora de esas aldeas sumidas en la pobreza y la desnutrición?.

Tras la guerra de Vietnam, gran cantidad de niños de las zonas más pobres padecían altos niveles de desnutrición. Las perspectivas de paliar este problema eran pesimistas para las organizaciones internacionales que acudían en su ayuda. En 1990, la organización “Save the Children” pidió a Monique y a Jerry Sternin que fuesen a Hanoi a probar nuevas ideas para ayudar a las comunidades necesitadas a paliar la desnutrición infantil. Los Sternin probaron un modelo basado en la “teoría de los sistemas vivos” (“Living Systems Theory” o LST del biológo teórico James Grier Miller que comentaré más adelante en otro post) llamado “amplificación de la desviación positiva” (también traducido como “anomalía positiva” en algunos textos) que había sido desarrollado por Marian Zeitlin en la Friedman School of Nutrition Science and Policy de la Universidad de Tufts a finales de los años 80's. En aquellos tiempos, Zeitlin estaba haciendo una investigación en los hospitales infantiles para averiguar por qué un pequeño puñado de niños desnutridos (los “desviados”) se recuperaban más rápidamente que la mayoría. De esta investigación surgió la idea de “amplificación de la desviación positiva” una teoría que los Sternin pusieron a prueba en Vietnam.

La idea fuerza de la “amplificación de la desviación positiva” es no imponer una solución (nutricional) desde fuera, sino que se basa en ayudar respetuosamente a la evolución de las comunidades desde dentro identificando a los niños que son los “más nutricionalmente aptos” (es decir, los “positivamente anómalos”) y extender a toda la comunidad una solución que ya está funcionando dentro de ella. Es decir, en lugar de llegar como “expertos con respuestas”, el equipo liderado por Jerry Sternin y su esposa Monique llegaron a Vietnam como “catalizadores con preguntas”, dispuestos a sacar partido de la sabiduría subyacente y los recursos latentes de cada comunidad.

Tras elegir cuatro de las aldeas más pobres, el equipo de trabajo en el que también había vietnamitas, trabajó junto con los habitantes de las aldeas para pesar a los niños y registrar su nivel nutricional para identificar así a los “desviados positivamente”, es decir, niños de familias muy pobres que, según la lógica económica, debían de estar desnutridos pero que no lo estaban. Con este diseño se pretendía descubrir aquello que ya estaba funcionando contra toda lógica en lugar de planear una solución basada en una fórmula externa.

Con este modelo aplicado en Vietnam por el equipo de los Sternin, cada comunidad tomaba conciencia de su sabiduría latente sobre nutrición y el cuidado de los niños. De este modo la investigación ayudaba a la comunidad a descubrir prácticas nutricionales “positivamente desviadas” (es decir, no convencionales o insólitas desde el punto de vista del promedio) que funcionaban bien para ponerlas a disposición de todos. Por supuesto las respuestas estaban dentro de las comunidades con “desviaciones positivas”.

El equipo de los Sternin descubrió que las familias con niños “desviados positivamente” complementaban la dieta basada en el arroz de sus hijos con langostinos y cangrejos de agua dulce que podían pescar en los ríos sin tener que comprarlos y con hojas de patata dulce, muy ricas en vitaminas. Además daban de comer a sus hijos con mayor frecuencia. Pertrechados con este descubrimiento, los miembros del equipo buscaron otras aldeas para intentar que analizasen los hábitos de alimentación de sus hijos. Las aldeas organizaron seminarios para las madres donde se pedía a las asistentes que trajesen un puñado de langostinos, cangrejos y hojas de patata dulce en pago por la participación. “Save the Children” aportaba a cada participante proteínas adicionales (un huevo o un poco de tofu o queso de soja) y un poco de aceite.

A los seis meses, más de dos tercios de los niños habían engordado. En veinticuatro meses, el 85% de los niños de las cuatro aldeas seleccionadas se encontraba en una situación nutricional aceptable y ya no estaban clínicamente desnutridos. Durante este periodo se establecieron nuevos métodos de recolección y consumo de alimentos. Debido a su aceptación y a su éxito, el concepto se amplió para dar cabida a otras dieciséis aldeas. En cinco años desde el inicio del programa impulsado por “Save the Children”, el gobierno de Vietnam adoptó el modelo de la “amplificación de la desviación positiva” como modelo nutricional nacional y desde entonces se ha implantado con éxito en todo el país.

El concepto se extendió en consonancia con su filosofía de descubrir soluciones “desviadas positivamente” en cada zona, un método muy diferente de la difusión generalizada de las “prácticas óptimas” diseñadas mediante ingeniería social. Esta es una característica que define claramente la “amplificación de la desviación positiva” frente a otras metodologías de intervención, es decir, la “amplificación de la desviación positiva” va “de adentro hacia fuera” en vez “de afuera hacia dentro”. Parafraseando a la inversa el slogan de una famosa serie de TV, en la “amplificación de la desviación positiva” la “verdad está ahí dentro”.

Desde la perspectiva de la “teoría de los sistemas complejos adaptativos” del Instituto de Santa Fe (impulsado en 1984 entre otros por el premio Nobel de física Murray Gell-Mann) este caso de éxito puede analizarse en base a tres características clave en la intervención en sistemas vivos, se trate de personas, comunidades u organizaciones: Diseñar, no planificar. Descubrir, no dictar. Descifrar, no presuponer. Veamos.

Diseñar, no planificar

Antes del experimento de Vietnam, casi todos los programas de desarrollo destinados a atajar la desnutrición compartían la idea de que los “expertos” por sí solos (usando únicamente el análisis reduccionista para identificar los factores responsables de las deficiencias alimenticias) habrían planificado el problema y la respuesta. En consecuencia, llegaban al campo de operaciones con una “plantilla de prescripciones” e instrucciones que imponían como remedio para la situación. Ciertamente ni su fundamento analítico ni su diagnóstico eran erróneos. Los factores económicos, la calidad del agua, la educación, la asistencia sanitaria, el control de la natalidad y la función de las mujeres eran factores que contribuían al denominado “problema insoluble” y que había que abordar para que la situación resultase sostenible a largo plazo. Sin embargo, las intervenciones que proponían los expertos eran a menudo políticamente objetables o económicamente insostenibles. Tal vez sea posible eliminar la desnutrición con un ataque generalizado a los factores que la originan. Pero tales soluciones son con frecuencia caras, se encuentran con la oposición de las comunidades afectadas y, como ya he anticipado antes, se deterioran una vez que disminuye la intervención externa (recordemos las campañas de envío de alimentos a Africa impulsadas entre otros por los cantantes Bob Geldof y Bono de U2). Como dice Jerry Sternin, “toda esa sabiduría convencional es TBU: cierta, pero inútil” (TBU: true but useless).


Por el contrario, el “diseño” de intervención de los Sternin y su equipo de “Save the Children” es más parecido a la interpretación de un arquitecto que a los planos de un ingeniero social. El modelo de los Sternin dejó una huella muy leve en la vida de la aldea: no se generó ese “efecto dependencia” tan pernicioso en las intervenciones basadas en el enfoque convencional de ayuda masiva. Trabajando con mujeres vietnamitas de la propia aldea y con sus dirigentes, no hicieron más que entablar una conversación. Como relatan los Sternin: “¿Había algún niño demasiado delgado?. ¿Estarían interesadas las madres en que pesaran a sus hijos?. ¿Qué comen estos niños que tienen ese aspecto saludable?”. Estas prolongadas conversaciones necesitaron muchas visitas y muchas horas pero resultaban absolutamente necesarias porque el modelo exigía la comprensión, la implicación y el apoyo de las comunidades locales. En contraste con la intervención dirigida desde fuera por expertos, el modelo de la “amplificación de la desviación positiva” da una sensación de baile y cortejo, no de marcha e invasión como nos recuerdan las campañas de “Save Africa”. El éxito de este modelo radica en demostrar que es posible encontrar soluciones exitosas antes de abordar todas las causas fundamentales de los problemas.

Me detengo en dos elementos clave en este modelo: primero, el respeto hacia la inteligencia y las capacidades que residen dentro de la comunidad humana intervenida y, segundo, la alianza y compromiso con la comunidad. Además, lo interesante de este modelo es que puede aplicarse a otros tipos de cambio. Por ejemplo, los Sternin consiguieron aplicar el modelo de la “amplificación de la desviación positiva” para aumentar el nivel educativo de las niñas en Egipto. Igualmente, las aplicaciones organizativas y empresariales de los modelos basados en la “amplificación de la desviación positiva” tienen un gran potencial para realizar cambios de gran alcance con asombrosa facilidad (ver enlaces al final), así, desde finales de los años 90's Jerry Sternin, Richard Pascale y otros como Joan Richardson cuya obra “From the Inside Out” encabeza este post han trasplantado con éxito la “amplificación de la desviación positiva” desde el ámbito de la nutrición y educación infantil y el desarrollo de comunidades a la gestión de cambio en el entorno empresarial y organizacional.

Descubrir, no dictar

Como hemos visto, Jerry Sternin y su equipo no llegaron con una plantilla prescriptiva con la “solución llave en mano” sino que aprovecharon el conocimiento que ya existía y lo hicieron visible y socialmente aceptable. Una investigación así demanda un auténtico aprendizaje en ambas direcciones (interventores e intervenidos) algo crucial para el aprovechamiento de la “amplificación de la desviación positiva”.


A los dos años de iniciarse las primeras pruebas de campo en cuatro poblados, los resultados vinieron a confirmar un gran avance. Al iniciarse el proyecto, casi la mitad de los 3.000 niños de las cuatro aldeas estaban desnutridos. Veinticuatro meses después, el 85% de ellos se encontraban dentro de los límites normales para su grupo de edad.

Una tendencia natural ante un éxito como ése habría sido implantar esta solución en todo el país. Los resultados parecían justificar la imposición de una dieta de langostinos, cangrejos y verduras silvestres a todos los niños del país que pesasen menos de lo normal. Pero un método así negaría el proceso de descubrimiento y es la antítesis del principio central de la “amplificación de la desviación positiva”: La sabiduría para resolver problemas existe y hay que descubrirla dentro de cada comunidad. Cada comunidad individual es más propensa a aceptar e implantar su propia respuesta antes que una externa impuesta. Cierto, un método de optimización puede imponer una solución más rápida (y a veces una solución “mejor”) pero siempre a costa de debilitar el “empowerment” (potenciación o empoderamiento de las personas en una comunidad u organización) y el sentimiento de la propiedad y responsabilidad de la solución. Dictar las respuestas, pese a las buenas intenciones y a las buenas maneras con que se haga, usurpa la responsabilidad de la comunidad. También se asume en muchas ocasiones, erróneamente, que ser un “experto” da licencia para inmiscuirse en otras culturas y costumbres. Una actitud de descubrimiento exige humildad e intención de aprender lo desconocido, no una reafirmación de lo que ya se sabe.

Como cabía esperar, los suplementos alimenticios de los “desviados positivamente” y las prácticas de atención a los niños eran diferentes en una aldea y en otra. El propio nivel de implicación y apoyo local derivó en dejar que cada aldea fuese su propio experto. Algunas aldeas no tenían cangrejos de río ni hojas de patata dulce silvestre, sino que aprovechaban las semillas de sésamos, los cacahuetes y el pescado seco.

Este factor, más que el hecho de tener la “respuesta correcta”, desembocó en la rápida cascada de programas, una amplificación positiva para el tratamiento de la desnutrición en otras dieciséis aldeas y posteriormente en todo Vietnam.

Descifrar, no presuponer

Los representantes de “Save the Children” eran conscientes de que cualquier intervención desencadena muchas consecuencias de segundo y tercer orden no previstas. Esto es algo típico en cuando se perturban sistemas vivos como vimos en el post sobre la ecuación Lotka-Volterra con las consecuencias anti-intuitivas cuando se interviene en sistemas complejos. El truco está en descifrar, descodificar o interpretar las consecuencias cuando aparecen. Una interpretación hábil va de la mano del “descubrimiento conjunto” entre interventores e intervenidos pues es de esperar que al intervenir en un sistema vivo con una red compleja de relaciones como una comunidad humana se desencadenen efectos secundarios o colaterales que son tangenciales respecto al objetivo que se persigue. Hay que descifrar e interpretar estas consecuencias imprevistas en cuanto comienzan a tomar forma y, si es posible, empujarlas en una dirección positiva antes de que desencadenen avalanchas no deseadas. Como mínimo, estando alerta, podemos conseguir que la comunidad, organización o empresa sea consciente de las opciones emergentes a las que tiene que enfrentarse. La peor estrategia es presuponer un guión de resultados esperados y ser ciego a lo que está ocurriendo de verdad, o como diría Winston Churchill, “por muy hermosa que sea la estrategia, de vez en cuando se deben observar los resultados.”


En Vietnam se produjeron algunos ejemplos de estos efectos secundarios. Muchos padres con sentido común, aunque incultos, que habían conseguido evitar la desnutrición estaba viviendo en la pobreza en el peldaño más bajo del orden social de la comunidad. Conseguir que su remedio fuese adoptado por toda la aldea tenía las consecuencias tangenciales de afectar a la posición social de estas familias tan pobres. En la mayoría de los casos, cuando estos miembros conseguían hacer oír su voz y eran reconocidos como activos de la comunidad, su posición y su sentido de la autoestima aumentaban. En muchas comunidades, estas madres eran elegidas como trabajadoras sanitarias comunitarias. Otras, antes marginadas, eran elegidas para el gobierno local. Otra consecuencia imprevista fue que las conversaciones diarias con las mujeres sobre el bienestar de los niños fue un catalizador para acciones adicionales. Junto con el programa de nutrición se desarrollaron otras cuestiones. En algunas aldeas, mujeres muy activas abrieron negocios caseros o empezaron a trabajar con las escuelas de la aldea para mejorar los programas de estudios y disminuir el analfabetismo.

En la actualidad Jerry Sternin sigue formando consultores en el modelo de la “amplificación de la desviación positiva”. Algunas empresas y organizaciones están empezando a escuchar este modelo aplicado a la gestión del cambio organizacional. Afortunadamente el proceso de cambio con este modelo no es complicado o esotérico. Como dice Jerry Sternin, “cuando la gente descubre cómo funciona, la verdad se evidencia por sí misma. ¡¡Es tan exquisitamente simple!!”.


Para saber más: The Positive Deviance Initiative [inglés]

Historia de la Amplificación de la Desviación Positiva. Entrevista a Jerry Sternin [inglés]

Desviación Positiva en Wikipedia [inglés]

Save The Children [inglés]

Teoría de los Sistemas Vivos en Wikipedia [inglés]

Desviación Positiva en las Organizaciones [inglés]

The Power of Positive Deviancy by Jerry Sternin and Robert Choo en Harvard Business Review January-February 2000 [inglés]

Your Company’s Secret Change Agents by Richard Tanner Pascale and Jerry Sternin en Harvard Business Review May 2005 [inglés] [Traducido al castellano]


8 comentarios:

JOAKO dijo...

Fabuloso post, me ha encantado, en una ocasión pense que cuando se va por navidad a los poblados a regalar desde un camión jugetes, hay avalanchas y desprecio en las miradas de los que perciben, aunque se "aprovechen" en ese momento. Las campañas tradicionales tienen mucho de arrogante, se entrometido, y de "mesianico", en definitiva ¿por qué un cantante tiene que hacer el trabajo de un "experto"?

José Monzó Marco dijo...

Excelente Blog Joako. Lo enlazo inmediatamente.

Interesante pregunta: ¿por qué un cantante tiene que hacer el trabajo de un "experto"?. Se me ocurre que si alguna vez tenemos que recurrir a los extraterrestres para "salvarnos", espero que no vengan cantantes. Sería insufrible.

Un saludo sistémico

Juan Palacios dijo...

Magnífica aportación. Gracias José (por este post y por tu blog). Richard Pascale tiene un libro, con edición en castellano, que habla de algunos de los conceptos referidos en tu escrito y de muchas otras cosas interesantes acerca de cómo aplicar la teoría del caos al management. Muy recomendable. La referencia es: PASCALE RICHARD T., GIOJA LINDA , MILLEMANN MARK “El líder en tiempos de caos”. Paidos, Barcelona 2002.

José Monzó Marco dijo...

Excelente Blog Juan. Lo enlazo inmediatamente como 'Management con conciencia [J.Palacios]'

Juan, gracias por la referencia, efectivamente el libro de Pascale, Millemann y Gioja es de lo mejorcito que se ha traducido sobre teoría del caos (aplicada) y teoría de los sistemas complejos adaptativos (aplicada), y aunque en algunos pasajes parece no comprender que la teoría de sistemas (sistémica o pensamiento sistémico) abarca (o pretende abarcar) todos esos desarrollos y aplicaciones, lo cierto es que con mayor o menor acierto es una obra altamente recomendable e ilustrativa.

Ramon.Mo.Se. dijo...

Jose,felicidades por el post.

Se deberian debatir nuevos modelos de crecimiento para los paises perifericos, mi propuesta es la segmentación de mercados, según el grado de regulación que sea necesario en cada uno. Una bolsa primaria para alimentación y sanidad totalmente regulada, evitando la especulación de los mercados de futuros.

Hay zonas donde las grandes empresas presionan a los campesinos para que vendan sus terrenos para ellos producir biocombustibles, en otras zonas presionan a vender cosechas a un precio muy bajo, limitando su crecimiento, la especulacion con alimentos es intolerable.

Las necedidades basicas, los minimos humanos deberian estar regulado de diferente forma, por ejemplo en el caso de hipotecas deberían fijarse a un tipo del 2,5 % porque también afecta a una necesidad básica. El resto de intereses variables para créditos consumo y empresas

Mario dijo...

En dos palabras: "Appreciative Inquiry". Puedes leer sobre el concepto en: http://nodos.typepad.com/nodos_prime/2005/04/appreciative_in.html

Por lo demás, magnífica entrada, como siempre. El tuyo es uno de mis blogs favoritos, sin duda.

José Monzó Marco dijo...

Muchas gracias Mario, el aprecio es mutuo y tu blog una fuente de inspiración. Sigue así.

viagra online dijo...

tu blog s genial! y de verdad que inspira! gracias por recordar que todavia hay personas como tu!!!