23 de marzo de 2008

El cisne negro de Nassim Nicholas Taleb

The Black Swan“El cisne negro: el impacto de lo altamente improbable” editado por la Editorial Paidós Ibérica es la segunda obra traducida al castellano del profesor libanés-americano, ensayista de éxito y ex-operador bursátil Nassim Nicholas Taleb que se define a sí mismo como “empirista escéptico” es uno de esos pocos libros que una vez leídos te sientes en la obligación moral de recomendarlos vivamente amén de sugerir una profunda reflexión sobre muchos de los supuestos filosófico-matemáticos aplicados a la economía, a la concepción del riesgo y a la gestión de la incertidumbre. Si en los 80's “La Meta” de Eliyahu M. Goldratt removió nuestras viejas y anticuadas concepciones sobre la gestión y en los 90's “La Quinta Disciplina” de Peter M. Senge nos hizo reflexionar sobre la necesidad de adoptar el pensamiento sistémico para afrontar los desafíos crecientes de un mundo complejo, en la presente década la obra de Nassim N. Taleb vendrá a significar en mi opinión lo que Goldratt y Senge representaron en el mismo ámbito en el que plantea sus reflexiones el profesor Taleb: descubrir los errores en los procesos de razonamiento cuando los humanos nos enfrentamos frente a la complejidad, la incertidumbre y la aleatoriedad.

Son varios los ejemplos y conceptos que nos muestra el profesor Taleb en esta obra, en la que profundiza lo avanzado en la anterior “¿Existe la suerte?: engañados por el azar” siendo su punto de arranque el problema de la inducción ejemplificado gráficamente en el caso del “pavo de Russell” (en honor a Bertrand Russell que fue quien expuso por primera vez el ejemplo, retomando el problema de la inducción que inició David Hume, si bien el maestro Russell utilizó la misma metáfora pero con un pollo) que comprobó que todas las mañanas le daban de comer y tras varios meses de observaciones iba a concluir una ley universal (“estos humanos tan amables me debe querer mucho, todos los días me dan de comer”), cuando con la llegada del día de Acción de Gracias al pavo le ocurrió algo inesperado (para el pavo, no para los amables humanos). Pues bien, nuestra manera de pensar no es muy diferente de la del “pavo de Russell”. Gran parte de la matemática estadística, el cálculo de riesgos y las distribuciones de probabilidad están atravesadas por esta manera de pensar: a mayor frecuencia de ocurrencia de un hecho menor sensibilidad frente a lo inesperado. De ahí la metáfora del cisne negro que Taleb toma de David Hume (empirismo) y de Karl Popper (falsacionismo): si nos pasamos toda la vida en el hemisferio norte pensaremos que todos los cisnes son blancos, sin embargo en Australia existen cisnes negros (cygnus atratus) [1]. Y es que un cisne negro nos parece algo imposible debido a nuestra reducida experiencia: un suceso altamente improbable [2].

¿Qué es entonces un “cisne negro” según Taleb?. El profesor Taleb lo define como un hecho fortuito que satisface estas tres propiedades: gran repercusión, probabilidades imposibles de calcular y efecto sorpresa. En primer lugar, su incidencia produce un efecto desproporcionadamente grande. En segundo lugar, tiene una pequeña probabilidad pero imposible de calcular en base a la información disponible antes de ser percibido el hecho. En tercer lugar, una propiedad nociva del “cisne negro” es su efecto sorpresa: en un momento dado de la observación no hay ningún elemento convincente que indique que el evento vaya a ser más probable. Desde luego, estas propiedades no son ajenas a las crisis financieras que vivió el autor cuando se ganaba la vida como operador bursátil.

A partir de este punto el profesor Taleb nos hace un recorrido por todos y cada uno de los diferentes errores del razonamiento humano cuando se encuentra frente a los “cisnes negros” o sucesos improbables. No los voy a exponer todos pero sí algunos de los que considero más importantes, como por ejemplo la distorsión retrospectiva, algo para lo que los economistas e historiadores padecen bien dotados cuando explican las causas de una crisis económica o una guerra mundial, pero son incapaces de anticiparla: los humanos somos muy buenos a la hora de predecir los sucesos de modo retroactivo. Para Taleb, esta distorsión consiste en un sesgo que nos empuja a sobreestimar el valor de las explicaciones racionales de los datos a la vez que subestimamos la importancia de la aleatoriedad inexplicable en los datos. Para el profesor Taleb existe una base genética y filosófica para entender lo mal preparados que estamos los humanos cuando nos enfrentamos a la incertidumbre y la aleatoriedad. Según Taleb, la evolución no favoreció un tipo de pensamiento complejo y probabilístico, antes al contrario somos muy rápidos en adoptar decisiones instantáneas apoyados en una mínima cantidad de datos o en teorías superficiales y carentes de solidez, tal vez (sugiere un divertido Taleb), porque quienes divisaban un león y echaban a correr por presuponer que todos los animales salvajes siempre comen seres humanos tenían más probabilidades de sobrevivir que quienes preferían poner a prueba tal hipótesis de manera experimental. Claro que hay leones de talante amistoso (como hay cisnes negros), pero es preferible ser prudente y cauteloso de antemano que sufrir más tarde las consecuencias (problema de la inducción). Además, para Taleb existe un problema filosófico fundamental: la platonicidad o “falacia platónica”. Somos hijos de la escuela platónica que nos animó a preferir la teoría estructurada, ordinaria y comprensible a la desordenada y compleja realidad; por otra parte, nos inclina asimismo a seleccionar únicamente los hechos que encajan en nuestras teorías (falacia de las pruebas silenciosas) o cuando los hechos han tenido lugar, nos creamos historias post-hoc para que el hecho parezca tener una causa (falacia narrativa).

En mi opinión uno de los argumentos más interesantes del profesor Taleb es el que hace referencia al problema de la circularidad de la estadística y el daño colateral que provoca la distribución normal o de Gauss (por el nombre del matemático alemán Carl Friedrich Gauss): necesitamos datos para descubrir la distribución de probabilidad. ¿Cómo sabemos si contamos con los suficientes?. Por la distribución de probabilidad. Si es gaussiana, bastarán unos pocos. ¿Cómo se sabe que es gaussiana?. Por los datos. Por eso necesitamos que los datos nos digan qué distribución de la probabilidad debemos asumir, y que una distribución de la probabilidad nos diga cuántos datos necesitamos. Esta circularidad causa graves problemas en la regresión, más acuciantes cuando se aplica sin discriminación la distribución gaussiana a todo lo que se mueve. En este punto es cuando el profesor Taleb nos anima con ejemplos donde es apropiado aplicar la distribución normal y donde no: Mediocristán y Extremistán. Imaginemos que tenemos en un estadio de futbol 1.000 personas elegidas al azar reunidas dentro. Si añadimos a ellas la persona más alta del mundo ¿cambiará mucho la media de altura de las 1.001 personas reunidas?. No, no variará apenas. Bienvenidos a Mediocristán, cuyas matemáticas son el álgebra de la estadística clásica y la teoría de la probabilidad. En ese mundo las distribuciones son normales, con curvas en forma de la famosa campana de Gauss. Las variaciones individuales no varían mucho el promedio. Ahora cojamos esas mismas 1.000 personas y hagamos que entre en el estadio Bill Gates, supuestamente el hombre más rico del mundo. ¿Cambiará mucho la media de riqueza de los allí reunidos? Sí, cambiará de una forma brutal al entrar Bill con sus más de 50.000 millones de dólares de patrimonio. Bienvenidos a Extremistán, cuyas matemáticas son mucho menos ortodoxas como, por ejemplo, la geometría fractal descubierta por el matemático estadounidense de origen polaco-lituano Benoît Mandelbrot. Las distribuciones siguen una ley de potencia como la de Zipf o la de Pareto o, más recientemente, la “Long Tail” de Chris Anderson a la que hemos dedicado una entrada en el blog. Por supuesto no hace falta decir que los cisnes negros son propios de Extremistán.

En su experiencia como operador de bolsa Taleb considera que los mercados financieros minusvaloran la probabilidad de los cisnes negros pues los métodos generalmente aplicados por los operadores financieros son los propios de Mediocristán. Es ahí donde Taleb apunta que se pueden obtener ganancias apostando a que tales sucesos extraños tan impactantes de hecho sucederán con mucha mayor frecuencia. No entiendo mucho de derivados financieros pero puedo alcanzar a comprender que si la mayoría de operadores trabajan con los mismos métodos y comparten las mismas concepciones de como operan los mercados (según el paradigma de Mediocristán), es lógico pensar que si alguien se atreve utilizar otros métodos y concepciones muy distintas (según el paradigma de Extremistán) es posible que se puedan obtener ganancias importantes (rendimientos escalables) como los que apunta Taleb mediante la compra de opciones “deep out-of-the-money”, que son muy baratas, que ocasionan pocas pérdidas pero muchas veces, aunque pueden proporcionar un retorno espectacular si los mercados se vuelven locos (cosa que al parecer está ocurriendo mucho más a menudo de lo que cabría esperar según el paradigma de Mediocristán).

Un apartado importante en esta obra es la fundamentada crítica hacia los modelos de gestión de riesgos que se usan actualmente, y que han hecho ganar a algunos académicos su Nobel de Economía (Taleb cita expresamente a Robert C. Merton y Myron S. Scholes, promotores del fiasco del LCTM) que excluyen precisamente los eventos raros que aparecen de vez en cuando en Extremistán y cuyos efectos económicos pueden ser muy importantes. Estos académicos y muchos analistas cuantitativos tranquilizan a los ejecutivos de las empresas, los reguladores y los inversores con una ilusoria sensación de seguridad que no tiene para nada en cuenta la aparición ocasional de cisnes negros que pueden dejar arruinados a más de uno. Para Taleb esta “falacia de la regresión estadística” que consiste en creer que la probabilidad de futuros eventos es predecible examinando acontecimientos de eventos pasados está muy arraigada entre los actores económicos, que tampoco entienden que la aleatoriedad estructurada que encontramos en los juegos de azar (teoría de probabilidades clásica) no se parece a la aleatoriedad que encontramos en la vida real (“falacia lúdica”).

Para Taleb, siguiendo la obra de los psicólogos israelíes fundadores de la Teoría de la Prospección (antecedente de la llamada Neuroeconomía), Amos Tversky y el premio Nobel de Economía, Daniel Kahneman, los seres humanos somos mucho mejores haciendo cosas que comprendiendo nuestro entorno. Pero no lo sabemos [3]. Vivimos con la ilusión del orden, creyendo que la planificación y la previsión son posibles. Nos perturba tanto lo aleatorio que creemos disciplinas que intentan dar sentido al pasado, pero en última instancia, no conseguimos entenderlo, al igual que solemos fallar prediciendo el futuro. Por razones prácticas, resulta que los seres humanos preferimos funcionar con previsiones y predicciones, aunque casi siempre se revelan equivocadas. Para Taleb, los humanos creemos que la innovación se puede planificar, sin embargo las innovaciones importantes suelen ser descubiertas por accidente (serendipidad), pero no se reconoce así cuando escribimos la historia. Las tecnologías que dominan el mundo actual (como Internet, el ordenador personal y el láser) no se utilizan en la forma prevista por los que las inventaron y una parte considerable de los descubrimientos médicos no están planificados en los proyectos de investigación oficiales sino que surgen por puro azar.

Lejos de ofrecer recetas matemáticas para calcular la probabilidad de los sucesos raros (cisnes negros) para protegernos frente a la incertidumbre, lo que nos aporta el profesor Taleb es una buena dosis de sentido común: nunca llegaremos a conocer lo desconocido ya que, por definición, es desconocido. Sin embargo, siempre podemos imaginar cómo podría afectarnos. Es decir, las probabilidades de los cisnes negros no son computables, pero sí podemos tener una idea muy clara de sus consecuencias. Esta es una idea-fuerza para la gestión de la incertidumbre: para tomar una decisión tenemos que centrarnos en las consecuencias (que podemos conocer) más que en la probabilidad. Estar preparado ante la aparición de los cisnes negros es más importante que dedicarle tiempo y esfuerzo a calcular la probabilidad de su ocurrencia. Resumiendo: para que no nos ocurra lo que al “pavo de Russell” hay que estar preparado para lo inesperado (que a diferencia de los pavos, sí podemos imaginar) pero sin preocuparnos de cuándo ocurrirá.

Por último pero no menos importante, Taleb nos recuerda las aportaciones del economista estadounidense y Premio Nobel de Economía, Robert Lucas (expectativas racionales) y en particular su famosa crítica (crítica de Lucas) a los modelos econométricos al uso en política económica. En síntesis, la crítica de Lucas viene a decir que si la gente es racional, entonces su racionalidad les haría descubrir patrones predecibles del pasado y adaptarse, de forma que la información pasada sería totalmente inútil para predecir el futuro. Es decir, al intentar modelizar sistemas económicos basados en búsqueda de patrones en series temporales, hay que tener presente que la racionalidad y capacidad de decisión de las personas que antes han tenido acceso a la información puede alterar la serie temporal posterior, haciendo desaparecer el patrón de comportamiento. En resumen, una vez detectado un patrón de comportamiento (en mercados, sistemas sociales, hábitos de consumo, etc.), la propia racionalidad y decisión colectiva de las personas cancela el patrón (generalmente anticipándose al patrón).

En mi opinión, las ideas del profesor Taleb deben ser muy tenidas en cuenta por los que nos dedicamos al oficio de comprender, modelizar e implementar sistemas humanos complejos, para incorporar a los modelos las aportaciones de pensadores como Lorenz (teoría del caos), Mandelbrot (fractales), Kahneman (teoría de la prospección), Lucas (crítica de Lucas), etc. y evitar en lo posible los sesgos propios de la matemática de Mediocristán en el diseño de modelos, y, por supuesto, todos aquellos que nos hemos atrevido a desarrollar modelos matemáticos de previsión (forecasting) para que en mayor o menor medida evitemos la presunción de fiabilidad, pues nadie conoce el futuro.

Desde un punto de vista sistémico y, aunque el autor no menciona expresamente, en las dos obras que he podido leer he percibido una cierta familiaridad con la Cibernética de segundo orden de Heinz von Foerster, pues en repetidas ocasiones Taleb utiliza la observación de segundo orden a modo de método para ejemplificar ciertos patrones de conducta de determinados personajes (operadores de bolsa como el propio Taleb) ante situaciones donde la aleatoriedad y la incertidumbre ponen a prueba estrategias y concepciones periclitadas para un mundo imprevisible. Tal vez en este punto Taleb no se atreve a ir más allá, incluyendo la idea de circularidad y autorreferencia y es donde encuentro una mayor carencia en su obra, que a modo de crítica concluyo, es decir: Taleb no incorpora a su discurso la idea de que la aleatoridad e incertidumbre de los mercados financieros pudieran no ser ajenos a la propia conducta de los actores que luego sufren las consecuencias. El éxito de su obra es haber conseguido un certero análisis de los errores en los que incurrimos los humanos cuando nos enfrentamos a situaciones aleatorias e imprevisibles, más echo en falta una reflexión de cómo los humanos generamos esas mismas situaciones aleatorias, y en concreto en el campo de las crisis financieras.

La frase: “Mi principal afición es provocar a aquella gente que se toma demasiado en serio a sí misma y la calidad de sus conocimientos y a aquellos que no tienen las agallas para decir a veces no lo sé”.

Como pueden observar, genio y figura. Autor y obra altamente recomendables.


[1] “De la observación de un sinnúmero de cisnes blancos no se podrá inferir que todos los cisnes son blancos, sin embargo, ver un solo cisne negro será suficiente para refutar semejante conclusión.” David Hume (1711-1776), filósofo inglés.

[2] A principios del siglo XVIII, los colonos ingleses que volvieron de Australia trajeron consigo, en las panzas de sus barcos, un cargamento de cisnes negros. Los cisnes negros son originales de la isla austral y hasta ese momento, se pensaba que todos los cisnes eran blancos, porque eran blancos todos los que se conocían. La intrahistoria de esta historia es que este hecho supuso una conmoción en la sociedad inglesa. Aunque nos pueda parecer algo ingenuo a los habitantes del siglo XXI, lo cierto es que la aparición de una especie de cisnes de un color distinto al que estaban acostumbrados a ver, supuso para los habitantes de la época una fuente de debate y de polémica.

[3] Los neurológos saben que nuestro cerebro está programado para tener el control de todo lo que sucede. Sin embargo, lo cierto es que nuestro cerebro está literalmente a oscuras, escondido bajo la cavidad craneal, y el único contacto que tiene del exterior es a través de órganos imperfectos, bien sea la vista, el tacto, el sentido olfativo o el gusto. Y puesto que nuestro cerebro está programado para controlarlo todo y debido a lo imperfecto de las percepciones que llegan a él, elucubra lo que puede, creando modelos abstractos de la realidad, que a veces no tienen porqué coincidir con la realidad misma. En pocas palabras, la explicación podría ser que no estamos preparados fisiológicamente para los hechos imprevisibles. Y sin embargo, los hechos imprevisibles existen.


Para saber más: Web de Nassim Nicholas Taleb [inglés] y Nassim N. Taleb en Wikipedia [castellano] y Nassim N. Taleb en Wikipedia [inglés]

No puedes predecir quién cambiará el mundo (artículo de Nassim N. Taleb en inglés)

Daniel Kahneman en Wikipedia [inglés]

Amos Tversky en Wikipedia [inglés]

Teoría de la Prospección en Wikipedia [inglés]

Robert Lucas en Wikipedia [inglés]

Crítica de Lucas en Wikipedia [inglés]

Modelo de la Isla de Lucas en Wikipedia [inglés]

Web de Benoît Mandelbrot [inglés]

Cibernética de segundo orden [inglés]

Heinz von Foerster en Wikipedia [inglés]

Empirismo en Wikipedia [castellano]

David Hume en Wikipedia [castellano]

Bertrand Russell en Wikipedia [castellano]

Karl Popper en Wikipedia [castellano]

Fractales en Wikipedia [castellano]

Blog de Neuroeconomía [castellano]

Extractos del anterior libro de Nassim Nicholas Taleb “Confundidos por el azar” [castellano]

22 comentarios:

Miguel dijo...

Francamente extraordinario, como todo el blog. !Enhorabuena!

Mario dijo...

Javier, estoy im-presionado.
Con respecto de Taleb, tengo su "Fooled by randomness" y "The Black Swan" lo compré primero en inglés y después en español. Coincido contigo, totalmente recomendable.
Como tu blog :-)

Zetetic_chick dijo...

Excelente post, y extraordinario tu blog. Espero visitarlo con más frecuencia.

Saludos!!!!

Ramon.M.S. dijo...

Excelente web, seguiré sus reflexiones. Mis intereses son el estudio de la economía del conocimiento, la gestión del conocimiento y nuevos modelos de crecimiento económico.

Es cierto que no siempre se puede predecir el futuro con datos del pasado, pero también es cierto que con el estudio de la historia económica se pueden predecir las crisis, en mi caso hace unos 5 años, pude predecir la crisis, siguiendo varios indicadores, uno de ellos era la evolución del precio del oro, sus subidas 2005 a (450 d/o), 2006, (650), 2007, (800) y 2008 a (980), me indicaban crisis a la vista. Sin ser un experto en mi blog brujulaeconomica.blogspot,com, aporto mi granito de arena.
Gracias por su atención.

José Monzó Marco dijo...

Manuel, no sigo la cotización de la onza de oro, pero tu hipótesis me plantea una duda metodológica: si partimos de la premisa convencional de que el oro es un valor refugio, entonces coincidirás conmigo en que únicamente se debería percibir un incremento significativo de su precio en el momento "ex post" (crisis) y no en el momento "ex ante" (crisis).

Dicho lo cual habría que estudiar la serie temporal para evaluar hasta que punto los incrementos "ex ante" crisis (si la situamos temporalmente en su origen en el mes de agosto de 2007) obedecen a circunstancias "normales" o no antes del 2007. Una serie de 1990 al 2006 sería suficiente (reduciendo el sesgo del "efecto 11-S" del 2001).

Si los incrementos son "normales", entendiendo como "normal" el "crecimiento orgánico o vegetativo" de un valor que descuenta la inflación, entonces, creo, el precio del oro no es una buena "alarma temprana" (ex ante) para predecir las crisis, pues en ese caso lo único que "predice" es "a toro pasado" (ex post).

En cambio, si no son "normales", entonces sí creo que estás en lo cierto y pudiera ser un buen indicador (ex ante) o "alarma temprana".

Ramon.Mo.Se. dijo...

Sr.Jose Monzo.


Mi familia se dedica desde el año 1950, a la industria del metal, siendo el oro la principal materia prima, a finales de los 70 sufrimos una importante crisis por la subida espectacular del oro, desde entonces analizo mensualmente las series temporales. Tiene razón en su argumentación si solo se considera el oro como valor refugio se debe considerar el efecto "ex post", pero los incrementos en los años 2005-2008, son entre de 20 % a un 40 % no se pueden considerar nada normales.
Las políticas monetarias expansivas, bajo la óptica de los liberales, son la causa de la actual recesión, el patrón oro reforzaba el poder del ahorrador para protegerse de las expansiones crediticias desproporcionadas.
Hay información mas amplia en mi blog,

www.brujulaeconomica.blogspot.com
saludos,Ramon

José Monzó Marco dijo...

Excelente Blog Ramón. Lo enlazo inmediatamente.

De acuerdo a mi razonamiento anterior, si esas alzas no son o no las consideras "normales", en tal supuesto pueden suponer, entonces sí, un buen indicador "ex ante" y por tanto una "alarma temprana".

Off topic: sería interesante averiguar si los altos ejecutivos de los bancos de inversión de Wall Street que inventaron los CDO's y demás instrumentos financieros opacos y que cobraban sus bonus en dólares invertían su dinero en oro en vez de invertir en esos mismos instrumentos que habían inventado.

Un saludo sistémico

Ramon.Mo.Se. dijo...

Sr. Jose, Gracias por sus comentarios, me animan a seguir reflexionando. Tambien enlazo en mi blog sus excelentes reflexiones.
Hace poco lei que el FBI, esta investigando a estos "magos de las finanzas", seguramente como bien dice se fijaran en sus inversiones personales.
Saludos, ramón

Anónimo dijo...

Esta entrada es lejos lo mas genial que he leído en años, y lo mas sorprendente de todo es que la teoria del "cisne negro" se puede aplicar al universo de Lost.

Felicitaciones.
Heraldo.

IIE - Capítulo 760-Escuela Colombiana de Ingeniería dijo...

jose Antonio opina que es una lastima que el mundo no haya notado que latinoamerica vive de la incertidumbre, y como hijo de Macondo reconozco el valor de no tener ese tipo de pensamientos concretos y sistematicos que el mundo industrializado olvido, la invitacion es pues den una mirada al mundo del realismo magico y lograran apropiarse del concepto que nos vende ese cisne. gracias

Anónimo dijo...

muy bueno el articulo!!ya mismo voy corriendo a buscar algo de Taleb para leer porque me ha entrado la curiosidad,nunca te iras a dormir sin aprender algo nuevo.

manuel dijo...

He quedado impactado, no solo con este articulo sino con el contenido de su blog, le tomaremos como referencia, lo felicito, desde www.fenacerd.com, Santo Domingo, República Dominicana.

Anónimo dijo...

La traduccion El Cisne Negro es malisima. Me senti estafado al comprar ese libro. Hay pasajes inentendibles sin la version en ingles a mano.

El que sepa ingles ni lo dude: compre la version inglesa usada por 5us$ y a otra cosa mariposa

Chivone dijo...

Muy bueno el post. Es un libro que ahora me leeré sin ninguna duda

Anónimo dijo...

Mucho ruido y pocas nueces. No dice nada nuevo o nada que los "academicos" no supieramos desde hace más de 50 años. Esperaba algo más llamativo y no encuentro nada de interés, cualquiera que sepa un poco de estadísitca (yo) conoce perfectamente la estadistica no lineal y no paramétrica. Este libro es un perogrullo, que se aprovecha de que no todo el mundo sabe de estadistica y se cree todo lo que cuenta. Para colmo la conclusión es que no sabe cómo detectar los cisnes, ni cuando aparecen ni con qué impacto. Tanto para esto!! Me parece un farsante y un oportunista que habla de cosas bien sabidas como algo nuevo u original. Otro vendedor oportunista de viejas historias.

eshterorientacion dijo...

Aunque hace tiempo que se ha escrito me ha gustado mucho leer el artículo y me ha parecido muy clarificador y todavía muy actual. Por lo que veo todo el blog es así de estupendo. Muchas gracias

Tomas L Acevedo dijo...

Leí este post unas 10 veces, entre otros, porque dicen que la base del aprendizaje es la repetición, y aparte me genera un gran placer.
Pero hay algo que no me queda del todo claro y me gustaría entender.
Si el mundo es un lugar gobernado por lo aleatorio y a su vez complejo, caótico, y los seres humanos somos incapaces de conectarnos con esta realidad, ya que nuestra mente es por naturaleza estructuradora y por ende nos engañamos con razonamientos creyendo que podemos predecir lo que va a suceder, cuando esto es un engaño, no sería todo el razonamiento un engaño?
Es decir, no cae dentro de la posibilidad de lo aleatorio o "cisne negro" el mismo razonamiento de Taleb?

Es probable que Taleb se equivoque y por ende todo lo que se deduce después por que si todo es aleatorio, orgánico, no estructurado, no creo que haya excepciones, y si las hay nada dice que sea esta.

Por decirlo de otra forma, puede que alguien prediga algo y eso suceda, y que eso sea un "cisne negro" o mejor dicho “cisne blanco”.
Porque Taleb mas que decir que hay cisnes negro, está diciendo usando la misma metáfora, “todos los cisnes son negros”.
Entonces, intentar predecir no está mal, porque nunca se sabe cuándo puede aparecer un cisne blanco. O no?

José Monzó Marco dijo...

Tomás, no creo que esté en el espíritu de Taleb construir derivadas de segundo o tercer orden a partir de sus ideas. De hecho, lo comento en el post, esto es algo que echo en falta cuando parece que casi a está a punto de "meterse en el jardín" de la cibernética de segundo orden, pero observo que finalmente no lo hace.

Como en el juego de los espejos enfrentados, con lo que planteas, podríamos introducirnos en cierta circularidad, remontándonos hacia adentro o hacia afuera tanto como queramos con cualquier idea donde entre en juego nuestra mente en tanto que "ente que observa" a la vez que "ente que es observado". La cuestión que planteas, creo, es muy similar al dilema sujeto-objeto o el observador y lo observado. ¿Podría el observador que afirma algo sobre lo observado estar equivocado?. Ciertamente. Pero, es más, ¿es el observador diferente de lo observado?.

No creo, por otra parte, que Taleb afirme tajantemente que la realidad sea caótica y desordenada. Lo que sí dice es que nuestra mente, que sabe deducir e inducir muy requetebien, no está preparada para entender lo raro, lo inesperado. Poco más. Eso sí, lo que Taleb desmenuza muy bien es porqué sucede eso, remontándose a las estructuras de racionalidad que sustentan cierta idea arrogante de que el futuro es deducible del pasado y por tanto predecible. Asumiendo o teniendo esto presente, no es "ilegítimo" hacer predicciones (afirmaciones sobre el futuro). Las hacemos todos los días. Lo peligroso, nos dice Taleb, es no considerar el impacto que tendrá (en nosotros y/o en los demás) si nos equivocamos.

Ahora bien, ¿podría estar equivocado Taleb?. Sin duda, como cualquier mortal, pero entonces la cuestión podría derivar por otros cauces, no menos interesantes como por ejemplo, ¿existe un "orden oculto" en la realidad que se escapa a ese "instrumento de observación imperfecto" que es nuestra mente?. O, más allá, nos podríamos plantear algunas cuestiones próximas a los dilemas de la física cuántica, ¿existe una realidad independiente de la mente?. Sospecho que Taleb no ha querido meterse en ese jardín.

Tomas L Acevedo dijo...

Antes que todo, gracias por aclararme mis dudas.

Entiendo el enfoque que tiene Taleb (y su utilidad), en el sentido que no está diciendo "eh comprobado que no se puede predecir el futuro " si no más bien "Cuidado, yo CREO que esto es así".

Porque yo no solo CREO que se puede predecir, si no que es de vital importancia invertir tiempo y recursos en intentar saber lo que va a suceder.

Una vez leí un libro donde una persona le preguntaba a un maestro Hindú, si creía en los milagros, y este le respondió que no creía que la naturaleza tuviera excepciones a sus reglas, a no ser que concluyamos que todo es un milagro.

Eso me hizo entender un poco mejor que en el mundo en el que vivimos todo es "acción-reacción" y que todo lo que sucede es porque algo lo generó, pero que fuera de este mundo, puede que hayan cosas que simplemente sucedan que no tengan una causa, pero ya no estaríamos hablando de este mundo, por lo que no es algo que nos pueda afectar, o por lo menos no en algo tan “mundano” como esto, por así decirlo (aquí no estamos hablando del espíritu o física cuántica).

Entonces concluyo, que si todo lo que sucede en este mundo tiene una causa, y teniendo en cuenta que la competencia predice lo mismo que yo (donde gana el que mejor lo haga), siempre el margen de ganancias se va a reducir a una pequeña diferencia, tan pequeña que algunas personas podrían deducir a través de un razonamiento falaz que si esa diferencia no existe o es muy pequeña ya no vale la pena "jugar" a eso (supongo que algunos lo habrán pensado y ya no sabemos nada de ellos).

Pero no solo eso porque también es CLAVE diferenciar si estamos hablando de competencia o no.

Porque si alguien puede predecir un tsunami, un accidente en una ruta, o una muerte por causas cardiacas a través de una estadística o en análisis de datos, etc, es algo absolutamente diferente, digamos no estaríamos compitiendo, sino mas bien reduciendo el margen de hechos no deseados a través de acciones de prevención.

Igualmente por ahí pienso que en el inconsciente colectivo una vez hechas todas las prevenciones "posibles", igualmente va a existir la idea de que cosas inesperadas suceden y que no hay nada que podamos hacer para evitarlas, porque es como si nadie asumiera que las cosas podrían estar peor, por ejemplo muchos no vieron los accidentes de autos que se previnieron en mi ciudad, a pesar que el gobierno puso un cartel que dice "este año tuvimos un 34% menos de muertes en rutas" mucha gente lo tomo a mal, porque eso más que darles tranquilidad, les hace recordar que todavía la ruta sigue siendo peligrosa.

Anónimo dijo...

Muy bueno!!! No lo había leído hasta que un periodico de mi localidad comparó éste pensamiento lo que le sucede a nuestra provincia con "el Cisne Negro", desde el ámbito político a travès de sucesos que le sucedieron a personas, tal vez provocaran a futuro algunas consecuencias que no se pueden predecir o no, espero que NO. Muy interesante...

Anónimo dijo...

Hola Soy carmen, he descubierto este blog recientemente y me parece muy interesante esta discusión en torno al libro de los cisnes negros. Soy profesora y todos los años dedico el primer tema al mundo de la predicción planteando un foro de discusión en torno a lecturas propuestas, una e ellas es precisamente el contenido del artículo sobre los cisnes negros de este blog, que aprovecho desde aquí para agradecer al autor del mismo. Para mí ,la principal enseñanza que se debe extraer de las reflexiones correspondientes al profesor Nassim es que no deberíamos caer en la “arrogancia de la certeza”, es decir, vamos a tomar mejores decisiones admitiendo que uno no sabe algo, es decir, no haciendo nada, nuestras actuaciones deben ir dirigidas a aquello que podemos controlar, que intuimos o conocemos. Creo que buena parte de las consecuencias que estamos padeciendo como efectos de la crisis, se deben a las malas actuaciones realizadas por las esferas políticas inspiradas en las teorías distorsionadas sobre la realidad económica-social de cientos de "expertos" economistas que asesoran a los gobiernos.
Desde aquí también querría sugerir un capítulo de un libro extraordinario "Lo pequeño es hermoso" de Schumacher (creo que era el 15), titulado "¿una máquina para predecir el futuro?. Viene a decir que es precisamente el disfrute de la libertad del indivuduo lo que hace muchas veces imposible prever el futuro de muchos acontecimientos. En un mundo planificado, que obedezca a un plan, donde la libertad del individuo esté coartada todo sería más previsible Pero ¿es esto lo que querríamos?

Anónimo dijo...

una consulta como podemos visibilizar los hechos marginales en el texto?
y tengo una duda respecto a las categorias que aporta taleb al analisis de la informacion...esas vendrian siendo las mediocristan y extremistan?
porfavor si me pueden ayudar se agradece...